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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la posesión del Ministro de Justicia y del Derecho, Yesid Reyes Alvarado

 Bogotá, 21 ago (SIG).

Como lo he venido diciendo en estos últimos dos días, estamos en el Gobierno posesionando y separando a los ministros por los tres pilares que hemos identificado como la visión que todos los colombianos debemos tener sobre el país.
 
La paz, un país en paz, la equidad y un país con buena educación. Y hemos querido separar los ministerios por cada pilar. Entiendo, eso sí que todos los ministerios de una u otra forma tienen que ver con la visión, pero algunos se especializan o se dedican con más concentración en alguno de esos pilares.
 
La justicia encaja perfectamente dentro del primer pilar, la paz, y eso lo digo por muchas razones. Estamos sembrando paz –por supuesto- cuando educamos mejor, cuando generamos más equidad, cuando construimos más vías, generamos más empleo. Pero muy particularmente, cuando los colombianos pueden tener un mejor acceso a justicia, a una justicia más pronta, más efectiva.
 
Eso es un aporte enorme a la construcción de una sociedad en paz.
 
Por eso digo que el Ministerio de Justicia y del Derecho encaja perfectamente dentro de ese pilar.
 
Darles a todos los colombianos acceso pronto y oportuno también pertenece a la equidad. Porque parte de la equidad de cualquier sociedad es que todo el mundo tenga acceso a los servicios públicos.
 
Una de las razones del Estado mismo es impartir justicia, resolver litigios, resolver controversias por las vías jurídicas en lugar de por otros mecanismos, otros procedimientos, por la vía judicial, es aportar a la consolidación de la paz.
 
O sea, que por muchas razones el ministerio encaja perfectamente dentro del pilar de la paz, pero tiene que ver también con los otros pilares.
 
Y la persona que hemos designado para el ministerio pues tiene todas las cualidades, toda la preparación. Ha dedicado toda su vida a la justicia. Es catedrático y tiene además unas características personales muy especiales: así como Ministro del Interior, es hijo de alguien que sufrió las consecuencias de este conflicto, ni  más ni menos que el doctor (Alfonso) Reyes Echandía, quien con toda la valentía que el país conoció en ese momento, cayó asesinado en el holocausto del Palacio de Justicia.
 
Hablaba yo esta mañana de ese episodio, y decía: qué orgulloso se debe sentir su padre en este momento, que usted dé el paso a ser el ministro de Justicia y del Derecho, en este preciso momento, tan crucial para el país.
 
De manera que aquí también es un homenaje es un homenaje a su padre, doctor Yesid.
 
También además tiene una característica muy especial, que es pupilo de su antecesor, del doctor Alfonso Gómez Méndez. Pues qué mejor profesor que tener al doctor Alfonso Gómez Méndez para cumplir esta tarea, para continuar con los retos y seguir cosechando las semillas de su antecesor y de los demás ministros que han venido sembrando en estos cuatro  años de gobierno.
 
Como se ha dicho parte del reto en los próximos meses, en los próximos años, es lograr el máximo de justicia para obtener la paz, la justicia transicional. Ahí el Ministerio de Justicia va a jugar un papel fundamental, esta etapa la estamos comenzando hasta ahora.
 
Los grandes retos será la implementación de todo lo que tiene que ver con la tecnología, la administración de justicia para hacerla más eficiente, más eficaz, rápida, ahí tenemos un gran desafío y una inmensa oportunidad.
 
Lo decía el propio Ministro de las TIC. Necesitamos el concurso del Consejo Superior de la Judicatura, por alguna razón no ha dado la luz verde para que se ponga en práctica todo eso que sin duda tendrá una repercusión muy profunda en la administración de justicia.
 
Y usted ha mencionado algo que es fundamental: mejorar la relación justicia-ciudadano: acercar cada vez más la justicia al ciudadano, es algo que creo que siempre debe estar presente, y que usted tiene como reto.
 
Precisamente ayer el señor Ministro de Justicia saliente, el doctor Alfonso Gómez Méndez, con todos los miembros de la comisión que él designó nos entregaron un proyecto para la reforma a la justicia; usted estaba ahí presente, un proyecto muy bien estudiado, muy bien sopesado, un trabajo muy serio.
 
