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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la clausura de la 49ª Convención Bancaria

 ​Cartagena, 22 ago (SIG).

Muchas veces, durante mi primer periodo —y también durante la campaña— dije que uno de los mayores retos, temas a corregir de mi gobierno era la COMUNICACIÓN… Bueno… eso pensaba yo —y muchos otros— hasta que de pronto apareció este video:

(…)

Doña Mechas —como ustedes saben— es una humilde ama de casa de 85 años, que vive en Villavicencio -mañana voy a ir a visitarla-, que no sabe leer ni escribir, y que trabajó buena parte de su vida como aseadora.

Ella, en una entrevista posterior, dio una razón adicional para explicar su intención de voto. Dijo lo siguiente:

“Voy a votar por ‘Juan Pa’ por IR TRAS LA PAZ, igual que yo”.

Doña Mechas, quien no tuvo muchas oportunidades de educación, pero sí ENTENDIÓ CON CLARIDAD dos cosas:

Una: que el enfoque de nuestro gobierno ha sido SOCIAL, que cada esfuerzo tiene como fin último MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA de todos los colombianos, -pero sobre todo- DE LOS MÁS POBRES Y los más VULNERABLES.

Y dos: ella comprendió que Colombia está en un momento DETERMINANTE, único y tal vez último, para avanzar hacia la RECONCILIACIÓN.

Ojalá esto lo entendieran —con la misma claridad que ella y tantas personas humildes— los colombianos de todos los estratos y todas las actividades.

Doña Mechas —en cierta forma- encarna el ANHELO de un país…, representa lo que todos los colombianos siempre hemos querido:

¡Un país más justo, un país con EQUIDAD! ¡Un país en PAZ! ¡Un país EDUCADO! —en este caso el MÁS educado de América Latina—

En mi caso, no es solo un anhelo: ES MI VISIÓN. Una visión que quiero y pretendo volver realidad.

En materia de educación sé que ustedes y nosotros —en el Gobierno— no solo la entendemos en términos de inclusión y calidad, sino también entendemos la educación como un paso fundamental hacia una mayor COMPETITIVIDAD.

Eso significa que LA FORMACIÓN de las personas —así como la ciencia, la tecnología, la investigación— deben ser PERTINENTES y deben RESPONDER a las necesidades de las empresas, de las regiones, de los mercados que evolucionan con una rapidez muchas veces difícil de asimilar.

Eso hace parte de mi compromiso… un compromiso que —como dije el 7 de agosto— no solo es con quienes votaron por mí, sino también con quienes no votaron por mí.

¿Ustedes se acuerdan de ese video?

Esa mujer —que gritaba “¡educación!, ¡educación!, ¡educación!”— y me mandaba naranjazos. TAMBIÉN LE VAMOS A CUMPLIR a ella, PORQUE TAMBIÉN SOY PRESIDENTE PARA SERVIRLE A ELLA.

Pero la educación —y sobre todo la educación de calidad CUESTA — y todos vamos a tener que pagarla, un pago que se hace con alegría —creo yo- porque es la mejor inversión —en realidad no es un gasto-, es una inversión, la mejor para el futuro, para un país, para una familia. Es el mejor negocio para cualquier empresa, para el país, para Colombia.

Y para cumplir con esta y otras necesidades prioritarias, vamos a presentar —como creo que aquí lo dijo muy claramente el Ministro de Hacienda (Mauricio Cárdenas), una LEY DE FINANCIAMIENTO para completar los recursos del presupuesto nacional.

¿Qué contempla esta ley? Cómo lo mencionó María Mercedes (Cuéllar), prolongar el impuesto del 4 por mil y el impuesto al patrimonio.

Además, vamos a aprovechar para que los colombianos que tienen activos en el exterior no declarados tengan un incentivo y una facilidad para sincerar ese patrimonio, y cuidando que sea compatible con nuestro ordenamiento constitucional. Porque ya en una ocasión nos tumbaron una medida de esa naturaleza.

Y no descartamos en absoluto dar en el futuro todos los debates que sean necesarios sobre el tema tributario, pero hoy puedo decirles que —por lo pronto— el Gobierno no tiene previsto nada distinto de lo que acabo de señalar.

Yo sé que ha sido una petición continua del sector financiero. Esta es mi quinta asamblea, mi quinta convención bancaria desde la primera que mencionaba del desmonte del 4 por mil.

