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 Declaración del Presidente Juan Manuel Santos sobre la sanción de la Ley de Reforma Tributaria

 ​Bogotá, 23 dic (SIG).

Muy buenos días. Colombia tiene hoy una economía sana, que se destaca entre las economías de la región e incluso del mundo.

Como se puede ver en la gráfica, nuestro crecimiento en el año está cercano al 5 por ciento, muy por encima del promedio de América Latina. Fíjense en esta gráfica como las expectativas en enero de este año, en todos los casos, salvo Colombia, fueron disminuyendo.

Perú, que estaba en el número uno, bajó a 2,9. México bajó a 2,3. Argentina –1,7. Venezuela –3,2. Colombia mantuvo su expectativa de crecimiento y hoy aparecemos como el país de mayor crecimiento en toda la región entre las economías medianas y grandes.

Nuestra responsabilidad es mantener este buen momento y esta solidez de nuestra economía, y para eso tenemos que continuar invirtiendo en programas de desarrollo, en programas de infraestructura y en programas sociales.

Para lograr esto, propusimos una ley de reforma tributaria que hoy acabamos de sancionar y que tuvo un amplio debate no solo en el Congreso de la República sino en toda la sociedad y con los gremios y otros sectores de nuestra economía.

El resultado de este gran debate ha sido una reforma balanceada que cumple con el propósito fundamental de asegurar los recursos que necesita el país para seguir avanzando en busca de la equidad y en la lucha contra la pobreza, sin afectar a los colombianos de recursos bajos o medios.

Todos los recursos que provengan de esta reforma van para inversiones sociales o productivas: para que nuestros niños de cero a seis años tengan atención integral, para que los mayores de 65 años en condiciones vulnerables tengan ayudas, para que nuestros jóvenes más pilos puedan ir a las mejores universidades, para que los programas de vivienda e infraestructura continúen, para seguir llevando tecnología a todos los municipios, para mejorar el bienestar de las familias campesinas.

Son recursos para ustedes, los colombianos del común, para mejorar SU calidad de vida y SUS oportunidades.

Por supuesto, esta reforma supone un esfuerzo para las empresas más grandes del país –unas 32 mil que tienen patrimonio superior a los mil millones de pesos– y para los colombianos más ricos –unos 50 mil que tienen también un patrimonio por encima de esa suma–.

Pero no afecta a la clase media del país, ni a las pequeñas y medianas empresas –las pymes–.

Además, como ya dije, esta reforma se hizo escuchando las inquietudes y sugerencias de los empresarios, motivo por el cual el impuesto a la riqueza –yo prefiero decirle impuesto contra la pobreza– desaparece en 2018.

A cambio de esto –como sugirieron los empresarios– la sobretasa al impuesto sobre la renta para la equidad –CREE–, que se cobra a empresas con más de 800 millones de pesos de utilidades, va creciendo, compensando la baja en el impuesto anterior

Como también lo dije la semana pasada, en la presentación del libro del economista de moda, Thomas Piketty, estos impuestos contribuyen a reducir la desigualdad de nuestra sociedad.

Además –para estimular la inversión–, la reforma establece la devolución de dos puntos de IVA por la adquisición de bienes de capital, y del IVA pagado en maquinaria pesada para industrias básicas. Este es un primer paso en la reducción del IVA sobre bienes de capital.

Y, para estimular la innovación, se permite la deducción del 175 por ciento de las inversiones en innovación que hagan las empresas. Anteriormente este beneficio era solamente para inversiones en Ciencia y Tecnología, y con la reforma se amplía a inversiones en innovación, lo que espero le va a dar un importante impulso al sector.

Otro aspecto muy importante que ha pasado prácticamente desapercibido es que esta reforma prorroga la vigencia de subsidios para la energía eléctrica y el gas del 60 por ciento para estrato 1, y del 50 por ciento para estrato 2. De no haberse dado esta prórroga, muy importante, las tarifas hubieran aumentado para los usuarios más pobres del país a partir del primero de enero.

En fin: lo más importante es que hemos garantizado los recursos necesarios para que en los próximos cuatro años el país siga progresando con equidad y siga cerrando las brechas entre los colombianos.

Hemos garantizado con esta reforma los recursos para continuar derrotando la pobreza y generando oportunidades para los que no las tienen.

