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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el Congreso Colombiano de la Construcción 2015, de Camacol

 Cartagena, 28 ago (SIG).

Primero que todo, pedir disculpas, porque llegamos con algo de retraso. Pero esta mañana nos tocó convocar un Consejo de Ministros extraordinario para evaluar la situación que estábamos viviendo con Venezuela.

Y luego en el Consejo de Ministros sucedió algo que quiero destacar: llegó el Consejo Gremial, a nombre de todos los gremios del país, y nos manifestó su total apoyo.

Ya por supuesto no estaba presente Sandra (Forero, Presidenta de Camacol), porque estaba en el Congreso. Pero sé que estaba presente de espíritu y corazón y todo el sector productivo apoyándolo.

Pero no sólo eso, sino a renglón seguido llegaron los presidentes, voceros, directores de todos los partidos políticos, sin excepción, para lo mismo y eso es muy importante para el país.

Y eso es muy importante para el país. Muy importante que el país se una, que dejemos diferencias, que dejemos cualquier tipo de pelea y nos unamos cuando la coyuntura lo amerita.

De manera que muchas gracias a todo el sector productivo, a ustedes aquí en Camacol, por el apoyo y a todos los partidos políticos, porque creo que esa es una demostración de unidad.

El país necesita cada vez más unidad. Este país unido no lo para nadie, como lo hemos venido repitiendo.

Este año 2015 se conmemoran los setenta años desde la terminación de la más grande y cruenta confrontación en la historia de la humanidad: la Segunda Guerra Mundial.

Cuando terminó la guerra, el país vencido –Alemania– quedó en ruinas. Sus ciudades devastadas por los bombardeos, por todo lo que sucedió y un déficit de casi 4 millones de viviendas.

¿Y qué hicieron los alemanes en esta situación catastrófica? Se dedicaron a construir –o mejor, a reconstruir– y, a punta de cemento, hierro y acero, levantaron de nuevo sus ciudades, levantaron de nuevo sus casas, sus edificios públicos, y resurgieron de las cenizas.

En la década de los cincuenta Alemania creció en términos reales en tasas del orden del 8 por ciento, y no solo levantó casas sino que volvió a revivir su poderoso sector industrial. A eso se llamó “el Milagro Alemán”.

Me refiero a este ejemplo histórico porque nos muestra –de forma patente– el valor de la construcción como dinamizador de una economía.

Y eso es lo que significa la construcción en nuestro país.

No solo de viviendas, escuelas, hoteles o centros comerciales, sino también de autopistas, de puertos y aeropuertos, de acueductos y obras de saneamiento básico.

Por eso me alegra tanto –me llena de satisfacción– venir otra vez a este Congreso Colombiano de la Construcción para reunirme con los hombres y mujeres que están protagonizando “el Milagro Colombiano”.

Son ustedes, constructores; ustedes, industriales y banqueros que forman parte de la cadena de valor de la construcción, los que permiten que nuestro país –en medio de la turbulencia internacional que no ha sido fácil– siga creciendo.

Y no creciendo de cualquier manera.

Mientras el Fondo Monetario Internacional pronostica que Venezuela tendrá un crecimiento negativo del 7 por ciento. Pero vámonos más allá, Brasil, uno negativo del 1,5 y 2 por ciento o Ecuador uno negativo del casi medio por ciento –o que Argentina no crecerá–, se estima que Colombia puede crecer alrededor del 3 por ciento o más.

Ustedes tienen muchísimo que ver con esa diferencia. Esa diferencia es bien grande, seis veces más que el promedio de crecimiento esperado de América Latina.

Es menos que el año pasado, sí. El año pasado crecimos mucho más porque a todos nos golpea la situación internacional; la caída de los precios del petróleo, la caída de los productos básicos.

Pero vamos a seguir a la cabeza de la región y esto se debe en gran parte –repito– al sector constructor, a lo que ustedes y nosotros hemos hecho juntos y seguiremos haciendo en este campo.