Quiero nuevamente agradecerle doctor Alfonso, no solamente este proyecto sino lo que usted hizo por el país, por el Ministerio, por el Gobierno, en su paso por este Ministerio, y lo que ha hecho por el país durante toda su vida pública y su vida privada, pero que también ha estado siempre relacionado con lo público.
 
Esta última acción de entregar ese proyecto pues cuando lo discutimos brevemente el día de ayer y me puse a estudiarlo después, es un proyecto muy serio, muy bien centrado, es un magnífico punto de partida para la discusión que se dará en el Congreso sobre los diferentes aspectos y las diferentes propuestas que hay en cuanto a la reforma sobre administración de justicia.
 
Hay algunas reformas que requieren una reforma constitucional, otras legales, otras como usted también lo ha dicho, requieren simplemente decisiones internas que muestren la voluntad de mejorar la justicia sin necesidad de acudir al Congreso de la República.
 
Y así como el Ministro Gómez Méndez ha utilizado esa palabra usted también dentro del espíritu de la reforma que se presentó lo que se quiere es tutelizar la  justicia, para qué, para hacerla más pronta, más eficaz, es aplicarse su propia medicina  para que funcione mejor, ese es un enfoque que parece práctico, pero muy ilustrativo de lo que se debe hacer.
 
Y sobre los desafíos que tenemos como Gobierno, el país tiene un proceso de paz, lo que está sucediendo en estos días.
 
Quiero reiterar que la responsabilidad mía como Jefe de Estado es la responsabilidad, entre muchas, de conducir el proceso de paz, y quiero dejar muy claro que ningún otro funcionario del Estado tiene esa responsabilidad, esa responsabilidad recae, de acuerdo a la Constitución, en el Presidente de la República.
 
Oyendo a quienes critican permanentemente el proceso y ahora envían cartas, quiero hacer nuevamente un llamado a la tolerancia: el proceso requiere tolerancia, requiere ecuanimidad, requiere capacidad de perdonar, capacidad de reconciliación; todos debemos hacer un esfuerzo en esa dirección.
 
Y quiero aclararle al señor Procurador General de la Nación, que la comisión histórica y del conflicto y sus víctimas que se instala esta semana no es  –no es– la misma comisión futura de la verdad; son dos cosas completamente distintas. La futura de la verdad debe ser una comisión independiente. En su debido momento eso se pondrá en marcha.
 
Esto que se está iniciando esta semana es totalmente diferente. Se trata de 12 historiadores que mostrarán simplemente la complejidad del conflicto. 50 años de guerra, son 50 –medio siglo–, de una guerra que ha generado todo tipo de reacciones, todo tipo de interpretaciones.
 
Y serán 12 historiadores que harán un trabajo académico serio y de ninguna manera habrá una negociación; un trabajo de unos historiadores que van a tratar de buscar cada uno su versión sobre la complejidad de este conflicto.
 
Repito, no es, no es la comisión de la verdad que en su debido momento se deberá instalar.
 
Tampoco la subcomisión que tratará los temas de cese al fuego y cese de hostilidades, que debe ser bilateral y definitivo, y también debe tratar un tema fundamental, la dejación de armas, es un espacio de negociación.
 
Se trata de este primer paso de llevar las alternativas, estudiar los mecanismos, las posibilidades, las experiencias que se han tenido y ver cómo en un conflicto tan complejo como el nuestro, con unas características tan sui generis como el nuestro –el más viejo conflicto del hemisferio, el único que queda en el hemisferio–, cómo podemos ir diseñando ese paso, que sería el paso final, el paso definitivo para lograr la paz.
 
Y ese proceso no se puede hacer sin el consejo, sin el concurso, sin la participación de las Fuerzas Militares y de la Policía.
 
Y por eso es asombroso que la presencia de ellos en este proceso, que es además y así debería ser interpretada, una clarísima  garantía para la sociedad y para las propias Fuerzas Armadas –qué mejor para las Fuerzas Armadas, para el Ejército, para la Policía, que tener a sus propios hombres en esa discusión y hombres en servicio activo–, ahora se quiera convertir ese proceso en una especie de caricatura. Eso realmente no es entendible.
 
