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 Palabras del Presidente de la República Juan Manuel Santos en la XXXVI Caminata de la Solidaridad por Colombia

 ​Bogotá, 31 ago (SIG).

 Hice cálculos, hice cálculos, de cuánto hemos recorrido los colombianos en todas estas 35 caminatas previas a la de hoy.

Hasta la versión número 32, el trayecto –que iniciaba en la Plaza de Bolívar– era de 11 kilómetros.

Luego, desde el año 2011, el recorrido que arranca aquí –en el Parque Nacional– ha sido de ocho kilómetros.

Eso significa que –sumando la caminata de hoy– los colombianos habremos recorrido –por invitación suya, doña Nidia (Quintero de Balcázar, presidenta de la Fundación Solidaridad por Colombia)– 384 kilómetros.

Eso equivale a nueve maratones, ese es más o menos el cálculo, equivale a un poquito menos de la mitad de todo el recorrido del Tour de L’Avenir que ayer ganó nuevamente un gran colombiano, Miguel Ángel López, boyacense, joven, que volvió a dejar en alto el nombre de nuestro país.

Y le enviamos desde aquí, desde está caminata, una felicitación a Miguel Ángel por ese gran triunfo que obtuvo ayer en Los Alpes europeos.

Gracias –¡muchas gracias, doña Nidia!– por invitarnos a transitar el sendero de la solidaridad, paso a paso, durante casi cuatro décadas.

No tenemos, no tenemos los colombianos cómo compensarle su dedicada entrega, su incansable compromiso social.

Las palabras que acaba de pronunciar, son palabras que le salen del corazón a doña Nidia.

El pueblo colombiano necesita cada vez más solidaridad, mantener eso que es tan importante para cualquier sociedad, unos principios, unos valores que nos permitan a todos vivir en comunidad y vivir en paz.

Pero al menos hoy podemos homenajearla y aplaudirla por esas nueve maratones solidarias que hemos caminado gracias a usted y que han llevado tanto alivio y tanto bienestar a los colombianos que más lo necesitan.

Agradezco también –y me conmueve– el lema de este año en la Caminata: "Por Colombia, solidarios con la paz".

Valoro inmensamente su gesto y sus palabras, doña Nidia.

Usted tiene razón cuando dice que la paz no solo es un compromiso de los que están negociando en Cuba, sino es un compromiso de todos y cada uno de los colombianos.

Ojalá nuestros compatriotas –sin excepción alguna– nos acompañen a transitar ese sendero, esa caminata hacia la paz que es el valor supremo que puede tener cualquier sociedad.

Será un camino largo, sin duda, pero ya empezamos a andarlo, con pies firmes, y –de hecho– vamos bien avanzados.

Vean en donde vamos: por primera vez estamos hablando con la guerrilla cómo haremos un cese al fuego bilateral y definitivo, y cómo dejarán las armas.

Llegar a este punto no ha sido fácil, y lo que sigue después no será fácil tampoco.

El reto que tenemos por delante es el de la reconciliación y la convivencia.

Afortunadamente, contamos con expresiones sociales y no solamente sociales, patrióticas, como la que encarna doña Nidia.

Su Fundación ha entendido –durante 39 años– que la solidaridad es un acto de equidad y que la paz se construye con esa equidad, y la equidad se logra con mejor educación.

Liderar programas como "Jóvenes Solidarios" o la escuela de "Padres solidarios" es, por eso, una gran contribución, una contribución trascendental para el país.

Como dice doña Nidia, la motivación de sus programas es la formación en valores de la ciudadanía, para que los colombianos logremos la feliz convivencia de la paz.

¡Cómo me gusta esa frase! La feliz convivencia de la paz.

Porque la paz es un ingrediente muy importante para eso a lo que aspiramos como personas y como sociedad: la felicidad, así lo han dicho los clásicos en todos sus escritos, la felicidad.

Pero yo le agregaría una palabra que también quieren los colombianos: la tranquilidad.

Para lograrlo hay que formar en valores porque cada hogar en donde prevalecen los buenos valores equivale a una familia dispuesta a la reconciliación.

Siga adelante, doña Nidia –por favor, siga adelante– porque está es una empresa demasiado importante.

Hagamos de esta caminata una maratón constante, por la solidaridad, por la equidad, por la educación y por la paz de los colombianos.

Y yo quisiera terminar haciendo referencia a una situación que también tiene que ver con solidaridad y con equidad.

Y voy a ser muy breve, pero creo que es el momento de hacer una serie de precisiones sobre lo que está pasando con la vacuna del Virus del Papiloma Humano, lo que está pasando en El Carmen de Bolívar.

El Virus del Papiloma Humano es el causante del cáncer de cuello uterino.

Esa conexión entre una cosa y otra ha sido demostrada científicamente por mucha gente, por muchos científicos, entre ellos una gran colombiana, vallecaucana, Nubia Muñoz, que es una de las científicas más importantes que ha tenido Colombia en toda su historia.

O sea que esa relación no está en duda. Cada año en Colombia se registran seis mil 600 nuevos casos de cáncer de cuello uterino. Tres mil 300 mujeres mueren anualmente, nueve cada día y en su mayoría son mujeres jóvenes, mujeres jóvenes.