Nuestro énfasis en promover la construcción ha tenido dos objetivos: uno, esencial, que es humano, y se traduce en el bienestar de millones de personas que no tenían techo propio y en el empleo de cientos de miles de compatriotas.

Usted recordará cuando la primera campaña que dijimos: la locomotora del crecimiento económico tendrá que ser las viviendas, la construcción de vivienda, la infraestructura, porque esa es la que jalona al resto de la industria y así ha sido.

Y el otro objetivo es económico: que la construcción nos sirva –como está sirviendo– como sector dinamizador de la economía.

Empecemos por este segundo aspecto: el económico.

El aumento de la escala de producción de vivienda en los últimos 5 años ha hecho de la construcción el sector que lidera el crecimiento de la economía colombiana. No hay otro sector que haya jalonado tanto la economía y que nos ha puesto a la cabeza de todos los países de América Latina.

Entre los años 2011 y 2014 el PIB de la construcción creció a un promedio cercano al 9 por ciento anual.

Y –como siempre recordamos– es un sector donde la inversión se multiplica el resto de los sectores. Moviliza subsectores de todo tipo 32, 33,34 subsectores de la industria.

Veámoslo en cifras: con una inversión de 10 billones de pesos que tenemos prevista para este segundo cuatrienio, esperamos construir 450 mil viviendas más con la financiación o co-financiación del Gobierno nacional.

Esos 10 billones que pone el Gobierno sirven de base para generar ventas de vivienda por más de 40 billones de pesos, que implican –a su vez– la adquisición de insumos industriales por cerca de 20 billones de pesos.

Ese es el círculo virtuoso de la construcción como motor de la construcción como motor de la economía. Por eso me tendrán siempre en este congreso porque ustedes son vitales para el crecimiento económico.

Todo eso está muy bien, pero para mí para mí Gobierno lo más importante es el factor humano y la contribución del sector por ejemplo, en la disminución de la pobreza.

Y eso se hace en varios aspectos: por un lado, hemos cumplido el sueño de millones de colombianos –sobre todo, y eso es algo que a todos nos debe producir una gran satisfacción, de los más pobres, de los más vulnerables– de tener una casa propia.

Con el Vicepresidente y con el Ministro Henao, cuando vamos a entregar esas casas, esas escenas de agradecimiento de familias que nunca se habían imaginado tener una casa propia y cuando les entrega uno la llave de su casa, de su apartamento, esas historias de vida que cambian además, les cambia la vida. Eso es lo que hace esta labor muy satisfactoria.

Del más del millón de viviendas que se construyeron en los últimos 5 años, más de la mitad son viviendas de interés social urbanas y rurales.

En total, más de 4 millones de colombianos se han beneficiado con una vivienda nueva.

Dentro de ellos, hemos buscado apoyar principalmente a los más débiles, pero sin olvidar tampoco a la clase media –la clase de la mitad del sándwich, que casi nunca recibe beneficios–.

Ustedes conocen nuestros programas, porque es con ustedes que los hacemos:

 Vivienda Gratuita para los más pobres
 Casa Ahorro, con subsidios para familias con ingresos entre 1 y 2 salarios mínimos
 Mi Casa Ya, con subsidios para familias con ingresos entre 2 y 4 salarios mínimos
 El programa de subsidio a la tasa para viviendas VIP y las viviendas VIS
 Y el llamado Frech Contra-cíclico, que nos inventamos cuando yo ocupaba el cargo quedó hoy ocupa Mauricio Cárdenas, en el Banco de la República, con subsidios a la tasa para viviendas NO VIS.

Y doctor Mauricio, escuchó la petición de Sandra, hay que reglamentarlo rápido.

Usted me decía que esos son recursos para el año 2016, pero entre más pronto tengamos la reglamentación, más pronto podemos poner a marchar los programas y eso es lo que más nos interesa. Entonces pongámosle el acelerador a eso.

