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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la entrega de Premios Portafolio 2015

 Bogotá, 3 dic (SIG).

“En menos de dos décadas, un país que muchos consideraban un estado fallido, se ha convertido en una de las principales economías de América Latina, y además con una sociedad cada vez más avanzada y progresista. El milagro colombiano es sorprendente y el progreso de años recientes es un modelo a seguir tanto regional, como globalmente”.

Esta opinión fue consignada por Jason Marczak, subdirector del Centro de América Latina del Atlantic Council en una columna que publicó en El País de España hace apenas unos días.

Y no es solo su punto de vista. Son muchas las miradas que se vuelven hacia nuestro país con asombro y con admiración para intentar entender la realidad de una nación que está pasando de ser un referente de violencia, de narcotráfico, de violación de los Derechos Humanos, como lo éramos, infortunadamente, a convertirse en un ejemplo de trabajo serio, de trabajo continuo, por sostener el crecimiento económico, cerrar brechas sociales y lograr la paz.

Esa Colombia en progreso, esa Colombia que avanza hacia las metas más ambiciosas, es la que nos ayudan a forjar estos empresarios que hoy fueron premiados y todos los empresarios aquí presentes, a quienes les extiendo nuevamente mi más efusiva felicitación.

No puedo referirme a todos, pero sí quisiera hacer mención especial de mi buen amigo, a quien conozco de toda la vida, Ernesto De Lima, que recibió el premio de Vida y Obra Empresarial.

Ernesto no solo ha sido un pionero y un innovador en el mundo de los seguros y en todos los servicios financieros en general, sino que ha sido ante todo un gran vallecaucano, y un gran colombiano, que trabaja siempre por su región, por su país, que me ha acompañado en muchísimas aventuras con entusiasmo, y de muchas iniciativas que adelantamos juntos para poner nuestro granito de arena y mejorar a Colombia. 

Con usted Ernesto, solo tengo palabras de gratitud y creo que lo mismo pueden decir sus amigos y todos sus compatriotas. Por eso lo felicito de todo corazón.

Y gracias a usted, y gracias a todos los empresarios que hoy fueron galardonados, y a los empresarios que están aquí presentes, es que hoy vivimos ese momento que hoy mencionaba este columnista de El País de España.

Como dije en alguna oportunidad, el Gobierno es solo el director de orquesta, pero son ustedes los empresarios, el sector productivo, los virtuosos, los músicos que sacan la mejor melodía de sus instrumentos y entre todos tocamos –y espero que podamos continuar tocando- esa sinfonía del nuevo país.

Yo llevo cinco años viniendo a este premio en mi condición de Presidente. 

Y a mí me gusta a veces repasar lo que he dicho antes, para comparar y darnos cuenta del camino recorrido.

Porque en estos últimos cinco años han pasado muchas cosas y creo que la mayoría positivas.

En diciembre del 2010 vine a este premio, usted recordará Ricardo Ávila, con una serie de retos y de propuestas que estaban en la imaginación, o apenas en unos documentos preliminares.

Me acuerdo perfectamente que hablamos del empleo que en ese momento se encontraba en dos dígitos.

Le dije al Director de Portafolio: ‘vamos a hacer todo lo posible por bajar ese desempleo a un dígito’.

Y esa promesa ha sido cumplida en más de 60 meses que llevamos, la inmensa mayoría, con pocas excepciones, se ha reducido el desempleo frente al mismo mes del año anterior.

En los últimos nueve meses, o sea nueve meses consecutivos, hemos tenido ese desempleo en un dígito, y tal vez la cifra más diciente la publicó el Dane la semana pasada cuando dio las cifras de desempleo.

Cuando vinimos aquí hace cinco años, teníamos, y lo mencioné, 19 millones de personas ocupadas.

En octubre de este año, en octubre 15, tenemos más de 23 millones de personas ocupadas, por primera vez en la historia.

Y lo importante, lo interesante, no solamente es que hemos aumentado 4 millones, un poco más de 4 millones de empleos que se han generado, sino que en la cifras de la semana pasada, el 80 por ciento de los empleos generados, 80 por ciento, eran empleos formales.

Y eso es muy importante, porque eso tiene un efecto muy positivo en todo el engranaje de la economía, de toda la seguridad social.

