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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el saludo a las tropas en el Fuerte de Tolemaida

 Fuerte Militar de Tolemaida, 1° abr (SIG).

Como dijo el General (Juan Pablo) Rodríguez (Comandante de las FFMM), hemos venido aquí, a este símbolo de la fortaleza de nuestras Fuerzas Armadas, como es el Fuerte de Tolemaida, a hablarles a ustedes con toda claridad y franqueza. A informarlos, a explicarles, en dónde estamos y para dónde vamos.

Y aclarar muchas de las dudas que sé que muchos de ustedes tienen, producto en su mayoría de una campaña de desinformación que infortunadamente se ha venido propagando desde hace algún tiempo al interior de nuestras Fuerzas Armadas.

Y qué bueno estar aquí en este Fuerte de Tolemaida.

Cuántas veces no he venido a diferentes eventos, la inmensa mayoría muy positivos para el futuro de la Patria.

Recuerdo, no sé si en este mismo galpón, en este hangar, cuando vinimos a darle el último retoque al entrenamiento para esa operación que ya queda en los anales de la historia mundial. Esa operación de la Inteligencia militar, de la Inteligencia de nuestro Ejército, que dio la vuelta al mundo como la mejor operación, muchos dicen que de toda la historia: la operación Jaque.

Aquí vine a entregar y a recibir después a mi hijo, cuando prestó su servicio militar. Vine a verlo saltar en paracaídas con sus compañeros en el curso de paracaidismo.

Vine cuántas veces a informarles o a decirles a nuestros hombres que se creaba una Fuerza de Tarea, una nueva unidad para ir a pelear en los sitios más recónditos de la Patria y siempre con buenos resultados.

Ayer recibimos del Dane la información sobre desempleo en el mes de febrero.

Por primera vez tenemos el desempleo por debajo de un dígito en un mes de febrero, desde que se llevan las estadísticas como se llevan hoy las estadísticas. Y sin duda alguna la mejor cifra de desempleo en todo este siglo.

Llevamos 55 meses seguidos bajando la cifra de desempleo, mes tras mes, frente al mismo mes del año anterior.

Las cifras que nos entregaron ayer indican que en el último año se crearon 699 mil empleos. Y la mayoría empleos formales.

Esta madrugada llegó de Corea el Ministro de Hacienda (Mauricio Cárdenas Santamaría). Vino a informarme de unos resultados muy positivos en la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo.

Y allá en Seúl lo proclamaron como el mejor Ministro de Hacienda de América Latina.

¿Y por qué? Porque Colombia el año pasado creció más que cualquier otro país de América Latina. Porque Colombia ha logrado los indicadores económicos y sociales mejores que cualquier otro país de América Latina.

Hace unos días nos dieron las cifras de reducción de la pobreza en el año 2014.

¿Qué nos dijeron esas cifras? Que hemos logrado sacar de la pobreza a 4 millones 400 mil colombianos en los últimos cinco años.

Y que esa cifra nunca se había visto en la historia de Colombia, ni, comparativamente hablando, en la historia de ningún país de América Latina.

Y yo puedo seguir con indicadores positivos. Pero les menciono esto para decirles que el Ministro, todos los ministros, todos los funcionarios que estamos trabajando para entregarles a nuestros hijos un mejor país, cabalgamos sobre el trabajo de ustedes.

Que esos buenos resultados se deben al trabajo de nuestras Fuerzas Armadas, porque han generado la confianza suficiente para atraer inversión y poder producir esos resultados.

De manera que todas esas buenas señas, esas buenas estadísticas, se deben al trabajo de ustedes.

Y por eso, muchas gracias. Muchas gracias como el Presidente de la República, su comandante supremo, pero también como vocero de 48 millones de colombianos que los quieren, que los admiran, que los aprecian.

Y gracias también al trabajo de ustedes es que podemos ver por primera vez la posibilidad de terminar esta guerra, este conflicto armado que nos ha desangrado durante 50 años.

Como dijo también el general Rodriguez, está paz, si se logra será su victoria, la victoria de todos y cada uno de ustedes. Porque es gracias a su esfuerzo y su trabajo, a su sacrificio, muchas veces de sus propias vidas, que hoy podemos acariciar esa posibilidad de paz.

