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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el evento “Los Mejores en Educación 2014”

 ​Bogotá, 20 dic (SIG)

A todos un saludo muy afectuoso. Me perdonan la pinta, pero es que voy para La Guajira y voy a algo muy bonito que es la declaración de un Parque Nacional, una extensión bastante grande que vamos a declarar como Parque para preservar esa biodiversidad que tiene este país, que es tal vez nuestra mayor riqueza.

Y la biodiversidad —decía un profesor amigo mío— tal vez el biólogo más importante hoy vivo en el mundo, Edward Wilson, él pasó muchos años aquí en Colombia, la biodiversidad es a Colombia como el petróleo es a Arabia Saudita, diciendo que esa es la mayor riqueza que tenemos, por eso tenemos que cuidarla mucho,  y la declaratoria de los parques nos ayuda muchísimo a lograr ese objetivo. 

Quiero decirles que uno de los eventos que yo más disfruto desde que estoy en la Presidencia es –sin duda– este en que premiamos a los mejores bachilleres, a los mejores nuevos profesionales y a las mejores instituciones de educación superior cada año.

Hoy reconocemos a los mejores entre los mejores – porque aquí nos acompañan los primeros de cerca de 600 mil estudiantes que presentaron las Pruebas Saber 11 este año, y los primeros entre más de 300 mil que están terminando sus carreras, así como las instituciones que los han formado con calidad.

¡Aquí están los más pilos! Y si algo queremos hacer en Colombia es recompensar la pilera, recompensar el esfuerzo, recompensar la disciplina y el estudio.

Esta misma semana estuve lanzando de un libro muy importante, se ha vuelto un best seller a nivel internacional no solo en el campo económico sino sus implicaciones sociales: el libro se llama El Capital del Siglo XXI, lo escribió un economista francés que está de moda Thomas Piketty.

¿Y por qué este libro ha creado tanta conmoción en el mundo?

Porque ha puesto el dedo en la llaga, y ha señalado –con cifras, con análisis, con pruebas de estadísticas e históricas– que la desigualdad es el mayor lastre que puede tener una sociedad.

Aquí en Colombia también se lanzó hace un mes un libro publicado por la Universidad de los Andes y Planeación Nacional, que recoge las investigaciones y las recomendaciones de una misión que se le ha puesto el nombre de Misión de Movilidad Social. 

De acuerdo con este libro, los colombianos que tienen mayores logros a lo largo de la vida los obtienen –en gran medida, e infortunadamente – por las circunstancias en que nacieron, más que por su talento, más que por su esfuerzo personal.

O sea, quien nace en una familia acomodada tiene –por ese solo hecho – la llave del éxito en su mano.

¡Eso no es justo! ¡Y eso es algo que tenemos que cambiar y que ya estamos comenzando a cambiar!

Los logros de cada quien deben corresponder a su propio esfuerzo.

Quien más estudia, más aprende; quien más aprende, saca mejores notas, y por eso –por su trabajo personal, por su dedicación– debe tener acceso a las mejores oportunidades.

La reunión de hoy es una demostración de que vamos avanzando en la dirección correcta.

Porque hoy estamos aquí para reconocer  a los más pilos  –sin importar las condiciones en que nacieron– y a las instituciones que los han formado.

Estamos aquí para decirles al país y a nuestros jóvenes que estudiar sí paga, y que trae muchas recompensas que les permitirán tener un mejor mañana.

Para esos 26 bachilleres más pilos –los mejores bachilleres Andrés Bello a nivel nacional– van a recibir, óigase bien, por parte del Gobierno, unas becas que van a cubrir la totalidad de su matrícula y no solamente eso, sino su sostenimiento por el periodo que dure su carrera. La única condición es que se gradúen. Pero no les va a quedar muy difícil con esas calificaciones.

Además, qué bueno, qué bueno. Les pregunté a muchos de ellos, a la mayoría, qué iban a estudiar, unas carreras que el país necesita: matemáticas, física, química, ingenierías de diferentes tipos.
 
