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 Palabras del Presidente en la cuarta jornada conversatorio sobre el Pipe 2.0 en Bucaramanga

 Bucaramanga, 21 ago (SIG).

Muy buenos días a todos.

Me da pena que llegamos un poco tarde pero tuvimos un percance.

Veníamos a un evento con los adultos mayores, 5 mil adultos mayores, que íbamos a estar con el Ministro de Trabajo en su programa para ayudar a los adultos mayores.

También teníamos un evento que está atendiendo el Ministro de Defensa  en un CAI, la devolución de unos celulares y un material que había sido robado y se está devolviendo. Y a hacer un balance sobre el tema de seguridad aquí en Bucaramanga, que afortunadamente ha sido positivo, con algunas excepciones pero las tendencias todas buenas.

Veníamos en la caravana del aeropuerto hacía estos eventos y en el peaje se quedó una buseta que la trancaron y esa buseta después, por adelantarse y no quedarse atrás de la caravana, agarró una velocidad excesiva, se salió de la carretera, y se encunetó, se estrelló.

Afortunadamente no hay ninguna víctima. Todos están en buenas condiciones, están todos siendo atendidos en los diferentes hospitales a los cuales se les trasladó. Ninguno de gravedad, por fortuna.

Tuvimos la oportunidad de estar presentes con ellos ahí cuando los estaban evacuando hacía los diferentes hospitales o clínicas.

Me están reportando que ninguno está grave. La mayoría afortunadamente tuvieron ningún golpe que lamentar, un golpe grave.

Son 8 periodistas –3 que son de la prensa oficial, 5 de la prensa invitada– y 4 miembros de las Fuerzas Armadas; uno de ellos era el jefe de seguridad de la Ministra de Comercio, que es uno de los más afectados. Y hay un sargento segundo de la Fuerza de Tarea Vulcano que tiene un trauma en el cráneo pero que está siendo atendido.

El conductor también sufrió algunas lesiones pero también está siendo atendido.

O sea que, por fortuna no hay nada grave, pero lamentamos mucho que esto haya sucedido.

Y están en muy buenas manos, porque la salud aquí en Santander y en Cundinamarca afortunadamente es de la mejor que tiene el país.

De manera que eso fue lo sucedió. Esperamos que den de alta a la mayoría de estas personas. Repito, 8 periodistas –5 prensa invitada, 3 de la prensa oficial–, 4 miembros de las Fuerzas Armadas y el conductor. Eran 13 los que iban en esta buseta del Sena y que, repito, no hubo víctimas graves y por eso estamos es pendientes que los que estén ahí atendidos, los den de alta a la mayor brevedad posible.

Con esta información, pues venimos a este evento para explicarles a ustedes la situación económica y lo que estamos haciendo. El llamado Pipe 2.0.

Lo hemos hecho en algunas capitales –en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y hoy aquí en Bucaramanga–, para que entiendan cómo es que estamos afrontando esta nueva coyuntura económica que se ha generado a raíz de la baja del petróleo,  que ha sido tan protuberante en estos últimos meses; qué estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo.

Yo comenzaría explicándoles un poco los principios de nuestra política económica, lo que hemos hecho desde el primer día de Gobierno, desde el 7 de agosto del año 2010.

Uno de los activos más importantes que puede tener cualquier economía es la confianza. La confianza de los inversionistas, la confianza de los consumidores, la confianza de la gente en la economía.

¿Cómo se genera esa confianza? Esa confianza se genera con una serie de políticas y de medidas que pongan los indicadores fundamentales en orden y que aseguren que hacía el futuro la economía va a ir por una senda apropiada, una senda positiva.

Y desde el primer día nos propusimos lograr esa especie de círculo virtuoso. Un círculo virtuoso en donde la economía tuviera los elementos suficientes para crecer a un ritmo apropiado.

Para crecer se requiere invertir. Entonces atraer inversión y generar inversión es uno de los propósitos fundamentales de cualquier economía.

Hoy en día la competencia mundial en el fondo es por atraer capitales y atraer inversión, porque eso es lo que genera empleo y lo que genera crecimiento hacía el futuro.