Aquí estuve, hace casi tres años, en este mismo fuerte de Tolemaida, reunido con un grupo de oficiales, de suboficiales, anunciándoles mi intención de iniciar un proceso de paz.

Y les dije entonces –recuerdo muy bien– que ustedes serian, no solamente protegidos en el proceso, sino que saldrían de ese proceso mucho mejor de lo que estaban en ese momento y de lo que están ahora. Que serían fortalecidos.

Y dije que yo iba a poner unas líneas rojas. Unas líneas rojas que no íbamos a traspasar bajo ninguna circunstancia y por ningún motivo.

Y una de esas líneas rojas era precisamente, que el futuro de nuestras Fuerzas no sería discutido, negociado, conversado, en la mesa que se estaba estableciendo.

¿Y por qué dije que esa era una línea roja? Porque en todos los conflictos armados que se solucionan en una mesa de negociación, y todas las guerras, todas las guerras terminan tarde o temprano en una mesa de negociación.

Generalmente lo que la contraparte quiere o exige es un cambio en la composición de las Fuerzas, en su doctrina, en su poderío, en su capacidad. Y por eso dije desde un principio: las Fuerzas Armadas de Colombia no serán objeto de conversación, negociación o discusión en la mesa.

Y esa línea roja se mantiene, no ha sido en ningún momento traspasada. Como no han sido traspasadas ninguna de las líneas rojas que establecí en ese entonces, en materia, por ejemplo, de negociar nuestro modelo económico, nuestras instituciones democráticas, nuestro estado de derecho; nada de eso es objeto de negociación en la mesa.

Lo único que estamos negociando son unos puntos previamente acordados para ponerle fin al conflicto, que tienen que ver con el desarrollo rural, con el campo colombiano. Cosas que haríamos con o sin las Farc.

Que tienen que ver con una profundización de nuestra democracia, que se tiene que hacer con o sin las Farc.

La democracia es un conjunto de instituciones. Las instituciones tienen que irse acoplando a las nuevas realidades, tienen que irse modernizando, para no quedarse atrás, no quedarse obsoletas. Y la democracia hay que irla profundizando cada vez más para que la gente tenga credibilidad en ella, en sus instituciones.

Eso fue lo que acordamos en ese punto.

Y el punto que yo mismo incluí como condición, muy en contra de lo que querían las Farc –las Farc no querían que tocáramos ese punto; yo les dije es un punto que se tiene que tocar porque es un punto fundamental si queremos acabar con la violencia de este país–, que es el punto del narcotráfico.

Y se lo dijimos de frente: ustedes se han beneficiado del narcotráfico, ustedes han sido financiados por el narcotráfico, se financian de ese maldito narcotráfico que tanto daño le ha hecho al país. Y por consiguiente eso tiene que estar en la mesa de negociación, para que se comprometan –como lo hicieron– a acabar con el narcotráfico si llegamos al fin del conflicto.

Imaginasen ustedes. Muchos de ustedes que les ha tocado vivir en carne propia lo que significa ir aun a esas zonas infestadas por los cultivos de coca, a erradicar, y estar sometidos a las minas o a los francotiradores. Que ahora, en lugar de estar en esa situación, podamos tener el compromiso de quienes antes defendían esos cultivos y esos corredores, ahora estén colaborando para erradicar ese flagelo de la faz de Colombia.

Eso no solamente tendrá una gran repercusión para Colombia, sino para el mundo entero, porque seguimos siendo, infortunadamente, los principales proveedores de cocaína a los mercados mundiales, a pesar de los inmensos esfuerzos para reducir el volumen de producción de coca en el país.

De manera que eso que les dije hace tres años, se ha cumplido al pie de la letra. Y se seguirá cumpliendo en lo que resta de las negociaciones en este proceso.

No quedan sino dos puntos. El punto que tiene que ver con lo que llaman la justicia transicional. Y ahora les explico cuál es nuestra posición, cuál ha sido desde un principio y cuál seguirá siendo, porque a ustedes les interesa enormemente ese punto, por lo que mencionaba el general Rodriguez. Porque en ese punto se va a definir la seguridad jurídica para las Farc, que a su vez nosotros aquí vamos a establecer para nuestras Fuerzas Militares.

Y el último punto tiene que ver con el fin del conflicto. Lo que llaman en la jerga que utilizan los expertos en estos procesos de finiquitar los conflictos el DDR. El desarme, la desmovilización y la reincorporación de esta gente a la vida civil.

