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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la entrega de viviendas y la firma del convenio para obras en el jarillón de Cali

 Cali, 24 abr (SIG).

El 7 de agosto del año 2010, cuando me posesioné como Presidente de la República, hizo un día de esos, en Bogotá, que llovía y hacia sol. Pero a partir de ese momento siguió lloviendo.

Era agosto. Agosto generalmente no llueve, es el mes de las cometas. Pero seguía lloviendo.

Y esa lluvia se convirtió en el desastre natural más grave, más serio, que hemos tenido en Colombia.

Un desastre natural que afectó a más de tres, cuatro millones de personas. Un desastre natural que causó muchos estragos.

Yo me acuerdo que con el Gobierno, con mis colegas de Gobierno, el Gabinete,  comenzamos a planear y a pensar cómo vamos a afrontar este desastre.

Trajimos expertos de todas partes. Trajimos personas que habían tenido experiencias en el manejo de desastres. Y poco a poco empezamos a encontrar soluciones.

Creamos una serie de instituciones como Colombia Humanitaria, como el Fondo Adaptación. Creamos un sistema para mitigar el riesgo, el riesgo a los desastres naturales.

El Congreso de la República nos aprobó una ley que creaba un sistema que hemos venido aplicando desde entonces.

Pero recuerdo muy bien que estaba yo en una de las reuniones con el Gabinete, hice la pregunta que se haría cualquier mandatario o cualquier gerente en una de esas situaciones: ¿Cuáles son aquellas situaciones de mayor riesgo? ¿Dónde podría esté desastre multiplicarse?

Y comenzaron a enumerarme los sitios, los riesgos.

Y yo me acuerdo muy bien cuando me dijeron: Cali, Aguablanca, el jarillón. El jarillón está en riesgo de derrumbarse.

Y pregunté cuánta gente saldría perjudicada. Y me dijeron por lo menos un millón de personas.

A mí se me paró el corazón. Y desde entonces –mi señora se recordará– por las noches yo decía: en qué momento me llaman a decirme que se rompió el jarillón.

Pero desde entonces también comenzamos a pensar en la solución.

Y así como con Colombia Humanitaria creamos una entidad que se dedicó a hacer obras por todos lados, más de cuatro mil obras, invertimos gracias a la generosidad de mucha gente –el Gobierno, por supuesto con su presupuesto, pero también el sector privado, entidades internacionales– invertimos más de 5.5 billones de pesos, ¡billones!

Hicimos un esfuerzo descomunal, más de 500 acueductos que habían sido destruidos, 500 alcantarillados, más de 500 puentes, distritos de riesgo, cerca de 2.900 sedes educativas que habían sido afectadas; las rehabilitamos o construimos sedes temporales.

Nos propusimos, me acuerdo, con la Ministra de Educación de ese entonces (María Fernanda Campo), muy ilustre vallecaucana, tenemos que hacer lo posible para que ningún niño pierda su año lectivo. Y logramos el objetivo: ningún niño, a pesar de los desastres, perdió su año.

Y terminamos las obras. Y por primera vez cerramos esa institución. Ya Colombia Humanitaria no existe. Pero dejamos un legado, dejamos las obras.

Y todas se construyeron con total transparencia. Pusimos veedores nacionales e internacionales y la propia Procuraduría exaltó la forma transparente como se invirtieron esos recursos.

Y se creó el Fondo Adaptación para hacer inversiones de mucho más calado, inversiones mucho más grandes, inversiones mucho más importantes.

Y esta inversión que estamos haciendo es tal vez la más importante de todas.

El jarillón, que está en riesgo todavía de llevarse toda esta zona, es el que vamos a reforzar con una inversión cercana al billón de pesos.

Pero eso es muy fácil decir vamos a hacer eso. Hacerlo es mucho más difícil, porque tocaba iniciar todo un proceso de reubicación de las familias, de convencer a las familias –es muy difícil– para que cualquier familia, donde esté, que le digan que tiene que irse del sitio donde ya está habitando, decirle tiene que salir de ahí.

Eso requiere un proceso de convencimiento. Y se inició ese proceso.

Y yo me propuse algo para miles de miles de familias, para los damnificados. Les dije a mis ministros, a mis ministras, a los funcionarios: vamos a hacer lo posible para convertir esta tragedia, este desastre, en una gran oportunidad. Vamos a ponernos el objetivo de que todos los colombianos y colombianas, o la inmensa mayoría, que fueron afectados por la ola invernal, por ese desastre, queden mejor que antes.

