Este es el sitio de la Presidencia Agosto 2014 - Diciembre 2015 - última actualización 10 de diciembre de 2015
Skip Navigation LinksPresidencia > Noticias > 2014 > Diciembre > Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en los Premios Portafolio 2014

 Sistema Informativo del Gobierno

SIG

 

 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en los Premios Portafolio 2014

 ​Bogotá, 3 dic (SIG).

Una economía sana es la base del progreso empresarial.

Comienzo con esta afirmación –un poco de Perogrullo, pero que a veces se nos olvida– porque sé que en este auditorio de economistas, empresarios, analistas y medios, ustedes la entienden muy bien.

¡Cuántos emprendedores, llenos de talento e ideas, incluso de capital, han naufragado por las prácticas irresponsables en materia macroeconómica!

Esa, por fortuna, no es la realidad de Colombia.

Nuestro país ha tenido, tradicionalmente, gobiernos serios, y el nuestro –en particular– se ha enfocado con absoluta dedicación en construir un entorno macroeconómico que facilite y estimule la iniciativa privada, a la vez que mejore las condiciones de vida de los colombianos, y en particular de aquellos más pobres y vulnerables.

¿Qué buscamos? Se los resumo en una frase muy sencilla: buscamos balancear la necesidad del gasto social con la importancia de mantener una economía sólida.

Y hemos avanzado en ambos frentes, con el apoyo y el esfuerzo de todos los sectores de la sociedad, comenzando por el empresariado.

Hoy Colombia tiene una economía sólida que brilla con luz propia en la región, e incluso en el mundo. Ese es un activo intangible –pero esencial– de todas las empresas que operan en nuestro suelo.

Qué bueno –para un industrial, un exportador o un inversionista– trabajar en un país que ha venido creciendo en los últimos años a un promedio cercano al 5 por ciento, y que espera tener un crecimiento similar este año.

Muy por encima del promedio latinoamericano.

Qué bueno –para cualquier emprendedor– estar en un país que, por sus regulaciones, es considerado como el que más facilita hacer negocios en toda América Latina, según el último reporte Doing Business del Banco Mundial.

Qué bueno –para cualquiera que quiera hacer una apuesta segura con su capital– estar en un país con la inflación más baja de la región, la tuvimos el año pasado, con acuerdos de libre comercio que garantizan entrada preferencial de nuestros productos a un mercado global de 1.500 millones de consumidores, y con una política monetaria seria y coherente dirigida por una entidad de la tradición de nuestro Banco de la República.

Pero no bastan las buenas cifras. No basta sacar pecho por los buenos indicadores de la macroeconomía.

De poco les sirve a los empresarios estar en un país que crece, que controla el costo de vida, que protege al inversionista, si dicho crecimiento y dichas bondades no se reflejan en una sociedad más equitativa, donde se cierren las brechas sociales y se consolide una clase media fortalecida que genere demanda interna.

Me gusta mucho una frase del presidente Kennedy, que ustedes me han oído citar, por lo potente de su enunciado: “Nadie puede ser verdaderamente rico si sus vecinos son pobres”

No basta con construir riqueza ni con tener una economía sólida.

Es necesario edificar una sociedad más justa, con mayores oportunidades para todos, con menos desigualdad.

Eso no es solo justicia social ni solidaridad: eso es... ¡sentido común!

Por eso nos importa bajar el desempleo, y tenemos resultados realmente importantes, que nos han llevado a una tasa por debajo del 8 por ciento, como no se veía hace mucho tiempo.

Cuando inicié mi primer periodo recibí un país con 19 millones de colombianos ocupados. Hoy tenemos –según datos de octubre– más de 22 millones 600 mil compatriotas con trabajo, una cantidad a la que nunca habíamos llegado.

¡Hoy hay cerca de 3 millones MÁS de colombianos trabajando que hace 51 meses!

Y esto es gracias a ustedes, empresarios. No más en el pasado mes de octubre fue la industria la principal generadora de empleo en la economía, y esperamos que continúe esta tendencia.

