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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el Ingenio Riopaila

 Zarzal, Valle del Cauca (SIG).

Buenas tardes. Qué bueno estar aquí en la inauguración de esta planta que tiene un gran significado.

Como aquí se ha dicho es una planta moderna, la más moderna que se puede encontrar en el mundo de hoy en producción de etanol y al mismo tiempo, estar inaugurando una planta cogeneradora de energía, energía suficiente para más de 400 mil habitantes.

Digo que tiene un gran simbolismo porque esta inversión nos ayuda, contribuye muchísimo, a los logros que este país necesita. Tenemos que seguir creciendo, seguir desarrollándonos pero al mismo tiempo, tener una responsabilidad con el medio ambiente.

Y lo que aquí se está haciendo es la contribución enorme a esa sostenibilidad del medio ambiente, una contribución como lo dijo el señor Teixeira, a esa meta que tenemos en Colombia que vamos a presentar en Paris a fines de este año de reducir la emisión de gases de efecto invernadero en un 20 por ciento.

Es una meta ambiciosa, pero creemos que es perfectamente lograble y es un compromiso nuestro a ese gran esfuerzo que tiene que hacer el mundo para detener el cambio climático, porque somos en Colombia uno de los países más vulnerables a ese cambio climático.

Y en la medida en que nosotros demos el ejemplo vamos a tener más autoridad moral para exigirle al resto del mundo a hacer contribuciones en esa dirección.

Qué bueno, además, ver una familia, un legado que continúa con una visión como la que ha tenido la familia Caicedo, comandado por su cabeza, por Fernando Caicedo durante todos estos años.

Aquí se ha dicho que Fernando Caicedo era un hombre de esperanza, de fe y de optimismo en él mismo y en Colombia.

Optimismo, eso es lo que esta planta, estas inversiones nos deben generar a todos los colombianos. El optimismo es importantísimo de mantenerlo, de fortalecerlo, de alimentarlo todos los días.

Ayer estaba yo en un panel organizado por el Club de Madrid, es el Club de los expresidentes del mundo. Era un panel sobre la Nueva Generación de las Democracias, sobre todo en América Latina.

En un panel con el expresidente Fox; con el expresidente Lagos, de Chile; con la expresidenta Laura Chinchilla, de Costa Rica; con el expresidente del Banco Interamericano, Enrique Iglesias; y Moisés Nain, un exministro venezolano muy conocido en los ámbitos internacionales, que era el moderador.

Me preguntó así, a boca de jarro, directo, me dijo: mire, anoche, o sea antenoche, el Presidente Maduro dijo que usted era un capitalista y que en cambio él era un socialista, un soñador que estaba del lado de los pobres y que producía más bienestar a su población.

Que decía al mismo tiempo que había unas enormes diferencias entre él y yo. Que yo qué opinaba, me preguntó Moisés Naín.

Y yo le respondí: pues mire Moisés, mire lo que está sucediendo. A mí me atacan de lado derecho y me dicen que yo soy un castro-chavista y que estoy ya coqueteándole al comunismo. Y me atacan por el lado de la izquierda diciéndome que yo soy un neoliberal capitalista, lacayo del imperio y sometido a los dictámenes del Fondo Monetario Internacional.

Y la verdad es que yo estoy en el medio. Yo siempre he defendido ese concepto de la Tercera Vía. La Tercera Vía que le ha generado más prosperidad a los países que la han aplicado que cualquier otro modelo en su historia.

Así sucedió en su país en Brasil cuando la aplicaron. Sucedió en Chile cuando la aplicaron. Sucedió en España, en Inglaterra, en Estados Unidos, cuando aplicaron esa Tercera Vía que se resume en una frase: el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario.

Ese es el modelo que hemos aplicado en Colombia. Un modelo que es amigable a la inversión, a la inversión extranjera, amigable a los mercados, pero con ciertos matices porque cuando los mercados no funcionan el Estado tiene que intervenir.

Y yo no quiero, le dije a Moisés Naín, entrar en una pelea ni en una competencia de insultos con el Presidente Maduro. De pronto eso es lo que él quiere.