Me acuerdo que en ese diciembre de 2010 la queja de muchos empresarios, la queja de los cafeteros, de muchos exportadores, era la tasa de cambio.

Una tasa de cambio que teníamos sobrevaluada, y que llevábamos muchos años con esa tasa de cambio sobrevaluada.

Estaba por debajo de 2.000. Hoy la tenemos por encima de 3.000. Esto tiene tanto de largo, como de ancho.

Pero representa, y así es el enfoque, la actitud que tienen los ganadores, representa una oportunidad, una oportunidad de oro para los empresarios, para los exportadores.

Porque nos pone en esa senda donde estuvieron los países asiáticos, los ‘tigres’ asiáticos, durante tanto tiempo, de una tasa de cambio competitiva.

Dejamos de depender tanto de los productos minero-energéticos, y se fortalecen, tenemos la oportunidad de fortalecer, el resto de los sectores productivos, diversificar más la economía, y por consiguiente darle más dinamismo hacia el futuro.

Ya hay sectores que se están beneficiando enormemente de esa devaluación y que generan mucho empleo.

El sector cafetero, mañana voy a ir a clausurar su Congreso.

Hace cinco años estábamos rumbo a una producción de menos de siete millones de sacos, en este año vamos a llegar casi a 14 millones de sacos.

Y eso da la idea de cuál ha sido la transformación en ese solo sector.

Me acuerdo que hace cinco años –Ricardo- le mencioné que estábamos con una idea, que inclusive no mencioné a México en ese momento porque México no era parte, que estábamos hablando con el Presidente Alán García, y el Presidente (Sebastián) Piñera, quien estuvo además aquí la semana pasada en el Congreso de Infraestructura, que estábamos mencionando la idea de crear un proceso de integración en América Latina que llamaríamos la Alianza del Pacífico.

Pues de ese momento a hoy esa Alianza se ha convertido en el proceso de integración más exitoso en toda la historia de América Latina.

Con un criterio pragmático, con un enfoque muy de hacer las cosas bien y de hacer las cosas rápido, cuatro presidentes hemos venido avanzando en ese proceso de integración, que hoy tiene más de 49 observadores y que está en cierta forma de moda en el mundo.

Hace unos días estuvimos en Manila (Filipinas), en la primera Cumbre Alianza del Pacífico – Apec.

Apec es un socio ideal y natural de la Alianza del Pacífico, donde las oportunidades para Colombia se multiplican.

Y de la misma manera, diciembre del 2010, le dije a Ricardo Ávila que teníamos la intención de ingresar a la OCDE. Le dije por qué.

La OCDE no es, como algunos dicen, un club de países ricos, es una organización dedicada a reunir las mejores prácticas, las mejores políticas del mundo entero.

Quienes hacen parte de la OCDE en cierta forma dan una garantía de la calidad de sus políticas públicas, y en ese momento iniciamos el camino difícil para ingresar.

Hace dos días estuve en la OCDE, en el Consejo de la OCDE en cierta forma haciendo una especie de rendición de cuentas en lo que hemos avanzado en 23 comités de lo que tienen que aprobarlo nuestra políticas pública sobre diferentes temas, de esos 23, 10 dieron su aprobación formal, nos quedan 13 por aprobarse, nuestra aspiración es que al final del año entrante podamos completar ese proceso y dejarle a las próximas generaciones esa garantía, ese sello de calidad.

Porque cuando uno ingresa a esa organización ingresa a un proceso de mejoramiento continuo, porque eso es lo que hace la organización, donde están las mejores prácticas en materia de salud, en materia de educación, en materia de infraestructura, en materia de regulación de telecomunicaciones y eso es lo que los países buscan acoger tienen una fuente infinita, ha sido una inmensa utilidad en estos cinco años el proceso de ingreso porque hemos contado con una organización que nos ha indicado, nos ha hecho sugerencia sobre qué tipo de reformas debemos introducir y poco a poco la hemos venido introduciendo.

Una parte importante del Plan de Desarrollo que aprobamos este año tiene muchísimo que ver con las recomendaciones de la OCDE y como digo para los empresarios eso es un sello de calidad, porque so lo que significa es que los gobiernos entrantes pues van a tener que mantener una calidad en sus políticas públicas hacia delante lo cual debe ser un motivo de tranquilidad para mucha gente.