Para eso requiere uno de la confianza de los mercados internacionales, sobre todo de los mercados financieros.

¿Y en qué se concentran los mercados financieros y los mercados internacionales? En la viabilidad de un Estado de pagar sus deudas futuras, es decir, en sus cuentas fiscales.

Entonces una de las primeras medidas que tomamos fue poner en equilibrio, en orden nuestras cuentas fiscales, reducir el déficit fiscal y general confianza que eso se va a mantener en el futuro.

Por eso aprobamos en el Congreso de la República una reforma constitucional que hoy está siendo señalada por el mundo entero, en Europa, como un ejemplo.

Una reforma constitucional donde se introduce como un derecho fundamental de los colombianos el derecho a la sostenibilidad fiscal, a la responsabilidad fiscal.

¿Y cuál es el argumento detrás de esa reforma constitucional?

Que con una crisis fiscal, los derechos de los colombianos –el derecho a la salud, el derecho a la seguridad, el derecho a la educación– son los que sufren.

Entonces hay que mantener la economía en orden para poder garantizar los derechos.  Por eso era una reforma constitucional. Que fue seguida por una ley que se llama la Ley de la Regla Fiscal que nos obliga –nos pusimos una camisa de fuerza–, que  nos obliga a mantener nuestras finanzas públicas en equilibrio,  con cierto margen de maniobra que dio la propia ley, para atender coyunturas como la que estamos viviendo, que eran inesperadas, como la baja del precio del petróleo.

Ese círculo virtuoso, pero lo fuimos construyendo poco a poco con las políticas que pusimos en marcha en los primeros años y el año pasado creo que lo logramos y logramos en forma muy clara.

Tuvimos un crecimiento muy alto. Ese crecimiento ¿qué genera? Genera más recursos.

¿Por qué hay más recursos? Porque si la economía crece, los recursos tributarios se multiplican y eso le da más recursos. Esos recursos generan más inversión. Esa inversión a su vez genera más crecimiento.

Parte de la confianza que hemos generado en los mercados internacionales. Por primera vez en la historia de Colombia en un período presidencial se mejoró la calificación de las calificadoras de riesgo sobre la economía colombiana en dos oportunidades.

Eso nos dio mejor acceso al crédito, nos bajó el costo del capital y ese costo de capital se refleja en toda la economía, porque eso le permite a todos los empresarios, a todos los colombianos, pagar menos por sus préstamos.

Eso a su vez estimula, por ejemplo, la compra de vivienda, facilita las obras de infraestructura.


Entonces logramos ese círculo virtuoso. Y lo que necesitamos hacer es mantenerlo, en la medida de lo posible, para siempre.

Se nos vino esta baja del petróleo, inesperada, nadie se imaginaba hace un año que el petróleo iba a estar hoy cerca a los 40 dólares, estaba por encima de 100.

Eso agarró al mundo por sorpresa, sobre todo la forma tan rápida como bajó el precio del petróleo nos golpea a nosotros.

Nos golpea por dos vías. Nos golpea por la vía de los recursos que recibe el Estado: los impuestos que pagan las petroleras, las regalías que se generan con la importación de petróleo, el petróleo jalona también el precio, por ejemplo, del carbón, que nosotros somos grandes exportadores de carbón.

Entonces se bajan las regalías, se bajan los impuestos. Y también un elemento que nos golpean son las utilidades de Ecopetrol, que se habían colocado como un elemento importante de los ingresos del Estado.

¿Qué hicimos?  

Nos sentamos, entonces bueno ¿cómo vamos a afrontar esta situación, cuáles son los principios fundamentales para que nos guíen en esta nueva coyuntura?

Mantener la confianza. Mantener la confianza de los mercados internacionales y actuar oportunamente, que fue lo que hicimos.

Lo primero que hicimos fue reunirnos para ver cómo nos apretamos el cinturón.

Si a cualquier ama de casa, a cualquier hogar, a cualquier empresa, se le bajan sus ingresos, pues lo primero que tiene que hacer es reducir sus gastos.