En el campo también estamos construyendo o mejorando las viviendas para que sean más amplias, con piso de cemento, de mejor calidad, y estamos beneficiando a miles de campesinos.

Ahí también el impacto de esas inversiones en la parte social es inmensa porque allá está concentrada con más intensidad la pobreza.

Con todos estos programas –ustedes y nosotros– estamos haciendo una verdadera revolución de la vivienda en Colombia, y estamos avanzando, cada vez más, en ese propósito de construir un país de clase media, reducción de la pobreza, la pobreza extrema.

Y uno de los principales efectos de la política de vivienda es que un millón 900 mil personas han dejado de vivir en condiciones de hacinamiento crítico.

Eso tiene un impacto social enorme y hemos mejorado sustancialmente la cobertura de servicios públicos.

En estos cinco años hemos llevado agua potable a 5 millones de colombianos que no la tenían. Imagínense en un instante lo que siente una persona que nunca ha tenido acceso a agua potable a que le den agua potable.

Yo a veces cuento una anécdota que me sucedió con el Ministro Henao en Carmen de Bolívar.

Fuimos allá a inaugurar la primera fase del acueducto. Salió el chorro de agua, nos bañamos en ese chorro de agua y de pronto la gente decía: Presidente, mentiras, embuste.

Yo dije ¿embuste? ¿Pero qué pasó? Entonces eso no es cierto, eso es mentiras.

Pero si esto es agua…

Entonces yo les decía ¡pero si estoy mojado!

No, eso es mentira.

Yo decía eso es el realismo mágico de García Márquez. ¿Qué está pasando?

Pues resulta que a Carmen de Bolívar le habían prometido durante 55 o 60 años,  cada gobierno, que les iban a dar agua y nunca llegaba el agua.

Y a veces llevaban un carrotanque, les ponían agua y el carrotanque se iba y los dejaban sin agua.

Pero esa población cambió, cambió tanto que la vez fui a inaugurar la segunda parte del acueducto y me dijeron: ‘ajá, Presidente. Está muy bien el agua y ahora las carreteras, las calles y el alcantarillado.

Por eso siempre hay una demanda superior a la oferta y a los servicios.

En alcantarillado a 5 millones 200 mil personas que no contaban con servicio de alcantarillado. En gas natural hay más de 2 millones 100 mil nuevos usuarios.

Ese es el país que queremos construir, con más equidad, con mejor calidad de vida y ustedes ahí han contribuido enormemente. 

Y otro efecto fundamental humano de la construcción –por supuesto– es el empleo.

Hemos puesto el empleo como prioridad en el Gobierno. Hemos aumentado además el empleo solamente en la construcción en más de 320 mil puestos de trabajo. Ustedes lo han aumentado, no nosotros; usted con su actividad. Con lo que logramos el máximo histórico de 1 millón 400 mil colombianos trabajando en este sector.

1 millón 400 mil colombianos. Eso nunca se había visto.

Son compatriotas vinculados por ustedes, con todas las ventajas del trabajo formal, con prestaciones y seguridad social.

Y ahora que vivimos esta crisis humanitaria en la frontera con Venezuela, quiero agradecerle, Sandra, a usted, a Camacol su disposición a colaborar.

Desde el primer día, desde el primer momento, supe de la oferta de ustedes. Junto con el Ministerio de Vivienda, se identificaron unos proyectos en los que van a poder trabajar 300 de estos colombianos deportados o afectados por la situación fronteriza que tanto lo necesitan.

Muchas gracias, porque eso es solidaridad.

Y valga resaltar que el apoyo a los colombianos no solo se refleja en viviendas.

Como ustedes saben, en nuestro propósito de implementar la jornada única en los colegios oficiales, estamos comenzando a construir 30 mil aulas escolares, lo que equivale a hacer en tres años, en tres años ya están abriéndose las ofertas , lo que al ritmo en que veníamos, nos hubiera tomado 60 o 70 años completar.