También en los últimos 4 años hemos sacado a 3 millones 600 mil colombianos de la pobreza. ¡Algo así como la población de Medellín, con todo y su área metropolitana!

Esto representa una disminución de casi 10 puntos porcentuales, récord en América Latina en los últimos 4 años, que nos debe producir, por supuesto, una gran satisfacción.

Pero no podemos ni queremos ser triunfalistas…

¡Cómo podemos serlo si todavía hay cerca de 2 millones de colombianos que buscan empleo y no lo encuentran!

¡Cómo podemos estar tranquilos si todavía 1 de cada 3 compatriotas es pobre, y 1 de cada 9 vive en la pobreza extrema, en la miseria!

Thomas Piketty, el economista que ha puesto a pensar a muchos con su libro El capital en el siglo XXI, ha dado en el clavo cuando demuestra –con evidencia histórica– que la acumulación de capital es cada vez mayor y está llevando a niveles de desigualdad que hacen inviables las sociedades.

En nuestro país el 1 por ciento de la población concentra el 20 por ciento de la riqueza.

Y aquí les hablo a los empresarios y les hablo a esos colombianos que formamos parte de ese grupo privilegiado.

No basta con lo que venimos haciendo. ¡Tenemos que hacer más!

Somos pocos los que podemos ayudar a muchos, y es necesario pensar en los otros, de verdad, pensar en las millones de familias que aún no tienen cubiertas sus necesidades básicas, que sufren hambre, que no tienen techo, cuyos hijos difícilmente llegan a la educación superior.

O hacemos algo… o perpetuamos la desigualdad. Y la desigualdad no es una opción que podamos siquiera considerar, porque nos hace inviables en el largo plazo.

Yo he convocado a la nación a que construyamos entre todos un nuevo país: en paz, con más equidad y mejor educado, están entrelazados esos tres conceptos, la educación es lo que realmente nos puede permitir ser más equitativos, y la equidad es una condición necesaria para que la paz, si la logramos, sea sostenible en el tiempo y lo estamos haciendo… Pero este esfuerzo necesita recursos.

He aquí el meollo de la reforma tributaria que hemos propuesto, y que cursa en el Congreso, que varios han cuestionado duramente doctor Ávila, doctor Pombo, –¡y claro que están en su derecho de defender sus intereses!–.

En eso ustedes me conocen muy bien hace muchos años y a mí lo que me gusta es eso, que dialoguen que se discuta, que todo el mundo exprese sus opiniones y sus puntos de vista, eso es sano para nosotros y para la sociedad.

Pero esta es una reforma para seguir invirtiendo en lograr ese nuevo país, de grandes ligas, con equidad y educación.

Por eso los invito a que hablemos con claridad, a que desmontemos los mitos, y a que apostemos con decisión por un país realmente más justo y más igualitario.

Primer mito: que esta reforma es una sorpresa que pone en peligro las reglas del juego.

No es cierto.

Desde la campaña presidencial, no solo yo,  con los demás candidatos coincidimos en que el impuesto al patrimonio que terminaba este año y el impuesto a las transacciones financieras, que se comenzaba a desmontar en 2015, el año entrante, se debían prorrogar para financiar las necesidades del país en seguridad, en inversión social y en infraestructura.

Se dijo muchas veces, y ahí están las grabaciones. Diana Calderón aquí presente debe recordar todas las entrevistas que les hizo a todos los candidatos, todos dijimos que había que prorrogar esos impuestos. O sea que esto no es ninguna sorpresa.

Segundo mito: que esta reforma afecta a la clase media.

¡Claro que no! El impuesto contra la pobreza solo lo pagaremos cerca de 50 mil colombianos que tenemos patrimonios superiores a los 1.000 millones de pesos.

¡Es apenas el 1 por mil de los colombianos –los que somos más pudientes–!