Pero yo sí quisiera simplemente decirle que los hechos son tozudos y que hablan por sí solos, y dije: mire, comparemos el modelo del socialismo del Siglo XXI y el modelo de la Tercera Vía.

Por ejemplo: cuánto ha crecido en Venezuela este año, menos de 7 por ciento; cuánto va a crecer Colombia, entre 3 y el 5 por ciento, 6 o 7 veces más que el promedio de América Latina.

¿Cuál es la inflación en Colombia? Estamos alrededor del 4 por ciento.

¿Cuál es la inflación en Venezuela? Ya superaron el 200 por ciento.

Vamos al desempleo. El desempleo en Colombia lo hemos reducido en un 30 por ciento.

¿Qué ha pasado con el desempleo en Venezuela? Se ha aumentado mínimo el 50 por ciento.

La inversión que es muy indicativa de la prosperidad y el futuro de cualquier economía. Colombia en este primer trimestre tuvo la inversión más alta en su historia 30.7 por ciento, como porcentaje del Producto Interno Bruto. La inversión en Venezuela está en capa caída y es menos de la mitad.

O miramos, por ejemplo, las reservas internacionales. Cuando yo llegué al poder estaba todavía el presidente Chávez, Venezuela y Colombia tenían más o menos el mismo número de reservas internacionales, estábamos alrededor de 29 mil millones de dólares, el uno y el otro.

Nosotros en estos cinco años hemos duplicado las reservas y en Venezuela está por debajo de 15.

O vayamos a otro indicador: el índice de abastecimiento, es decir, la gente cómo puede acceder a los productos normales básicos. En Colombia no hay ninguna dificultad de que ningún colombiano que quiera a ir a un almacén encuentre que no existe el producto. En Venezuela ese índice está en peores condiciones hoy, que en Kabul, en Afganistán o en Siria.

O vayamos a la seguridad. Los homicidios, nosotros en Colombia éramos los campeones de la violencia y el homicidio. Tenemos la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes más baja en los últimos 40 años, por debajo de 30. Venezuela está en 82 y sigue subiendo.

De manera, le dije a Moisés Naín, ahí están los hechos y los problemas de Venezuela no son hechos en Colombia, son made in en Venezuela, hechos en Venezuela, no hechos por ningún otro país.

Entonces quise hacer el contraste para decir también, y este es el mensaje que yo les traigo hoy a ustedes: que nosotros tenemos un modelo, un modelo de desarrollo, una visión, ustedes me han escuchado, yo quiero un país en paz, un país más equitativo, mejor educado, con unos principios y unos valores básicos, con un modelo económico, que es a mi juicio, o mí modesto juicio, el más sensato, el más conveniente para este mundo de hoy.

Un mundo que está en una turbulencia internacional muy severa, que está castigando muchísimo a países que no han hecho las cosas bien, y que Colombia ha sido de las naciones que han salido mejor libradas de esta turbulencia internacional.

¿Por qué?  Porque tenemos cloro unos principios, un anhelo: disciplina fiscal, inflación baja, atraer inversión, una concertación entre el sector público y el sector privado (…), introducir la tecnología para mejorar la eficiencia de la economía, en fin, una serie de normas, de principios, de valores que hemos puesto en marcha y que están produciendo resultados.

Porque esta comparación que hacemos con Venezuela, que es un caso extremo, la podemos hacer con la mayoría de los países de América Latina, y el resultado es parecido. Somos el país que más empleo ha generado, que más pobreza ha reducido. Somos el país que está creciendo a tasas más altas, y yo podría seguir.

Y ese modelo, y esa forma de concebir la economía y el desarrollo del país es el que yo quiero que se mantenga, el que yo quiero que todo el mundo trate de apoyar porque, realmente, creo que es el mejor camino.

Y ese modelo no lo estoy poniendo yo en juego en la negociación en La Habana.

Nada de lo que les he contado en este momento está en juego allá, en La Habana.

Aquí han dicho que es que vamos a entregarle el país a las Farc, que vamos a entregarle el país al ‘castro-chavismo’, que esto va ser una debacle, que la paz es una debacle ¡por Dios!

