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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la clausura de la 71ª Asamblea de la Andi

 Cartagena, 14 ago (SIG).

Luis Carlos Villegas (Ministro de Defensa) decía que llevaba veinte asambleas de la Andi (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia). Yo llevo más.

La primera vez que asistí a una Asamblea de la Andi fue en el año 1991, Carlos Arturo Ángel estaba recién elegido Presidente de la Andi. Desde entonces, como Ministro de Comercio, como Ministro de Hacienda, como Ministro de Defensa y ahora como Presidente creo, y me honro, de ser el funcionario en la historia de Colombia que más ha asistido a estas asambleas.

En esa primera asamblea, año 91, recuerdo perfectamente mi mensaje.

Les dije a los industriales de entonces, a los empresarios de entonces –muchos de ellos veo aquí todavía presentes– que yo venía del sector privado, del periodismo, pero que había aprendido durante diez años de trabajo con la Federación de Cafeteros a apreciar, a valorar, la concertación entre el sector público y el sector privado.

En la Federación era por ley. Todavía hoy se sientan los ministros en el Comité Nacional de Cafeteros con los cafeteros a concertar.

Y dije entonces que esa concertación en lugar de la confrontación, en ese momento sí que era importante, porque nos estábamos abriendo a la economía mundial.

Las economías cerradas –y Colombia no era una excepción– habían generado una confrontación entre el sector público y el sector privado. Se veían como adversarios, se veían como enemigos. Lo que el sector privado hacía, los funcionarios lo miraban con cierta sospecha, con cierto recelo.

Y si nos íbamos a abrir a la economía mundial, teníamos que concertar y coordinarnos para poder triunfar en esa competencia a nivel mundial. Y por eso le hacía un llamado a los industriales y a todos los gremios y a todo el sector privado a que concertáramos.

Inclusive, recuerdo muy bien que con Carlos Arturo Ángel y en ese momento varios de los miembros de la Junta Directiva de la Andi, diseñamos muchas de las instituciones que a mí me correspondió crear: Bancóldex, Proexport, donde hoy todavía tienen asiento, muchas de ellas en forma mayoritaria, el sector privado.

Siempre he considerado a los industriales como mis aliados. Y siempre he querido ser aliado de los industriales.

Fueron mis aliados en ese momento de cambio tan profundo de la economía colombiana como fue la apertura económica. Unas decisiones difíciles, siempre concertadas con la Andi, siempre consultadas con los miembros de la producción.

Fueron mis aliados en ese momento tan difícil en el Ministerio de Hacienda, en la peor crisis económica de Colombia de los últimos cien años. Un crecimiento negativo de 4.5 por ciento, una situación que ameritaba unas reformas muy profundas.

Recuerden ustedes cuando asumí el Ministerio de Hacienda que los periodistas me preguntaron: ¿y usted qué le ofrece al pueblo colombiano?

Y les dije: pues por el momento solamente sudor y lágrimas.

Porque teníamos que hacer unas reformas muy impopulares pero necesarias.

Y ahí siempre estuvieron ustedes, la Andi, los empresarios, apoyando.

Como lo recordaba Luis Carlos, cuando me designaron Ministro de Defensa, un momento muy crítico en nuestra lucha contra la guerrilla, lo primero que hice fue acudir al sector privado, acudir a los empresarios a decirles ayúdenme.

Fui donde Luis Carlos: necesito recursos para continuar el fortalecimiento de nuestras Fuerzas.

Y no titubearon ustedes. Inmediatamente me dieron la bendición. Aprobamos en el Congreso los recursos necesarios para continuar ese fortalecimiento de las Fuerzas.

Y hoy podemos decir que ese fortalecimiento nos ha llevado a tener las Fuerzas Armadas mejor capacitadas, mejor equipadas, de toda nuestra historia y nos ha permitido acariciar esa posibilidad de la paz.

Y ahora lo que espero –y ojalá sea así, y le agradezco muchísimo Bruce (Mac Master, Director de la Andi) sus palabras en representación de la Andi–, tenemos que trabajar juntos por conseguir ese sueño que llevan los colombianos durante más de cincuenta años, que es el bien supremo de cualquier nación, que es conseguir la paz.

Yo soy católico, voy a misa –no todos los domingos–, pero cuando uno va a misa hace un acto de fe, reza el Credo: “Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra”.