Y algo más: las personas podrán deducir de su patrimonio base el valor de su vivienda hasta por 340 millones de pesos. O sea que hay gente que tiene mil millones en patrimonio, va a pagar sobre 660 millones.

Además, para aquellas con patrimonios entre 1.000 y 2.000 millones, la tarifa que propusimos se va a reducir a la mitad.

O sea, van a pagar mucho menos, entre mil y dos mil.

Apenas unos 10 mil colombianos –de 47 millones de población–, somos los que tenemos patrimonios por encima de 2.000 millones, y vamos a pagar tarifas que, en todo caso, serán marginales y muy inferiores a las que se han venido pagando en los últimos 4 años.

La tarifa del año entrante es inferior a la tarifa que estamos pagando este año.

Y estos 10 mil o 50 mil colombianos –con toda claridad– NO ES CLASE MEDIA.

No nos digamos mentiras ni llamemos a las cosas con otro nombre.

Tercer mito: que la reforma va a afectar a las pymes.

¡Tampoco no es cierto!

El impuesto contra la pobreza solo se aplica a unas 32 mil empresas con un patrimonio líquido superior a mil millones de pesos –que son el 10 por ciento de las empresas del país–, y la sobretasa al CREE –que pagarán aquellas con utilidades mayores a 800 millones de pesos al año– sólo gravará a unas 7.300 empresas.

Estas –con toda claridad– NO SON LAS PYMES del país.

Cuarto mito: que el Gobierno no ha escuchado a los empresarios.

No sé cuántas reuniones ha tenido el doctor Cárdenas, con los empresarios de todo el país, desde hacer varios meses, y no solo los hemos escuchado sino que hemos incorporado algunas de sus recomendaciones.

Los empresarios nos han dicho que prefieren eliminar la tributación sobre el patrimonio y concentrarla en las utilidades a través de la sobretasa del CREE.

¡Y eso es lo que vamos a hacer!

El impuesto contra la pobreza para las sociedades, que empieza en 1,3 por ciento en el 2015, se reduce también frente a los últimos 4 años, y va a ir bajando escalonadamente hasta DESAPARECER en el 2018, reemplazándose –en forma gradual– por la sobretasa a las utilidades.

Exactamente lo que nos pidieron es lo que estamos haciendo.

Nos han dicho, asimismo, que es necesaria una reforma estructural, y tienen razón, pero es imposible hacerla en el corto plazo.

Y yo les he propuesto lo siguiente: estudiemos la reforma estructural, hay varias propuestas ya sobre la mesa, inclusive yo le había dejado unas propuestas –cuando fui Ministro de Hacienda- que algunas de ellas siguen siendo válidas.

El BID ha venido trabajando y la Ocde está trabajando en una propuesta, como una especie de estado del arte en reformas tributarias, que nos va a proponer en el mes de enero, o sea dentro de un mes, va a venir (José ángel) Gurria (Secretario General de la Ocde) y nos va a traer la propuesta desde la Ocde para tener esa reforma tributaria.

Y ahí vamos a poder comenzar a discutir la viabilidad de esa reforma y si logramos un mínimo consenso o un consenso suficiente pues se la presentamos al Congreso para que la apruebe y vamos entonces reemplazando esos impuestos que yo sé que son antitécnicos, que no son los ideales, por una reforma estructural que además nos solucione el problema –no en los próximos 4 años- sino por mucho tiempo más.

Ese es un camino lógico y práctico. Aquí me dirán algunos, bueno por qué no aprobamos la reforma por un año –como algunos han propuesto- entonces discutimos la reforma estructural para el año siguiente.

La respuesta es muy sencilla. La incertidumbre y sobre todo lo que ha dicho Ricardo Ávila sobre lo que está pasando en el mundo de hoy, lo que está pasando en la región que ya de por sí genera desconfianza e incertidumbre, se imaginan ustedes lo que sería cualquier empresario, cualquier inversionista con la incertidumbre de si se pasa o no se pasa esa reforma y estaríamos avocados entonces ahí sí a un descalabro fiscal a partir del año 2016.

