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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la presentación del Decreto del Día Nacional por la Dignidad de las Mujeres Víctimas de la Violencia Sexual

 ​Bogotá, 21 ago (SIG).

Yo quisiera comenzar contando que acabo de ver —no lo había visto— el video de esa macabra ejecución de James Foley, periodista que decapitaron hace un par de días. Y realmente me conmocionó. Inmediatamente pensé en el periodismo, yo vengo del periodismo, me sigo considerando periodista y por eso quisiera hablar a nombre de los periodistas colombianos y de todos los colombianos para unirme a esas voces de condena de ese hecho cobarde y horripilante del que fuimos testigos el mundo entero, porque eso no tiene ningún tipo de justificación, la forma y el fondo.

Y darles nuestra solidaridad a su familia y a todos los periodistas, porque estoy seguro que todos los periodistas están reflexionando sobre su papel, su papel en la historia, su papel en estos momentos tan complicados. Y por eso desde aquí desde Colombia quiero unirme a esas voces de condena de semejante hecho tan macabro.

Lo cual nos lleva a nuestro propio conflicto, a la razón por la cual nosotros estamos aquí. Que también otra gran periodista (Jineth Bedoya), que por cumplir con su deber se volvió víctima en el año 2000, secuestrada, torturada, violada.

Y que ha podido quedarse callada, ha podido seguir con su vida, en el fondo carcomiendo su alma y espíritu.

Pero no. Jineth tuvo la valentía de superar ese drama y ese dolor a través de acciones muy valientes que están contribuyendo enormemente a este proceso en el que estamos empeñados para ponerle fin a este conflicto, para terminar el conflicto, y para que precisamente no haya más víctimas como Jineth, como esas 6 mil víctimas que ya están identificadas, de las cuales más de 5 mil 200 son mujeres, víctimas de agresión sexual.

Lo que Jineth ha hecho y lo que acabamos de presenciar —que sea capaz de perdonar, sea capaz de superar su dolor y de hacer un llamado al resto de las víctimas para que sigan ese ejemplo—, eso es lo que a mí me da entusiasmo, me da la energía para perseverar en la búsqueda de la paz.

Por eso quería hacer referencia a María Eugenia Cruz, que estuvo ahora en La Habana.

Ayer hablé con Angela Giraldo, con Constanza Turbay y quería casi que hablar con todas —y qué bueno que esté usted aquí—, porque eso que ustedes hicieron es un acto también de gran significado.

Y lo que vimos todos los colombianos, lo que vi yo, esa confrontación por primera vez con las víctimas con sus victimarios y poderles expresar sus opiniones, y algo que no voy a cansarme de repetir: allá en La Habana no se están negociando los derechos de las víctimas; esos derechos son no negociables.

Lo que se está buscando es la mejor manera de satisfacer esos derechos, de hacer justicia y al mismo tiempo alcanzar la paz.

Que no es fácil. Pero con actitudes como la suya, Jineth, como la suya María Eugenia, y las víctimas, que cada vez más son más vehementes en la búsqueda de la paz —porque son las que paradójicamente más quieren la paz, así no se satisfaga totalmente su legítima ansiedad de justicia—, eso le está dando una gran fortaleza a todo este proceso. Está dejando cada vez más al lado ese radicalismo, esas extremas que por razones que no entiendo —sigo sin entender—, no están de acuerdo con este proceso.

Por eso muchas gracias. Muchas gracias, porque están haciendo realidad un sueño que yo expresé cuando firmamos la Ley de Reparación de Víctimas y Restitución de Tierras; cuando estuvo aquí el Secretario General de Naciones Unidas (Ban Ki-moon) y me decía ‘esto es algo sin precedentes. Ojalá tenga éxito’.

Y yo le decía: Si esto llega a tener éxito —como lo dije en su momento y lo repito—, para mí habría valido la pena ser Presidente.

Y con actos como este, es el cumplimiento de ese sueño de ir reparando las víctimas y encontrando el camino para la reconciliación y el final del conflicto, pues eso es lo que nos mantiene con ese entusiasmo para perseverar.

Este decreto para la opinión pública, que no conoce bien, fue una solicitud de Jineth Bedoya como la forma que ella sentía que podía generar una forma de reparar a Jineth por lo que le había sucedido.

Como lo he dicho tantas veces, estas reparaciones todas son simbólicas. Reparar el dolor de una persona que ha sufrido lo que sufrió Jineth, de una persona que ha perdido su hijo, su padre, su madre, su hermana, eso no tiene precio. Por eso las reparaciones tienen que ser simbólicas.

Pero qué bonito, qué bonito que dentro de las muchas alternativas que Jineth tenía haya escogido ésta.

Por eso, créame Jineth, que de los decretos que con más alegría y satisfacción he firmado yo en los cuatro años que llevo ya de Presidente, éste es uno de ellos.

Con esa ñapa de esta estampita que usted me acaba de regalar, que me llega al fondo del corazón.

La voy a guardar junto con mis virgencitas de La Milagrosa que tengo permanente, hasta que firmemos esa paz. Y muchas gracias.

Hoy es un día bien importante.

Esta mañana salió para La Habana un general en servicio activo, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de nuestras Fuerzas Militares, el general (Javier) Florez. Un general que ha sido un combatiente, un general que casi toda su vida se la ha dedicado al combate.

Y fue a instalar la mesa que va a estudiar el cese al fuego, el cese de hostilidades definitivo en este proceso, la entrega de armas, el fin del conflicto.

Que al mismo tiempo esta misma semana las victimas hayan regresado y otras van a volver a ir; que esta misma semana se instale esa comisión —que no es la comisión de la verdad, como algunos han querido señalarla, sino una comisión de unos historiadores, doce historiadores; seis escogidos por un lado, seis escogidos por el otro— para analizar y tener una base de cuál fue el origen de este conflicto, así también se están en cierta forma nos estamos exorcizando esta violencia.

Son todos gestos que ayudan a una sociedad a ir encontrando un camino nuevo de reconciliación. Y en eso, pues creo que todos debemos insistir.

Por eso creo que esta semana en todo el proceso es una semana realmente significativa.

Y este día de hoy, que con Jineth celebramos o todos conmemoramos, ponemos como fecha especial, como el Día de las Víctimas del Conflicto, Mujeres

Víctimas del Conflicto, eso no había sucedido sino con ocasiones muy especiales.

Está el Día Internacional de la Mujer, que por decreto se tiene un día especial.

Entonces este Decreto 1480 tiene un significado muy particular.

Y de aquí en adelante por todos los años, por siempre, vamos a recordar a nuestras víctimas. Y ojalá dentro de algunos años podamos decir las víctimas que fueron; no las víctimas que están o que serán.

Actos como éste es lo que nos llena de entusiasmo para poder hacer realidad ese sueño. Personas como Jineth, a quien yo conozco hace mucho tiempo —ella tiene un especial cariño por la casa editorial donde yo nací, crecí, me formé como periodista—, fue además quien me cubrió cuando yo fui Ministro de Defensa.

Y por eso entre más la conozco más la aprecio y entre más veo esa labor que hace más la admiro.

Por eso gracias, no solamente a nombre mío, personal, del Gobierno, sino de todos los colombianos, porque esto es lo que nos está empujando hacia ese horizonte de una Colombia en paz, con equidad y bien educada.

Muchas gracias.