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 Palabras del Presidente de la República, Juan Manuel Santos, en la entrega del ‘Premio los Mejores Líderes de Colombia 2014’

 ​Bogotá, 3 sep (SIG).

Quiero primero felicitar Y AGRADECER a la Revista Semana; a la Fundación Liderazgo y Democracia; y a Telefónica, por rendirles homenaje a nuestros líderes públicos.

Reconocerlos y hacerlos visibles es muy importante, porque así los volvemos referentes positivos para la sociedad.

Ellos LIDERAN CON EL EJEMPLO y así contribuyen a una TRANSFORMACIÓN POSITIVA DE NUESTRA SOCIEDAD.

En el mundo de hoy hay una competencia por reinventarse el Estado, por encontrar esa fórmula mágica del por qué algunas naciones tienen éxito y otras no, cuál es esa composición ideal de un Estado, del Buen Gobierno, qué significa tener un Buen Gobierno, eficaz, eficiente, transparente. Se han comenzado a escribir libros de todo tipo. Inclusive se han comenzado a crear Escuelas de Gobierno y de Liderazgo en todas partes.

Hoy, curiosamente, hay una escuela en Shanghái, en China, que se llama la Academia China de Liderazgo Ejecutivo, que se está volviendo más popular que la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard, porque allá están estudiando en forma muy detallada qué tipo de liderazgo, de líder público se requiere para ser exitoso y para que el Gobierno y el Estado tengan mejores resultados. Están tendiendo hacia un concepto de Lee Kuan-Yew, que aplicó en Singapur. Copiaron ese modelo y lo están comenzando a aplicar.

Ahora entonces hay una competencia entre muchos profesores y muchos estudiosos sobre qué tipo de sociedad, qué tipo de democracia pero, sobre todo, qué tipo de liderazgo se requiere.

Pero donde todos coinciden es en la necesidad de exaltar a los líderes: por el ejemplo, por lo que aquí se ha dicho. Por eso me complace tanto este evento, porque aquí se están exaltando líderes, y líderes muy importantes.

Los nominados de este año demuestran que en Colombia –desde diferentes esquinas y a distintos niveles–, trabajamos por un mismo anhelo: el de una Colombia en PAZ, con EQUIDAD y más EDUCADA.

Permítanme el “gravísimo error” de referirme solo a algunos nominados, pero entenderán que es por cuestiones de tiempo.

Y empiezo por Clara López, a quien el jurado reconoce por su apoyo al proceso de paz, por encima de la postura de su partido.

Ella comprendió que esta paz –en la que estamos trabajando– NO ES LA PAZ DE JUAN MANUEL SANTOS, no es la paz del Gobierno, sino la paz de TODOS los colombianos.

No se equivocó en apoyar este esfuerzo: nunca antes se había llegado tan lejos en el empeño por poner fin a más de medio siglo de conflicto.

Gracias, Clara, por su generosidad y patriotismo.

Y ese mismo agradecimiento se lo tengo que dar Carlos Raúl Yepes –Presidente de Bancolombia– y a Maurice Armitage –Presidente de la Siderúrgica de Occidente–.

Ellos le están haciendo un gran aporte a Colombia, trabajando DESDE YA en el posconflicto, promoviendo la participación de los empresarios en la paz y la reconciliación.

El caso de Maurice es realmente excepcional: fue secuestrado DOS VECES por las FARC –es víctima directa del conflicto– y aun así fomenta la reintegración de los desmovilizados.

No solo perdonó al empleado que participó en su segundo secuestro, sino que le pagó un abogado y ayudó a su familia.

Además de ser un ejemplo de infinita bondad, él representa el verdadero sentir de las víctimas: ellas –más que nadie– están DISPUESTAS A PERDONAR y buscan que nadie más sufra lo que padecieron.

Las víctimas están poniendo la primera piedra para que nos reconciliemos como país, para que nos perdonemos unos a otros.

Justamente, Jineth Bedoya es ejemplo de esas víctimas que trabajan para evitar que otros sufran los mismos horrores –y se ha empeñado en visibilizar la violencia sexual contra las mujeres, en el marco del conflicto–.

Jineth pidió –como medida de reparación– que se estableciera el Día Nacional por la Dignidad de las Mujeres víctimas de esa violencia, y el mes pasado, en un acto que me emocionó, firmé el decreto que declara el 25 de mayo como la fecha de esa conmemoración.

Eso también es construir paz: hacer memoria de lo que aquí ha pasado –dignificando a las víctimas– para que la barbarie jamás se repita.

Miren la emotiva carta que esta semana dio a conocer Constanza Turbay, quien tiene una dolorosa historia: sus dos hermanos y su madre fueron asesinados por las FARC.

Ella hizo parte del primer grupo de 12 víctimas que fueron a La Habana, para ser oídas en la Mesa de negociaciones.