Nada enaltece, nada enaltece más a un miembro de las Fuerzas Armadas, nada exalta más su dignidad, que se escuche su voz, su opinión, en un momento tan definitivo como es la culminación de esa guerra donde ellos estuvieron al frente poniendo el pecho.
 
Eso es, además la historia lo señala así, eso los dignifica, las Fuerzas Armadas,  que estén allá presentes en ese momento histórico. Es algo muy, muy importante para cualquier miembro de nuestras Fuerzas Militares, de nuestra Policía.
 
Pero siempre hay quienes quieren confundir y manipular a los colombianos,  infortunadamente.
 
Por eso, yo quisiera hacer un llamado y exigir respeto por los miembros de nuestras Fuerzas Armadas y de nuestra Policía.
 
En estos momentos estamos pensando en culminar esta guerra, estamos trabajando por traerle paz a este país, gracias a la labor de nuestras Fuerzas Armadas. Por eso, en este momento más que en cualquier otro, aunque siempre debe ser así, deben ser respetados y admirados.
 
La comisión de militares activos que viajarán y están viajando en este momento, es del más alto nivel. Van a ir encabezados por el general (Javier) Flórez, que es el Jefe  del Estado Mayor Conjunto de nuestras Fuerzas Militares.
 
Y los están acompañando, están despegando en este momento de Catam,  oficiales de todas las Fuerzas: del Ejército, de la Armada, de la Fuerza Aérea y de la Policía.
 
Y mañana instalarán esa subcomisión y repito, es obvio y lógico que nuestras Fuerzas Armadas tengan un rol en la terminación del conflicto.
 
Porque miren lo importante de este paso: por primera vez en la historia,  por primera vez  en 50 años de guerra, se inicia la discusión sobre el cese al fuego definitivo,  el cese de hostilidades definitivo, la dejación de armas.
 
Y así como la presencia de las víctimas también constituye un paso histórico –y así lo han señalado en todas partes del mundo en Naciones Unidas la propia Alta Comisionada de los Derechos Humanos de Naciones Unidas dijo esto es histórico, esto no tiene precedentes en el mundo, que las víctimas puedan ir a exigir el respeto por sus propios derechos  y de contribuir a que en las conversaciones  la mejor forma para que las propias víctimas queden satisfechas–, un paso también importantísimo, lo que está sucediendo en este momento, víctimas presentes dando su opinión, no para que se negocien, como están diciendo algunos, sus derechos, sino para que puedan tener en cuenta sus opiniones para el respeto de sus derechos, que son dos cosas completamente distintas, y que  al mismo tiempo ya se esté comenzando a hablar con las Fuerzas Militares  en servicio activo, presentes  –no es exclusivamente las Fuerzas Militares porque  habrá civiles también en esa discusión–, sobre cómo es que vamos a hacer ese cese al fuego bil
ateral y definitivo, y cómo es que van a desaparecer las armas, van a dejar las armas para que esa violencia que se ha generado durante tanto tiempo cese–, eso es un paso histórico.
 
Por eso creo es lo que hay que exaltar. Y pedirle a la gente  que tiene algún grado de escepticismo que confíen, que esto va por buen camino.
 
Esto se está haciendo con seriedad, esto se está haciendo con una inmensa responsabilidad. Cada paso que estamos dando es un paso muy pensado, muy planeado, muy estudiado.
 
Y gracias a esa seriedad y a esa responsabilidad es que hemos avanzado lo que hemos avanzado. Y que hoy podemos decir que esta semana, esta semana estamos haciendo historia, porque estamos acercándonos cada vez más a ese anhelo de todos los colombianos a ese valor supremo como es la paz.
 
De manera que, doctor Yesid, llega usted al Ministerio de  Justicia y del Derecho en un momento muy muy interesante, muy importante.
 
Y sé que con su amor por este país,  por sus conocimientos y por su capacidad y visión, va a contribuir enormemente a que lleguemos a esa visión, a que la convirtamos en realidad, de un país en paz, un país con equidad y un país bien educado.
 
Muchas gracias.