Yo he venido a este templo de los industriales también a hacer un acto de fe, a decirles en qué he creído, en qué creo y en qué creo que debemos creer los colombianos para tener un mejor futuro.

Yo creo que este país –y ustedes conocen mis tres pilares–, en primera instancia merece, necesita la paz.

Yo creo que este país necesita hacer todo lo posible para cerrar las brechas. Hay demasiada desigualdad todavía entre personas, entre regiones.

Y creo firmemente que la educación es el camino más efectivo de movilidad social y de transformación, precisamente para lograr más equidad, más prosperidad.

Para eso se requiere una economía sólida, una economía que crezca, una economía fuerte. Y para esa economía sólida, fuerte y que crezca, necesitamos una serie de factores presentes que hemos venido buscando.

La responsabilidad fiscal, que es lo que genera confianza, la confianza que es tan importante en el manejo de cualquier economía. Y por eso aprobamos en el Congreso reformas constitucionales y la Regla Fiscal,  que nos obliga a mantener esa responsabilidad fiscal.

Necesitamos, por supuesto, una mejor capacitación de nuestra mano de obra, de nuestros gerentes, una mejor educación. Educación superior, universidades también, en educación para los tecnólogos, los técnicos, porque ahí hay un factor primordial de competitividad.

Una economía fuerte requiere de libre comercio. Una economía que si quiere crecer a tasas altas, requiere de libre comercio. Eso está totalmente comprobado a través de todo tipo de series históricas. Los países, entre más se abren, mejor les va; se vuelven más competitivos, crecen más.

Para ello los Tratados de Libre Comercio son un instrumento, la creación de la Organización Mundial de Comercio hace 24 años y donde participamos muy activamente con la Andi, que es necesaria.

Ese acceso a los mercados se vuelve una condición fundamental para poder tener esa economía fuerte y que crezca.

Necesitamos esa buena infraestructura, no solamente en carreteras sino en aeropuertos, en puertos y una buena infraestructura en materia tecnológica. En este mundo de hoy la tecnología tiene que ser un factor cada vez más importante para aumentar la productividad, para poder tener instrumentos que nos vuelvan más eficientes.

Necesitamos, para tener esa economía fuerte, crecer en materia de inversión, generar más inversión, atraer inversión. Y para eso se requiere seguridad jurídica y se requiere seguridad personal.

Yo he compartido hace mucho tiempo la tesis de los romanos. Que la seguridad debe ser la primera ley de la República, porque sin seguridad no pueden operar las demás leyes, se vuelven inocuas.

Por eso hemos priorizado siempre la seguridad como factor fundamental para la confianza, para el crecimiento económico, para la generación de prosperidad.

Yo creo firmemente en el sector privado, en el papel de los empresarios como motores del crecimiento. He sido un partidario y un defensor de la Tercera Vía, que como ustedes muchos saben, se resume en una frase: el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario.

Es un enfoque pragmático. Se aplica a los países y a los sectores, porque los mercados en unos sectores funcionan mejor que en otros. Cuando no funcionan,  se requiere la intervención del Estado. Cuando funcionan, el Estado puede retirarse, replegarse.

Y ese enfoque pragmático es el que les ha generado más prosperidad a los países que lo han aplicado en su momento.

Lo aplicó Estados Unidos en su momento y generó la mayor prosperidad que ha tenido Estados Unidos en el último siglo. Lo aplicó la Gran Bretaña en su momento y el crecimiento y la generación de prosperidad en la Gran Bretaña nunca había sido tan bueno. Lo aplicó Brasil en su  momento. Lo aplicó Chile en su momento.

Ese es un enfoque en el cual creo firmemente que es el apropiado para Colombia.

Yo creo en la integración económica. En un mundo cada vez más globalizado, en la medida en que podamos integrarnos a ese mundo, a esos mercados y con los países con los cuales podemos generar sinergias, eso es un factor de competitividad y de fortaleza en cualquier economía.

Pero no cualquier integración.

Por eso promovimos la Alianza del Pacífico, que se ha convertido en muy poco tiempo en el proceso de integración más exitoso en toda la historia de América Latina, muy en contraste, por ejemplo, con la integración de países como los países del Alba o inclusive los países de Mercosur, que tienen otro concepto de integración.

Yo creo en el que estamos aplicando en la Alianza del Pacífico. Yo creo en la diplomacia pragmática y efectiva.

