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 Llamadas que salvan vidas

 Bogotá, 24 nov (SIG).

• La Línea 155 de Orientación a Mujeres Víctimas de la Violencia cumple un año de haber sido puesta en marcha por el Gobierno Nacional. Cada vez más mujeres acuden a este servicio, por lo que se ha convertido en una herramienta eficaz en la lucha contra la violencia de género en Colombia.

• Con motivo de la conmemoración este martes del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el Gobierno Nacional –a través de la esposa del Presidente de la República, María Clemencia Rodríguez de Santos, y Cecilia Barraza, Consejera Presidencial (e) para la Equidad de la Mujer–, convocó a los colombianos a tener cero tolerancia frente a todo tipo de violencia física, sexual, sicológica o económica que se ejerza contra las mujeres en el país.

Son las tres de la madrugada y la ciudad está en silencio. De repente entra una llamada y los profesionales que a esa hora atienden el call center de la Línea 155 en Bogotá, se ponen en alerta. “Ayúdennos, por favor, escuchamos los gritos desgarradores de una mujer en el apartamento vecino”, dice la voz angustiada de un ciudadano al otro lado de la línea. Tras tomarle los datos, la llamada se transfiere a la central telefónica de la Policía Metropolitana. Dos agentes se trasladan en moto al lugar de los hechos. Los temores se confirman. Un hombre agrede en ese momento a su esposa. Por fortuna, el caso de maltrato se detiene a tiempo.

Esta es una de las 128.444 llamadas que durante lo corrido del último año se han recibido en la Línea 155 de Orientación a Mujeres Víctimas de la Violencia, un servicio puesto en marcha en septiembre de 2013 por la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, en coordinación con la Policía Nacional, al que acuden diariamente cientos de mujeres para pedir auxilio frente a una situación de violencia que está en desarrollo y pone en riesgo sus vidas, para solicitar información sobre qué hacer, a quién acudir o cómo entablar una demanda en contra de un pariente o un extraño que las golpea y abusa de ellas o, sencillamente, para contar su caso, desahogarse y tomar una decisión.

Se trata de una línea telefónica nacional, gratuita, confidencial y que atiende las 24 horas del día y los siete días a la semana, a la cual para acceder solo basta con marcar desde un teléfono fijo o celular el número 155.

Detrás de cada llamada, una treintena de orientadores, todos funcionarios de la Policía y algunos especializados en derecho y sicología, está listo para actuar de inmediato. Escuchan a las mujeres, evalúan sus casos y las orientan sobre sus derechos jurídicos, la ruta que deben seguir y los principales centros de atención legal o en salud donde pueden encontrar ayuda especializada. Si es del caso, les brindan el apoyo emocional y sicológico que necesiten.

La Línea 155 es utilizada cada vez más por mujeres víctimas de la violencia. Este año las consultas telefónicas pasaron de 19 mil llamadas en enero a 36 mil en septiembre. Un aumento que se explica por la fuerte campaña emprendida por el Gobierno para promover su utilización, no solamente entre las mujeres agredidas sino también entre los ciudadanos que sean testigos o conozcan de actos de violencia de género. La acogida obedece también a la posibilidad que tienen las mujeres de exponer sus casos, sin ser requeridas por las autoridades y manteniendo la reserva de sus datos de identificación.

Día de la cero tolerancia frente a la violencia contra la mujer

Con motivo de la conmemoración este martes 25 de noviembre del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el Gobierno Nacional –a través de la esposa del Presidente de la República, María Clemencia Rodríguez de Santos, y Cecilia Barraza, Consejera Presidencial (e) para la Equidad de la Mujer–, convocó a los colombianos a tener cero tolerancia frente a todo tipo de violencia física, sexual, sicológica o económica que se ejerza contra las mujeres en el país.

Por iniciativa de la ONU y desde 1999, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se celebra todos los 25 de noviembre, con un llamado a los gobiernos y organizaciones del mundo para que impulsen actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública frente a la violencia de género, que afecta a una de cada tres mujeres del planeta a lo largo de su vida.

La fecha del 25 de noviembre, denominado Día Naranja, se eligió para rendir tributo a las hermanas Mirabal, tres activistas políticas que fueron brutalmente asesinadas en 1960 en República Dominicana. En este día se nos invita a llevar alguna prenda de color naranja para resaltar el llamamiento a erradicar la violencia contra la mujer sin reservas, equívocos o demora.

