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 Intervención del Presidente Juan Manuel Santos en el ‘Business Dialogue’, en la VII Cumbre de las Américas

 Ciudad de Panamá, 10 abr (SIG).

Muy buenos días a todos, es un placer estar aquí ante un auditorio tan selecto.

Sé que tengo solamente 15 minutos, entonces vamos a tratar de abarcar todos los temas de forma muy breve.

Hace tres años en Cartagena iniciamos estos diálogos con los empresarios, el diálogo empresarial, con el apoyo del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), de Luis Alberto Moreno (Director del BID) se hizo el primer paso un poco inspirados en lo que también habíamos lanzado en la Alianza del Pacífico, cuando nos juntamos con México, Perú, Chile para integrarnos mejor.

Lo hicimos pensando en que los empresarios tienen que jugar un papel fundamental en todo proceso de integración, en todo proceso de desarrollo, porque son los empresarios al fin y al cabo los que acaban tomando las decisiones y acaban haciendo las cosas reales.

Qué bueno que esa iniciativa que se tomó hace tres años ya se esté concretando, ya sea una realidad y me entregaron algo que considero muy importante, unas recomendaciones que los propios empresarios están haciendo para que este diálogo avance sobre temas específicos.

Quiero decirles que me leí las recomendaciones, las acojo y me voy a poner de promotor del resto de los jefes de Estado para que estas recomendaciones sean acogidas por todos los jefes de estado de las Américas.

Ayer le preguntaba a un amigo mío qué cree usted que debo decirle a los empresarios en los escasos 15 minutos –ahora 13- que tengo para que queden satisfechos. Me dijo, mire hábleles un poco de la economía en Colombia y hábleles un poco sobre el proceso de paz. Hay mucha expectativa sobre ese proceso de paz y voy a hacer eso para poder aprovechar el tiempo de la mejor forma posible.

La economía colombiana viene avanzando de una forma muy positiva. ¿Por qué?

Desde el primer día nos pusimos unos objetivos muy concretos, el primero de ellos, el más importante es generar una fortaleza en todos sus indicadores macro, sus indicadores fundamentales que genere la confianza para atraer inversión y para poder promover el crecimiento.

Esa combinación ha dado resultados, el año pasado y en estos cuatro años hemos sido de los países que ha crecido más rápido de toda América Latina, hemos sido el país que ha generado más empleo en toda América Latina como proporción de su población económicamente activa, hemos sido el país –y eso es muy importante- que también ha querido combinar el crecimiento económico con un énfasis en lo social, América Latina necesita, es urgente avanzar mucho más en los social, todavía las desigualdades, seguimos siendo el continente más desigual de todo el planeta y tenemos unos índices de pobreza todavía demasiado altos.

Entonces en Colombia hicimos un gran esfuerzo para que ese crecimiento económico se tradujera también en crecimiento y en mejoramiento de la parte social y fue así como logramos bajar la pobreza en estos últimos 4, 5 años 12 puntos porcentuales, 4 millones 400 mil colombianos salieron de la pobreza y algo más de 2 millones de la pobreza extrema.

Eso no lo había logrado Colombia nunca en su historia y proporcionalmente hablando tampoco lo había logrado ningún otro país.

Tenemos que hacer mucho más y vamos a continuar con esa combinación de fortaleza de la economía en sus aspectos macros con una focalización de sus aspectos sociales micros.

Nos estamos ajustando a una nueva realidad:  la baja del precio del petróleo nos pegó muy duro porque, aunque no dependemos como otros países tanto del petróleo, sí es una fuente de ingreso importante y una fuente de ingresos tributarios importantes.

Pero siguiendo este principio de una economía sana y de unas finanzas públicas en equilibrio, porque nosotros - y ese ha sido un aspecto muy importante para mantener la confianza- desde el principio nos autoimpusimos una disciplina a través de una reforma constitucional y unas leyes y una regla fiscal que nos obliga a mantener en equilibrio las finanzas públicas.

Entonces si los ingresos se nos caen tenemos que ajustarnos en materia de gasto y de inversión. Y eso es lo que hemos hecho en estos últimos meses, en estas últimas semanas, hemos recortado los gastos, la inversión para mantener el equilibrio macro en nuestras finanzas públicas.