Pero lo cierto es que —si queremos avanzar hacia esa visión ambiciosa, que no es solo la mía, sino la de todos ustedes y la de todo el país— necesitamos esos recursos y yo confío que ustedes así lo entienden y lo van a entenderán.

Y esto no significa, María Mercedes, que el desmonte del 4 por mil deje de estar en nuestro panorama como un objetivo deseable: sabemos los inconvenientes, pero por el momento eso no va a ser posible.

Es un impuesto de vocación temporal, así siempre se ha dicho, aunque tiende a convertirse en permanente. Pero tenga la seguridad de que no va ser eterno.

***

Ahora bien: no puedo dejar de destacar, por otro lado, el buen momento por el que pasa nuestra banca, que es equivalente —y no es de extrañar— coincide con el buen momento de nuestra economía.

Ustedes conocen las cifras.

Este primer semestre el país creció 6,4 por ciento —EL SEGUNDO CRECIMIENTO MÁS ALTO DE TODO EL MUNDO, después de China—.

La CEPAL ajustó, lo mismo el FONDO MONETARIO, su proyección de crecimiento para Colombia. En el caso de la CEPAL lo elevó de 4,5 a 5 por ciento, mientras que la proyección para el resto de América Latina la bajó 5 puntos, de 2,7 al 2,2.

Es decir, mientras nuestros vecinos comienzan a afrontar algunas dificultades para crecer, nuestra economía —por el contrario— la ven como una economía SÓLIDA, EN ASCENSO, creciendo a MÁS DEL DOBLE del promedio regional.

En cuanto al sector bancario, al sector financiero, la Superintendencia reportó hace unos días las utilidades de las entidades vigiladas, que en el primer semestre de este año tuvieron utilidades por cerca de 5.4 billones de pesos.

Esto representa un aumento del 12,5 por ciento frente a las utilidades del mismo período del año pasado.

Y algo más: también en el primer semestre la cartera financiera —los créditos que empresas y personas toman con todas las entidades financieras— creció un 14 por ciento, superando los 300 billones de pesos.

Hay que destacar el dinamismo de los créditos hipotecarios, cuyo saldo se incrementó en cerca del 29 por ciento.

Y esto corresponde —por supuesto— a esa alianza conveniente, fructífera, que hemos hecho, Gobierno y banqueros, para generar oportunidades de financiación a más y más colombianos que están adquiriendo su casa propia a tasas favorables.

No más con los programas de vivienda que lanzamos con el PIPE el año pasado se han comprado viviendas por más de 4 billones de pesos —más nuevas que usadas— y aumentaron las ventas a nivel nacional en un 25 por ciento. 25.

Así que hay crecimiento en toda parte y tenemos el propósito de lograr que nuestra economía crezca en los próximos años a una tasa superior al 5 por ciento. Y que será posible con grandes inversiones como las Autopistas de Cuarta Generación y mucho más posible si firmamos el fin del conflicto.

También tenemos que hacer grandes esfuerzos en productividad. Ahí es uno de los cuellos de botella que hemos tenido nosotros y toda América Latina. Y donde si logramos mejorar ahí, la tasa de crecimiento de por vida también se va a incrementar.

Pero —como he dicho muchas veces— no se trata solo de crecer; se trata de que el crecimiento se traduzca en mayor, en mejor calidad de vida, en mayores oportunidades para los colombianos. Sobre todo, los más pobres, los más vulnerables, los que usualmente se quedan rezagados de ese crecimiento. Cerrar brechas; brechas sociales, brechas regionales.

Por eso hoy quiero reiterarles que USTEDES, que son la sangre y la savia de la economía —el sector financiero, los banqueros—, nos pueden ayudar, nos están ayudando a lograr un país con ese propósito que es tan importante, que nos hace sostenible en el largo plazo, que es la EQUIDAD.

Sin equidad no somos sostenibles en el largo plazo.

Ustedes son, y deben ser, nuestros SOCIOS en ese propósito de buscar cada vez más equidad.

¿Y qué metas les propongo y nos proponemos como país?

Primero: que para el 2018 logremos aumentar el ingreso per cápita, que hoy es de unos 8.300 dólares, al equivalente de 11.200 dólares en el año 2018. Es un crecimiento importante pero estoy seguro que lo podemos lograr. Y ahí nos vamos acercando cada vez más a ese umbral de un país desarrollado.