Entonces de un solo envión le quitamos al presupuesto de inversión, por ejemplo para los próximos cuatro años, con el Departamento de Planeación, Ministerio de Hacienda, 17 billones de pesos.

Redijimos nuestros propios gastos en el Estado, en la medida en que se pudiera,  para no ocasionar costos que fueran, digamos, más grandes que los beneficios que podía traer ese recorte.

Al mismo tiempo, el aumento de los ingresos tributarios y un margen de aumento en la deuda, de acuerdo a la Regla Fiscal. La Regla Fiscal le ordena al Gobierno ‘ustedes tienen que mantener su déficit entre un rango X y Y’.

Lo estamos cumpliendo a cabalidad.

En esa reacción genero una gran confianza de los inversionistas y de los analistas internacionales. Aquí han venido todos los grupos técnicos del Fondo Monetario, del Banco Mundial, a ver qué es lo que estamos haciendo. Y estamos haciendo las cosas correctamente, porque todos lo han dicho, que eso es lo que hay que hacer, que es el camino para poder resistir ese trauma, por así decirlo, de la economía internacional y mantener un crecimiento.

Inclusive hoy, hoy salió un artículo en el Financial Times que dice: mire, mire como la baja del precio del petróleo ha sido manejada de dos formas completamente distintas. Una muy mal, y ponen a Rusia, y una muy bien, y ponen a Colombia,

Eso fue esta mañana.

Y los mercados han sido los jueces más implacables que ha tenido cualquier                                                                           economía. Los mercados no tienen corazón, no tienen ningún límite sobre como castigan a una economía cuando las cosas se están haciendo mal.

¿Cómo se mide el juicio de los mercados?

Pues por cuánto le están cobrando a un país por sus créditos.

Y en el caso de Colombia eso se ha mantenido en un nivel totalmente aceptable, es decir, no se ha variado sino marginalmente, mientras que a otros países los han castigado muy duro.

O sea que el juicio de los mercados, que es el más implacable, ha sido muy positivo, como ha sido el juicio de todos los analistas internacionales.

En estas coyunturas también hay que tomar medidas contra-cíclicas, porque al bajar la inversión, al reducir gastos, al reducir las exportaciones –porque se nos han bajado las exportaciones, porque ha bajado el precio del petróleo, porque ha bajado el precio del carbón– se resiente la economía.

Pero entonces ahí es cuando ahí las medidas contra-cíclicas son necesarias y oportunas.

Nosotros habíamos sufrido algo parecido –aunque no por la baja del precio del petróleo pero por otras razones– al principio del 2013. Y pusimos en marcha el llamado Pipe 1. El Programa de impulso a la Productividad y al Empleo, para que el empleo, sobre todo, no se resienta.

Esa medida contra-cíclica que pusimos en marcha en enero del 2013 tuvo un impacto muy positivo. La economía, que se estaba comenzando a resentir,  reaccionó positivamente y terminamos el año pasado con el crecimiento más alto de toda América Latina. Crecimiento del 4.6 por ciento, generando mucho empleo. Un crecimiento muy sano.

Y por eso decidimos que en esta coyuntura se requería un Pipe 2.0 –así lo llamamos–, con las condiciones parecidas a las del Pipe número 1, pero acomodado a nuestra nueva coyuntura de finanzas públicas y a la nueva coyuntura internacional.

Escogimos los sectores donde podíamos hacer una inversión que tuviera el mayor impacto posible en el crecimiento, sin ir a romper ese equilibrio macroeconómico,  para no perder la confianza en los mercados.

Y eso lo pusimos en marcha. Y eso es lo que les vamos a explicar a ustedes hoy. Cada ministro les va a explicar desde su propia cartera qué es lo que se está haciendo, que va a permitirnos crecer por encima del promedio de la región.

La región está sufriendo esta tormenta internacional de forma grave.

Brasil está ante un crecimiento negativo de 1.5 a 2 por ciento. Pues ni hablar del vecino Venezuela, que tiene mínimo un crecimiento negativo del 7 por ciento.