La paz lo que nos va a traer es una inmensa prosperidad.

Voy simplemente a mencionarles unas cifras de lo que sucedió en otros países que lograron la paz: Suráfrica, la inversión extranjera luego de que se firmó la paz, la inversión extranjera se multiplicó por 12; las exportaciones se multiplicaron por 9.

En Sierra Leona la inversión extranjera se multiplicó por 10 y el crecimiento aumentó 14 puntos, 14 por ciento.

En Angola, apenas firmaron la paz, el crecimiento subió a 17.8 por ciento y se mantuvo ahí durante muchos años.

En Perú cuando lograron sacar a Sendero Luminoso de las zonas rurales iniciaron una verdadera revolución agroindustrial, agropecuaria, hoy Perú está exportando 600 productos agrícolas a más de 157 países.

Claro que hicieron otras cosas. Aquí estuvo un Ministro de Agricultura peruano en la Andi la semana pasada, y dijo: debemos bajar los aranceles a cero.

No vamos a hacer eso doctor Mauricio, no los bajamos a bajar a cero, sí los vamos a bajar porque hay que mantener un sano equilibrio entre proteger la base y estimular la cadena.

Muchas veces hay que tomar decisiones que no a todo el mundo lo satisface, nosotros vamos a tomar una decisión, quiero decírselos con toda franqueza, vamos a bajar el arancel que está en la franja de precios de la Comunidad Andina, franja que yo negocié  hace 25 años como Ministro de Comercio, pero la vamos a bajar a un nivel muy razonable, no la vamos a desaparecer, como lo están pidiendo muchísimos, entre ellos los industriales, y no vamos a tocar el sistema de fondo para estabilizar los precios.

Lo único que hemos dicho es: veamos si el preciso determina las acciones dentro de ese fondo, se calcula con los seis meses o de pronto con un periodo anterior para seguir con más consecuencia con más coordinación el precio  internacional.

En Sri Lanka firmaron la paz y solamente el turismo se les disparó y se convirtió en la principal industria, 34 por ciento creció, simplemente porque dejó de ser un país en conflicto.

En Colombia los beneficios serían enormes, no del tenor de lo que acabó de hablar, pero sí de un crecimiento de la economía entre uno y medio y dos por ciento.

Imagínense ustedes lo eso representa, que en lugar de estar creciendo al cuatro o al cinco estemos creciendo siete, siete y medio, ocho por ciento por el resto de la vida, lo que eso representa para oportunidades y prosperidad.

Lo que significaría que el campo colombiano, donde se ha concentrado el conflicto podamos invertir.

Ustedes aquí con una gran inversión y lo han mencionado, han hecho inversiones, por ejemplo, en la Altillanura. Allá queremos nosotros, no solamente ustedes sino muchos inversionistas que vayan.

El potencial del país ahí es enorme.

Aquí estuvo hace un par de meses el Primer Ministro chino (Li Keqiang), primera vez que viene un Primer Ministro a Colombia, y le pregunté, que por qué tanto chino está viniendo a América Latina y a Colombia; porque han venido altísimos funcionarios de la China en los últimos años con mucha frecuencia. Y me decía algo muy sencillo, muy elocuente y muy diciente, me decía: usted sabe que nosotros somos muchos en la China, pero solamente producimos el 40 por ciento de lo que consumimos, y otros países como la India, como Indonesia están creciendo y están demandando cada vez más alimentos; en la medida en que nosotros los chinos nos desarrollamos comemos más y así sucede con resto del mundo.

Y resulta que no hay muchos países que tengan la posibilidad de potenciar y alimentar ese mundo el día de mañana, y Colombia es uno de ellos. Y nos interesa muchísimo poder ver cómo hacemos algún acuerdo con ustedes para ir pensando en cómo vamos alimentar a nuestros habitantes.

Y es cierto, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), tiene a Colombia  como uno de los  siete países con mayor potencial en materia de aumentar la producción de alimentos y la altillanura es una zona donde si podemos invertir bien, si podemos dar seguridad jurídica y si podemos atraer inversión y llevar bienes públicos se puede convertir en una real despensa para el mundo.