Quiero agradecer a los empresarios que nos acompañaron en este debate. Han sido fundamentales en la construcción de los buenos resultados que hoy tenemos y creo que seguirán siéndolo, porque a este gobierno le gusta el diálogo y la concertación.

Quiero agradecerle al Congreso de la República, a los congresistas, a los ponentes y a todos los que, desde distintas orillas, han contribuido –y sabemos que seguirían contribuyendo– a la construcción de este nuevo país que queremos dejarles a nuestros hijos: un país en paz, con equidad y mejor educado.

También quisiera compartir con ustedes un anuncio importante.

Ayer nos reunimos en el Consejo de Ministros, se reunió el Confis, se reunió el Conpes, y me complace poder decirle al país y al mundo que este año se cumplirá la meta de la regla fiscal.

Es decir, que el déficit estructural del Gobierno será del 2,3 por ciento del PIB.

Quiero destacar que cumplir con la regla fiscal en un año electoral, y con una inversión pública de 5,8 por ciento del PIB –tal vez una de las más altas de la historia–, es un buen ejemplo de responsabilidad política y de responsabilidad fiscal.

Durante el 2015 seguiremos reduciendo el déficit estructural, esto es, el déficit que se mide a partir del crecimiento potencial de la economía (que en este momento está calculado en 4,8 por ciento por año) y de los precios de largo plazo del petróleo colombiano (que originalmente se había fijado en 97 dólares por barril).

Pero todos sabemos que esas condiciones no se van a dar debido al drástico cambio que han tenido las condiciones del mercado petrolero. De hecho, hoy la canasta de crudo para Colombia se cotiza a 50 dólares por barril. Esto es casi la mitad de lo que hace poco se pensaba.

Estas circunstancias van a llevar a la economía colombiana a crecer un poco menos el año 2015 en comparación con 2014. El Gobierno estima que el crecimiento este año será 4,7 por ciento y el próximo año 4,2 por ciento, que sigue siendo un crecimiento muy importante.

Una de las bondades de nuestra Regla Fiscal es que permite tener un poco más de déficit cuando la economía crece menos de su potencial y cuando los precios del petróleo están por debajo de su senda de largo plazo. Por eso, el déficit que esperamos para el próximo año será cercano a 2,8 por ciento del PIB: 2,2 por ciento por factores estructurales y 0,6 por ciento por razones coyunturales o cíclicas.

La buena noticia es que este mayor déficit no va a requerir un mayor endeudamiento frente a las proyecciones realizadas en el marco fiscal de mediano plazo realizadas a mediados de este año. La razón es que durante el segundo semestre realizamos varias operaciones de manejo de deuda que redujeron las amortizaciones programadas para 2015 y, con ello, las necesidades de financiamiento para el próximo año.

En síntesis, frente a los cerca de 9 billones de pesos de menores ingresos petroleros esperados para 2015, las finanzas públicas están bien preparadas. Cerca de la mitad de estos recursos serán cubiertos con el recaudo adicional que provendrá de la reforma tributaria. La otra mitad representará un mayor déficit,  que será a su vez financiado con los recursos que liberan las menores amortizaciones de deuda pública para el próximo año.

Por supuesto, que esto también quede muy claro, mantendremos un estricto control del gasto público. Así como este año redujimos el presupuesto de funcionamiento e inversión en 4,5 billones de pesos,  en el 2015 estaremos dispuestos a actuar con la misma firmeza si las circunstancias lo exigen.

Yo creo que con estos anuncios, este panorama, tenemos claridad para dónde vamos. La situación el año entrante no va a ser la misma que este año, va a ser más difícil, pero tenemos ese margen de maniobra y seguiremos manejando y administrando la economía de acuerdo con la evolución de los diferentes indicadores.

Colombia ha sido señalada por todos los analistas internacionales como un ejemplo de buen manejo macroeconómico, de una economía que se ha logrado adaptar a las circunstancias con rapidez, que ha reaccionado oportunamente.

El PIPE, de principios del año pasado, funcionó muy bien. Eso es lo que nos permite un crecimiento casi del 5 por ciento este año. Y así seguiremos manejando la economía, pero siempre manteniendo esos principios de equidad y responsabilidad fiscal. Muchas gracias”.