Aquí también dije hace 5 años que teníamos la idea de pasar una reforma que iban a ser difíciles, iban a ser muy controvertidas pero que eran unas reformas muy necesarias también pensando en el largo plazo del país.

La reforma a la Constitución para introducir el criterio de sostenibilidad fiscal como un criterio fundamental casi a la par de un derecho fundamental a fin de poder mantener una disciplina fiscal y una base fiscal para que la economía evite esas crisis que se daban cada cierto tiempo.

Esa reforma la introdujimos en el semestre siguiente y fue una de las discusiones más lindas, más interesantes que dieron en el propio congreso y luego en la Corte Constitucional.

¿De por qué un Gobierno va a proponer que se asemeje la responsabilidad fiscal a un derecho fundamental? 

Y el argumento era muy sencillo, las crisis fiscales lo primero que hacen es vulnerar los derechos los ciudadanos y lo hemos visto en Colombia, a mí me tocó como ministro de Hacienda recortar los presupuestos de educación, de salud, vulnerar los derechos de muchos colombianos en unos frentes y al mundo entero le ha tocado lo mismo.

Por eso evitar las crisis fiscales es una forma de garantizar los derechos y con ese enfoque se aprobó esa reforma.

Que arreglo seguido, aprobó también la regla fiscal que hoy mantenemos y que vamos a seguir manteniendo para darle confianza a los mercados internacionales, a los inversionistas sobre para donde va nuestra economía.

También les dije que íbamos a hacer una reforma o a ensayar en reformar todo el régimen de regalías, unas regalías que estaban concentradas en muy pocos departamentos, en unos pocos municipios y que no estaban siendo bien invertidas.

Esa reforma también fue aprobada en el Congreso, hicimos un evento hace unos días patrocinado por el BIP por la OCDE, el Banco Mundial de hacer una evaluación de cómo va a estas alturas el régimen de regalías y como ha funcionado eso que montamos para que todos los departamentos y todos los municipios recibieran las regalías.

Y el balance es muy positivo, 28 billones de pesos en proyectos regionales, de esos 28, 18 corresponden a las regalías, el sistema general de regalías.

Ya hay más de 4 mil obras terminadas, hay 7 mil en ejecución obras que están siendo un gran impacto en muchos municipios que nunca habían teniendo ese tipo de inversiones, que no lo habían tenido la oportunidad de tener esas inversiones y con algo muy importante que creo que es un aporte fundamental a eso que el doctor Ricardo Ávila llamaba la necesidad de combatir la corrupción.

Para darles un ejemplo. El sistema de regalías anterior que muchas veces –cuantos informes no vieron en estos periódicos- ¿dónde están las regalías? ¿Qué se hicieron los billones de pesos de regalías? ¿Dónde están invertidos?

Porque realmente había un sistema muy corrompido, muy ineficiente.

La última cifra, el último balance que antes más de 8.500 proyecto o iniciativas, hallazgos se identificaban como susceptibles de corrupción o como ya en el proceso de corrupción 8.500 todos los años.

Con este sistema eso bajo a un poco más de 200, de 8.500 a 200.

Yo siempre le eh dicho a los funcionarios, eso es demasiado todavía, eso les da una idea.

El sistema que montamos, la verificación y los controles que hemos puesto a través de los llamados OCAP han venido funcionando con mucha efectividad.

Hace 5 años les anuncié que íbamos a prender esas locomotoras de la infraestructura, de la vivienda para jalonar la economía.

La locomotora de la infraestructura duramos un tiempo reorganizando la institucionalidad. Liquidamos el Inco que era otra entidad corrupta, ineficiente, creamos la ANI.

Y nos propusimos iniciar la cultura de la estructuración para que en el Gobierno no se hicieran los proyectos como se venían haciendo se licitaban primero y se estructuraba después por eso costaba 5, 10, 20 veces más a veces quedaban a mitad de camino.

Todo eso se cambió, eliminamos los anticipos en las grandes concesiones, en las grandes obras y en el Congreso de la Infraestructura la semana pasada dimos un balance.