Argentina no va crecer. Ecuador está en problemas, porque tiene una economía dolarizada.

Y nosotros vamos  a crecer entre 6 y 7 veces el promedio de toda la región latinoamericana.

O sea que a pesar de que vamos a crecer menos, yo estimo que vamos a crecer entre 3.2 y 3.5 por ciento, que en esta coyuntura, ayer tuve una reunión con el Subsecretario del Tesoro de Estados Unidos (Jack Lew), que decía que ‘la coyuntura que están viviendo ustedes, eso es un crecimiento excepcional. Ojalá lo logren’.

Y yo creo que lo vamos a lograr con –entre otras cosas– con este Pipe 2.0.

Aquí en Santander pues ustedes tienen unos indicadores bastantes positivos. Hemos invertido 13 billones de pesos. ¡13 billones!

Bucaramanga es hoy la ciudad con menos pobreza en el país. Muchas felicitaciones, porque ese ha sido uno de los propósitos fundamentales de la política económica nuestra.

Es la segunda ciudad con menos desempleo. O sea que aquí se ha generado, el desempleo está por debajo del promedio nacional, 8.2 por ciento. Y Santander es el tercer departamento con menos desempleo del país.

Hemos hecho unas inversiones que ustedes las conocen mejor que yo.

Hicimos realidad el Embalse de Bucaramanga, que va a garantizar el agua, no solamente a la capital sino a Girón y Floridablanca, durante los próximos 50 años. Inauguramos Hidrosogamoso, que va a proveer el 10 por ciento de toda la energía que se consume en el país.

Aquí, como ustedes bien lo saben, está también el puente atirantado más largo del país.

Y yo tengo muchísima fe y entusiasmo con toda la parte de lo que se va  a hacer en la salud hacia el futuro. Todo lo que ustedes están planeando en materia de salud es un ejemplo para el resto del país y creo que muy pronto vamos a inaugurar una de esas obras que va a ser básica, creo yo para la exportación de servicios, que la salud al fin y al cabo es una exportación de servicios.

Y yo no lo digo, lo dice el Financial Times. Bucaramanga salió como una de las ciudades, de las diez ciudades del futuro en el mundo, cosa que nos enorgullece a todos.

Nosotros entonces nos propusimos pues con base en los resultados que obtuvimos el año pasado. Tenemos un crecimiento del año pasado de 4.6. Vamos a bajar por la coyuntura este año, pero vamos a volver a recuperar, esperamos que en los próximos tres años logremos recuperar y estar creciendo alrededor del 4.3 por ciento. 4.3.

El desempleo, que ha sido uno de los indicadores más positivos de la economía. Llevamos 57, 58 meses seguidos bajando la tasa de desempleo.

La última que conocimos, la del mes de junio,  la tasa de desempleo más baja en la historia, desde que están calculando el desempleo. Hemos creado más de 3 millones de empleos. La mayoría del empleo es empleo formal, que eso es también un gran avance.

¿Y hacia dónde queremos ir? Que en el año 2018 tengamos la tasa de desempleo en 8 por ciento a nivel nacional. Eso significa que tenemos que crear otros 2 millones. Creamos ya 3 (millones), tenemos que crear 2 millones de empleos más.

Las exportaciones se nos han bajado. Se nos han bajado en forma muy protuberante, porque bajó el precio del petróleo, bajó el precio del carbón, a pesar de que estamos todavía produciendo más de un millón de barriles, un millón de barriles pero no va a tocar hacer un gran esfuerzo en aumentar nuestras exportaciones.

Y aquí quisiera brevemente decirles lo que significa la devaluación.

La devaluación, que ustedes han visto que ya superamos la barrera de los 3 mil pesos por dólar, tiene sus ganadores y tiene perdedores, pero en el caso colombiano tiene más ganadores que perdedores.

Y eso es una gran oportunidad para aprovechar una coyuntura como la que estamos viviendo y fortalecer todo nuestro aparato productivo.

