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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la inauguración de Puerto Brisa, en el mar Caribe

 Dibulla (Guajira), 7 dic (SIG).

Qué bueno estar aquí en La Guajira, en Dibulla, en este evento. Un evento que a todos nos debe llenar de alegría, porque siempre alegra el corazón cuando uno ve sueños que se hacen realidades.

Pero los sueños no se hacen realidades por generación espontánea o por casualidad. Los sueños se hacen realidades por virtud del trabajo, de las personas, de la voluntad, de la determinación.

Leía yo en estos días el último libro que se ha escrito sobre ese gran líder mundial que fue Winston Churchill. Se llama ‘El Factor Churchill’. Donde hacen un análisis del por qué fue tan importante, por qué vivió tanto los acontecimientos del mundo desde el comienzo del siglo pasado; en la Guerra de Suráfrica, en la Primera Guerra, en la Segunda Guerra, salvó la democracia; fue él realmente quien mantuvo el poder invasivo del fachismo y lo derrotó después de mucho esfuerzo.

Al concluir el libro decían que hay una virtud especial que tuvo Churchill durante su vida y fue la perseverancia. Eso fue lo que lo caracterizaba; era perseverante. Si caía se levantaba y continuaba.

Pues nosotros tenemos otro ejemplo de perseverancia en Arturo Blanco (Presidente de  la Junta Directiva de Puerto Brisa).

Yo no sé si él recuerda pero yo sí lo recuerdo. A mitad de los años 70’s en unas oficinas que heredé de Jorge Ramírez Ocampo en la Federación de Cafeteros, allá en Londres, fue la primera vez que yo vi a Arturo Blanco, que iba a la oficina. Había una persona amiga nuestra en común, Sonia Perea, que ayudaba a Arturo, llevaba con su maletín a la oficina a conseguirle citas. Me imagino que eran citas de compradores de carbón.

En esa época nosotros nunca nos habíamos imaginado la importancia del carbón para Colombia. En esa época –lo recordarán– dependíamos del café en un porcentaje muy alto de nuestras exportaciones.

Hoy pensaba las cifras, las leía cuando venía hacia acá, y constataba cómo el carbón representa tres veces las exportaciones de café.

Quién iba a pensar, eso fue ya hace 40 años, que eso iba a suceder.

Y sucedió por la perseverancia de una persona que bien puede reclamar el título de pionero de la industria carbonera en Colombia y las exportaciones de carbón.

Prodeco luego creció o lo compraron y fue evolucionando y este puerto también. Uno de esos objetivos que Arturo tuvo hace mucho tiempo fue que a comienzos o mediados de los años 80’s, este Puerto (Brisa) inclusive había sido señalado como el puerto a través del cual se iba a exportar lo que es hoy El Cerrejón.

Pero no decayó en su objetivo, no decayó en su empeño y después de unas batallas que a mí me constan, porque luchar contra los obstáculos del Estado, de las instituciones del Estado, de las licencias ambientales, de todos los permisos que hay que conseguir para construir un puerto como éste, es una odisea.

Allá estuvo Arturo empeñado, perseverando y hoy vemos con alegría que esa perseverancia se traduce en un sueño hecho realidad.

Y por eso vinimos a celebrar y a felicitar a Arturo y a todas las personas, porque sé que son muchas las que tuvieron que ver con esta magnífica inversión. Que además  en cierta forma es visionaria.

Miren la coincidencia. Hace pocas semanas se descubrió, por primera vez en la historia de Colombia, gas en aguas profundas, a 40, 50 millas de aquí.

¿Qué significado tiene ese descubrimiento?

Que es la primera vez que se comprueba que esta cuenca tiene recursos energéticos. Y aparentemente tiene muchísimos recursos energéticos.

También recuerdo que hace muchos años, a comienzos de los años 90´s,  estábamos en la primera participación de Colombia en ese Foro Económico de Davos. Estábamos con el Presidente (César) Gaviria. Ahí fue cuando medimos la aceptación de Colombia entre los países para que vieran nuestra competitividad,  para comenzar a compararnos con el resto del mundo.

Y por pura casualidad había un expresidente de una gran petrolera, la Chevron, acababa de retirarse de la presidencia, y me dijo: ustedes en Colombia tienen un tesoro por explotar que pocos conocen su dimensión.

Y le dije ¿cuál?

Yo pensé que iba a decir que el Galeón San José o alguno de nuestros buques españoles hundidos llenos de oro.

Me dijo: No. Allá cerca a La Guajira hay gas como usted no se alcanza a imaginar.

Eso fue hace veinte años.

Ya descubrimos la primera muestra. Yo pienso que si esto se hace realidad, pues puertos como estos van a tener una actividad enorme.

Con o sin gas, de todas formas porque lo que necesitamos son puertos.

Como lo decía el doctor (Carlos) Rodado (Representante de la Junta Directiva de Puerto Brisa), lo que necesita el país es desatascarse en toda su infraestructura.

Porque infortunadamente durante años, décadas, tuvimos ese mal comportamiento de ir posponiendo las infraestructura. Era o más fácil para todos los ministros de Hacienda –y yo me incluyo entre ellos–, cuando tiene algún tipo de problema fiscal, la inversión menos costosa políticamente para posponer una inversión en infraestructura. 

Y como fuimos un país con problemas fiscales permanentes y recurrentes, pues esas decisiones se tomaron, gobierno tras gobierno y fuimos acumulando un atraso en materia que infraestructura que hoy estamos viendo las consecuencias.

