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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la XXXVI Caminata por la Solidaridad

 Bogotá, 30 ago (SIG).

¡Qué alegría acompañar un año más esta caminata tan querida por los colombianos!

Y quiero empezar felicitándola, nuevamente, doña Nydia –a usted y a todos los miembros de la Fundación– por estos 40 años de trabajo, 40 años de trabajo continuo por el bienestar de los niños, por el bienestar de los más vulnerables.

Son cuatro décadas de la Fundación y 37 caminatas, con esta que está por empezar…

Y lo mejor es que son los mismos colombianos los que han hecho suya esta tradición. Ya esto no le pertenece a la Fundación; le pertenece a toda Colombia, doña Nydia.

Esta caminata se volvió un símbolo de lo que somos los colombianos, gracias a su trabajo, gracias a su ejemplo y que cuenta siempre con el apoyo de los artistas, de las celebridades y de las diversas regiones del país. Lo vemos año tras año.

Fíjese, doña Nydia, que hoy pensaba hablar de paz…

Tenía pensado hablar de algo que en el país no se ha resaltado lo suficiente, y es que en el último mes –en los últimos 40 días para ser exactos– Colombia ha vivido los días menos violentos de estos últimos 40 años.

En estos últimos 40 días hemos vivido los colombianos los días menos violentos de los últimos 40 años. Y eso no lo ratifican todas las cifras que nos da el General Palomino, nuestra Policía.

Es decir, en lo que tiene de vida esta fundación no se había visto una temporada con menos muertos, con menos víctimas producidas por el conflicto, como la que estamos viviendo.

No es un cese al fuego definitivo, ni hemos llegado todavía a los acuerdos finales… pero lo cierto es que estamos viviendo ya una especie de anticipo de lo que podría ser la paz.

¡No más noticias de atentados, no más noticias de mutilados, de combates entre colombianos, de muertes y desolación!

Yo creo que estas semanas nos dan una esperanza de que podemos lograrlo, y de que podemos recuperar la alegría de ser un país donde no nos matemos entre nosotros.

Pero mire usted, querida Nydia… Igual que en el terremoto del Cauca del 83, igual que en la tragedia de Armero del 85, igual que en el terremoto del Eje Cafetero del 99, o en la Ola Invernal de hace apenas cuatro años, otra vez nuestros compatriotas en apuros nos necesitan.

Parece increíble que tengamos que decir esto en pleno siglo XXI, pero hemos visto –atónitos, indignados– la deportación arbitraria y el maltrato de compatriotas, por el solo hecho de ser colombianos y no tener sus papeles en regla.

Y ahora tenemos a miles de personas que cruzaron la frontera –obligados o presionados–, dejando atrás sus hogares, sus pertenencias, sus amigos e incluso a sus hijos.

Casas demolidas, familias separadas, bienes perdidos… Exclusión y desarraigo… Son la antítesis de esos valores a los que invita el evento de hoy.

Yo no quiero en esta caminata enviar un mensaje de confrontación. No se trata de eso.

Yo quiero enfatizar la importancia de que los colombianos nos unamos por las buenas causas: desde la paz hasta la ayuda a estas familias injustamente desplazadas.

Le decía a Nydia: qué pertinentes la letra del himno de la Fundación, que comienza diciendo:

‘Por Colombia aliada en nuestra fe y gran humanidad nuestras manos se unirán’.

Y afortunadamente está unida.

La solidaridad es crear una cadena de valores y acciones para ayudar a quien lo necesita.

Otra vez, doña Nydia, cientos de familias requieren del apoyo del Estado y del respaldo de Colombia, y todos estamos aquí para decir: ¡PRESENTES!

Le agradezco mucho su oferta de abrir una cuenta, que es la forma más efectiva y más conveniente de ayudar, la apertura de cuentas.

Enviar a la frontera ayudas materiales no es tan conveniente por la dificultad de su administración. 

Si en otras partes destruyen casas… nosotros vamos a seguir construyendo.

Si en otras partes expulsan familias… nosotros vamos a seguir acogiendo.

Si en otras partes incentivan el odio… nosotros le apostamos a la reconciliación

¡Esa es la Colombia solidaria, esa es la nueva Colombia, que debemos estimular!

Y yo quisiera terminar estas palabras citando a un personaje al cual entrevistaron esta semana en un periódico, El Tiempo. Un médico palestino que perdió a sus tres hijas y a una sobrina en un bombardeo.

Y decía lo siguiente y lo cito textualmente:

‘La violencia no puede ser tratada con violencia. La venganza no puede ser tratada con venganza. Se necesita un enfoque alternativo y positivo.

Y les pido a los colombianos que se unan como hermanos, que trabajen como colombianos todos, porque se necesita coraje para hacer la paz.

La amabilidad y el perdón no son una muestra de debilidad sino de fortaleza. Se necesita más coraje para ser amable que para tener rabia y querer venganza.

Entiendo la rabia pero en la vida hay prioridades. Y una de las prioridades de la vida no es el pasado. El pasado es para aprender de él. La prioridad en la vida es el presente y es el futuro.

El futuro son los niños, son los jóvenes de Colombia. El legado que todos los padres deben dar a sus hijos es un futuro para que todos se eduquen y trabajen juntos como hermanos colombianos”.

Cierro esa cita.

Muchas gracias.