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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la Ceremonia de Ascensos de la Fuerza Aérea Colombiana

 ​Cali, 6 dic (SIG).

Nuevamente nos encontramos en este campo de paradas en una ceremonia de ascensos de oficiales que ingresan a ese honroso título de ser oficiales de la Fuerza Aérea y el ascenso de coroneles a brigadieres generales y de brigadieres generales a mayores generales.

Es una ceremonia que se repite todos los años. A mí me ha correspondido estar presente en ocho oportunidades, como Ministro de Defensa y como Presidente de la República.

Y cada vez me emociono más. Cada vez aprecio más a nuestras Fuerzas Armadas. Todo lo que hacen por nosotros, lo que han hecho y lo que seguirán haciendo.

Y en este momento muy especial de nuestra historia podemos decir que nos encontramos en un punto de inflexión, en un momento histórico.

Y por eso el papel que van a jugar estos nuevos oficiales, esos nuevos subtenientes, 118 alféreces que hoy ya son subtenientes, 30 de ellos mujeres, en los dos cursos, y el papel que van a jugar los generales recién ascendidos, es un papel que requiere de eso que afortunadamente sobra en nuestras Fuerzas Armadas. Esos valores, esos principios, que han distinguido a los oficiales, a los suboficiales y los miembros de nuestras Fuerzas durante toda nuestra vida republicana.

Porque yo les decía a los brigadieres generales, los nuevos almirantes que vamos a ascender esta noche en Cartagena, que no había que acudir a ningún héroe internacional de la historia universal. A ningún Napoleón o almirante Nelson, sino a nuestros propios héroes, para distinguir, para exaltar esos valores y esos principios que debe tener todo oficial –que en este momentos sí que se necesitan– para que ejerzan un liderazgo en este punto de inflexión de nuestra historia.

Estos atributos están en nuestra sangre. Por ejemplo, en el más ilustre de nuestros generales granadinos, José María Córdoba, quien en su arenga en Ayacucho dio la línea de mando y de valor: ‘Soldados, armas a discreción. Paso de vencedores’.

Liderazgo, honor, dignidad, mando, destreza, motivación, ética.

Esas son las lecciones que nos llegan de nuestros próceres y que se han venido trasladando de generación en generación, de contingente en contingente, hasta el día de hoy.

Por eso recordamos muy bien cómo estos héroes nos dieron la independencia.

Y hoy, después de 50 años en guerra, estamos avizorando una posible paz,  también gracias al esfuerzo de los miembros de nuestras Fuerzas Armadas, de nuestros soldados de tierra, mar y aire, de nuestros policías.

La paz será posible y la paz será la victoria de nuestras Fuerzas por los resultados, por la valentía y el coraje, inspirados en esos principios de nuestros próceres y en esos principios que siempre deben servir de brújula y de guía.

Pero la paz no significa que los esfuerzos que nuestras Fuerzas Armadas han venido haciendo vayan a cesar. Todo lo contrario, mantener la paz es una tarea igual o más importante para que nuestro desarrollo, nuestro progreso y la paz se puedan consolidar.

Tendremos que seguir dándoles seguridad a todos los colombianos en todas las zonas del país, en todos los territorios. Tendremos que darles seguridad a esas comunidades que han sufrido tanto los fragores de la guerra durante 50 años. Familias campesinas desplazadas, agricultores, ganaderos extorsionados, secuestrados.

Ahí tendremos que darles toda la seguridad.

La seguridad en las ciudades es algo que la ciudadanía reclama todos los días. Más seguridad en las calles, más seguridad en los parques, más seguridad en sus propias casas.

La seguridad inclusive para aquellos que van a dejar las armas, que van a continuar su lucha política, pero sin violencia y sin armas, porque las armas serán y deben ser solamente de nuestras Fuerzas Armadas, que deben mantener el monopolio del uso de las armas.

Y esa paz nos debe dar mucha tranquilidad por la presencia de las Fuerzas Armadas en todo el territorio.

Pero esa paz también debe darles tranquilidad a los miembros de nuestras Fuerzas. Tranquilidad de todo tipo.

Y sé que en estas circunstancias, en estos momentos, las dudas y las inquietudes giran en torno a la seguridad jurídica.

¿Qué va a pasar con los miembros de las Fuerzas en este proceso de paz?