En un mundo como el de hoy, las relaciones exteriores se vuelven fundamentales y uno puede tener buenas relaciones con todos los países, así piensen muy diferente.

Es un principio fundamental, es la aplicación de la realpolitik a la diplomacia.

Así puede uno operar con mucha más efectividad en los escenarios mundiales. Y eso es lo que estamos aplicando.

Yo creo en el Buen Gobierno, los principios del Buen Gobierno. Un gobierno que busca la eficacia, un gobierno que busca la eficiencia, un gobierno que busca la transparencia –Bruce lo mencionaba, la lucha contra la corrupción– y un gobierno que rinde cuentas.

Eso es lo que hemos venido haciendo en estos últimos 15, 20 días.

Esta mañana culminamos un ciclo con el Departamento Nacional de Planeación aquí en Cartagena, rindiendo cuentas y priorizando qué vamos a hacer en los próximos tres años.

El Buen Gobierno es una condición necesaria para tener una buena economía.

Este credo es el que hemos venido aplicando y es un credo que está produciendo resultados.

Ustedes vieron este libro que repartimos antes de que entraran a este salón y ahí están los resultados. No los voy a aburrir con describirlos. Pero son unos resultados importantes.

Y vamos avanzando.

Y la vida, como la economía, nos trae sorpresas, algunas de ellas desagradables. Aparecen dificultades cuando menos lo piensa uno.

Nos apareció una dificultad. Se descolgó el precio del petróleo, nuestro mayor producto de exportación. Se descolgaron los precios de los productos que exportamos en su mayoría los colombianos.

Y eso nos generó unos problemas serios, graves, en materia fiscal, en materia de balanza cambiaria. Pero para eso hay que aplicar esos principios en todo momento, en las duras y en las maduras.

Y la respuesta ha sido una respuesta prudente, oportuna. El Ministro (Mauricio) Cárdenas ayer creo que les habló. Una austeridad inteligente. Nos tenemos que apretar el cinturón. Si se le caen a uno los ingresos pues tiene que apretarse el cinturón.

¿Pero cómo lo hace? Afectando lo menos posible el crecimiento a los más vulnerables y con eso, esa palabra apropiada, austeridad inteligente.

Pusimos en marcha el plan que hemos denominado el Pipe 2.0, que ustedes conocen muy bien. 17 billones de pesos de inversión en sectores que jalonan la economía. La creación de por lo menos 300 mil empleos.

Y también conozco muy bien que hay preocupaciones. He hablado con muchísimos de ustedes. La mayor –lo mencionó Bruce– los impuestos. Los impuestos.

A mí me tocó también pagar mis impuestos. Y soy consciente de lo que eso significa, porque me tocó pagar mucho más impuestos de los que pagué el año pasado. Creo que a ustedes también les sucedió lo mismo.

Esos impuestos, primero que todo quiero agradecerles a ustedes que esa contribución, porque esos resultados son en buena parte producto de estos impuestos, que se requerían en estas condiciones.

El país, como ingreso tributario, tiene un nivel por debajo del promedio. 15 por ciento más o menos a nivel nacional, 22, 23 por ciento si sumamos otro tipo de impuestos.

Pero soy el primero en reconocer que quienes pagamos los impuestos que estamos obligados a pagar, y los pagamos todos, estamos pagando demasiado.

Que las empresas están pagando demasiado. Que si bien los ingresos en su totalidad, como porcentaje del tamaño de la economía, están por debajo del promedio, las empresas que están pagando sus impuestos están bien por encima del promedio.

Y eso nos indica que nuestra estructura tributaria no es la adecuada.

Lo sabíamos cuando aprobamos la última reforma. Lo discutimos con Bruce muchas veces, con muchos de ustedes. Y discutimos una fórmula que pudiera mantenernos dentro de la senda fiscal pero obligarnos en el futuro a hacer la reforma que este país necesita hace muchísimo tiempo.

Yo me acuerdo que cuando dejé el Ministerio de Hacienda, dejamos también una reforma cocinada que luego no fue aprobada.

Y venimos acumulando reforma tras reforma hasta tener un sistema que no es equitativo, que no es progresivo, que no es amable con la inversión, que no es competitivo.

El Impuesto al Patrimonio, que comenzó a bajar y que desaparece en el año 2018. Me tocó pagar –creo que a ustedes también– más plata este año, a pesar de que la tarifa bajó.