Y para mantener, sobre todo, esa confianza que es la que nosotros necesitamos mantener toda costa.

Afortunadamente eso ha funcionado también en forma adecuada.

Hicimos hace unos días una inversión de bonos para financiar la economía por el resto del año. Nuestras necesidades de financiamiento, mil millones de dólares adicionales, y esa emisión se suscribió a seis meses, la demanda fue seis veces  superior a la oferta. Y la tasa de interés que pagamos fue inferior, inclusive, a la inversión que hicimos a principios de año.

O sea, que esos ajustes que hemos hecho han mantenido y seguirán manteniendo, espero, la confianza de los inversionistas en la economía.

¿Qué va a pasar hacia adelante? Por supuesto como todos los países nuestros pronósticos de crecimiento no han sido tan buenos como el crecimiento anterior, de un 4.6 por ciento que crecimos el año pasado.

Los pronósticos para este año son entre tres y medio y cuatro por ciento. Yo tiendo a ser un poco más optimista, más cercano a un cuatro por ciento porque tenemos afortunadamente unos programas ya en marcha que van a jalonar la economía sobre todo en materia de vivienda que es un gran jalonador.

La vivienda en Colombia empuja 32 industrias y tenemos un plan de inversiones en infraestructura como nunca antes habíamos hecho en el país. Son inversiones en concesiones de cuarta generación (4 G), en puertos, en carreteras, en dobles calzadas, en ferrocarriles, que todo sumado asciende a 26 mil millones de dólares.

Y esta inversión ya se está haciendo y la comenzamos a ver ya protocolizada, materializada, a partir del segundo semestre de este año y está sola inversión nos va empujar el crecimiento, se calcula entre uno y uno y medio por ciento adicional durante el periodo de construcción, que es alrededor de seis años.

O sea que nosotros vamos a seguir creciendo por encima, muy por encima, del promedio latinoamericano y vamos a seguir también tomando medidas adicionales que promuevan el crecimiento y vamos a seguir focalizando el producto de ese crecimiento en la parte social.

Porque creo que ahí también hay un gran atractivo para los inversionistas.

A muchos de los inversionistas que están llegando a Colombia yo les pregunto: ¿Por qué vino a Colombia? Me dicen: por su crecimiento económico pero también por el crecimiento que ustedes están obteniendo de su clase media.

Cuatro millones 400 mil colombianos que salen de la pobreza se vuelven consumidores, se vuelven clientes y eso se vuelve un círculo virtuoso. Eso en medio de, todavía infortunadamente, de un conflicto armado interno.

Colombia sigue siendo el único país de todo el hemisferio que tiene una guerra interna, un conflicto armado interno.

Y ese ha sido para mí un obstáculo, un freno que tenemos que desaparecer, es una guerra anacrónica, es un conflicto anacrónico y estoy empeñado en terminarlo.

Por eso tomé la decisión de sentarme a negociar el fin del conflicto con el grupo guerrillero de las Farc, un fin del conflicto como se terminan todos los conflictos, todas las guerras, en una mesa de negociación.

Por ahí también quiero darles unas señales muy claras sobre qué va a pasar ahí.

Tenemos unas líneas rojas que las expusimos desde el principio; aquí no estamos negociando nuestra política económica, no estamos negociando nuestras instituciones democráticas, no estamos negociando nuestra política de inversión extranjera.

Estamos negociando el fin del conflicto basado en cinco puntos predeterminados que tienen que ver con el desarrollo rural donde hay una enorme oportunidad, porque con o sin Farc, Colombia necesita invertir más en el campo, allí está concentrada la mayor cantidad de pobreza, de desigualdad y donde hay un amplio campo para producir más alimentos en un mundo que necesita  más alimentos.

Un segundo punto, y ese punto ya fue acordado, tiene que ver la situación política con profundización de nuestra democracia, también con o sin Farc, toda democracia necesita irse mejorando porque las instituciones necesitan irse renovando, acoplándose a las nuevas circunstancias. Ahí también hemos llegado a unos acuerdos.