Yo quiero aquí repetir lo que he venido diciendo en el día de hoy. En primer lugar, la inmensa, inmensa, mayoría de los hombres y mujeres no están incursos en ningún tipo de conducta ilegal.

No puede ser entonces que vivan con temor de que en cualquier momento tenga que poner en riesgo su patrimonio para pagar abogados o para viajar a hacer diligencias a Bogotá, porque vamos a encontrar una fórmula sensata de cerrar definitivamente cualquier duda judicial, sobre todo para quienes nada tuvieron que ver con violaciones o infracciones.

Y para quienes sí en algún momento tuvieron problemas por razones del conflicto, se promovió el Marco Jurídico para la Paz, que hoy hace parte de nuestra normativa, de nuestra propia Constitución, y fue avalado ese marco por la propia Corte Constitucional.

Y es a través de la utilización de ese marco como podremos darles los beneficios a cualquier miembro de las Fuerzas Militares que haya incurrido en algún error, alguna infracción, por motivos del conflicto.

Ese marco establece que cualquier fórmula de justicia transicional que se aplique debe incluir también a los miembros de la Fuerza Pública –lo dice en forma específica– y a los agentes del Estado en general, que hayan cometido delitos con ocasión del conflicto armado.

Además, la terminación del conflicto requiere que haya una salida con seguridad jurídica para todos. Por eso mismo abre una oportunidad para encontrar la solución con garantías de seguridad jurídica para los miembros de las Fuerzas Armadas.

Y hay algo muy importante que a la gente se le olvida, que hay que recordarlo y hay que hacerlo valer en este momento en que se comienza a hablar sobre esa justicia transicional.

El conflicto armado colombiano no es el mismo conflicto de otros países, en donde la Fuerza Armada no defendía, como si lo han hecho los miembros de nuestra Fuerzas Armadas durante estos 50 años, una constitución, una democracia, un orden establecido por las leyes.

Y eso quiere decir que las Fuerzas Armadas siempre han actuado a órdenes de las autoridades civiles, cumpliendo con su deber, cumpliendo órdenes, cosa que no existía en otras circunstancias, en otros países.

Por eso no son similares los casos y comparables los casos con el caso colombiano.

Eso le da todavía más legitimidad a cualquier acción que se haga a favor de nuestras Fuerzas. Eso quiero que quede muy claro, porque mucha gente se le olvida y trata de mezclar lo uno con lo otro. Y eso genera dudas y genera aprehensiones y genera temores.

Por eso en este momento estas cualidades de nuestros oficiales, esos valores y esos principios sí que se deben de aplicar.

Sé que aquí en esta Escuela (Militar de Aviación Marco Fidel Suarez) han venido formando a nuestros oficiales con esos parámetros, con esos lineamientos.

Y sé que todos los nuevos subtenientes van a tener una carrera exitosísima. Algunos llegarán a ser generales, como los que ascendimos el día de hoy.

Generales que estuvieron acompañados de sus señoras. Y yo les decía que uno de esos soles le corresponde a su familia, a sus señoras, porque las familias juegan un papel importantísimo en la vida de cualquier miembro de nuestra Fuerza Pública.

Yo quiero felicitarlas, a las señoras de los generales y a todas las familias de los nuevos y nuevas subtenientes, porque ustedes deben sentirse todos muy orgullosos; muy orgullosos de estos nuevos oficiales. Y por supuesto las señoras y familiares de estos nuevos generales y de quienes ascendieron a mayores generales, todavía más orgullosos de esa carrera tan exitosa de estos héroes de la Patria.

Homenaje al capitán Eduardo Torres

Y quiero hacer referencia muy especial a la condecoración póstuma que le entregamos al padre del último oficial de la Fuerza Aérea que murió estando en servicio activo, el capitán Eduardo Enrique Torres Scaff.

Le entregamos esa condecoración póstuma a su padre, Miguel Torres, y le dije: Miguel, a nombre de 47 millones de colombianos, a nombre mío personal, de mi familia, de mi Gobierno, muchas gracias. Muchas gracias, porque cuántas familias no han entregado a sus hijos, cuántas familias no han tenido ese inmenso sacrificio, han hecho ese inmenso sacrificio; un sacrificio que lo dice todo.

Y por eso, le decía yo a don Miguel, no hay condecoración suficiente para agradecerle lo que representa a un padre, a una madre, entregar a su hijo a la Patria y que haya tenido que sacrificar su vida.