Por eso lo que ustedes han hecho es visionario, sé que han tenido problemas jurídicos pero eso se va a arreglar, hay un proyecto de ley que ya pasó por la Cámara de Representantes que está en el Congreso de la Republica,  en la Comisión  Quinta, hoy deben,  espero, asignar los ponentes, doctor Luis Emilio Sierra, usted ha sido además uno de los grandes precursores de esa ley, esa ley la vamos a hacer aprobar este año y esa ley nos va a dar una seguridad  jurídica.

¿Qué permite esa ley? Esa Ley permite que los grandes inversionistas que se necesitan, porque es una tierra que requiere una gran inversión para poder ser productiva, si le entrega uno esa tierra a un campesino no tiene ni el capital, ni la posibilidad de invertir y repetiríamos ese error  que se cometió en el pasado: la reforma agraria,  estilo Incora, que le daba la tierra a los campesinos y al cabo de cierto  tiempo la abandonaban porque no tenían cómo hacerla producir.

Y aquí quiero citar  a don Hernando Caicedo, decía Belisario en  su discurso que su abuelo decía: la tierra es una riqueza de la que apenas somos depositarios y debemos entregarla mejorada, eso es lo que vamos a tratar de hacer con esta ley.

Porque yo estoy seguro que ustedes no hicieron la inversión en la altillanura para especular con el precio de la tierra. Hicieron esa inversión para ponerla a producir; entonces lo que vamos a hacer con esa ley es dividir el concepto de producción de la tierra y el concepto de propiedad de la tierra..

Y nos vamos a convertir en ingleses, en ese sentido, allá en Inglaterra lo que hacen es arrendamientos de muy lago plazo,  40, 50 o 60 años, entonces a los grandes inversionistas les damos el derecho a producir esa tierra durante un tiempo largo, los estimulamos a que hagan asociaciones con campesinos, pero la propiedad no será de esos empresarios, la propiedad  continuará en manos del Estado.

Y creemos que ese es un concepto ideal para poner a producir esa tierra. Simultáneamente estamos diseñando un documento Conpes, ya está muy avanzado, yo espero que se apruebe muy prontamente con un plan maestro para la altillanura a ver cómo vamos a invertir en vías  en todos los instrumentos públicos que se requieren  en cualquier zona para poder ponerla a producir.

Y eso es lo que tenemos por delante esas y muchas otras oportunidades, me mostraban a hora, lo mencionaba también Belisario que ahora están produciendo piña  y pregunte: esa productividad de esta piña que me la dieron a probar, deliciosa, dulcísima, qué productividad tiene, inmediatamente me respondieron: por encima de Costa Rica.

Y eso qué quiere decir, que podemos conquistar todos los mercados del mundo con piña que viene del Valle del Cauca, pero no solamente del Valle de Cauca, del país entero.

Tenemos oportunidades enormes pero tenemos que quitarnos ese freno, ese piano que hemos mantenido durante 50 años que es el conflicto armado interno, que no nos ha permitido, por ejemplo, desarrollar plenamente el campo colombiano porque ahí se ha presentado conflicto y al no haber podido desarrollar el campo; ustedes vieron los resultados  del Censo Agropecuario que se nos presentaron hace un par de semanas, muestra un campo muy muy  atrasado.

Hacia 45 años no se adelantaba un censo, esa es la mejor demostración de cómo teníamos nosotros abandonado el campo por eso una mínima inversión en el campo le va aumentar enormemente su rentabilidad pero para eso necesitamos la paz.

Y si ustedes, porque sé que aquí hay muchos de los escépticos. Si ustedes leen lo que se ha acordado en el punto número uno, Desarrollo Rural Integral, o en el punto número dos, el de participación política; o en el punto número tres, el del narcotráfico, les aseguro que no van a encontrar un punto o una coma, doctor Mauricio, que lo ponga a usted nervioso.

No hay nada, no estamos cediendo absolutamente nada de ese modelo que yo les describía inicialmente.