Qué bueno que se estén enfilando en ese tipo de educación que es la que más tenemos nosotros que promover y que más necesitamos.

Además, 125 de los 490  más pilos a nivel territorial del Sisbén 1 y 2 – creo hay 11 —me dice la Ministra (de Educación, Gina Parody) que hay 11 aquí en el auditorio– también serán beneficiados con el programa de las “10 mil becas”, con  créditos totalmente condonables, es decir una beca para la totalidad de su carrera.

O sea: los que están también a nivel departamental, que sacaron las mejores calificaciones, van a recibir también una beca.

En otras palabras: no solo les reconocemos su excelencia académica, sino que les vamos a garantizar que estudien en las mejores instituciones de educación superior del país.

¡Y así es como vamos a ir construyendo más equidad! ¡Así se va forjando una sociedad más justa!

Y quiero felicitar especialmente a Miguel Ángel Nieto, bachiller del Colegio Mayor de San Bartolomé, de Bogotá, que obtuvo el mejor puntaje en las Pruebas Saber 11.

El San Bartolomé –ese colegio histórico– es vecino mío en la Casa de Nariño, y también vecino del Congreso, de la Alcaldía, del Palacio de Justicia y del Palacio Arzobispal…

¡Así que Miguel Ángel tiene muchos destinos a la mano para cuando se vuelva un exitoso profesional y quiera servir al país!

También reconocemos hoy a los nuevos profesionales –los 158 mejores estudiantes de educación superior en toda Colombia–.

Y no solo los reconocemos sino que los beneficiamos, porque –si cursaron el pregrado con la ayuda de un crédito del Icetex y pertenecen al Sisbén 1, 2 ó 3–… ¡esos créditos serán cancelados, condonados en un ciento por ciento!

Cada uno de ustedes –yo estoy totalmente seguro– es una historia que hay que resaltar, llena de méritos y llena de algo muy importante: de deseos de superación.

Voy a mencionar solo una, que tengo cerca de mi despacho: la de Michael Bryan, un joven profesional oriundo de nuestro lindísimo archipiélago de San Andrés y Providencia.

Michael comenzó con nosotros en la Presidencia como pasante, para hacer sus prácticas, y pidió la oportunidad de trabajar por su departamento, cosa que hoy sigue haciendo, precisamente a cargo de los temas de San Andrés.

¡Gracias, Michael, por dedicar sus conocimientos al progreso de su isla, como estoy seguro que lo harán –con sus regiones– todos los nuevos profesionales que hoy se premian!

Así que no cabe duda: ser pilo vale la pena y estudiar sí paga.

Los 238 jóvenes que hoy se reconocen son la mejor prueba, la mejor demostración de esto.

Muchas felicitaciones a los estudiantes premiados.

Muchas felicitaciones a sus padres y muchas, muchísimas felicitaciones a los maestros porque esa combinación maestros, que son la columna vertebral de nuestro sistema educativo, con los padres estimulando a sus hijos a que estudien, a que sean pilos, pues es lo que asegura el éxito, o sea que muchas gracias por alentarlos a seguir el camino de la aplicación y el conocimiento.

Y también muchas felicitaciones a las instituciones educativas que hoy son también distinguidas por su compromiso con la calidad.

Siempre lo he dicho –y lo repito donde quiera que vaya–: la educación es el mayor motor de transformación y de movilidad social de una sociedad.

Por eso la educación es uno de los tres pilares de nuestro gobierno.

Yo les he dicho: tengo un sueño, una visión para el país que quiero convertir en realidad: un país en paz, un país con más equidad y un país mejor educado.

Y están ligados: si queremos una paz —y afortunadamente vamos avanzando hacia ella— que sea perdurable necesitamos un país más justo, necesitamos cerrar esas brechas, esas de las que les hablaba yo al comienzo de estas palabras, y la mejor forma de ir cerrando brechas es darle oportunidades de una buena educación a todos los muchachos y muchachas en Colombia, no importa dónde hayan nacido.  