Segundo: que el desempleo —que ya bajamos a un dígito, llevamos 48 meses seguidos bajando la cifra de desempleo—, la tengamos en cuatro años en un nivel del 7,5 por ciento. Eso equivale a crear otros 2 millones y medio de empleos, que es lo que hemos creado en los primeros cuatro años. Hay que crear otros 2 millones y medio, y lograr esa tasa de desempleo del 7.5 por ciento.

Un tercer propósito: incrementar la inversión total del país —que ya nos estamos acercando al 30 por ciento del PIB—, subirlo al 32 por ciento. Gracias al impulso de la inversión pública pero también a la decisión del sector privado de confiar y apostar al país.

Esto era algo que era impensable hace unos años, tasas de crecimiento de inversión superiores al 30 por ciento; realmente creíamos que eso solamente era posible en algunos países asiáticos. No, nosotros también podemos. Y vamos a seguir creciendo.

Y cuarto: vamos a bajar el porcentaje de pobreza en el país, que hoy hemos logrado bajar al 30 por ciento, más o menos, del 37 al 30, lo vamos a bajar al 25 por ciento. Y el porcentaje de pobreza extrema, que lo bajamos a un poquitico por debajo del 10 por ciento —también cumplimos la meta de que sea un solo digito—, que lo bajemos a la mitad: al 5 por ciento.

Todo esto dentro de nuestro gran reto de país —no solo de este gobierno— de lograr una Colombia sin miseria, sin pobreza extrema, en una década.

Son grandes desafíos que hoy podemos asumir porque —como dije el 7 de agosto— afortunadamente las condiciones están dadas y además, y ustedes son prueba de ello, el país como que se cansó de pensar “en pequeño”.

Que ha llegado la hora que pensemos en grande, de apostar por llegar a ser, más pronto que tarde, una nación desarrollada. Pero no de cualquier manera, no simplemente creciendo, sino creciendo como debe ser. Con equidad.

¡Y lo vamos a hacer CON USTEDES, que son —repito— la sangre y la savia de toda nuestra economía, el sector financiero!

De hecho ya vamos avanzando, como quedó muy claro en las palabras que pronunció María Mercedes.

Los logros en INCLUSIÓN BANCARIA no son otra cosa que avances en ese propósito de buscar mayor equidad, pues significa que más colombianos acceden a servicios financieros, a créditos, a oportunidades para adquirir vivienda, para financiar la educación de sus hijos, para tener una mejor salud, para poder tener recreación.

Qué bueno saber que hoy tenemos 4 millones de usuarios más del sistema financiero, 4 millones más que hace cuatro años; que casi tres de cada cuatro colombianos que tienen edad de tener una cuenta bancaria, la tienen, y uno de cada tres utiliza el crédito financiero.

Es un avance importante. Y he escuchado esa petición, María Mercedes, sobre el tope del crédito de usura.

Yo me acuerdo que tal vez hace cinco años hicimos un pacto: ustedes ampliaban la inclusión financiera y nosotros subíamos el tope. Y le estaba preguntando ahora a Gerardo (Hernández, Superintendente Financiero) que si hemos venido cumpliendo o no. Y yo creo que podemos nosotros cumplir más por el lado nuestro.

Y si los señores codirectores del Banco de la República que están aquí, qué bueno sería que estudiáramos esa posibilidad de subir el tope, porque eso además tiene un beneficio enorme, que ustedes lo conocen mejor que yo, que es, le robamos mercado a ese macabro negocio del ‘gota a gota’.

Entonces hagamos un esfuerzo en estos próximos días, semanas, para que eso se pueda lograr.

Hoy, gracias a la figura de los corresponsales bancarios, el 99,9 por ciento de los municipios del país tienen presencia de por lo menos una entidad del sector financiero. ¡Solo nos faltan dos municipios de todos los municipios del país!

Y esta inclusión la hemos logrado con el empeño y la ayuda de ustedes, que con la simplificación que se ha hecho para abrir cuentas de ahorro y también con iniciativas del gobierno, como la de canalizar los subsidios de Más Familias en Acción a través de sus cuentas.

