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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el evento ‘Tejiendo a Colombia’, de la Cámara Colombiana de la Confección

 ​Cali, 27 nov (SIG).

 Cómo me gusta reunirme con un sector, como este, en el que se notan tanto los resultados del trabajo conjunto entre el Gobierno y los empresarios.

Hace apenas dos años asistíamos en Medellín a la primera versión de “Tejiendo a Colombia” –con el ánimo de mejorar la competitividad y productividad del sector de los textiles y la confección– y hoy puedo decir que hemos sabido aprovechar esta alianza.

No podría ser de otra manera: yo comprendo muy bien la importancia, relevancia que ustedes tienen para la economía colombiana, entre otras razones, por tratarse de los mayores generadores de mano de obra del país.

Al final, hemos canalizado muy bien el interés que ustedes y nosotros tenemos por el bienestar de todos los que hacen parte de esta familia… una familia bastante numerosa que incluye a casi medio millón de colombianos empleados de manera formal.

Y digo que hemos sabido aprovechar esta alianza, porque hemos avanzado sobre compromisos concretos.

Aquí se mencionó: hace dos años –la primera vez que se realizó este evento– hablamos de los ajustes arancelarios para proteger a la industria de la competencia desleal y muchas veces delictiva.

Estaban llegando importaciones por precios ridículos, irrisorios. Por supuesto, eso afectaba a toda la producción nacional.

Tan solo dos meses después, ya estábamos firmando el decreto que establecía ese arancel mixto para las confecciones y el calzado.

El resultado de esa medida fue inmediato: con tan solo dos meses de vigencia, la Cámara Colombiana de la Confección anunció que se han creado en este momento 3.000 puestos de trabajo. Qué bueno poder constatar que en este último año fueron 96 mil puestos de trabajo.

Durante todo el año pasado, la producción nacional se vio estimulada en la medida en que las importaciones de confecciones y calzado disminuyeron.

Por supuesto, me refiero a las “malas” importaciones: a las que son fruto de la competencia desleal o se hacen con precios sub-facturados.

Los efectos de esta medida fueron tan positivos que la extendimos por dos años más –para seguir castigando a quienes importan indebidamente– y al mismo tiempo hicimos unos ajustes –para no afectar a los importadores que hacen bien su tarea y hacen su labor legalmente–.

Y no es lo único en lo que hemos avanzado.

En este mismo evento hablé de luchar contra el contrabando, y del grupo especializado que habíamos constituido para combatirlo –una especie de “fuerza de tarea especial”–.

Les dije que ese “comando” empezaría a dar resultados pronto –y que tenía como prioridad los sectores de confecciones y calzado–.

Pues bien: tan solo este año –con corte al fin de semana pasado– hemos incautado confecciones avaluadas en 58 mil millones de pesos –un 23 por ciento más que lo decomisado el año pasado, entre enero y noviembre–.

Ahora: ¿Eso es mucho, poquito? Pues el aumento del 23 por ciento es significativo. Pero soy el primero en ser consciente de que falta mucho camino por recorrer. Tenemos que mejorar los esfuerzos en la lucha contra el contrabando, que seguirá siendo prioridad para nosotros. Y Edwin, lo invito a que sigamos trabajando con medidas más audaces inclusive. Medidas que se salgan un poco de lo normal, porque sé que el contrabando es el peor enemigo de esta industria.

Escuché antes de venir aquí algunos reclamos sobre el exceso de atención, de focalización, en los importadores legales por parte de la Dian. Me dieron unos ejemplos concretos de qué estaba sucediendo. Tengan la seguridad de que vamos a trabajar sobre eso con la Ministra y el Director de la Dian, para que ustedes, en el término ojalá de no más de un par de meses, me digan: eso ya se está arreglando.

Hace dos años, también, les hablé de contribuir a un propósito nacional. El Ministro de Trabajo, Luis Eduardo Garzón, está muy comprometido con ese propósito nacional. Su Ministerio ha estado con ese objetivo como prioridad.

Es la formalización empresarial del sector, a través del “Plan Padrino”, de manera que empresas grandes garanticen sus compras a los talleres que estén en la formalidad.