Contrario a las desinformadas críticas que algunos lanzaron, doña Constanza explica que allá NO viajaron en calidad de víctimas “sumisas” ni buscando un “saludo”.

A sus ojos, lo que ocurrió en Cuba fue un momento “histórico” al que 12 colombianos acudieron para “cambiar su dolor por la esperanza de la paz”.

Permítanme leerles un párrafo textual de la carta:

“La decisión de perdonar es un acto personal en el que cada quien determina si toma el camino de la magnanimidad o el del abismo de los odios… Después de un dolor irreparable como el mío, no es mucho lo que las Farc me puedan dar a cambio, pero esa solicitud auténtica de perdón de ‘Iván Márquez’ trascendió en mi alma, en la historia de los míos y en la historia de Colombia”.

Desde aquí le envío un sentido y afectuoso saludo a Constanza y le digo gracias –¡muchas gracias!– por entender que esta es la paz de todos los colombianos.

Veamos ahora a algunos de los líderes públicos –nominados a este premio de liderazgo– que trabajan por la EQUIDAD.

Y empiezo por un reciente coequipero, ahora con cara de abuelo: Rafael Pardo, con quien le dimos nuevamente vida al Ministerio de Trabajo y redujimos el desempleo, mes tras mes, durante 48 meses seguidos.

Y no solo eso, sino que les dimos a los adultos mayores una serie de beneficios, que van creando equidad.

Ese legado hoy se mantiene: el viernes se conoció que el desempleo en julio fue de 9,3 por ciento, EL MÁS BAJO PARA ESE MES EN 14 AÑOS.

La gestión del doctor Pardo fue un enorme aporte a la EQUIDAD, porque hoy más compatriotas tienen empleo formal, lo que significa más ingresos y oportunidades para sus familias.

Con Rafael Pardo compartimos la admiración por ese liderazgo que François Mitterrand calificaba como “la fuerza tranquila”.

No es otra cosa que el liderazgo sereno –contundente, pero sereno– y sus resultados así lo demuestran.

Y si hablamos de resultados en materia de EQUIDAD, Elsa Noguera –alcaldesa de Barranquilla– es otra exponente.

Su ciudad ha estado –permanentemente– en los primeros lugares de las que presentan menor desempleo –fue la segunda en julio–.

Ella ha trabajado para reducir brechas sociales y –en ese propósito– ha entendido que para distribuir la riqueza hay que generarla primero.

En 2012 Barranquilla aumentó en 325 por ciento la inversión empresarial, y ese mismo año recibió un premio de la Agencia para la Superación de la Pobreza Extrema por haber reducido ese índice en más de 4 puntos.

Sin duda, Elsa ha contribuido a ese gran resultado de sacar de la pobreza a 2 millones y medio de colombianos, y de la pobreza extrema a más de 1 millón 200 mil.

Pero no solo ella… hay todo un grupo de héroes anónimos que –desde sus comunidades– contribuyen todos los días a este propósito.

Es el caso del padre Cirillus Swinne, reconocido en el grupo de nominados por su labor también en Barranquilla.

Como alguna vez lo registró Ernesto McCausland –que en paz descanse–, el Padre Cirullus dejó atrás a su natal Holanda –uno de los países con mejor nivel de vida– para dedicarse a los sectores más vulnerables en Colombia.

El barrio La Paz –allá en La Arenosa– le guarda especial afecto y gratitud al Director de los “padres Camilos”.

Él ha mejorado la vida de sus habitantes –ha sido un generador de EQUIDAD–, construyendo obras como el centro de salud, el colegio, la iglesia y hasta el parque deportivo.

Tengo entendido que el padre llegó a Barranquilla –hace 37 años, en un día de carnavales–, y venía solo de paso para irse a radicarse al Perú.

No sé si se haya quedado por su vocación de servir –o por los carnavales–, pero gracias en todo caso por su bondad… por su generosidad y compromiso.

En EDUCACIÓN, varios de los nominados son indiscutibles líderes públicos que nos inspiran en esta tarea.

Paula Moreno, y su Fundación Manos Visibles, contribuyen a la formación de jóvenes en entornos complejos del Pacífico.

Abadio Green, de la Universidad de Antioquia, ha trabajado para llevar la sabiduría indígena a la educación superior.

En este grupo también incluyo a Julia Miranda –nuestra Directora de Parques Nacionales desde hace 10 años–.

Con ella tomamos una de las decisiones más reconocidas por la “comunidad internacional verde”, y fue la de duplicar el área protegida del Parque de Chiribiquete.

¿Y qué tienen que ver este tipo de iniciativas con la educación?

Pues que –en el caso de Julia– para preservar y ampliar nuestras áreas protegidas, se ha creado conciencia sobre nuestros parques nacionales –sobre su riqueza, pero también sobre las amenazas que hay sobre ellos–.