Aquí vino, en el mes de marzo, la Reina Máxima de los Países Bajos —Máxima es su nombre, además es muy bonita—, ella es Asesora Especial del Secretario General de Naciones Unidas para este tema, el tema de la Inclusión Financiera para el Desarrollo, y me dijo que había quedado realmente admirada por los avances que hemos logrado en inclusión financiera, sobre todo de la población más vulnerable.

Y ese dato del 99.9 por ciento nos coloca a nosotros en la vanguardia, no muchos países de nuestro nivel de desarrollo pueden decir lo mismo.

Sin embargo, —usted también lo dijo María Mercedes— no basta con tener productos bancarios sino que hay que usarlos y saber usarlos.

Y ahí hay que hacer un esfuerzo. Por eso se lanzó a comienzos de este año la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera, para seguir coordinando esos esfuerzos con ustedes.

Y dentro de esta estrategia se encuentra el proyecto de Ley de Inclusión Financiera, que va avanzando en el Congreso de la República y que crea unas sociedades simplificadas para llegar a esa población más vulnerable y más pobre, que sigue aún por fuera del sistema.

Y hay que también resaltar la importancia de fomentar la educación financiera para todos los colombianos.

Pensando en eso creamos —y ya se viene reuniendo— una Comisión Intersectorial de Educación Financiera, precisamente para coordinar iniciativas que busquen ampliar este campo del conocimiento, sobre todo de nuestros jóvenes; un campo que infortunadamente no estamos bien, como se vio en las pruebas PISA sobre esta materia.

Y ustedes, que han sido tan innovadores y que han desarrollado tantas herramientas de banca móvil, también nos pueden ayudar a extender entre los campesinos y otras personas, en las zonas más remotas del país, esas aplicaciones tecnológicas que nos proponemos crear en el Ministerio de las TIC.

Aquí está el señor Ministro (Diego Molano). Con él hemos discutido largas, largas horas, cómo usar toda esta tecnología para llegar a los más pobres, para ayudar a que los más pobres tengan acceso a todo esto que la tecnología nos permite y hacer más fácil la vida de los colombianos, que además están lejos de los centros urbanos.

Porque la Inclusión Financiera —y de eso no cabe ninguna duda— es un instrumento importantísimo de EQUIDAD y de EDUCACIÓN. Y estos dos pilares son la base del otro pilar que ustedes y nosotros queremos más que nada: la PAZ, la PAZ y la TRANQUILIDAD en nuestro suelo.

Y hoy quiero aprovechar también para agradecerles por su aporte definitivo —como socios estratégicos— en temas como la vivienda, el apoyo al emprendimiento, el apoyo que ustedes le han dado al agro; por supuesto la infraestructura, que será vital para garantizar el crecimiento y la competitividad del país en los próximos años y décadas.

Ustedes saben muy bien la trascendencia que tienen esos proyectos, que hemos denominado las Autopistas de Cuarta Generación, que realmente le van a cambiar la faz al país; proyectos que hemos venido estructurando y diseñando con el mayor rigor. No nos hemos demorado mucho más de lo que dijimos desde el principio que nos íbamos a demorar. Porque para hacer una buena reestructuración, se requiere un tiempo.

Y dijimos desde hace tres años, tres años y medio, que más o menos por esta época estaríamos abriendo y otorgando las licitaciones, y así ha sucedido. Y se ha hecho además con total y absoluta transparencia. Eso es algo que quiero resaltar.

Todo este proceso, la institucionalidad que creamos y la forma como se están desarrollando estos grandes proyectos, con unas cifras que nosotros nunca nos habíamos soñado, no ha tenido un solo comentario negativo, ni siquiera, en materia de transparencia, porque lo hemos hecho así, deliberadamente.

Aquí es mucho lo que podemos trabajar de la mano del sector financiero. Y quiero que contemplen siempre un aliado esencial para ustedes y para el sector de la infraestructura, que acaba de nacer, que es la Financiera de Desarrollo Nacional.

Esta entidad no sólo apoya a los proyectos con financiación directa, sino que actúa como catalizador de recursos, facilitando su movilización.

Ya la Financiera de Desarrollo Nacional está trabajando en el diseño de estructuras financieras, ese es uno de sus objetivos. Nosotros no teníamos esa cultura de estructurar los proyectos y servir de banco de estructuración y también está diseñada y está dedicada a la consecución del cierre financiero de los proyectos adjudicados en la primera ola, la que llamamos la primera ola de adjudicaciones.