La violencia contra la mujer ha cedido en Colombia

De acuerdo con cifras del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, durante los últimos años se ha registrado una notable reducción en las distintas modalidades de la violencia contra la mujer en Colombia.

En materia de violencia de pareja contra la mujer en el contexto intrafamiliar –por ejemplo–, los casos pasaron de 51.182 en el año 2010 a 39.020 en el 2013. Es decir, 12 mil casos menos registrados de mujeres víctimas en este periodo.

“Si bien estas cifras del Instituto de Medicina Legal indican que la violencia de género está cediendo en Colombia, aún estamos lejos de tener un país con cero tolerancia frente a esta problemática”, afirma Cecilia Barraza.

“Nos quedan desafíos en materia de acceso a la justicia que permita una reparación integral a las víctimas, en ampliar los servicios integrales de atención a todas las zonas del país, especialmente las rurales, en mejorar las estrategias que plantea la Ley 1257 en cuanto a medidas de atención y protección y en garantizar albergues para las mujeres víctimas. Pero sobre todo nos queda seguir transformando la sociedad, para que comprenda qué son y por qué ocurren las violencias contra las mujeres y pueda rechazarlas”, indica la funcionaria.

Las mil caras de la violencia contra la mujer

Según la Organización de Naciones Unidas, la violencia contra las mujeres tiene muchas formas: sicológica, física, sexual y económica. Estas formas de violencia se interrelacionan y afectan a las mujeres desde el nacimiento hasta la edad mayor.

La violencia sicológica utiliza la intimidación, la manipulación, la humillación, la amenaza, los insultos y la indiferencia para degradar o controlar los comportamientos, creencias y decisiones de la persona, afectando su estabilidad emocional, su autodeterminación y el libre desarrollo de su personalidad.

Este tipo de violencia conduce a la víctima a la depresión, el aislamiento, la baja autoestima e incluso al suicidio. Un ejemplo es el del marido que insulta a su pareja, diciéndole que es fea, tonta y no sirve para nada. Otro caso es el del marido que llega a su casa y no le habla a su esposa ni la determina.

La forma más visible de violencia experimentada por mujeres a nivel mundial es la violencia física, consistente en el uso no accidental de la fuerza física o de algún tipo de arma u objeto en contra de las mujeres, provocando desde lesiones leves o graves, hasta mujeres asesinadas.

En cuanto a la violencia sexual, por lo general implica atropello físico y sicológico de antemano para obligar a la persona, en contra de su voluntad, a actuar de determinada manera en el área de la sexualidad. La violación y el acoso sexual en la oficina o el colegio son dos ejemplos corrientes de este tipo de violencia que padecen las mujeres en el país y el mundo.

A su vez, la violencia de tipo económico busca degradar, manipular y controlar a la mujer, negándole o impidiéndole el acceso al sustento diario o el crecimiento de su independencia financiera y profesional. Se da frecuentemente con la inasistencia alimentaria. O cuando el esposo no deja trabajar a la pareja o no le da lo suficiente para subsistir.

¿Qué hacer? ¿A quién acudir?

¿Qué debe hacer una mujer cuando es víctima de alguno de estos tipos de violencia? En primer lugar, de acuerdo con la Consejería para la Equidad de la Mujer, “es importante hacer un llamado a las mujeres a no guardar silencio, a acudir a aquellas personas en quienes confíen y quienes las apoyen: vecinos, familiares, amigos o compañeros de trabajo. Cualquier persona que conozca de estos hechos de violencia puede denunciar y no es necesaria la presencia de la víctima”.

Pero también la mujer víctima puede acercarse a una Comisaría de Familia para presentar una denuncia, si la violencia ocurrió en el entorno familiar. Si no fue así, ella puede acudir a los centros de atención de la Fiscalía en todo el país. Cualquier entidad del Estado tiene la obligación de remitir la denuncia a la autoridad competente y de guiar a la víctima hacia un acceso a la justicia y una atención integral. Es importante destacar que la víctima no está, en ningún caso, obligada a confrontarse con su agresor.

Las mujeres que experimentan violencia sufren de una variedad de problemas de salud y se disminuye su capacidad de participar en la vida pública. La violencia contra las mujeres, que tiene hondas raíces culturales en la sociedad y que yace en la discriminación persistente contra las mujeres, no solamente destruye a la hija, a la esposa, a la madre y a la abuela. También agota a familias, comunidades y naciones enteras. Es el momento de decir: ¡Basta ya, de una vez por todas, de cualquier tipo de violencia contra la mujer!