Ahí no estamos poniendo en juego la propiedad privada, no le estamos entregando a las Farc ningún manejo de ninguna política, nuestra política de inversión se va a mantener tal cual, nuestra política comercial se va a mantener tal cual. No tienen ni voz ni voto en nada de lo que estamos haciendo en materia de nuestra política económica ni en nuestras instituciones democráticas.

El punto dos de participación democrática lo único que hace  es lo que necesita cualquier democracia, las democracias son una sumatoria de instituciones, las instituciones tienen como las empresas que irse adaptando a las nuevas circunstancias. Ayer lo hablábamos con los expresidentes de  América Latina.

La presencia en las redes sociales eso ha introducido en la política, en la forma de operar, en la forma de desarrollarse una verdadera revolución, pues hay que acoplarse a esa nueva realidad, no puede uno decir simplemente no, no entre en la tecnología, todo lo contrario hay que estimularla, las democracias lo mismo y ese punto número dos lo que hace es eso nada más.

Que si le entregaron unos cupos en la Cámara de Representantes temporales a las Farc, tampoco es cierto.

Se acordó un número limitado de circunscripciones especiales un tiempo limitado, un periodo, dos periodos, para zonas que nunca han tenido representación. Zonas que han estado bajo el yugo de las Farc los últimos 40, 50 años.

Y por qué digo que eso no es para las Farc, porque si ustedes van a esas zonas y le preguntan a la población: qué harían si no tuvieran ese fusil que las Farc les ponen en la cabeza para dominarlos, los han dominado durante dos o tres generaciones, ellos dicen si no tenemos esa amenaza votaríamos en contra de las Farc. Es una reacción natural. O sea que no le estamos entregando a las Farc.

Pero en aras de discusión supongamos que sí, supongamos que a dedo, que repito no está en los acuerdos, el Presidente de la República puede decirle a las Farc ustedes tienen ocho o diez cupos en la Cámara de Representantes durante uno, dos años, y ese es el precio de las Farc, es un precio muy grande, yo me pregunto. Es un precio demasiado grande para acabar con la guerra en 50 años.

El punto número tres, narcotráfico, el mundo entero, los mexicanos me decían: cuándo es que van a poner ese proceso en marcha porque imagínense ustedes lo que representa para Colombia, aquí en el Valle del Cauca  que tanto han sufrido el flagelo del narcotráfico, lo que representa que esta gente que ha cohonestado, que  ha ayudado que se ha lucrado del narcotráfico todo este tiempo y cada vez que hay un soldado o un policía que va a una zona de cultivos ilícitos lo reciben con minas, o con francotiradores, que cambien, por así decirlo, de bando, que nos ayuden a erradicar los cultivos ilícitos, y a combatir el narcotráfico, lo que eso representa para Colombia y para el mundo, solo eso sería suficiente para justificar este acuerdo.

Y lo otro que falta, son los temas (…) en el sentido de una negociación para acabar con un conflicto, pero que no ponen para nada en tela de juicio nuestro diario vivir.

El tema de las víctimas, hay que tener a las víctimas en cuenta, por eso las pusimos, primera vez en la historia, como el centro de la solución de este conflicto, y sus derechos: sus derechos a la verdad, a la justicia, a la reparación, a la no repetición.

Eso es lo que se está negociando, ya se negoció la verdad y ya se está negociando la reparación, falta muy poco. Estamos en términos de justicia.

Tenemos que en eso ser realistas. Nadie va a entregar sus armas para irse 30, 40 años a una cárcel.

Ellos, las Farc nos decían: no nos exijan eso, porque entonces nos obligan a seguir en la guerra hasta morirnos, por dignidad. Y es cierto, es cierto.

Entonces ahí tenemos que aplicar la justicia transicional.

¿Dónde pone uno la raya entre justicia y paz? ¿Cuánto de justicia sacrifica uno para la paz?

Y en eso estamos. Vamos a tener que sacrificar algo de justicia, por supuesto. Pero es un costo mínimo frente a los beneficios de la paz.

Y el quinto punto, el quinto punto es simplemente la mecánica.

¿Cómo se van a entregar las armas? Porque tienen que entregar las armas.

Una periodista decía: es que ‘Iván Márquez’ dice que no van a entregar las armas.