Mucho mejor tener seguridad sobre los próximos 4 años y si la reforma estructural la consensuamos y la podemos acordar, entonces podemos reemplazar unos tributos por otros.

Y esa es la propuesta que les hemos hecho a los empresarios.  

Quinto mito: que la reforma va a desestimular la inversión productiva y a afectar la creación de empleo.

No se nos puede olvidar que el impuesto al patrimonio existe desde el 2003 y no ha sido obstáculo para que la inversión crezca año tras año a niveles récord y no sé por qué tendría que pasar esto ahora.

Por otro lado, que es algo que mucha gente no ha entendido, el impuesto que cobramos el año entrante y que se reduce hasta desaparecer, será pagado por aquellos que tienen un patrimonio el 31 de diciembre de este año.

Los que hagan inversiones a partir del dos de enero del año entrante, no van a tener que pagar este impuesto, o sea, aquí no va a haber ningún tipo de desestímulo a nuevas inversiones.

En cuanto al empleo, recuerden que en la reforma anterior bajamos los impuestos a la nómina, y esto no ha cambiado.

Además, con los recursos de la reforma vamos a mantener la inversión en sectores altamente generadores de empleo, como la vivienda y la infraestructura.

Y permítanme aquí hacer un pequeño paréntesis, para explicarles por qué esto es tan importante

La gente se pregunta: ¿bueno pero se bajó el precio del petróleo?, me parece  muy acertada la explicación de Ricardo de decir mire, esto lo están también exagerando.

Por supuesto que nos va a pegar y nos va a pegar en las finanzas públicas y la actividad petrolera se puede resentir y se está resintiendo. Eso es evidente. Y nos va a pegar en las regalías que es parte importante de la inversión.

Pero estamos desde ya poniendo en marcha esas medidas anticíclicas, que las pusimos en marcha con mucho éxito a comienzos del año pasado con el famoso PIPE, que funcionó de forma muy conveniente y muy real, porque la economía se venía desacelerando pusimos en marcha esas políticas y la economía echó para arriba otra vez y por fortuna la tenemos arriba en una dinámica bastante aceptable.

Ahora qué estamos haciendo. Algo parecido. Las inversiones en infraestructura las más grandes que se han hecho en la historia de  Colombia, nadie se había  imaginado que íbamos a invertir esa cantidad de dinero, hasta ahora está comenzando todavía no se han sentido, no sé si ya le compraron a Argos el primer cemento para esas carreteras, creo que todavía no, pero usted tiene que prepararse porque le va a tocar vender mucho cemento y así sucesivamente.

El programa de construcción que  lanzamos hace un par de meses no solamente las casas gratis si no en los diferentes sectores, eso va a jalonar 32 industrias y mucho empleo y además eso es un elemento muy importante que se agrega a la parte cafetera a la cual voy a referirme ahora en un minuto.

Sexto mito: que pagan siempre los mismos y que el Gobierno no hace nada para controlar la evasión.

Algo de cierto tiene de que pagan siempre los mismos, porque sí tenemos esa distorsión, que en la Ocde somos de los países con menos tributación como economía, pero cuando comparamos las tasas de las empresas si están entre las más altas,  en eso  hay cierta razón en esa crítica.

Pero en la lucha contra la evasión también hay mucho espacio, pero eso lo estamos corrigiendo, y eso es un gran reto que tenemos.

Con la pasada reforma aumentó el número de personas que declaran renta de un millón 400 mil a un millón novecientos mil, lo que representa un incremento del 36 por ciento.

Estamos negociando con varios países tratados de intercambio de información para combatir la evasión en los paraísos fiscales, y vamos a crear grupos élites –como los que hicimos en su momento contra los cabecillas terroristas– para combatir el contrabando, la corrupción y la informalidad.

Hemos hecho un gran esfuerzo y se ha reflejado en el aumento de los ingresos tributarios porque no es solamente la reforma sino una lucha contra la evasión hemos duplicado prácticamente en estos cuatro años los ingresos tributarios y aquí en la lucha contrala evasión y contra el contrabando los empresarios nos pueden ayudar muchísimo con su información.