Eso ha venido evolucionando: el Programa de Transformación Productiva y la Cámara Colombiana de la Confección han trabajado de la mano, facilitando la suscripción de más de 20 memorandos de entendimiento entre empresas ancla y talleres.

Así avanzamos hacia ese propósito de la formalización no solo de las empresas sino del empleo. Eso es muy importante y sabemos también que nos falta mucho camino por recorrer. Todavía un porcentaje demasiado alto de esta gran industria está en la informalidad. Vamos a seguir buscando mecanismos.

También discutimos antes de entrar a este recinto algunas de las sugerencias que nos están haciendo para que, de común acuerdo, podamos ir avanzando en la formalización.

Otro objetivo fundamental es la reconversión tecnológica del sector, que también estamos apoyando.

Para eso –en estrecha relación con el “Plan Padrino”– creamos una nueva línea de crédito de Bancóldex, por más de 3.600 millones de pesos, para que los talleres compren maquinaria.

PIPE

A más grandes rasgos –y tan solo este año–, Bancóldex ha entregado más de 300 mil millones de pesos a las empresas del “sector sistema-moda” –lo que equivale al 35 por ciento de los recursos asignados al PIPE–.

Hemos trabajado en todos los departamentos, sumando el conocimiento y la experiencia de las entidades regionales, para diseñar una oferta que responda a sus necesidades.

Adicionalmente –y esto también es resultado de un compromiso que asumí en la primera versión de “Tejiendo Colombia”– hemos trabajado en un “acuerdo marco de precios” para dotaciones.

Hace dos años les dije que una de nuestras prioridades sería fortalecer el mercado interno y por eso incentivamos el acceso de este sector al mercado de compras públicas –que estamos haciendo más transparente a través de Colombia Compra Eficiente–.

La idea es que todas las entidades estatales –por lo menos las del orden central que están dentro del régimen de contratación pública– privilegien sus compras con las empresas que se vinculen al “acuerdo marco de precios”.

Durante el primer semestre entre la Cámara y el Gobierno promovimos que más de 100 empresarios –en Bogotá, Cali, Medellín, Bucaramanga y Pereira– participaran en la elaboración de este acuerdo.

A la fecha, 11 empresas –dos de ellas de aquí, del Valle– han hecho propuestas de negocio que están siendo evaluadas por Colombia Compra Eficiente.

Sin duda es una gran oportunidad, puesto que  las empresas seleccionadas se convertirán en los únicos proveedores autorizados para vender ese tipo de bienes a las entidades estatales que hacen parte del acuerdo.

¡Y no paran ahí las acciones por el sector!… En conjunto con Propaís, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo ejecuta el programa “Compre Colombiano”, justamente para generarles más oportunidades de negocio a las mipymes en el mercado interno.

Hemos acompañado a cientos de empresarios para contactar clientes potenciales, a través de decenas de ruedas de negocios y ferias internacionales –aquí y en el exterior–.

Por ejemplo, ese es el caso de una empresa de ropa femenina, en Cúcuta, que se llama “Diseños Escrúpulos”.

Hace dos años, en compañía de Procolombia –la antigua Proexport–, esta empresa fue al Dallas Market Center, un enorme epicentro de comercio de ventas al por mayor en Estados Unidos.

Allí hicieron contacto con una distribuidora que les permitió llevar sus productos “made in Cúcuta” a tiendas de lujo como Neiman Marcus.

Esto no solo es un modelo del acompañamiento que damos, sino de las oportunidades que brindan los acuerdos de libre comercio y, sobre todo, de que un empresario con visión puede llegar hasta donde se lo proponga.

Otro caso ejemplar es el de Louis Barton, una marca pereirana de camisas que se metió al mercado suizo, combinando disciplina, talento y oportunidad…

Disciplina… porque durante un año y medio estudiaron a los suizos y se dieron a la tarea de buscar por todo el mundo una tela que cumpliera las expectativas de sus potenciales clientes –y que hasta el momento no se conseguía en Suiza–.

Talento… porque Louis Barton logró recrear en sus camisas –con precisión– la flor que es símbolo de Suiza, detalle que ofrece un valor adicional para sus compradores.