El tercer punto, muy importante para la región y para el mundo, las Farc se comprometieron a colaborar con un estado para erradicar ese flagelo del narcotráfico de Colombia, que ha sido y sigue siendo el principal exportador de cocaína a los mercados mundiales.

Es un punto de gran trascendencia y ya está acordado.

Faltan otros dos puntos, los más difíciles; el que tiene que ver con la justicia, la justicia transicional, el derecho de las víctimas. Si ustedes me preguntan cuál es el grupo más complicado de esta negociación ahí está. Las Farc tienen que entender que hoy son imposible esas amnistías que se otorgaban hace unos años para terminar esos conflictos.

Hoy, ni la comunidad internacional, ni la legalidad internacional, -el Tratado de Roma-  ni internamente sería aceptable un borrón y cuenta nueva. Tiene que aplicarse la justicia transicional y eso es lo que estamos negociando.

Y el quinto punto es simplemente el final del conflicto, lo que llaman el DDR, ¿cómo se van a desmovilizar? ¿Cómo se van a desarmar? Y ¿Cómo se van a reintegrar a la vida civil?

Yo soy optimista de que vamos a poder llegar un final, repito, aquí no va a cambiar en lo fundamental ninguna de nuestras políticas, porque les hemos dicho a las Farc en todas las formas posibles, que aquí no va a haber una revolución por decreto.

Les vamos a dar la oportunidad para que continúen haciendo política pero sin armas. De eso se trata este proceso de paz, y si ellos aceptan que tienen que someterse a una justicia transicional que fue diseñada, precisamente para terminar este tipo de conflicto, pues tendremos paz en Colombia.

¿Y eso qué significa?, un crecimiento mayor, todos los economistas lo señalan que alrededor de uno y medio a dos por ciento adicional de por vida.

Los dividendos de la paz en Colombia son enormes,y por eso las perspectivas hacia adelante, si logramos la paz, pues van a ser aún mejores de las que tenemos hoy cuando estamos todavía en medio del conflicto.

Para lograr esto hemos tenido el respaldo muy importante de la comunidad internacional, una serie de países específicos nos han ayudado especialmente; Cuba es uno de esos países, el país anfitrión, allá se están llevando a cabo las negociaciones, y por eso yo celebro tanto -hace tres años dije en la Cumbre de Cartagena, al terminar,: no pude haber otra cumbre sin Cuba- qué bueno que esta Cumbre se esté haciendo con Cuba.

El Presidente  Obama (Barack, de Estados Unidos) tomó una decisión audaz, valiente, que  mejora sustancialmente las relaciones con el resto de las Américas, porque el problema con Cuba era una especie, como la ampolla que existía en nuestras relaciones, y ya esa ampolla deja de dolernos en nuestras relaciones y eso va a facilitar muchísimo que nos podamos integrar mucho más en las Américas.

Ese paso me pareció muy importante, y por eso yo agradezco que en esta Cumbre tengamos esas dos situaciones: un dialogo empresarial ya constituido con unas recomendaciones que vamos a acoger y les voy a proponer a todos los jefes de Estado, como les dije, que Cuba esté integrada.

Y finalmente una propuesta que traemos, que ya en cierta forma ha sido aceptada, pero que los empresarios deberían interesarse mucho en esta iniciativa, y es la creación de un Sistema Interamericano de Educación.

Así como existe la Organización Panamericana de la Salud, la  educación debe ser para todas las Américas, pero sobre todo para América Latina, el vehículo más eficaz para luchar precisamente contra la desigualdad y la pobreza. Y si lo asumimos todos con estándares comunes, con las mejores prácticas, generando sinergias, vamos a poder en cierta forma cerrar esa brecha que tenemos, por ejemplo, con el Asia.

Si hay un factor que nos diferencia en nuestro desarrollo Asia-América Latina es, por ejemplo, el número de horas que nuestros niños van a la escuela o la calidad de la educación.

Por eso, si de esta Cumbre sale también esta iniciativa, pues habremos tomado un paso bien importante.

Se me acabó el tiempo. Muchas gracias.