Y fue por eso que hace cuatro años nos propusimos corregir esa situación.

 Y nos propusimos pensar en grande, como Arturo Blanco piensa en grande.

Y nos preguntábamos por qué no podemos tener las carreteras, las autopistas que tienen los países europeos o Estados Unidos.

¿Es que acaso nuestros ingenieros son inferiores? ¿Es que acaso no tenemos las capacidades?

Y fue entonces que diseñamos ese futuro en materia de infraestructura, creando en primera instancia una institucionalidad adecuada. Así nació la ANI.

Reclutamos al entonces Presidente de una consultora, de McKinsey. (Luis Fernando Andrade).

Le redujimos el sueldo a un 10 por ciento de lo que estaba ganando. Pero lo pusimos al frente de la ANI para que la estructurara bien y comenzara a desarrollar la cultura, que no existe o no existía en Colombia, de estructurar los proyectos. Para que queden bien hechos, para que cuesten lo que deben costar. No cinco o 10 o 15 o 50 veces lo que inicialmente se presupuestó, por falta de estructuración.

El hoy Vicepresidente (Germán Vargas Lleras) —en ese momento Ministro del Interior— puso inclusive un estatuto anticorrupción: que no pueden  licitarse las obras sin estar debidamente estructuradas, porque ahí la cantidad de dinero que se perdía y la cantidad de obras que quedaban a medio hacer, eran infinitas.

Hicimos todo ese cambio institucional, creamos la ANI y comenzamos a estructurar proyectos de gran envergadura, los proyectos que llamamos de cuarta generación de concesiones.

Que en ese momento nos dijeron que eso era bastante difícil para el país, que el país no podía pensar tan grande.

Y hablábamos de inversiones superiores a los 40 billones de pesos, cuando estábamos invirtiendo al año en infraestructura —¿cuánto Germán?— dos billones.

Nos decían pero 40, 45 billones, 48 billones, eso no es posible.

Pues sí ha sido posible, porque ya la primera ola de esas concesiones está finiquitada.

Ayer mismo se adjudicó la última de las concesiones de  la primera ola, que era otro sueño que se tenía hace muchísimo tiempo, décadas, Mulaló–Loboguerrero, para poder ser más competitivos y llegar al puerto de Buenaventura a unos costos más bajos. Eso se hizo el día de ayer.

O sea ya, se cerró la primera ola, ya todo el proceso terminado y comenzó la segunda ola.

La primera ola fue con 12.5 billones de pesos y esta segunda ola va a ser con 17.2 billones de pesos, que son 10 proyectos. 

En materia de aeropuertos, hemos venido invirtiendo en aeropuertos, comenzando por el de Bogotá, que rehicimos toda la contratación hace cuatro años. En tiempo record se entregó esa obra, estamos en este momento expandiéndola. Y es el aeropuerto más moderno, técnicamente más avanzado, que hay en toda América Latina el día de hoy.

En Barranquilla estamos firmando la concesión; en Chocó, en Armenia, en Neiva, en Santa Marta se firmó el pasado martes.

Y acabamos de dar una vuelta al aeropuerto aquí de Riohacha con el señor Alcalde  (Rafael Ceballos), aeropuerto que tenemos que inaugurar. Algunos me reclamaban que por qué no estaba climatizado, le faltaba el aire acondicionado.

Alcalde: le di instrucciones al Vicepresidente para que en el contrato incluyan el aire acondicionado para el aeropuerto, para que quede con todo como debe ser, como se merece La Guajira.

Y en puertos, en puertos las inversiones no han sido menores.

Entre el año 2011 y 2013 más de 1.200 millones de dólares; entre el año 2011 y 2013 se firmaron siete nuevos contratos; hay 27 iniciativas en proceso.

Ya llegamos a una inversión anual de 400 millones de dólares y hoy hay 53 terminales portuarios.

De manera que estamos haciendo realidad ese sueño de desatrasarnos en materia de infraestructura.

Y puertos como este nos van a permitir ser cada vez más eficientes, más competitivos.

Colombia tiene unas posibilidades enormes en todo sentido, si logramos reconciliarnos los colombianos. Por eso estamos buscando  la paz.

Pero reconciliarnos también a nivel político y reconciliar muchas veces intereses encontrados.

Y eso se puede a través del diálogo, a través de la concertación.

Cómo hacemos compatible la preservación de nuestro medio ambiente —somos uno de los países más ricos en materia ambiental del mundo entero— y uno de los países más vulnerables del cambio climático. Pero también somos uno de los países más ricos en materia de minerales, de recursos energéticos.

¿Cómo hacemos compatible lo uno con lo otro?

Se puede. Se puede si encontramos fórmulas que sean aceptables, que sean responsables ambientalmente, que sean responsables socialmente.

Esto es una demostración, este puerto cumple con todos los requisitos, y sé que son unos requisitos muy altos.

Muchas ONG’s, muchas comunidades diciendo: mire, esto no es posible porque eso va a dañar el medio ambiente; esto va a destruir las riquezas ambientales de La Guajira. No hay tal.

Pero sí  hay que tener unos estándares altos, unos estándares aceptables, y así es como podremos desarrollar este país, y por eso yo quiero felicitar de todo corazón a todos los que le pusieron tanto empeño.

Sobre todo a Arturo Blanco, que gracias a su perseverancia, hoy estamos inaugurando este puerto que como él me lo decía, va a ser el puerto más importante — y ojalá sea así — del Caribe colombiano en poco tiempo.

Muchas gracias.