Ustedes son también nuestros socios en este empeño por la calidad educativa.

Ahí estamos es haciendo una especie de carambola. Necesitamos jalonar la economía, es parte del PIPE2.0. Necesitamos la jornada única  para aumentar la calidad o si no, no se puede aumentar. Pero tenemos el cuello de botella de que no tenemos colegios suficientes. Construyamos colegios.

De ahí nació  esta iniciativa que va a tener un efecto muy positivo en todos estos frentes.

Y quiero decirle, Sandra, que me alegra ver la postura del gremio frente al alza del dólar, que es lo que esperamos de los empresarios colombianos en estas situaciones, en esta nueva coyuntura: encontrar las oportunidades detrás del desafío.

Venimos con el Ministro de Hacienda, del Congreso de Asobolsa. Y me decían  decían mire, aquí hay una oportunidad muy muy importante. Este país está sufriendo una transformación que creo que es para bien. Vamos a poder fortalecer los sectores no minero energéticos.

Veníamos como decía Carlos Gustavo Cano en un reportaje que le leí, de un  período con una economía, con una moneda sobrevaluada y ahora estamos con una moneda en equilibrio o subvaluada.

Y hablábamos con el Subsecretario del Tesoro, con el Ministro de Hacienda,  hace un par de días, que estuvo aquí en Colombia cómo todo el  milagro de los tigres asiáticos se basaba en una  moneda subvaluada.

Eso genera  mucho más crecimiento y ahí tenemos una enorme oportunidad.

Este es el momento para que el sector exporte –como usted ha dicho–, exporte insumos, productos terminados, servicios. Y también para que promueva, como también lo decía Sandra,  la inversión del exterior en vivienda en nuestro país.

Muchos colombianos afuera y muchos extranjeros, pueden aprovechar esta situación cambiaria para comprar vivienda en Colombia. Sé que hay muchos que están muy interesados y esto  les da una oportunidad de oro.

Y ustedes se pueden organizar en esas feria para  promover esa actividad.

Y como dice el dicho, “ayúdate que yo te ayudaré”.

Ustedes están haciendo bien su tarea y nosotros, como Gobierno, queremos ayudarles a que sigan prosperando y sigan siendo competitivos por el bien de Colombia.

La actividad de ustedes genera mucho, mucho bien aquí en nuestra patria.

Así que quiero ratificarles el anuncio que ya les hizo el Ministro Henao, y que responde a una solicitud de ustedes, que me hicieron aquí en la casa del doctor Marín,  hace casi una semana.

Que yo no sabía, no estaba enterado de ese problema y por eso le dije aquí les traigo el problema resuelto. He dado las instrucciones, como dijo Henao,  al Ministro de las TIC y al Ministro del Interior –que debía estar aquí, aquí está, que ya tiene las instrucciones–, que suspendan ese reglamento técnico para las redes internas de comunicaciones y el reglamento de los bomberos. Todo ese impacto negativo que tiene en la construcción.

Ahora, no quiere decir esto que no vaya a haber nuevos reglamentos técnicos; tiene que haber. Pero los vamos a estudiar es con  ustedes, analizando su impacto normativo y económico, y tratando de  disminuir los costos y disminuir las trabas  para prevenir y mitigar cualquier efecto negativo

Y con este objetivo, vamos a crear el próximo mes la Comisión Intersectorial de Reglamentos Técnicos para Vivienda –como es natural, liderada por el Ministerio de Vivienda– para que, previo un juicioso análisis, apruebe toda propuesta de reglamento técnico que incida en la construcción de vivienda.

O sea que ustedes van a tener voz y voto ahí en esa comisión para que puedan concertar con nosotros cualquier paso que se dé en esa dirección.