No solo se educa a otros desde un salón de clases, sino que también se forma con el ejemplo…

Y eso me lleva a hablar de Nairo Quintana, nominado por INSPIRAR a otros jóvenes, por enseñarles que se pueden conseguir grandes triunfos con trabajo, esfuerzo y dedicación.

Su palmarés es extraordinario: es ganador del Giro de Italia, fue segundo el año pasado en el Tour de Francia –el mejor resultado de un latinoamericano en toda la historia del Tour–, y el domingo pasado se puso a la cabeza de la Vuelta a España.

Como todos ustedes saben, lamentablemente hoy tuvo que abandonar la carrera… pero vean cómo reaccionó ayer ante la dificultad de su primera caída.

Escribió en el Twitter: “Es el ciclismo… es la vida: caer Y LEVANTARSE”.

Nelson Mandela decía algo parecido… que LA MAYOR GLORIA NO ES NUNCA CAER, SINO SIEMPRE LEVANTARSE.

Hace tres años estuve en este mismo evento y dije que los líderes públicos inspiran las ideas y el comportamiento de otros con la fuerza –y la COHERENCIA– de sus acciones.

¡Y nuestros deportistas sí que saben de eso!

Aquí está nuestro querido e HISTÓRICO Faryd Mondragón.

Usted, Faryd, jugó un papel clave en el Mundial de Fútbol, aportando sus consejos y experiencia a los otros muchachos.

¡Gracias por ese liderazgo que usted ejerció al interior del equipo!

¡Gracias también por sus récords –el jugador más veterano en jugar un Mundial– y por habernos dejado ese bellísimo recuerdo en el partido contra Japón!

Los colombianos lloramos con usted cuando pisó la cancha… y tapamos con usted ese último disparo –porque créame que hicimos MUCHÍSIMA fuerza para que el balón no entrara–.

No es casualidad que la camiseta de la Selección diga –en la parte de atrás del cuello–: “Unidos por un país”.

Tal vez no exista un símbolo más poderoso que identifique e inspire a los colombianos.

El desempeño de la Selección –en el Mundial de Fútbol– nos llenó de CONFIANZA en el presente y OPTIMISMO en el futuro.

Vimos que con disciplina y trabajo en equipo NO ESTAMOS CONDENADOS a vivir en los fracasos y las dificultades del pasado.

Nos dejaron un potente mensaje que tenemos que atesorar, internalizar: los colombianos PODEMOS SER MEJORES…

Y lo dijeron de muchas maneras:

Desde Brasil, los jugadores nos invitaban a ver los partidos en sana convivencia y a celebrar las victorias EN PAZ.

De otra parte –por la diversidad de sus orígenes sociales y geográficos–, nos demostraron que hay colombianos prodigiosos en cada rincón del país –y que podemos aprovechar sus talentos al máximo, si les damos más oportunidades, si somos un país más equitativo–.

Miren además lo que significa el premio que ganaron al JUEGO LIMPIO –que me enorgullece como colombiano más que el mismo “Botín de Oro”–.

Ellos fueron reconocidos por su juego positivo –por el respeto al oponente y a los árbitros– y esa es una lección de VALORES Y PRINCIPIOS que debe servirnos de gran referencia para EDUCAR a las nuevas generaciones.

Hoy además es un día muy especial: está cumpliendo años el Profesor Pékerman. Cumple 65 años. No es coincidencia que hoy presentamos un proyecto de ley donde la edad de retiro forzoso para ciertos funcionarios la subimos a setenta.

Pero hoy no hablo de la Selección Colombia por simple gusto, sino porque me han concedido el honor de anunciar –y entregar– un reconocimiento adicional.

El jurado de estos premios decidió distinguir a la Selección –con una mención especial– por su LIDERAZGO COLECTIVO Y TRANSFORMADOR en el Mundial de Fútbol –el mejor Mundial que hayamos jugado en toda la historia–.

Por eso, tampoco es coincidencia que nos acompañe Faryd.

Él vino en representación del equipo para recibir esta distinción en nombre de todos los jugadores, que están en este momento allá en Miami entrenándose para derrotar a Brasil.

Y antes de que pase al escenario, querido Faryd, le pido que sea usted el mensajero de un sentido agradecimiento –para todos sus compañeros– en nombre de 47 millones de colombianos:

Gracias por darnos motivos para celebrar.

Gracias a la Selección –y a todos los nominados en estos premios– por animarnos a construir una Colombia con equidad.

Gracias también por inspirarnos a ser un país más educado.

Pero, sobre todo, gracias por invitarnos a construir esta PAZ que es de TODOS los colombianos, y que ojalá llegue lo más pronto posible.

Muchas gracias.