¿Qué nos venía sucediendo?  Que durante muchos años comenzamos a depender demasiado del petróleo y todo lo que tiene que ver con los minerales, las regalías.

Y nos estábamos acercando, ya estábamos bordeando lo que yo llamo un resfriado holandés. Estábamos ya siendo una economía vista como una economía con principios de la enfermedad holandesa, es decir, demasiada dependencia de la parte minero-energética.

Y por eso digo yo que esta devaluación nos vino en buen momento, porque nos obliga necesariamente a hacer lo que teníamos que hacer y es mirar mucho más hacia los sectores no minero-energéticos.

Y eso es lo que estamos haciendo. Estamos focalizando cada sector para ver cómo exportamos más de los productos no minero-energéticos y cómo fortalecemos todo nuestro aparato productivo, cómo lo volvemos más competitivo.

Esto coincide con una mejor infraestructura, coincide con una cantidad de medidas que veníamos adelantando, pero que nos van a ayudar a poder tener una economía más diversificada y por consiguiente más sólida.

Y en eso quiero simplemente dejarles la siguiente reflexión.

Lo hablábamos también ayer con el Subsecretario del Tesoro americano. Parte del éxito que tuvieron durante décadas los llamados ‘tigres asiáticos’, fue precisamente porque tenían su moneda subvaluada. Es decir, la tasa de cambio les ayudó muchísimo a ese desempeño milagroso que tuvieron los ‘tigres asiáticos’ durante tanto tiempo.

Nosotros estábamos en el estadio contrario. Estábamos precisamente con una moneda sobrevaluada.

Ahora que vino este ajuste por la devaluación, es lo que tenemos que aprovechar. Y ustedes aquí en Bucaramanga y Santander pueden aprovechar esta coyuntura en forma importante, sobre todo con las obras de infraestructura que están haciendo, que pueden abrir mercados muy interesantes.

Entonces en exportaciones hemos propuesto una cifra supremamente ambiciosa.

Que de los productos no minero-energéticos, en el año 2018 estemos exportando 30 mil millones de dólares.

¿Hoy estamos exportando cuántos, Cecilia (Álvarez-Correa)?

Entonces, 9 mil millones tenemos que aumentar.

Y la otra variable es la inversión, donde tenemos que mantener una tasa alta de inversión.

Afortunadamente en este primer trimestre de este año, que es la última cifra que tenemos, la inversión superó por primera vez en la historia el 30 por ciento, 30.7 por ciento es la tasa de inversión de la economía colombiana.

Se nos va a bajar la inversión, sin duda alguna, porque todas las compañías petroleras, las compañías mineras, las del carbón, lo primero que hacen cuando bajan el precio, es recortar los rubros de inversión.

Pero necesitamos reemplazar eso. Y lo estamos haciendo y estamos atrayendo inversión. Y ustedes nos pueden ayudar mucho, por ejemplo la inversión que están haciendo aquí, a atraer más inversión, porque esa tasa de inversión tenemos que mantenerla.

Y el objetivo que tenemos para el año 2018 es tener una inversión cercana a los 15 mil millones, cerca de 14 mil 800, es la cifra exacta que tenemos.

Entonces con esa introducción, me da pena que me he alargado más de la cuenta, pero creo que era importante explicarles, quiero que cada ministro y cada ministra les cuenten a ustedes en ese Pipe 2.0, es decir, la política anti-cíclica para poder crecer más, qué es lo que cada uno va a hacer.

Y yo comenzaría con educación, la infraestructura de educación.

Acuérdense que lo que vamos a explicar es qué va a hacer cada ministerio respecto del impacto que podemos tener en el crecimiento de la economía.

(…)

Pero hay otro Pipe –y con esto quiero terminar–, otro Pipe mucho más importante es el dividendo del beneficio de la paz si logramos firmarla.

El beneficio de la paz para los empresarios, para la economía es enorme. Es enorme. La gente lo ha descontado o no lo ha contabilizado, porque como llevamos 50 años en guerra, pues lo tenemos como una constante. Entonces no nos hemos imaginado lo que sería este país en paz.