Y por eso quiero motivarlos muy muy especialmente a que trabajen de su mano para financiar lo que sin duda es la más grande revolución de infraestructura que haya conocido Colombia.

Y tengan esto muy presente. Creo que ustedes o los que están metidos en este sector lo puede corroborar. Nunca antes el sistema financiero había tenido, en materia de infraestructura, tantas oportunidades para hacer buenos negocios como ahora.

O sea, aprovéchenlas. Aprovéchenlas porque todos nos vamos a beneficiar.

Y no quisiera alargarme más en estas palabras. Sé que han tenido unos días muy fructíferos, con participación de muchos conferencistas.

Baste decirle, por lo pronto, María Mercedes, que he tomado nota de muchas de sus inquietudes, los puntos específicos que mencionó. Y estoy seguro que con el Ministro de Hacienda y los demás interlocutores pues vamos a seguir discutiendo esos puntos específicos que usted mencionó.

Y permítanme terminar con una breve referencia a ese pilar de nuestra visión futura, que va a transformar a Colombia, que se llama la paz.

Los invito a oír otras palabras de doña Mechas que deben invitarnos a la reflexión. Escuchémoslas:

(…)

Doña Mechas tiene una muy bella capacidad de poner las cosas en términos simples y por consiguiente, lo simple es contundente.

Ojalá las Farc y el ELN oigan su mensaje, y demuestren con hechos de paz su voluntad de reconciliarse con la sociedad.

Por lo pronto, podemos dar parte al país y a ustedes, de unos avances en el proceso que son realmente históricos y que a todos nos deben dar esperanza, porque muestran el punto a que hemos llegado, el punto a donde hemos logrado llegar en este difícil proceso.

En primer lugar, todo esto ha sucedido en los últimos días. Se está oyendo a las víctimas, porque es un proceso que desde el principio hemos decidido colocar a las víctimas y sus derechos como el centro de la solución del conflicto.

Ya fue el primer grupo representativo de víctimas a La Habana y pronto irán cuatro grupos más, para que allá en La Habana escuchen su voz y sus opiniones.

¿Por qué es tan importante este hecho?

Primero porque es la primera vez que un conflicto armado se quiere resolver poniendo a las víctimas en el centro de la solución.

¿Y por qué hicimos eso? Porque los derechos de las víctimas son sagrados. No son negociables.

Además la Justicia Transicional –que es el paraguas jurídico que nos va a permitir encontrar la paz– nos obliga también a respetar esos derechos.

El derecho de las víctimas a la verdad, el derecho de las víctimas a la justicia, a la reparación y a la no repetición.

Y allá en La Habana, que esto quede muy claro –porque hay algunos que quieren desinformar–, no estamos negociando los derechos de las víctimas, porque esos no son negociables.

Lo que estamos haciendo –y esto tiene una lógica impecable– es escuchar a las víctimas para ver de qué forma podemos respetar mejor sus derechos y al mismo tiempo lograr la paz.

Ese es el propósito de este ejercicio. Escucharlas y preguntarles: ¿ustedes cómo se sentirían reparadas?

¿Qué tipo de verdad necesitan? ¿Qué tipo de justicia? Para ver si podemos encontrar ese punto de equilibrio, que es el meollo del problema, de lograr el respeto a los derechos de las víctimas y al mismo tiempo de lograr la paz.

Ese es el sentido de todo este ejercicio con las víctimas. Por eso es tan importante e histórico. Nunca antes había sucedido. El propio Secretario General de Naciones Unidas (Ban Ki-moon) y la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Navy Pillay) dijo: ‘mire esto en el mundo no se había visto. Y qué ejemplo’.

En segundo lugar, se instaló esta semana lo que se denominó la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, que está compuesta por 12 historiadores reconocidos y dos relatores. Que van a realizar un trabajo académico –solamente un trabajo académico–, que será relevante y que va a servir eventualmente de insumo para la Mesa de Conversaciones, y que —hay que aclarar— no es lo mismo que la Comisión de la Verdad que se va a crear hacia el futuro cuando se firmen los acuerdos.

O sea que aquí no está negociando –como ha dicho algún alto funcionario del Estado– la verdad. Aquí no hay negociación de nada.

Aquí hay el ejercicio académico de unos historiadores que nos van a ayudar a entender mejor nuestro propio conflicto desde las diferentes perspectivas de cómo se ve el conflicto –un conflicto de más de medio siglo– y tenemos que entenderlo si queremos terminarlo bien y terminarlo para siempre. Ese es el propósito de este ejercicio. No más.