Y por eso el sector educativo es el que ocupa el primer lugar –entre todos los sectores– dentro del presupuesto nacional.

El presupuesto es la expresión de la voluntad política de un gobierno, aquí o en Cafarnaúm. Y el presupuesto del año entrante por primera vez pone a la educación en el primer lugar por encima de los otros sectores, y especialmente de defensa, que siempre ha estado con el mayor presupuesto.

Educamos para igualar las oportunidades entre los colombianos, y educamos también porque una sociedad mejor preparada tiene muchas más posibilidades de éxito en un mundo cada vez más globalizado, más interdependiente

Estos muchachos que hoy se gradúan, o que hoy están siendo premiados y que van a ir a la universidad, cuando terminen la universidad, en el fondo están compitiendo con los estudiantes que están estudiando en París, en Tokio o en Nueva York. Porque el mundo se está achicando producto de la tecnología y eso es lo que nos obliga a ser cada vez, a nosotros en el Gobierno también más pilos, y enfocar las prioridades que seas las correctas, en este caso la educación como prioridad, hacia una educación de calidad.  

¿Y qué estamos haciendo para lograr la prosperidad colectiva, para comenzar a cerrar esas brechas?

Ante todo, formar y educar. Estamos generando una distribución más equitativa del capital humano, desde la cuna hasta la tumba –como aspiraba (Gabriel) García Márquez cuando hizo ese estudio sobre la educación–, o sea en todo el ciclo vital de los colombianos.

En la Estrategia De Cero a Siempre, donde la primera infancia se convierte en prioridad. ¿Qué buscamos? Ofrecer atención integral a todos los niños desde que son concebidos hasta que cumplen 6 años. Ahí comienza la igualdad.

Y vamos en más de 1 millón de niños atendidos, y para el año 2018 esperamos alcanzar cobertura universal –es decir 2 millones 400 mil niños– para que todos los niños colombianos inicien su vida en condiciones adecuadas de nutrición, de estimulación, de afecto.

Con el programa de Familias en Acción estamos apoyando económicamente a cerca de 3 millones de familias de menores recursos, para que  envíen a sus hijos al colegio y los llevan cumplidamente a sus controles de nutrición y salud, y así generamos una especie de círculo virtuoso.

Como ustedes saben, garantizamos la educación gratuita a todos los niños y jóvenes en instituciones oficiales, del grado cero al grado once, y estamos trabajando en programas para mejorar su calidad, como el programa Todos a Aprender, para mejorar las condiciones y preparación de aquellas personas que son la columna vertebral, lo decía hace un minuto, del sistema educativo, que son los docentes.

También estamos avanzando en un plan para lograr la jornada única en todas las instituciones educativas. Eso tiene que ser gradual porque es costoso.

Una de mis obsesiones ha sido la de eliminar el obstáculo tan grande que tienen los jóvenes de bajos recursos para acceder a la educación superior, y estamos trabajando especialmente en ese tema.

Desde hace un tiempo venimos entregando créditos del Icetex con cero interés real, además de subsidios de sostenimiento, con condonaciones totales para los mejores promedios y de una cuarta parte solo por terminar la carrera.

Y ahora estamos yendo aún más allá. Con el programa de becas para los más pilos, estamos entregando 10 mil becas, o sea créditos totalmente condonables a los mejores estudiantes del Sisbén 1 y 2 en todo el país. 

Con este programa estamos cambiando –realmente trasformando– las vidas de esos jóvenes y sus familias, y también de todos los estudiantes universitarios que se beneficiarán de tenerlos como compañeros.

A mí me produce una gran satisfacción, estoy yendo por el país entero, y cada vez aparecen, en los sitios más remotos, niños y niñas que han salido beneficiados.