También estamos tramitando en el Congreso la Ley Anticontrabando para atacar este fenómeno que tanto preocupa –y con razón– a nuestra industria.

Y séptimo y último mito: que los recursos de la reforma se gastarán en burocracia.

¡No es cierto! Todos los recursos de la reforma van para inversiones sociales o productivas: para atender la primera infancia, para atender la educación gratuita, para atender el programa que el doctor Rafael Pardo inició cuando era ministro de Trabajo, los adultos mayores.

Para los  programas de vivienda e infraestructura, para seguir llevando tecnología, como la hemos venido llevando, conectando todos los municipios con internet y fibra óptica, y entregándole a los colegios elementos, computadores para que se familiaricen con la tecnología. Para mejorar el bienestar de las familias campesinas.

No se trata de aumentar los gastos de funcionamiento del Gobierno: es más, tenemos un plan de austeridad para disminuirlos, incluyendo el congelamiento de la nómina y la reducción en 10 por ciento de los gastos generales de cada entidad.

Acabamos de expedir un decreto que disminuye en 6 billones de pesos el presupuesto general de este año, y también una directiva con los lineamientos para poner en práctica dicho plan de austeridad.

De hecho, hemos sido austeros en los cuatro años pasados.

Colombia es –según el BID y el Fondo Monetario– el país de menor gasto burocrático en América Latina, y la nómina estatal ha bajado del 13,4 por ciento al 11,4 por ciento de gastos totales como porcentaje del PIB.

Así que resumo: 

La reforma que proponemos es para mantener la inversión social, para seguir bajando la pobreza y la desigualdad, y para seguir nivelando las oportunidades de los colombianos, SIN AFECTAR A LA CLASE MEDIA Y SIN AFECTAR A LAS PYMES.

¿Y quiénes podemos hacer esto posible? Los pocos que tenemos más –así de claro y así de sencillo–, sumado a todos los esfuerzos del Gobierno en este sentido.

Y les propongo una cosa: hagámoslo con generosidad –como lo hemos hecho hasta ahora– porque este esfuerzo –¡ que sé que es un esfuerzo!– se traducirá en una Colombia más próspera y mejor; en una clase media más grande y fortalecida que comprará más productos a nuestras industrias; en más obras para todos los colombianos y más empleo generado; en más seguridad…

Podemos ser una sociedad más justa.

Podemos erradicar la pobreza extrema del país, en una década. Bajamos la pobreza extrema del trece y pico al ocho y pico, casi seis puntos en cuatro años, pues podemos erradicarla completamente.

Imagínense a Colombia sin pobreza extrema, y lo podemos hacer.

Podemos alcanzar la paz y construir una sociedad sin el lastre de la violencia.

De corazón y con franqueza, invito a los empresarios, a los medios, a quienes influyen en la opinión, y a todos los colombianos, a que ocupemos nuestras energías en construir un país como el que podemos ser: desarrollado y con equidad.

Y me gustó mucho su llamado de atención a que no seamos tan pesimistas fatalistas, es increíble que mucha gente dice pero por qué –como dijo Ricardo-  ¿por qué nos elogian tanto desde el exterior?, ¿por qué es que nos ven con tan buenos ojos? Porque tenemos un país maravilloso con dificultades de todo tipo por supuesto, pero que juntos todos podemos salir adelante

La mayor inversión es la que se hace en la gente.

La mejor inversión es la justicia social.

Con toda claridad, les reafirmo que a las empresas que las apoyamos y que las seguiremos apoyando.

Y también recibo ese llamado de que aquí no hay adversarios o rivales, somos socios en crecimiento de este país.

Tenemos una agenda de competitividad que vamos a continuar desarrollando juntos.