¿Por qué? Porque los activos se valoraron, se incrementaron en un promedio en un 60 por ciento en los últimos 4 o 5 años.

El CREE, que es un impuesto muy pesado, también va a desaparecer de aquí al año 2019.

¿Y eso qué nos indica, a qué nos obliga? A hacer la reforma estructural. Esa reforma que hace mucho, mucho tiempo, desde comenzamos a abrir la economía está pidiendo el sector privado y el país.

Y vamos a hacerla. Y vamos a hacerla con cuidado. Y vamos a hacerla concertada.

Tengan ustedes la seguridad que esto no lo vamos a sacar, esta misión de expertos que está estudiando unas propuestas. Tenemos de la OCDE otras propuestas, tenemos del BID otras propuestas. Y no sentaremos con ustedes a diseñar la mejor reforma posible.

Y lo que les puesto garantizar desde ya es que, para las empresas que hoy pagan sus impuestos, no hay ninguna posibilidad de que se incremente la carga tributaria. Si acaso tiene que disminuirse. Hay es que ampliar la base, volver el sistema tributario un sistema progresivo.

Entre otras cosas, para buscar reducir esas brechas y esa inequidad en nuestro quehacer cotidiano y en nuestra economía.

Esos impuestos se han invertido bien. Hemos querido invertirlos de la mejor forma y de la forma más transparente posible.

Aquí está el doctor Juan Martin Caicedo (Presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura). Tal vez de las inversiones más grandes que estamos haciendo es el sector de la infraestructura. Para mejorar la competitividad.

Y ahí hemos hecho las cosas de forma tal, que en lo que llevamos no hay un solo reclamo. Un solo reclamo sobre la forma cómo se han venido invirtiendo esos impuestos.

Otro problema, otra dificultad, la balanza comercial. Tenemos que equilibrarla.

La balanza comercial está en un desequilibrio de cerca de seis mil millones de dólares. El déficit lo podemos corregir fácilmente si trabajamos juntos.

Doctor (Fabio) Saldarriaga (Presidente de la junta directiva de la Andi), si hacemos lo que queremos, de sustituir las importaciones de maíz y de soya, con eso sólo podemos reducir el déficit en 3 mil millones de dólares.

Y se puso a funcionar ya Reficar (Refinería de Cartagena). Ya se prendió la llamita –la primera llamita– y eso se va a ir prendiendo más y más de aquí a marzo del año entrante.

Eso sólo va a reducir el déficit comercial en 2 billones de dólares. 1.200 (millones) por exportaciones y 800 por sustitución de importaciones.

Y ahí está más o menos, con esas dos medidas no más, ese déficit saldado.

Está el tema de la tasa de cambio. Hace un año, en las encuestas que le hacían en las industriales, en la encuesta de ustedes mismos, ¿qué es lo que más le preocupan a los empresarios, a los industriales? La tasa de cambio. ¿A cómo está? Más o menos a 1.800.

Un año después, qué es lo que más le preocupa a los industriales y a los empresarios, la tasa de cambio. ¿A cómo está? A 3.000.

Eso ha sido una constante.

Cuando estaba yo en el Ministerio de Comercio, hace 24 años, la tasa de cambio,

Cómo nos vamos a abrir a la economía si tenemos esta tasa de cambio.

Cuando estaba en el Ministerio de Hacienda, ¿qué les preocupa? La tasa de cambio.

Siempre ha sido una constante de preocupación.

Pero yo tengo una filosofía y una forma de actuar en la vida. A mí me gusta que esas dificultades que se nos presentan inexorablemente en la vida, en la economía, como sugieren los chinos, hay que volverlas oportunidades.

Y en eso, por ejemplo, la tasa de cambio puede ser una gran oportunidad.

Es –y ustedes más que nadie lo conocen y lo han sufrido–, es una verdad de a puño que la revaluación del peso durante tanto tiempo frenó la expansión industrial, frenó la competitividad. Era un lastre. Estábamos al borde de entrar en la enfermedad holandesa, yo lo he llamado el resfrío holandés.

Estábamos dependiendo demasiado de nuestras exportaciones minero-energéticas.

Por eso digo yo que esto es una especie de bendición que nos va a obligar a buen momento, a trabajar juntos para reajustar la economía y darle mucha más vitalidad y mucha más fortaleza y competitividad a los sectores no minero-energéticos.