Y cuando uno oye las historias se siente uno conmovido, pero también lleno de entusiasmo.

Estuve hace unos días en Quibdó, una de las beneficiarias va a venir a la Universidad de Los Andes a estudiar ingeniería. Imagínense lo que eso significa para esta niña del Sisbén 1, cuando regrese hecha toda una ingeniera de la Universidad de Los Andes a Quibdó, allá al Chocó. 

En la Universidad de los Andes –para dar un ejemplo– cerca del 30 por ciento de los admitidos para el próximo semestre serán beneficiarios de estas becas.

Y otro tanto estamos haciendo en el SENA para ampliar los cupos y mejorar la calidad de los programas.

Sumen a esto el Plan Nacional de Bilingüismo; la dotación de bibliotecas escolares; los más de 2 millones de tabletas y computadores que hemos entregado en las escuelas y colegios públicos, y el apoyo con recursos adicionales a la educación superior pública.

Y algo muy importante: la ley que acaba de aprobarse en el Congreso, que presentó la Ministra Gina Parody, le da al Ministerio de Educación las facultades necesarias para imponer medidas que nos permitan prevenir o sancionar las irregularidades en las instituciones de educación superior.

Solamente, por supuesto, esto va dirigido a aquellas instituciones que no cumplen con los requisitos mínimos y con las normas mínimas, porque lo que queremos es mejorar cada vez más la calidad de nuestras universidades.

Queremos instituciones acreditadas y de calidad como las que hoy se reconocen en este evento.

En fin… como cada año, vengo a este acto a felicitar a los ganadores –que han ganado por su propio esfuerzo– y a reiterar mi compromiso, nuestro compromiso, el de este gobierno, firme y creciente con la educación de nuestro país.

Sí podemos y sí vamos a ser —y ese sueño que tengo es un sueño es un sueño que vamos a convertir todos juntos en realidad— la Nación más educada de América Latina en una década.

Con colombianos pilos como ustedes no me queda ninguna duda de que lo vamos a lograr.

Me dice la Ministra (de Educación) que ya completamos las 10 mil (becas) y que aquí está la persona número 10 mil.

Camila Ramírez Mantilla, del municipio de Magangué en Bolívar y quiere estudiar ingeniería mecánica en la Universidad del Norte. Es la beca número 10 mil, entonces le mandamos una felicitación. Muy bien.

Y usted me dice que ya vamos en 10 mil y estamos consiguiendo unos pesitos más para seguir dando más becas. ¿Cuántas becas más? Cincuenta y siete más.

Es que cada beca tiene su costo entonces vamos a seguir dando más y vamos a seguir tratando de buscar todos los recursos para que más y más estudiantes tengan esos beneficios porque sabemos lo que eso significa.

Mire, me ha sucedido algo realmente diciente: en el programa de las casas gratis, ustedes no se imaginan la felicidad de esas familias cuando uno les entrega la llave de sus casas gratis. Todas son familias escogidas precisamente porque no habían tenido la más mínima posibilidad de tener una casa, una casa propia.

Pero esa emoción cuando uno les dice que va a tener la casa  conexión a internet y un computador gratis para que los niños y niñas que están viviendo en la casa tengan el  mismo acceso a la tecnología que tienen los niños ricos aquí en Bogotá o en Medellín, o en Miami, o en Nueva York, la felicidad se multiplica.

Y cuando uno le entrega una beca gratis a uno de esos niños bachilleres que nunca había pensado en ir a una buena universidad, la felicidad se multiplica geométricamente.

La gente está entendiendo la importancia y las mamás y los papás sí que sabemos pues la importancia de qué es lo que le puede dejar uno a un hijo. Lo mejor que le puede dejar es una buena educación, por eso vamos a hacer todos los esfuerzos para seguir multiplicando este programa que –como decía- es un programa estrella que nos va a ayudar a conseguir ese país más justo.

Muchas gracias”