Esos son los dos puntos que todavía quedan por negociar.

Y yo me recuerdo cuando anuncié que íbamos a dar el paso a una negociación con unos negociadores plenipotenciarios y yo decidí incluir en esos plenipotenciarios a dos generales de la República en uso de buen retiro, pero con un prestigio monumental por la carrera que hicieron, por el carácter que los señala, por sus resultados: el general Mora y el general Naranjo.

Me acuerdo perfectamente que cuando anuncié esa composición de ese grupo ¡quién dijo miedo! ¿Cómo nos atrevemos a poner a dos generales en la mesa de negociación de tú a tú con esos bandidos?

Y ahora cuando se está regando el cuento de que yo los saqué de la mesa de negociación, esos mismos que estaban atacando el Gobierno por haber puesto a esos generales, que cómo los van a sacar de la mesa de negociación.

Y eso es lo que me lleva al punto central de lo que yo quiero decirles hoy, queridos oficiales, suboficiales, soldados y policías: la paz es su victoria, la paz es el objetivo último de cualquier soldado en cualquier parte del mundo y en cualquier momento de la historia.

Uno no va a la guerra por ir a la guerra. Uno no pelea por pelear. Uno pelea por unas razones, pero en últimas pelea por lograr esa paz.

Y esa paz –una paz justa, una paz buena para los colombianos– es la paz que yo estoy empeñado en logar y en la que ustedes me han ayudado como nadie a poder obtener. Y que ojalá finalmente la obtengamos.

Pero toda paz y todo proceso tiene enemigos. Por muchas razones. Porque uno se pregunta quién puede estar en contra de la paz, si eso es estar en contra de la belleza o de la libertad o de la juventud.

Pero sí hay gentes interesadas en que este proceso no prospere. Muchos por intereses muy particulares.

Los narcotraficantes no quieren que en Colombia haya paz, porque este conflicto, esta guerra, les ayuda a adelantar su negocio. En ese caos, en esa violencia, los narcotraficantes hacen su agosto.

Los traficantes de armas no les conviene que en Colombia haya paz, porque se quedan sin venderle las armas. Se quedan sin su negocio.

Hay otros que por razones políticas no quieren que este Gobierno sea el gobierno que logre la paz.

U otros que están acostumbrados a manipular el miedo. El miedo es ese sentimiento natural de todo ser humano, que es el más fácil de manipular políticamente. Y ese miedo que se genera a través de violencia, de la inseguridad, de la guerra, muchos lo manipulan para proteger sus intereses políticos.

En fin. Hay muchas razones. Pero lo importante aquí es que no se vayan a dejar confundir por quienes están diseminando toda una serie de mentiras, de falsas versiones o de tergiversaciones sobre lo que está sucediendo, para generar malestar, divisiones, dentro del país y dentro de nuestras propias Fuerzas Armadas.

Yo quiero decirles a ustedes aquí varias cosas que yo creo que es importante que tengan muy en claro.

Primero. Esa línea roja que les mencioné, el futuro de nuestras Fuerzas, no ha sido y no será objeto ni siquiera de discusión en la mesa de La Habana.

Entonces ustedes se preguntan, se preguntarán por ejemplo, los reclutas que están ahora entrenando para ser suboficiales ¿cuál va a ser mi futuro? ¿Qué va a pasar con el Ejército, lo van a disminuir, como dicen algunos? ¿Lo van a reducir a su mínima expresión como dicen otros?

La respuesta es no.

Nosotros necesitamos estas Fuerzas, que han logrado su punto más alto de la historia, las necesitamos cada vez más fuertes, cada vez más eficaces, porque mantener la paz va a ser igualmente importante que lograrla.

Se hace la guerra para lograr la paz. Hay que saber hacer la guerra para lograr la paz. Y hay que saber hacer la guerra para mantener la paz.

No es que el día que firmemos, por obra y gracia del Espíritu Santo se acaben los problemas del país. No. Los retos que comienzan a partir de ese momento son inclusive superiores en muchos sentidos.

Y ahí necesitamos a nuestras Fuerzas, al Ejército, a la Fuerza Aérea, a la Armada Nacional, a la Policía.

Que las hemos venido fortaleciendo como nunca antes.