¡Por favor! No les sigan comiendo cuento ni a ‘Iván Márquez’, ni a todos los que hablan todos los días.

Sigan el consejo de Nelson Mandela, lean simplemente lo que está en los acuerdos.

Porque mucha gente habla a veces sin saber, sobre supuestos acuerdos, que vamos a entregar esto, que vamos a entregar aquello, y nada de eso es cierto.

Ellos mismos, muchas veces le hablan es a ciertos auditorios. El Gobierno también muchas veces le habla a ciertos auditorios.

Hay que concentrarse en los acuerdos. 
 
Y un bonito ejercicio sería, pónganse a ver todo lo que las Farc han pedido, y qué es lo que se ha acordado. Y ahí se darán cuenta lo que se ha negociado.

Y tengan la seguridad, porque ese es otra de las preocupaciones: no es que Santos con tal de lograr la paz él entrega el país. Ese va a entregar todo con tal de lograr la paz.

No, no es así.

Yo he tenido unas líneas rojas desde el principio, no las he traspasado un solo milímetro, se las he explicado al país y esas líneas rojas se mantendrán hasta el final. Hasta el final.

En eso tengan la seguridad de que si estoy sentado con las Farc, es porque uno hace la paz con los enemigos.

No hay, quiero recordarles –y perdónenme la falta de modestia, pero es la realidad- no hay un colombiano que le haya pegado más duro en los 60 años de historia a las Farc, que este servidor.

Ningún colombiano les ha dado tan duro, por eso están negociando.

Pero uno se sienta a negociar con los enemigos, no con los amigos.

Y les hace concesiones para lograr la paz, porque las guerras asimétricas como las que hemos tenido durante estos 50 años, no es posible esa victoria de acabar totalmente con el enemigo.

Hay que negociar una salida. Y al negociar tiene uno que sentarse, ¿o cómo negocia? Y hay que hacer concesiones, ¿o cómo llega a unos acuerdos?

Pero esas concesiones son mínimas frente a los inmensos beneficios de la paz.

Una paz que va a permitir que inversiones como estas se multipliquen por el país.

Qué bueno además ya ver gente visionaria que se está anticipando a eso.

Hoy estoy inaugurando esta planta, la más moderna de producción de etanol en el mundo entero, según me explicaba el señor Teixeira: no hay planta más moderna de producción de etanol que esta donde estamos hoy inaugurando.

Hace unos meses, Unilever, inauguramos la planta más moderna del mundo entero para empaquetar productos.

Hace unas semanas, en Cartagena, la planta más moderna del mundo en producción de tubos para los oleoductos petroleros.

En Tocancipá, hace también unas semanas, Coca Cola Femsa, inauguró la embotelladora más moderna del mundo, no hay una embotelladora más moderna de la que inauguramos.

En Bogotá, la ensambladora de buses Mercedes Benz. ¡Mercedes Benz!

Me decían mire: esta ensambladora está a la altura de cualquier ensambladora del mundo entero y vamos a comenzar a exportar.

Eso es crear patria, eso es tener fe, como decía don Hernando Caicedo, tener confianza en el país.

Por eso les agradezco tanto que ustedes tengan esa fe, esa confianza y ese optimismo.

Optimismo que tenemos todos los colombianos que mantener.

La kriptonita de una economía es el pesimismo. Si creemos que las cosas van a empeorar, empeoran.

Colombia tiene muchísimo sobre lo cual ser optimista.

Hoy en esta turbulencia económica, dificilísima de manejar, la hemos manejado con toda la prudencia, con toda la responsabilidad.

¿Que nos está costando? Claro que nos está costando.

Es que si se nos baja el precio del petróleo a 40 dólares, estábamos acostumbrados a 100, pues tenemos que hacer ajustes que nos duelen, que nos duelen por supuesto.

Pero lo estamos haciendo de forma prudente, para no desviarnos de ese rumbo que cuando las cosas mejoren, nos va a permitir navegar mucho más rápido y crear mucha más prosperidad y lograr, ojalá, ese país en paz, con más equidad y mejor educado.

Muchas gracias.