Y ese es la transición productiva que hablaba también el Ministro de Hacienda el día de ayer para que trabajemos juntos en esa transición productiva que puede convertirse en una enorme oportunidad.

Hay que recobrar el optimismo. El pesimismo es como la kriptonita de la economía. El optimismo es la gasolina de la economía.

Tenemos que recobrar ese optimismo y afortunadamente tenemos con qué recobrar ese optimismo.

Y las encuestas que aparecen en los periódicos, en las revistas, en las encuestas en que al Gobierno le va muy mal, al Presidente le va muy mal y a la gente le preguntan ¿cómo va la economía?

–Muy mal.

¿Y a usted cómo le va?

–No, a mí me va bien.

Lo mismo sucede por ejemplo con el empleo.

 ¿Cómo va el empleo?

–Muy mal. 80 por ciento.

¿Y a usted?

–No, a mí me va bien.

La cifra de julio del empleo fue la mejor cifra en la historia. La encuesta de la Andi, los pedidos, que indican el futuro, están por encima de los promedios históricos. Y  los inventarios, por debajo. O sea, van bien las ventas.

El 64.4 por ciento de los empresarios piensa que la situación de su empresa es buena.

Y hablando con muchos de ustedes –me perdonan que cite un solo caso–, Nutresa, el mes de julio, record en las ventas. Nunca había tenido ventas tan grandes.

Crecieron las exportaciones 11 por ciento.

Acabo de recibir las cifras del Dane, que se publicaron hace unos minutos, hace media hora.

Estábamos en rojo en crecimiento de la industria. Pasamos a negro. 1.5 por ciento de crecimiento positivo.

Y eso es sin Reficar. Si le agregamos Reficar esa cifra se vuelve 2.8 por ciento.

Las ventas aumentaron: 3.2 por ciento. El empleo industrial aumentó: 1.1 por ciento.

Viene el empleo creciendo todos los meses, el empleo industrial, desde junio del año pasado. Todo este año creció el empleo.

25 sectores de 39, según el Dane, las cifras que acaban de publicar, crecieron.

No crecen cuáles sectores: los que tiene que ver con hidrocarburos y sus derivados.

Y acompañadas a esa cifra están las cifras de comercio, que también son muy positivas, 5.1 por ciento de crecimiento y 5 por ciento de crecimiento en el empleo en el comercio.

De manera que aquí hay una materia prima importante para poder salir delante de esa tormenta que nadie está desconociendo.

La región está pasando por una situación muy difícil. Brasil está creciendo negativamente. Ni hablar de lo que está sucediendo en Venezuela, en Ecuador, en Argentina. Chile y Perú están creciendo menos como Colombia.

Pero aquí tenemos una oportunidad de oro. Vamos a crecer 6 o 7 veces por encima del promedio latinoamericano.

¿Y cómo podemos aprovechar esta coyuntura para fortalecer esa competitividad? Trabajando juntos.

Y yo lo que he pensado, Bruce, y lo discutí con usted, es que aprovecháramos esta Asamblea para hacer a todos los ministros preguntas que ustedes mismos se están haciendo.

Hicimos como una especie de sondeo. ¿Qué les preguntarían ustedes a cada ministro?

Y ahí vamos a hacer este ejercicio rápido para que podamos tener una visión panorámica de qué estamos haciendo, precisamente para ver cómo podemos identificar esas zonas donde podemos trabajar juntos.

Entonces, si ustedes me permiten yo me voy a volver a sentar allá y voy a hacer las preguntas a los ministros para que al final podamos entonces tener unas conclusiones que espero nos permitan trabajar juntos. Concertar sector privado, los industriales y el Gobierno.

Entonces rápidamente voy a hacer unas preguntas con algunos de los ministros y después, Bruce me ha pedido que si puedo abrir a las preguntas aquí de ustedes y después concluimos.

(…)

Ya para cerrar, quiero hablarles muy brevemente de la paz.

¿Por qué estamos cerca de llegar a ese final del conflicto? Porque ya evacuamos tres de los cinco puntos que acordamos previamente. Cinco puntos que son concretos. Es lo que vamos a discutir. Nada más.

Eso es muy importante que lo tengan en cuenta, porque solamente sobre esos puntos vamos a tener acuerdos. Lo demás, lo demás todo el mundo podría hacer comentarios, todo el mundo puede esbozar sus sueños. Pero son esos cinco puntos.