Yo me precio, me siento muy orgulloso, de poder decir que no creo que haya un mandatario, un colombiano, que haya facilitado, empujado y tomado decisiones para que nuestras Fuerzas Armadas hayan avanzado tanto, como este servidor.

Hoy tenemos nuestro mejor Ejército de la historia, nuestra mejor Fuerzas Aérea; cuántos aviones, cuántos helicópteros, las capacidades que tiene. Nuestra mejor Armada; hace dos días estábamos activando dos patrulleras de costa adicionales, ya tenemos una flota en el Pacífico, hace unos pocos años ni siquiera teníamos una sola unidad.

La Policía Nacional, las capacidades que tiene, que además se van viendo en resultados concretos.

Pues yo no voy a ser la persona que va a permitir o a facilitar que al haber llegado a semejante nivel, después disminuyamos en alguna forma la eficacia y la fortaleza, el poderío de nuestras Fuerzas.

Todo lo contrario. Lo que hemos venido haciendo con los señores Comandantes, con el señor Ministro (de Defensa, Juan Carlos Pinzón), desde más o menos cuando aquí vine a anunciar que íbamos a iniciar un proceso de paz, fue precisamente ir visualizando cuál sería el papel de nuestro Ejército, de nuestra Policía, de nuestra Fuerza Aérea, de nuestra Armada en un país en paz.

Y llevamos mucho tiempo diseñando ese futuro. Un futuro que sin duda alguna va a ser mejor para todos y cada uno de ustedes que el presente. Porque ya no tendrán que ir a internarse a las selvas, allá en el Amazonas.

Estarán en sus cuarteles. Estarán defendiendo la soberanía. Estarán haciendo presencia en todo el territorio, defendiendo nuestras fuentes de agua, defendiendo nuestros ríos, defendiendo nuestros mares y defendiendo la seguridad de todos los colombianos.

Pero sin el peligro de que en un momento dado las Farc o la guerrilla o el enemigo los embosquen.

Tendrán más tiempo para capacitarse. Tendrán más facilidades para hacer su propio desarrollo personal. Tendrán más tiempo para estar con sus familias. Sin sin nunca disminuir su capacidad, porque –repito– para mantener la paz, hay que estar preparados como nunca para hacer la guerra. Lo mismo que para hacer la guerra, hay que ser efectivos para lograr la paz.

De manera que aquí no vamos a disminuir a nuestro Ejército, no vamos a debilitar nuestra Fuerza Aérea, no vamos a disminuir y a debilitar nuestra Policía. Todo lo contrario, necesitamos mucho más para poder mantener esa paz.

O sea que el futuro de ustedes no se está negociando allá. Y el futuro de ustedes se está diseñando aquí, con los comandantes, para que sea un futuro mejor. Un Ejército moderno, donde por ejemplo –y es algo que ya hemos venido adelantando–, las misiones de paz alrededor del mundo, que cada vez se necesitan más.

Los países nos piden. Colombia, que tiene semejantes Fuerzas Armadas, porque ustedes ya se destacan en el mundo entero.

Por eso vienen los países árabes a reclutar soldados colombianos, oficiales colombianos. Ustedes lo saben.

Y no los reclutan porque tengan un mal prestigio; los reclutan porque ustedes son los mejores.

Y cuántas veces no nos han invitados en los últimos años a los ejercicios más sofisticados, más importantes para nuestra Fuerza Aérea. El Flagship, el Maple, en Canadá y Estados Unidos, para codearnos con las mejores fuerzas aéreas del mundo entero.

Ni qué decir de nuestra Armada, que le está dando asesoría a una cantidad de países en América Central, en el Caribe.

Y nuestra Policía, que ha sido invitada a muchísimos países a que vayan y les enseñen cómo es que hacen las cosas aquí en Colombia para ser exitosos.

24 mil, entre oficiales, suboficiales, soldados y policías, han venido del exterior a entrenarse aquí. ¿Por qué será? Porque tenemos unas grandes y muy prestigiosas Fuerzas.

Y eso es lo que nos están pidiendo en las misiones de paz. Y lo vamos a hacer.

Ya hemos hablado con Naciones Unidas. Ya hemos hablado con muchos de los países que están interesados en que nosotros participemos en esas misiones de paz. Pero les he dicho participaremos cuando aquí firmemos la paz.

¿Y eso qué va a significar para quienes participen en esa misiones de paz?