La vacuna fue introducida en el año 2012 para niñas de cuarto grado.

Allá estuvimos, yo estuve presente en Sincelejo, cuando lanzamos la primera ronda de vacunaciones y fue generalizada al año siguiente, en el año 2013, el año pasado, para todas las niñas de bachillerato, todas.

Y hemos invertido cerca de 100 millones de dólares en este programa y hace parte de este programa, de nuestro programa de vacunación, un programa que es un orgullo para Colombia.

Es un orgullo para Colombia porque es un ejemplo para toda la región. En el mundo entero dicen: ‘Colombia, —por ejemplo en la región—, es el país que más niños vacuna y que más vacunas le pone a los niños, porque le ponen todas las vacunas que se deben poner.

Eso no lo tienen los demás países, eso lo tiene Colombia, que es un gran activo.

El programa de vacunación es además un aporte a la equidad, a la salud pública, sobre todo a la salud de los más pobres, de los más vulnerables.

Y lo he dicho muchas veces: yo lo que quiero es que los más pobres, los más vulnerables tengan los mismos derechos y las mismas oportunidades que los más ricos, que los que más tienen.

Y hemos logrado en la vacunación exactamente eso: los más pobres y más vulnerables tienen las mismas vacunas que tienen los niños de los estratos seis de Bogotá o de Medellín, las mismas vacunas, el mismo acceso para que puedan partir del mismo nivel.

La vacuna contra el Virus del Papiloma Humano es segura, es una vacuna segura y quiero hacer énfasis en esto.

Así lo han afirmado reiteradamente la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, las sociedades científicas tanto de Colombia, como internacionales.

Además hay una gran cantidad de investigaciones, un gran acervo de literatura científica que ha confirmado la seguridad de esa vacuna una y otra vez.

Ciento ochenta millones de dosis se han aplicado en el mundo entero, sin efectos adversos más allá de las molestias inevitables.

Mi propia hija (María Antonia Santos), me acuerdo cuando la vacunaron, que me dijo que lo único que la había molestado era que la vacuna era dolorosa, como son todas las vacunas, todas las inyecciones. Por supuesto que tiene algunas molestias inevitables, pero es una vacuna segura.

En Colombia hemos contado con el respaldo y el acompañamiento de las sociedades de pediatría, de infectología, de oncología, de ginecología.

Además, en esta situación, en esta coyuntura hemos recibido el respaldo irrestricto de toda la comunidad médica, todos los médicos y todas las facultades de medicina han estado pendientes y han venido apoyando lo que se ha venido haciendo.

Todas las niñas afectadas en El Carmen de Bolívar, que son más de 240, creo que, Ministro (Ministro de Salud, Alejandro Gaviria) usted me corregirá, 243 exactamente, han sido evaluadas en forma exhaustiva.

No hay, no se ha encontrado evidencia alguna de una conexión entre los síntomas de estas niñas y la vacuna del Virus del Papiloma Humano.

¿Qué está pasando? Todos nos preguntamos, -yo me pregunto- llamo todos los días al Ministro: ¿Qué está pasando?

Hay varias hipótesis: se dice que estamos muy probablemente, es lo que me dicen algunos técnicos, ante un fenómeno de sugestión colectiva.

Fenómenos similares se han presentado en España, en Australia, en Taiwán, en medio de campañas masivas de vacunación a adolescentes. O sea, lo que estamos viviendo se ha presentado en otros países.

Pero seguimos acompañando a estas niñas y las seguiremos acompañando y a sus familias.

E inclusive Ministro, de pronto sería bueno que usted a El Carmen de Bolívar mañana, y les explicara a las familias y hablara con ellas. Vamos a ver realmente qué puede estar sucediendo.

Porque lo que sí es cada vez más claro es que no tiene que ver lo que está sucediendo con la vacuna y eso es importante entenderlo.

Y por eso yo quisiera pedirle a algunos medios de comunicación prudencia y ponderación en la forma como transmiten las noticias sobre esta coyuntura.

¿Por qué pido esa prudencia y esa ponderación? Porque la confianza de la comunidad en nuestros programas de vacunación es algo importantísimo, es un activo que no podemos perder.

Ya hemos logrado llegar a ese punto donde todos los niños en Colombia se vacunan y todas las entidades internacionales señalan, -repito- a Colombia como un ejemplo.

Si perdemos esa confianza, si las mamás dejan de llevar a los niños a la vacunación, vamos a retroceder después de un gran esfuerzo de muchos años y ahí están de por medio vidas humanas.

La cantidad de vidas que se han podido salvar gracias a los programas de vacunación masiva gratis es un número muy importante y retroceder en esto sería muy, muy grave.

Por eso a los medios les pido ponderación para que esa confianza en el programa no se vaya a debilitar.

Y con eso termino Doña Nidia diciéndoles nuevamente que el país no tiene con qué agradecerle a usted por todo esto que hace por Colombia.

Esto es lo que nos empuja a todos los colombianos a seguir adelante, para buscar ese país en paz, con equidad y mejor educado que todos queremos.

Muchas gracias.