Ya hay acuerdos sobres los tres puntos que ustedes conocen.

El punto del desarrollo rural. Que el censo agropecuario, que después de 45 años nos entregaron esta semana, nos corrobora en una forma fehaciente que lo que estamos haciendo es lo correcto y lo que negociamos es lo correcto. Es lo que necesitamos hacer con o sin Farc.

Más bienes públicos en el campo, más inversión, más acceso de los campesinos a la tierra. Tenemos que poner en producción toda esa Altillanura.

Yo con el doctor Saldarriaga tengo un pacto de que vamos a replicar esa maravilla que ha hecho La Fazenda en toda esa Altillanura.

Para eso necesitamos la ley que el Ministro de Agricultura está aprobando en el Congreso. Ya salió de Cámara, está para el Senado y tenemos que aprobarla para darles seguridad jurídica a los inversionistas en la Altillanura y en el resto.

El tema de la participación política. Ahí están los acuerdos. Ahí no hay nada fuera de lo común. En una democracia que se requiere renovarse permanentemente. Las democracias son un conjunto de instituciones. Y las instituciones, como las empresas, tienen que acoplarse a las nuevas circunstancias.

Hoy hay redes sociales. Hay sectores o regiones del país que han estado sub-representadas en el Congreso. Y lo que negociamos fue una profundización de nuestra democracia.

El tema del narcotráfico se cae de su propio peso. Lo único que negociamos ahí fue que las Farc dejaran cualquier vínculo con el narcotráfico y en cambio ayudaran al Gobierno colombiano a sustituir cultivos ilícitos y acabar con ese negocio.

Imagínense lo que eso representa para el país en materia de un producto, de una droga, que ha sido la fuente de financiación de toda la violencia en este país en los últimos treinta años.

Los otros dos puntos, el tema de las víctimas, sus derechos, el derecho a la verdad. Ya se concluyó el tema de Comisión de la Verdad. O sea que ese tema está chuleado.

El tema del derecho de las víctimas a la reparación está a punto de concluirse. Yo diría que vamos en un 95 por ciento.

Está el tema de la justicia. Ese es el tema clave que estamos discutiendo en este momento y donde ahí tenemos una línea roja. Tenemos que pasar por el cedazo de la justicia transicional.     El señor Fiscal General de la Nación conoce el tema como la palma de su mano.

¿Por qué? Para que haya seguridad jurídica, porque tenemos tratados internacionales, porque una opinión pública internacional, porque tenemos una Constitución y tenemos una opinión pública colombiana.

Y por eso no puede haber ningún tipo de amnistía, ningún tipo de perdón y olvido. Tiene que pasar por el cedazo de la justicia.

¿Qué es lo que estamos discutiendo? Cómo se hace. Se investiga, se juzga, se condena y esa condena produce unas penas.

¿Cuáles van a ser esas penas? Eso es lo que se está negociando.

Y el tema del fin del conflicto, el tema de cómo se van a desarmar, porque esa es otra línea roja.

No hay la menor posibilidad que este acuerdo se firme si esa gente no entrega sus armas, no se desarma.

¿Cómo se va a desarmar? Hay mil formas de desarmarse, muchos ejemplos en el mundo entero.

Ayer el Secretario General de Naciones Unidas (Ban Ki-Moon), designó a un experto, una persona que aquí lo conocen bastante bien, las Fuerzas Armadas la conocen bastante bien, para que sea la persona, el delegado de Naciones Unidas junto con el delegado de Uruguay.

Uruguay es el país que más sabe de esos temas de misiones de paz, de verificación de procesos de desarme, verificación de procesos de cese al fuego. Y eso es lo que se está negociando también para llegar al fin del conflicto, que requiere un cese al fuego definitivo.

Y eso es lo que está en juego y nada más.

No hay una sola coma en lo que se va acordar que afecte negativamente al sector privado. Aquí no está la propiedad privada en juego como están diciendo algunos, no está nada que los afecte negativamente. Ni nuestras instituciones, ni nuestro modelo económico.

Ese credo que yo les recé a ustedes, de lo que creo como modelo económico, es el credo que creo que debe ser aplicable a Colombia.

Y si el credo marxista-leninista el día de mañana alguno quiere venderlo, pues tiene que someterse a la democracia colombiana y tratar de vendérselo al pueblo colombiano.