Mejores salarios, mejores condiciones. Como sé, por ejemplo, que cada vez que van al Sinaí ¿qué les pasa? Aumentan sus ingresos, aumentan mejor sus condiciones.

Eso va a pasar con una parte importante de nuestras Fuerzas que van a participar en esas misiones de paz. Se van a internacionalizar.

Qué orgullo para Colombia que nos estén pidiendo que nosotros participemos en esas misiones.

¿Y por qué? Repito: porque ustedes han hecho el trabajo bien.

Aquí se han venido toda clase de rumores también que dicen, por ejemplo… Éste es un panfleto:

'¡Atención, policías y soldados activos y de la reserva activa y de la Fuerza Pública! Caracol Noticias. Ayer se convocó a sesiones ordinarias del Congreso. Temas a tratar: reforma pensional.

El congresista Roy Barreras, en compañía de la bancada del Polo Democrático y la coalición de Santos, propusieron acabar con la asignación de retiro de las Fuerzas Militares. De igual forma, para los que tienen derecho adquirido, reducir dicha asignación, ya que según los legisladores, tan pronto se firme la paz con la guerrilla de las Farc, no justificará unas Fuerzas Militares tan costosas. De igual forma se propone tiempo de servicio de 34 años, con una edad de 60 años para la pensión. Sigan en la casa tranquilos confiando en un traidor y en unos lacayos de las Farc. No te unas a los que protestamos. A ti no te interesa'.

Ese es el tipo de desinformación que ha hecho mucho daño, porque hay quienes creen que es verdad.

Eso es absolutamente falso. ¡Nadie –óiganme bien–, nadie ha propuesto, ha sugerido, ha pensado, disminuirles los beneficios, las prestaciones, que tienen nuestros soldados de tierra, mar y aire, o nuestros policías!

Todo lo contrario. Lo que yo sí he pensado es en fortalecer nuestra Ley de Veteranos, para seguir pagando una deuda ¡impagable! que tiene la sociedad colombiana con ustedes, con nuestros soldados y policías.

Por lo que les decía hace algún momento. Porque son ustedes los verdaderos responsables de este progreso del país, de proteger nuestra democracia, de generar confianza, de todos esos buenos indicadores.

Porque a costa de su sudor, de su trabajo, de su sangre, es que hemos logrado lo que hemos logrado, y seguiremos logrando mucho más.

Por eso esa deuda es infinita e impagable.

Y es por eso que desde que yo me posesioné como Ministro de Defensa, hace ya ocho años, no he hecho otra cosa que pensar en cómo mejorar el bienestar de nuestras Fuerzas.

Se creó la Dirección de Bienestar y se han iniciado políticas en todos los frentes, de vivienda, de salud, para ir mejorando el bienestar de nuestras Fuerzas y sus familias. Sus familias, que yo considero muy importantes, como parte de este engranaje tan importante en nuestra democracia.

¡Ah! Que les van a quitar los beneficios, por ejemplo, en materia de salud…

¡Mentiras! A nadie se le ha ocurrido eso. Todo lo contrario, vamos a seguir mejorando los servicios de salud para ustedes y sus familias en adelante.

Inclusive aquí construimos un hospital. Lo construimos y lo queremos convertir en el mejor hospital. Y ya vamos acercándonos a ese nivel.

Y así estamos construyendo alrededor de todo el país, para que cuando ustedes se retiren, sigan manteniendo esos servicios especiales que se merecen y que nadie los está poniendo en tela de juicio.

Que vamos a reducirle sus asignaciones…

¡Mentiras! Eso no tiene ni pies ni cabeza. Todo lo contrario.

Por ejemplo hace unos días, el Consejo de Estado tomó una decisión sin enterarnos, sin consultarnos, sin ni siquiera informarnos, reliquidando algunas pensiones, algunas asignaciones de retiro de algunos oficiales, coroneles y algunos suboficiales.

Nos enteramos con el Ministro (de Defensa). Mire lo que hizo el Consejo de Estado, no sabíamos. Inmediatamente le di instrucciones: Ministro, corrija esta situación a como dé lugar. Y la está corrigiendo.

Entonces no se dejen meter cucarachas en la cabeza.

Aquí hay gente que ha estado interesada en dividir a nuestras Fuerzas Armadas.