Los cálculos más conservadores sobre el efecto económico en el crecimiento que han hecho diferentes entidades, la Universidad de los Andes, entidades internacionales, muchas universidades en el país, es que el solo efecto en el crecimiento económico para el país sería entre 1.5 y 2 por ciento de crecimiento adicional de por vida.

O sea que si crecimos el año pasado 4.6, estaríamos creciendo si hubiéramos tenido paz por encima del 7 por ciento.

Pero los efectos de la paz en el futuro son en todos los sectores. En la productividad, uno de los problemas que tiene América Latina en general es la productividad, uno de los costos altísimos de la guerra ha sido la productividad.

Pero 7 millones de víctimas de desplazados que salen de sus zonas por la guerra, por el conflicto armado, y se van a los tugurios de las ciudades, la productividad de esas personas, se baja entre 50 y el 90 por ciento.

El efecto en la seguridad que tendría la paz. Todas esas energías, todos esos recursos, todos esos soldados y policías  que hoy están dedicados a la guerra, la cantidad de soldados y policías que tenemos solamente cuidando los oleoductos, todos esos los podríamos trasladar a Bucaramanga, a las ciudades, para darle más seguridad al ciudadano de a pie.

Son y yo podía seguir enumerando los inmensos beneficios que podría traer esa paz, que puede y debe traer esa paz, y quiero asegurarle a ustedes aquí hoy en esta Cámara de Comercio, que está cumpliendo cien años, léanse por favor lo que ya se ha acordado.

Punto número uno, desarrollo rural. Lo que está escrito es lo que tendríamos que hacer con el campo para desatrasarlo, como dice el Ministro. Y la confirmación de eso fue el Censo agropecuario que nos presentaron después de 45 años. Tenemos que invertir más en el campo, más bienes públicos, más carreteras, más hospitales, más colegios.

Más proyectos productivos y en lo que se acordó, nadie, nadie que esté produciendo en el campo legalmente, tiene por qué temer que les van a afectar su producción, su tierra. Todo lo contrario, lo que les va llegar es más inversión, más facilidades.

En el segundo punto, el punto de la participación política, nuevamente lo que hemos venido diciéndole al país desde el principio, ahí no se está negociando nada que tenga que ver con nuestra institucionalidad, con nuestra forma de manejar y de administrar nuestra democracia.

Lo único que estamos haciendo es profundizando la democracia y la democracia aquí o en cualquier parte necesita irse renovando, modernizando –hoy tenemos redes sociales antes no existían las redes sociales–  y las democracias, las instituciones en general tiene que adaptarse a las nuevas circunstancias.

Y lo que estamos haciendo en este acuerdo es simple y llanamente profundizando, mejorando nuestra democracia, dándole más garantías a la oposición. Eso en cualquier parte del mundo es lo normal. Aquí no estamos dando un cambio en la forma como nuestra democracia opera.

Tercer punto, el punto del narcotráfico, que yo lo incluí, insistí muchísimo en el principio. ¿Por qué? Porque el narcotráfico ha sido la fuente de financiación de todos los grupos violentos en este país en los últimos 30 o 40 años.

Imagínense ustedes un minuto lo que significa que las Farc que protege el narcotráfico, que se lucran del narcotráfico, que cada vez que vamos a hacer alguna acción en contra de cultivos ilícitos o de laboratorios, están ellos con sus fusiles disparando protegiendo su negocio, protegiendo su fuente de financiación; que entonces cambien y nos ayuden a nosotros a erradicar el narcotráfico.

Imagínense lo que eso tendría como efecto para un país que ha sido el mayor productor y mayor exportador de cocaína en los últimos 30 o 40 años en el mundo.

Los dos puntos que quedan, el punto de las víctimas. Hemos dicho desde el principio, por primera vez vamos a poner las víctimas –que nunca han sido tenidas en cuenta en ningún proceso de paz– en el centro de la solución de este conflicto.