Pero allá no se está negociando nada de eso ni se está –como he dicho mil veces– negociando una revolución por decreto.

Son esos cinco puntos, que si los podemos acordar pues vamos a tener un país diferente y un país maravilloso.

Estamos en mano de unos negociadores que inspiran toda la confianza. Aquí hay tres de ellos y quiero agradecerles enormemente. Gonzalo Restrepo, que ustedes lo conocen muy bien; Frank Pearl y el general Naranjo. Está Sergio Jaramillo, está el doctor Humberto de la Calle, por supuesto; el general Mora.

Y quiero agradecerles, porque la dedicación de ellos ha sido impresionante.

Pero el mensaje que quiero trasmitirles a ustedes es que esta sociedad empresarios–Gobierno, que ha sido tan efectiva en la época de la apertura, como lo mencioné al principio, en la época de la crisis económica, en la época de tener que librar una guerra con todos los costos y los sacrificios; ahora podemos hacer una alianza maravillosa.

Y los necesito en este posconflicto. Cuando lleguemos a esos acuerdos tenemos una oportunidad de oro.

Imagínense no más lo que sería este país sin voladuras de la infraestructura, que eso quedó en el pasado; sin camiones quemados en las carreteras, sin personas mutiladas, sin personas muertas, sino concentrándonos por ejemplo en la seguridad de los ciudadanos.

Todos esos soldados que tiene el general (Juan Pablo) Rodríguez, como Comandante General de las Fuerzas Militares, en muchas zonas del país, los puede reubicar. Para defender nuestra soberanía, para defender la seguridad ciudadana.

Los efectivos que usa el general (Rodolfo) Palomino (Director de la Policía Nacional), aquí presente, que están hoy dedicados a la guerra. Los puede usar para que en las ciudades roben menos, roben menos celulares, roben menos en las casas, atraquen menos.

Todas esas energías que estamos utilizando en la guerra las podemos reorientar para darles más seguridad a los colombianos.

Los dividendos de la paz son enormes para cualquier empresario, para cualquier persona que tenga algún tipo de interés económico. Hay más crecimiento, habrá más seguridad, habrá más confianza en los inversionistas.

Yo les aseguro que el día que firmemos la paz, el valor de los activos en Colombia crece. Y crece en forma exponencial.

Ayer Nícola Bonucci  (Director Legal de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) decía que la OCDE, donde queremos ingresar, es un escenario que genera confianza y que es un escenario para crear mejores políticas para mejores vidas.

Y estamos también a punto de ingresar. Yo espero que al final de este año tengamos más de la mitad de los comités ya aceptados, el año entrante tengamos todos y podamos ingresar.

Mire la coincidencia tan feliz, poder firmar la paz e ingresar a la OCDE. Mire ese futuro tan maravilloso y ahí él decía algo que quiero reiterarles a ustedes.

Él decía esa cohesión, esa relación entre el empresariado y el Gobierno aquí en Colombia, a pesar de todas dificultades que últimamente se han generado, es una relación muy rica, muy constructiva. Que deberíamos aprovechar eso porque eso no está presente en todos los países del mundo, que es un activo muy especial.

Yo los invito a que aprovechemos ese activo mejor, a que trabajemos juntos Gobierno–empresariado, Gobierno–sector privado. Las oportunidades que se abren con este país, si firmamos la paz –y ustedes lo han visto y lo he dicho mil veces–, si hemos logrado todo esto que hemos logrado en medio del conflicto, imagínense lo que podríamos lograr sin este conflicto.

Confianza es lo que necesitamos. Confianza entre el Gobierno y los empresarios. Que podamos hablarnos sin ninguna prevención.

Confianza en nuestras propias capacidades, en nosotros mismos, dejando el pesimismo a un lado.

Confianza para crecer y competir. Lo hemos demostrado, que podemos hacerlo en todos los sectores.

De manera que yo acabaría con una frase del Santo Padre (Francisco), que decía: ‘No nos dejemos arrebatar la esperanza. Si nos perdemos en el pesimismo,  llegaremos a una calle cerrada en donde se destruirán todos nuestros sueños’.

Dejemos el pesimismo a un lado, dejemos las diferencias a un lado. Unámonos todos, trabajemos por este gran país, porque tenemos un gran futuro.

Muchas gracias.