Y se instaló la subcomisión que va a tratar, ni más ni menos, que los temas de cese al fuego y cese de hostilidades bilateral y definitivo y el tema de la dejación de armas. Dos temas que por primera vez en 50 años de guerra, se tocan en los diálogos con las Farc y que son ya la parte que culmina el proceso para lograr el fin del conflicto.

Militares y policías del más alto rango, en servicio activo, encabezados por el Jefe del Estado Mayor Conjunto de nuestras Fuerzas Militares (general Javier Flórez) lo señalé yo personalmente, por ser un militar que ha combatido como pocos, que conoce el terreno como pocos, que conoce al enemigo como pocos. Está encabezando esa delegación.

Viajaron a La Habana para participar en esa subcomisión.

Y esto a nadie debería asombrar, sino todo lo contrario; debe ser visto como una garantía para toda la sociedad y para las propias Fuerzas Armadas.

¿Quién mejor que ellos, que han sido los que han combatido durante todo este tiempo, puede dar consejos, opiniones, sobre cómo lograr un cese al fuego eficaz, controlable y cómo pueden garantizar que la dejación de armas sea exitosa y real, si no son los propios militares?

Ahí yo no entiendo realmente las críticas.

¿Que los militares van a ser humillados por enfrentar al enemigo en una mesa y acordar cómo el enemigo va a dejar las armas?

¿Y quién se queda con las armas? Nuestras Fuerzas Militares.

La paz, queridos amigos, es la victoria para nuestras Fuerzas Militares.

Y demuestran un desconocimiento realmente absurdo de la historia y de lo que es el proceder militar a través de la historia, quienes dicen que poner a los militares a hablar sobre cómo el enemigo va a dejar las armas (es una humillación), pues eso no tiene realmente ninguna lógica, ni pies ni cabeza.

Eso es lo mejor que la puede pasar a un militar, lo dignifica, llegar a donde el enemigo a decirle: ‘usted va a dejar las armas de esta forma para que yo quede satisfecho’.

Así que solo tenemos señales de optimismo y de esperanza, porque el proceso por fin llega a tocar esos puntos cruciales que van a culminar en la terminación de esta guerra que nos ha desangrado durante 50 años.

Y yo les digo a ustedes, queridos banqueros, a mis compatriotas: confíen en nosotros, confíen en los negociadores, que son personas escogidas con todo el cuidado.

Creo que no puede haber un mejor equipo negociador, tienen las mejores calidades. Tenemos un equipo de asesores internacionales como ustedes no se pueden imaginar. Desde el principio, desde el día número uno, nos han venido diciendo: ‘miren: este paso tiene estas consecuencias, podría tener estas otras; la experiencia en Irlanda fue de este tenor; la experiencia en El Salvador fue de este otro’.

Todo esto lo hemos venido haciendo con un gran cuidado. Estos negociadores trabajan sin descanso por llevar adelante un proceso serio, un proceso digno, prudente y con resultados, como estamos viendo.

Y aquí tenemos que poner todos. Y tenemos que tener un poco de fe. Y no escuchar tanto cuento chino, tanta especulación realmente absurda. No, que es que le vamos a entregar este país al castro-chavismo; que yo soy un agente escondido del comunismo.

Doctor Roberto Junguito, usted me conoce desde antes del colegio. ¿Usted cree que yo soy un agente escondido del comunismo? ¿Usted ve que yo soy un infiltrado por esas fauces comunistas? ¡Por Dios!

Pero ustedes también, queridos banqueros, pueden aportar mucho. Su papel es y seguirá siendo muy importante para construir la paz.

Cuando ustedes se comprometen con la educación, construyen paz.

Cuando ustedes asumen un papel más activo en la financiación del sector agrario —que ustedes y nosotros queremos fortalecer—, construyen paz.

Cuando ustedes apoyan el emprendimiento y el empleo, construyen paz.

¡Y qué bueno contar con ustedes como socios en esta gran visión que compartimos, que es la visión de Colombia entera!

Un país en paz, un país con equidad, un país más educado.

Juntos, con entusiasmo, con perseverancia, con trabajo en equipo, vamos a hacer de esa visión una realidad.

Muchas gracias.