No se dejen dividir. Ustedes son la institución más querida por los colombianos. Y con razón. La institución más apreciada, más admirada. En todas las encuestas salen de primero por encima de la Iglesia, por encima de los medios de comunicación, por encima de Naciones Unidas. Porque se han ganado ese prestigio, se han ganado ese aprecio y se han ganado algo que es invaluable, una gran legitimidad.

Por eso me duele a mí, que quiero entrañablemente a las Fuerzas, que he sido el Presidente en los últimos años, décadas, último siglo, que ha portado el uniforme. Y lo digo siempre con inmenso orgullo, para mí el más grande honor –y no de ahora, lo he dicho muchas veces, hace muchos años–, el más grande honor que he tenido es haber portado el uniforme militar de Colombia, como miembro de la Armada.

Y por eso siempre tendrán ustedes en éste Presidente –como Presidente, como Ministro, como periodista, como ciudadano– siempre tendrán un aliado, un amigo y un defensor.

Y por eso me duele tanto que dentro de las propias Fuerzas existan personas interesadas en dividirlos o actuando de mala fe.

Por ejemplo, una charla parecida a la que estamos teniendo hoy, la hemos tenido en Larandia y hace dos días en la Escuela de Cadetes Marco Fidel Suárez, allá en Cali, donde ustedes todos se entrenaron.

Y allá, palabras más palabras menos, les dije lo que les estoy diciendo en este momento: el futuro de las Fuerzas, el futuro de las Fuerzas no está en discusión. Nunca ha estado, no estará, y está garantizado, tendremos unas Fuerzas más fuertes.

Pero miren lo que dijeron; algunos oficiales –y digo algunos porque he hablado con muchos y no están de acuerdo con lo que se está haciendo–, algunos oficiales que hablan a nombre de Acore, después de esa charla divulgaron por las redes sociales lo siguiente. Una especie de preguntas pero preguntas cargadas de veneno y con editorial, con afirmaciones mentirosas.

Por ejemplo, cuando dije que uno de los papeles nuevos de nuestras Fuerzas Armadas será cuidar nuestras fronteras y participar en misiones internacionales, entonces dicen estos señores: ‘Con este preocupante anuncio presidencial se quiere confirmar, ni más ni menos, la existencia de un preacuerdo ya pactado en la mesa de negociaciones, respecto a la futura misión del Ejército Nacional, tal como insistente y públicamente lo han venido exigiendo las Farc’.

Miren la perversidad de esta pregunta-afirmación.

Después dicen: ‘¡Ah! Entonces el control del orden público frente a las distintas amenazas existentes por parte de los grupos armados ilegales, particularmente en zonas rurales, será de exclusiva responsabilidad de la Policía Nacional, junto con nuevas organizaciones similares que podrían conformarse con terroristas desmovilizados’.

¿Quién ha dicho eso? Nunca nadie ha mencionado eso. Pero aquí lo ponen como una verdad.

Después dice: ‘¿Por qué ahora se pretende relevar al ejército del cumplimiento de esta misión que institucionalmente le corresponde y le ha correspondido, junto con la Policía Nacional para enfrentar estas gravísimas amenazas?’

¿Quién ha dicho eso? ¿Quién ha insinuado eso? Eso es perversidad.

‘Se pretende con esto reemplazar al Ejército por nuevas instituciones como guardabosques, policías cívicas, policías rurales, gendarmerías'.

¿Quién ha dicho eso? ¿Cuándo se mencionó?

Después dicen: ‘En estas circunstancias sale la Policía Nacional del Ministerio de Defensa, se crea en forma definitiva el cuestionado Ministerio de Seguridad. ¿Cuál es la verdadera intención de dividirnos?'

Cuestionado Ministerio de Seguridad.

¿Por qué dicen que cuestionado? Porque fueron a donde los oficiales retirados de la Policía, una persona de gran prestigio, a decirles la siguiente barbaridad. Les dijo: ‘yo sé, tengo los documentos, que este Ministerio de Seguridad es una concesión del gobierno a las Farc, y que ya se negoció que el nuevo Ministro de la Seguridad va a ser un comandante de las Farc’’.

¡Háganme el favor!

Y una persona de gran prestigio que fue y les dijo eso. Por eso entonces se repite y dicen el cuestionado Ministerio de Seguridad.