Con Colombia Humanitaria logramos buena parte de ese propósito. Con las viviendas que les hemos venido dando a muchas familias logramos ese propósito.

Y hoy podemos constatar que aquí en Aguablanca, en este proyecto del jarillón, también vamos a poder lograr este propósito.

Son 720 viviendas; hoy entregamos 173. Y estoy seguro que estas 173 familias, estas 720 familias, y las que están por venir, van a quedar en una situación de vivienda mejor de la que tenían antes.

Fui y constaté la calidad de la vivienda, la calidad de la construcción y puedo dar fe que quedaron bien construidas, quedaron bien diseñadas. Que van a tener todos los servicios, que van a tener todas las facilidades.

Y de eso se trata.

No ha sido fácil. Un proceso que requiere reubicar a todas esas personas que están en esa zona del altísimo riesgo, que llaman riesgo no mitigable, es decir, un riesgo que casi imposible de borrar.

Por eso hay que reubicar las familias, por eso las estamos reubicando. Porque el día de mañana, cuando venga algún desastre, tenemos que proteger esas familias.

Pero la mayor inversión yace en el propio jarillón. Reforzándolo. Pero para reforzarlo había que sacar las familias. Y eso también es lo que estamos haciendo.

Ese proceso de reforzamiento comienza y que también va a tener otro efecto muy importante, porque otra de las posibilidades, otro de los riesgos, era que Cali se quedara sin agua.

Y con este proyecto, con esta inversión, vamos a garantizar el suministro de agua a Cali en un 70 por ciento.

¿Por qué digo eso?

Porque si se va al jarillón, se van las plantas que están por debajo y Cali se queda sin agua potable.

De manera que esta obra tiene una inmensa importancia estratégica para proteger a más de un millón de personas de un posible desastre y esa es una inversión que va a quedar para toda la vida, para los caleños y para todos los ciudadanos de Aguablanca.

Por eso me complace tanto poder estar aquí el día de hoy, para añadir a muchísimas inversiones que hemos venido haciendo en Cali.

Cali es una ciudad que está nuevamente echando para arriba, una ciudad que está –como lo mencionó el Alcalde (Rodrigo Guerrero)– luchando por recuperar su seguridad.

Ahí estamos haciendo todo lo posible y afortunadamente los índices de inseguridad están mejorando. Nos falta mucho por recorrer, muchísimo, pero vamos en la tendencia correcta.

En Cali estamos haciendo una gran inversión, para mejorar la educación. En Cali estamos haciendo una gran inversión para que el empleo se pueda generar con más facilidad.

Mañana vamos a hacer un acto con el Ministro de Trabajo (Luis Eduardo Garzón) para darles empleo a los jóvenes. Un empleo especial, unas facilidades especiales a los jóvenes.

Estamos haciendo un gran esfuerzo, y Cali ha respondido, para disminuir la pobreza, la pobreza extrema.

Estamos haciendo un gran esfuerzo para mejorar toda la inversión social. Y aquí se están viendo ya los resultados de esa inversión social.

De manera que, yo les agradezco muchísimo la presencia de todos ustedes aquí en este evento. Un evento muy significativo.

Esta obra es muy importante. Yo creo que pocas obras en la historia de Cali tan importante, tan trascendentales, como la que estamos hoy protocolizando.

Agradecerles a los que están comprometidos con llevar esta obra adelante. A la CVC (Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca), a Emcali  (Empresas Públicas de Cali), a la Alcaldía.

Agradecerles allá a los que están allá (con pancartas). ¡Sí a la paz, no a la guerra! Muchas gracias.

Entonces yo quisiera terminar simplemente diciéndoles que aquí estaremos al lado de ustedes siempre. Siempre, al lado de esta gran ciudad; al lado de los vallecaucanos.

Este Gobierno está comprometido con ustedes; lo ha estado desde el primer día. .

Juntos vamos a seguir adelante para crear esa ciudad que como dice su himno: se nace para ser hermoso y para vivir´. Que es hermoso nacer y vivir.

Aquí en esta ciudad será siempre hermoso nacer y vivir.

Y finalmente, agradecerle las palabras a doña Ana Aurelia Zamora. Muchas gracias.

Yo no tengo, el talento suyo. Soy muy mal poeta, no me riman las coplas. Pero aquí les tengo una:

A todos les doy las gracias
Las gracias les doy ahora.
Y de manera especial
A Ana Aurelia Zamora

Muchas gracias, muy amables.