Ningún reglamento –¡ninguno, que quede claro!– que afecte la construcción de vivienda podrá adoptarse sin el visto bueno de la comisión.

Apreciados constructores de Colombia:

Les hablaba al comienzo del Milagro Alemán, sustentado en buena parte en la actividad constructora.

Pues bien... ese Milagro para restaurar un país después de la guerra requirió de una condición obvia y esencial para que ocurriera: la paz.

Alemania pasó de ser un país destruido hace 70 años, a ser la principal potencia económica de Europa hoy, porque supo direccionar sus recursos y su talento humano, y porque lo ha hecho en un entorno de paz.

Y no solo Alemania… Los ejemplos abundan de lo que pueden hacer los países cuando logran la transición de la guerra a la paz.

Oigan estas cifras.

En Sudáfrica, para dar un ejemplo, luego de firmar la paz, la inversión extranjera directa se multiplicó por 12 y las exportaciones se multiplicaron por 9.

Otro ejemplo. En Sierra Leona, la inversión extranjera se multiplicó por 10 y su crecimiento aumentó en 14 puntos.

Otro país, Angola, luego de firmar la paz, tuvo crecimiento sostenido por varios años cercano al 18 por ciento.

O  Sri Lanka. Solamente el sector del turismo –un sector donde nosotros tenemos un potencial enorme, que creció en un 34 por ciento.

Y en Perú –para dar un ejemplo más cercano–, luego de que Sendero Luminoso dejó de hacer presencia en sus áreas rurales, han vivido una verdadera revolución agroindustrial, gracias a la cual hoy exportan 600 productos agrícolas a 157 países.

Si ellos pueden… Si ellos pudieron… ¿Por qué nosotros no?

Miren todo lo que hemos logrado juntos a pesar del conflicto interno armado que hemos soportado durante medio siglo.

Imaginen por un momento lo que podremos lograr, lo que podemos construir, los avances sociales que alcanzaremos, si terminamos este conflicto.

Por eso hoy les hago un llamado a LA CONFIANZA, tanto en la economía que estamos sosteniendo entre todos como en la búsqueda de la paz, que estamos asumiendo de manera seria y prudente.

Yo les garantizo una vez más,  no hay una coma, no hay un punto en lo que estamos acordando, que afecte de manera negativa a ningún  empresario. Todo lo contrario, el resultado de todo lo que vamos a negociar tiene unos efectos muy,  muy positivos.

Y no puedo terminar –por supuesto– sin referirme brevemente a lo que está ocurriendo en nuestra frontera con Venezuela.

¡Qué paradoja! Mientras acá nos reunimos para ver cómo construimos más viviendas, allá… ¡las demuelen!

No se dan cuenta de que en las casas que han destruido vivían familias humildes, familias trabajadoras, que confiaban en ellos,  niños no solo niños colombianos sino también muchos nacidos en su suelo, niños venezolanos.

Pero si allá no los quieren... ¡acá los queremos! Acá los recibimos con todo el amor, con todas las ganas de apoyar y de abrazar a quienes han sido tratados y humillados injustamente.

Porque –lo digo en el escenario más propicio–, acá en Colombia preferimos CONSTRUIR, más que tumbar… preferimos acoger, más que expulsar.

¡Y que sepan nuestros compatriotas deportados que Colombia es tierra de bienvenida, tierra de oportunidades, tierra de afecto, tierra de futuro!

De eso dan fe ustedes –los constructores de Colombia–, que son un gremio con signo positivo, un gremio con razones para el optimismo.

Y hoy los invito a que sigan siendo el sector que hace la diferencia, el sector que jalona, el sector que crece y –sobre todo– el sector que ayuda a crecer.

Hoy los convoco a que sigamos trabajando por que los más pobres tengan viviendas dignas y nuestros niños aulas de calidad en sus colegios.

¡Hoy los convoco –de todo corazón– a que sigamos creyendo!

Muchas gracias.