Cuál es la verdadera intención de dividirlos, si lo que he hecho toda mi vida, y estos últimos ocho años como Ministro y como Presidente es fomentar el trabajo en equipo de nuestras Fuerzas Militares con la Policía Nacional.

Y gracias a ese trabajo en equipo es que hemos podido dar los resultados que hemos dado en estos últimos ocho años, y sobre todo en estos últimos cuatro años, cuando hemos podido dar de baja o neutralizar a 58 cabecillas, ¡58!, incluyendo el número uno y el número dos, para que vengan a decir que yo estoy es tratando de dividir a la policía con las Fuerzas Militares.

Después dicen: '¿por qué este nuevo giro presidencial en temas tan sensibles relacionados con la seguridad y la defensa, aceptando de plano imposiciones inadmisibles por parte de las Farc?’

¿Quién ha aceptado posiciones inadmisibles? ¿Por qué hacen esta aseveración?

Esto es perversidad.

‘Estamos negociando o simplemente capitulando en la mesa de conversaciones de La Habana’.

¡Por Dios!

Y miren, término con esta última perla:

‘Se aprovechó la ausencia del general Mora Rangel en el último ciclo de conversaciones para acordar lo que el Presidente de la República anuncia publica y enfáticamente ante un importante auditorio militar, respecto a tan preocupante e inexplicable decisión’.

La ausencia del general Mora se debe precisamente a que está aquí conmigo explicándoles a los miembros de las Fuerzas, a los soldados de tierra, mar y aire y a los policías, que nada de lo que están diciendo aquí es cierto, porque se ha generado ese malestar a punta de mentiras.

Y nada peor para nuestras Fuerzas que ese ambiente de división, de incertidumbre, de inquietud.

Y por eso me duele tanto que sean personas que han llegado a ser generales de la República que también estén en esta campaña.

Eso es mala fe. Eso no dice mucho, no exalta a nuestras Fuerzas. Le hacen un tremendo daño a la institución que más queremos los colombianos, que son nuestras Fuerzas Armadas.

Por eso les pido, encarecidamente, que dejen esta campaña.

Y esto es de ayer. Esto no es de cuatro años, o hace dos años. Porque en la campaña presidencial también algunos –y quiero ser muy explícito–, algunos; no todos, porque vuelvo y repito, tengo muchos amigos, muchísimos amigos en los oficiales retirados, que me dicen que están en total desacuerdo con este tipo de campañas y este tipo de posiciones.

Y yo les pido, por el bien de nuestras Fuerzas Armadas, de esta gran institución, que no sigan en esa campaña.

Y quiero hablarles por último del punto que mencionó el general Rodriguez: la seguridad jurídica.

En esta negociación se tiene que negociar lo que llaman la justicia transicional, eso es una creación reciente producto de muchos tratados, de muchas negociaciones y de muchos acuerdos.

El Tratado de Roma, que es un tratado que ahora en cierta forma sirve de paraguas para las negociaciones como las que estamos nosotros adelantando. Y se inventaron una figura que se llama la justicia transicional.

¿Y en qué consiste esa figura? Esa figura consiste en tratar de hacer compatible el respeto por los derechos de las víctimas y en especial los derechos de las víctimas a la verdad, a la reparación, a la justicia y a la no repetición. Hacer compatibles esos derechos, el respeto por esos derechos, con el objetivo fundamental de lograr la paz.

¿Cómo hacen compatibles esas dos posiciones? Encontrar un término medio, un punto de equilibrio, en donde uno puede aplicar una justicia –por eso se llama transicional– en condiciones especiales, pero al mismo tiempo lograr la paz.

Las Farc dicen: nosotros no entregamos las armas. No vamos a dejar las armas para irnos a una cárcel.

Y nosotros les respondemos: las amnistías y el perdón y olvido que se aplicaban en el pasado, hoy es imposible.

No lo permiten ni las organizaciones internacionales, los tratados de los cuales somos parte, ni tampoco lo permite nuestra propia Constitución.

Entonces, señores de las Farc, ustedes, si quieren la paz, tendrán que aceptar la justicia transicional. No hay otro camino.

Y allí es donde comienzan a jugar lo que llaman los beneficios que esa justicia transicional permite.

Y lo que hemos dicho desde el principio, se los dije aquí hace tres años, se los vuelvo a repetir, porque esto para ustedes es muy importante.