La ministra de Comercio, Industria y Turismo acaba de lanzar la Política Industrial para el Desarrollo Productivo en el cuatrienio, centrada en las regiones los países todos que se han desarrollado exitosamente se desarrollan con base en lo que se llaman los ejes, los ejes de desarrollo que son las regiones, y así está además diseñado el nuevo Plan de Desarrollo  y en la concertación entre los sectores público y privado.

El agro está recibiendo una inversión sin precedentes, y tendrá un nuevo aire con las políticas y proyectos del Pacto Nacional Agrario y con la aplicación de las recomendaciones de la Misión Rural.

Esta mañana estuve en el Congreso Cafetero y celebramos que el país recoja una cosecha superior a los 12 millones de sacos,  con buen precio internacional y el dólar al mejor nivel en mucho tiempo.

¿Y saben qué es esto? Ingresos… dinero que entra directamente a las familias cafeteras y que se traducen en consumo que irriga toda la economía.

Hay ese factor adicional que va a ser anticíclico, porque este ingreso cafetero que supera los 5 y medio billones de pesos se irriga por la economía, por eso aprobamos el famoso PIC (Protección al Ingreso Cafetero), que mucha gente nos criticó muchísimo en su momento, ‘cómo es que va a dar semejante dinero’. Era para estimular la economía. Ahora sin PIC tiene un buen estímulo, entonces por eso somos optimistas sobre el crecimiento del año entrante.

El Banco de la República hizo un estudio pormenorizado, sector por sector, en la última reunión del viernes pasado y concluyeron que los sectores van bien y el pronóstico del Banco para crecimiento del año entrante va a ser del 4.3.

Nosotros todavía no tenemos una proyección, pero 4.3 en el mundo de hoy y la región como está es un crecimiento muy positivo.

Otros sectores, como el de vivienda, el de infraestructura, el comercio, el turismo, el financiero… pasan por buenos momentos.

Entonces, los invito que veamos el panorama general… Como lo dije al comienzo, una economía sana es la base del progreso empresarial, ¡y la tenemos!

Avancemos juntos hacia una Colombia más justa y menos desigual.

Ustedes, empresarios, han sido y son NUESTROS SOCIOS –y sé que lo seguirán siendo– en la construcción del nuevo país que ya está surgiendo: en paz, con mayor equidad y mejor educado.

Hoy quiero darles las gracias por ese aporte.

Gracias también a Portafolio, y muchas felicitaciones a todos los premiados, que son ejemplo de trabajo y excelencia para el país.

En particular, envío un saludo desde aquí a José María Acevedo, a quien hoy se reconoce su vida y su obra empresarial.

¡Qué ejemplo de superación y emprendimiento!

Un hombre de origen humilde que comenzó montando un pequeño taller a sus 21 años y acabó forjando una multinacional que diseña, fabrica, vende y exporta electrodomésticos que antes se importaban en Colombia: Haceb.

¡Queremos más casos, muchos más casos, como el de don Jose María!

Por eso vamos a seguir apoyando a los empresarios de Colombia y vamos a seguir –al mismo tiempo– brindando oportunidades para que otros, como él, superen los obstáculos y construyan un futuro de prosperidad.

Queremos un país más justo.

Trabajamos por un país más justo.

Y queremos un país en paz. Me conmovió ese video de María Alejandra. Ustedes no se imaginan la cantidad de gente que ha perdido sus dos piernas por causa de las minas, por causa de la guerra.

Los cientos o miles o millones de personas que han sido víctimas, que siguen siendo víctimas. Por eso yo no quiero que tengamos más víctimas y ojala con este anunció de hoy allá en La Habana (Cuba) que se van a reanudar las conversaciones el próximo 10 de diciembre y que vamos a discutir cómo desescalar  esta absurda guerra, que podamos incluir ese tema el tema del desminado.

Imagínense ustedes a Colombia sin minas, eso sería una Colombia muy diferente.

Yo creo que juntos, todos podemos lograr ese sueño, podemos hacer realidad ese sueño que todos tenemos y que todos queremos dejarle a nuestros hijos.

Muchas gracias.