Y oportunidad… porque aprovecharon el TLC vigente con Suiza para ofrecer en ese país mejores condiciones que su competencia en China.

Este es un claro referente para que todos tengamos en cuenta y veamos que la internacionalización, más que un reto, es una oportunidad.

Lo mismo creo de la diversificación, de la modernización tecnológica y de la innovación: todas son OPORTUNIDADES para salir a competir Y GANAR.

Por eso me llamó mucho la atención un curso de formación que hicieron entre el SENA y el PTP, y que contó con la participación de importantes compañías como Fabricato, Lafayette y Coltejer.

Es un “curso de formación en textiles técnicos”, para generar capacidad de innovación al interior de las empresas.

Al final del curso llegaron a más de una veintena de prototipos como “acabados anti-mosquitos” o “nano-arcilla para protección UV” en vestidos de baño.

Este tipo de iniciativas contribuyen a nuestro propósito de una Colombia mejor educada, porque la formación no se limita al colegio o a la universidad, sino que debe ser un interés permanente de las personas y de las empresas.

Me alegra saber que desde este sector tejemos una Colombia mejor… y no solo en educación, no solo en competitividad, sino también en equidad.

Apenas el año pasado se habló en este evento de darles oportunidades de vivienda a los operarios del sector, y hoy me reciben con la grata sorpresa de que la Cámara Colombiana de la Confección ha venido haciendo la tarea con el Fondo Nacional del Ahorro.

Más de 100 familias de estratos 1, 2 y 3 –de operarios que hoy mismo reciben los créditos para sus viviendas– a partir de este día marcan en sus vidas un antes –como arrendatarios– y un después –¡con casa propia!–.

Muchas gracias a la Cámara Colombiana de la Confección, y muchas gracias a las empresas que hacen parte de ella, y a todos los que trabajan a diario para “tejer” una nueva Colombia.

Déjeme finalizar pidiéndoles un apoyo, pidiéndoles una ayuda. Ustedes conocen mi propósito, mi objetivo de lograr ponerle fin a un conflicto armado que nos ha desangrado durante 50 años, y nos ha costado muchísimo.

La gente muchas veces no se da cuenta de lo que cuesta el conflicto armado, lo que nos ha costado a través de estos años en recursos monetarios y en recursos no monetarios, en materia de valores, de principios, de un país en donde si se matan los unos con los otros comienzan a abrirse heridas que muchas veces tardan mucho en cicatrizarse.

Yo recordaba esta mañana, en el lanzamiento de un programa que se llama Gestores de Paz, que solamente la reparación de las víctimas este año 2014 nos está costando más de 6 y medio billones de pesos. Seis billones y medio de pesos nos daría para financiar dos veces el Sena: en lugar de tener un Sena podríamos tener tres. Y solamente ese costo.

¿Se imaginan ustedes lo que podríamos hacer con ese monto, que es la mitad de lo que vamos a recibir por la reforma tributaria que se está aprobando en el Congreso. Y solamente un costo. Ese es un ejemplo de lo que podríamos hacer como un país en paz.

Estamos en esa última fase, la más difícil. Esta paz no es mía, no es siquiera de mi Gobierno. Es de ustedes, es de todos los colombianos. Todos tenemos que poner nuestro granito de arena, así sea simbólico. Pero llegó el momento en comenzar a pedirle al pueblo colombiano que ponga ese granito de arena, que dé ese apoyo para este empuje final.

Porque si logramos esa paz, tengan la seguridad de que uno de los primeros sectores que se va a beneficiar es el de ustedes. Por eso cómo les agradezco. El año entrante nos reuniremos en el Gran San. Y ojalá podamos dar un informe tan positivo como el que hoy se puede dar.

Yo les preguntaba a algunos de ustedes: ¿Este último año cómo les ha ido, cómo ha sido el resultado de este sector? Y qué bueno decir que casi todos me dijeron: ha sido tal vez el mejor año de la historia reciente de esta industria.

Eso me complace enormemente. Hagamos que el año entrante sea todavía mejor que éste y sigamos avanzando para que todos nos beneficiemos. Muchas gracias.