Las Farc, con razón, quieren garantías de que si dejan las armas, que si entregan las armas, pues primero que no los vayan a matar, hay que darles seguridad personal, unas garantías mínimas. Pero también que si entregan las armas, el día de mañana no los van a volver a juzgar. Quieren seguridad jurídica.

Y lo que yo he dicho, por primera vez, porque en ningún intento anterior por parte de otros gobiernos se había involucrado a las Fuerzas Armadas en el proceso. Yo decidí desde un principio decir: esta paz la vamos a lograr gracias las Fuerzas Armadas y la vamos a lograr con las Fuerzas Armadas; no excluyéndolas del proceso.

Por eso desde el primer día, cuando yo pensé en dar el primer paso, los primeros que conocieron esa intención mía fueron los Comandantes de las Fuerzas, el general Navas, que hoy está de Embajador en Buenos Aires, en Argentina; el general Mantilla, Comandante del Ejército; el general Tito Pinilla. Comandante de la Fuerza Aérea; el almirante Garcia Márquez; todos están el general Mantilla de Embajador en Corea, el almirante Garcia Márquez de Embajador en República Dominicana y el Director de la Policía de entonces, que era el general Naranjo.

Que no está aquí hoy, para que no vayan a decir que yo le prohibí que viniera o que ya no está en la mesa de negociación, me pidió un permiso para ir a visitar su familia que está en Miami y se fue anoche a visitar a su familia de Semana Santa, que bien se merece un descanso, porque ha trabajado intensamente en este proceso de negociación.

Y a ellos los mantuve totalmente informados. Y por eso nombré a esos dos plenipotenciarios.

Aquí está el general Mora.

Yo no creo que sea fácil conseguir una persona de las cualidades del general Mora para cumplir con esta importantísima misión. Y lo ha hecho con lujo de detalles.

Y por eso dije aquí: cualquier beneficio que se le dé a la guerrilla, se le va a dar también a los miembros de nuestras Fuerzas. Seguridad jurídica para unos, seguridad jurídica para los otros.

Beneficios, que en lugar de una pena que tenga 40 años se reduce a cinco años pues también aquí se reduce de 40 a cinco años.

¿Y a quién le aplica? Les aplica a todos. Muchos de los soldados que hoy están, u oficiales que hoy están pagando penas, serán beneficiarios de esta justicia transicional.

Y eso es lo que estamos nosotros buscando, la justicia transicional aplicada a las Farc, pero también una justicia transicional aplicada a nuestras Fuerzas Armadas.

Para que no se repita nunca más esa situación en donde un soldado de la Patria está defendiendo nuestra democracia y acaba con 40 años de cárcel. Y el que está atacando la democracia, acaba en un puesto importantísimo del Estado.

Eso no lo voy a permitir.

Y por eso esta solución definitiva a nuestro conflicto armado lo vamos a hacer de forma justa.

Y es la primera vez que un gobierno se compromete a eso y lo voy a cumplir. Y eso es lo que nos va a permitir una paz estable y duradera.

Y tengan ustedes la tranquilidad para resumir que ni el Ejército ni la Fuerza Aérea, ni la Armada ni la Policía están en la mesa de negociación.

Que lo que estamos diseñando es un mejor futuro para todos y cada uno de los miembros de nuestras Fuerzas, para ellos y sus familias.

Que no estamos ni vamos a permitir que se desmejoren ninguna de sus condiciones. Todo lo contrario. Repito, vamos es a mejorar sus condiciones por la deuda impagable que tiene la sociedad colombiana.

Y que también estamos interesados –yo más que nadie– en que si hay seguridad jurídica para las Farc también exista seguridad jurídica y beneficios jurídicos para los miembros de nuestras fuerzas.

Y así podremos llegar a esa paz y ver este país finalmente reconciliado, y que esos indicadores que les señalé al principio tan buenos, los multipliquemos más, porque eso es lo que nos merecemos los colombianos.

Gracias a ustedes y eso es lo que merecen ustedes, los soldados de tierra, mar y aire y nuestros policías: un mejor futuro, un futuro promisorio.

De manera que no se dejen confundir, no se dejen engañar. Lo que les he dicho hace tres años se los sigo diciendo hoy y se los seguiré diciendo dentro de tres años y dentro de diez años: esas líneas rojas no se van a traspasar.

Muchas gracias.