El capitán Torres participó en la mayor parte de las operaciones exitosas. Es uno de los responsables de que estemos hoy hablando de paz.

Fue además un gran deportista. Fue subcampeón latinoamericano de esgrima. Se graduó en Estados Unidos como piloto de Súper Tucano.

Se le otorgó en vida la Medalla de Orden Público y las Fuerzas Especiales le rindieron un homenaje póstumo por ese desempeño que tuvo durante su vida de oficial.

Por eso queremos que nuestras Fuerzas se sientan totalmente rodeadas y apoyadas, como lo están, por el pueblo colombiano.

Unas Fuerzas que están en permanente proceso de mejoramiento continuo.

Veo por ejemplo, oficiales de la Armada, un oficial de la Armada y un oficial del Ejército al mando de un bloque de cadetes. Eso obedece a una operación que se llama la Operación Púrpura, que comenzó este año, que es una innovación para promover algo que yo he venido promoviendo desde que fui nombrado Ministro de Defensa, que es el trabajo conjunto y coordinado de las Fuerzas.

Sé, porque participé aquí en esta misma Escuela de Cadetes  de la Fuerza Aérea, en los juegos interescuelas. Recordaba la sana competencia pero también la rivalidad que existe entre las diferentes Fuerzas, rivalidad que solamente debería expresarse en las gestas deportivas y que en el resto debe ser cada vez más coordinado el trabajo, porque esa coordinación se traduce en resultados, como ha venido sucediendo en los últimos tiempos.

Es un ejemplo de la innovación permanente de nuestras Fuerzas.

La Fuerza Aérea se ha caracterizado también por estar dos, tres pasos adelante.

Recuerdo perfectamente que fue la primera Fuerza que recibió la Medalla  de Excelencia de los procesos del Icontec ISO 9000, precisamente por el cuidado que le ponían a todo lo que tiene que ver con la buena organización y la buena gerencia.

La Fuerza Aérea se está desempeñando como un promotor de la innovación tecnológica.

Esos aviones que uno ve ahí ya son aviones hechos en Colombia. Eso es una demostración.

Pero no solamente esos aviones, sino que ya estamos creando aviones no tripulados  y estamos cada vez más participando, junto con el sector privado, en iniciativas que van a representar progreso para el país.

También estamos participando en operaciones de muy alto calado a nivel internacional.

A nuestra Fuerza Aérea la están invitando a participar en esas demostraciones,   competencias, que solo invitan a los mejores, porque nuestra Fuerza Aérea pertenece a ese grupo de los mejores.

Y por eso hay que mantener siempre ese espíritu de innovación, siempre guiado por los principios, por los valores.

Hay un proyecto muy interesante, importantísimo, que se llama el Proyecto Antártida, que va a encabezar la Armada Nacional. El próximo 16 de diciembre parten hacia la Antártida para izar la bandera allá en la Antártida y poder reclamar nuestro pedacito de territorio. Porque también somos parte de la Antártida pero tenemos que ir a hacernos presentes. Y allá se llevará un avión de la FAC con tripulación y científicos nacionales.

O sea que vamos a seguir progresando.

Y la Fuerza Aérea, que se encuentra en el mejor momento de su historia. Nunca antes había tenido tantos equipos, tantos aviones, tanta capacitación.

Nunca antes había sido tan reconocida.

Yo puedo decir, sin que nadie me pueda corregir,  que la Fuerza Aérea Colombiana es la mejor fuerza aérea de toda Latinoamérica y por muchas leguas, por la capacitación.

Hasta se ha inventado un camuflado propio.

Por ahí ve uno,  el 20 de Julio yo preguntaba ¿y esos astronautas qué son? 

Me decían: Es el camuflaje propio que se inventó la Fuerza Aérea Colombiana.

De manera que  estamos en buenas manos y estamos en magníficas manos con esta nueva promoción de subtenientes, estamos en buenas manos con esta nueva generación de generales, de brigadieres generales, los mayores generales  que acaban de ascender.

Muchas felicitaciones a todos. Y decirles  que el país les reconoce, les reconoce todo su trabajo.

Sigan así, porque vamos a seguir sirviéndole a esta Patria. A esta Patria que tanto queremos y a esta Fuerza Aérea que también tanto queremos, respetamos y admiramos.

Muchas gracias.