Sus derechos, sus derechos a la verdad. Ya eso se decidió, una comisión de la verdad. Una verdad que como dice la Biblia, como dice el Santo Padre, la verdad repara, la verdad lo que hace es ayudar a que se cicatricen las heridas.

La reparación. El Estado colombiano ya está reparando, lo que estamos diciendo es que las Farc también reparen. Y falta solamente ese punto en ese tema en particular.

Y la Justicia. Hemos dicho en todas las formas tiene que haber un elemento de justicia, ya las amnistías de antaño  no son posibles. Hoy tenemos unos tratados internacionales, el Tratado de Roma, tenemos una Constitución, una opinión pública nacional e internacional que nos exige que haya un elemento de justicia.

¿Qué es elemento de justicia?

Que haya investigación, que haya juicio, condena y penas para los más responsables. Y eso es lo que estamos en este momento, negociando.

¿Cómo se pagan esas penas? 

Pues eso es lo que tenemos que negociar. Yo he dicho que no necesariamente tienen que pagar las penas en piyamas de rayas y detrás de unos barrotes, pero que tienen que haber algún tipo de pena.

Y la parte del final del conflicto. Un cese al fuego bilateral y definitivo. Allá tenemos que llegar. Si vamos a terminar la guerra, tenemos que silenciar los fusiles. Y eso lo estamos negociando. Eso no es algo que se dé la noche a la mañana. Eso se tiene que negociar. Tiene una serie de elementos difíciles de administrar.

Hay experiencias en el mundo muy amplias, numerosas y ya tenemos unos enviados internacionales expertos en eso. Un delegado de Naciones Unidas que llegó la semana pasada ya a la mesa, con cinco  de nuestros generales que están allá negociando esa parte del fin del conflicto.

Cómo se van a desarmar las Farc. Hay diferentes formas, porque tienen que desarmarse, no hay la menor posibilidad de que podamos tener un acuerdo sin que se desarmen.

Y ahí está el fin del conflicto. Nada más. No hay una coma de lo que hemos acordado, ni lo que vamos acordar que afecte negativamente a los empresarios.

Eso de que vamos a entregar este país al castrochavismo y que vamos a volvernos comunistas y que la propiedad privada la estamos negociando y poniendo en tela de juicio, eso es mentira. Eso es no tiene nada que ver con la realidad.

Les pido de corazón que lean lo que se ha acordado. Una cosa es que la contraparte, que las Farc, quieran el loro y el moro. Eso, están en su legítimo derecho de aspirar a eso.

Otra cosa es lo que nosotros vamos a negociar o estamos negociando, o lo que hemos acordado. Y lo que hemos acordado  y lo que vamos a acordar, a ustedes solamente les trae unos inmensos beneficios, porque no estoy dispuesto –y lo dije desde el principio– a entregar nada diferente a darles la oportunidad a esta gente que dejen sus armas y hagan política pero por la vía legal. Punto. No más.

No vamos hacer la revolución por decreto. Lo dije ya hace cuatro años, lo he venido repitiendo.

Lo que pasa es que algunos no quieren creer o simplemente por razones de política dicen: ‘no, es que Santos con tal de hacer la paz va entregar este país’.

No. Las líneas rojas están ahí clariticas, no las hemos traspasado ni las vamos a traspasar.

Quiero darles a ustedes esa seguridad, esa garantía, que esta paz, que si la logramos, va a ser una paz de un inmenso beneficio para este país.

Este país cambia 180 grados, porque vamos a encontrar, después de tres generaciones, un país normal. Un país normal, que es un país en paz, un país en donde no nos estemos matando, donde más bien nos abracemos, si eso no es pecado.

Entonces eso es. El Pipe más grande que podemos nosotros, el más poderoso que le podemos dejar a nuestros hijos, es un país en paz.

Pero mientras tanto estamos sembrando paz en todas partes. Sembrando paz con la política social, sembrando paz generando empleo, sembrando paz educando mejor.

Eso es parte de todo este sueño que tengo de una Colombia en paz, más equitativa y mejor educada.

Y con los santandereanos, pues ni un paso atrás siempre adelante.

Muchas gracias.