Las concesiones por ejemplo de cuarta generación ya 10 de la 1ra ola están en obra comienzan este mes ya los camiones, los buldóceres a moverse. 9 de la segunda ola ya están adjudicadas y 2 de la tercera ola están en licitación.

Hay también, lo hemos llamado las vías para la prosperidad, vías secundarias, otras vías terciarias. Está también en proceso una inversión de más de 6 billones de pesos en obras de gran importancia para muchos departamentos.

Está en marcha lo del río Magdalena que también lo hemos anunciado llevamos cerca de 50 aeropuertos modernizados, esta misma mañana llegamos de Europa a la madrugada y por l mañana fuimos a inaugurar la torre de control del aeropuerto El Dorado y el Centro de gestión aeronáutico.

Fuimos a inaugurar la torre de control del aeropuerto Eldorado y el centro de gestión aeronáutico.

Es realmente impresionante el efecto que eso va a tener -ahí me lo explicaron en detalle- sobre la eficiencia del aeropuerto, para darles una cifra: hoy más o menos entran y salen, despegan y aterrizan 52 vuelos por hora, con este nuevo sistema en tecnología de la más avanzada, ningún aeropuerto tiene mejor tecnología que el aeropuerto Eldorado.

Hoy esos 52 vuelos pasan a 90 vuelos que pueden entrar y salir cada hora, es un aumento del más del 50 por ciento. El efecto de eso sobre el tiempo de ustedes cada  vez que van a aeropuerto y tiene que esperar, o el tiempo de ustedes cada vez que ven los aviones dando vueltas para que le den turno para que le den aterrizar, pues se van a ahorrar mucho tiempo.

Las empresas aéreas se calcula que se van a ahorrar 100 millones de dólares solamente en combustible.

Y hablando de uno de los premios que hoy se otorgaron, el premio al medio ambiente, la emisión de gases bajará sustancialmente.,

Algo parecido estamos haciendo con los puertos. Ustedes han visto que esas locomotoras están ya en pleno apogeo, en viento en popa

En vivienda dijimos aquí que íbamos a construir –que era nuestro objetivo- un millón de viviendas, luego dijimos que 100 iban a ser gratis. Nos acusaron de lo divino y lo humano, que para qué prometíamos algo que no podíamos cumplir, que esas 100 mil gratis era imposible de hacer, que eso sería un despelote, que eso era pura demagogia. Ya la semana pasada entregamos la casa 100 mil y el millón de viviendas de diferentes niveles se han construido y seguiremos construyendo.

Lo que queríamos y así lo dije hace cinco años, era entrar en un círculo virtuoso, con un bajo déficit fiscal, con mejor acceso a los mercados financieros internacionales, porque ese bajo déficit fiscal iba a reducir los costos de financiamiento, eso generaría más inversión.

La inversión en estos cinco años ha crecido casi que exponencialmente. El primer trimestre de este año por primera vez en la historia, la inversión estuvo por encima del 30 por ciento. Eso genera más crecimiento, eso genera más ingresos, genera más empleo.

Ese círculo virtuoso sin duda alguna lo teníamos a finales del año pasado, recuperamos el grado de inversión, nos subieron la calificación no una sino dos veces –cosa que nunca había sucedido- y estábamos como en pleno apogeo cuando vino la baja del precio del petróleo.

¿Cómo reaccionamos?, como creo que se debe reaccionar, de forma oportuna, haciendo los ajustes lo más rápido posible pero al mismo tiempo poniendo como pañitos de agua tibia o pañitos de agua caliente para que el efecto no sea tan duro en el crecimiento con políticas anti cíclicas, manteniendo eso sí la responsabilidad fiscal, que eso es la confianza, el futuro de la economía que hay que cuidarla a toda costa.

Si esa confianza sobre todo con el vecindario que tenemos en estos momentos: Venezuela creciendo al menos 10 por ciento, Brasil en recesión –las cifras de ayer fueron bien preocupantes- Ecuador lo mismo. La región no va, América Latina no va a crecer más del 0.2, 0.3 por ciento.

Cualquier señal de irresponsabilidad fiscal no la va a cobrar muy duro, por eso tenemos que ser y hemos sido especialmente cuidadoso. La respuesta ha sido –creo yo- oportuna, ha sido dura, nos ha tocado apretarnos el cinturón en forma drástica.

Pero al mismo tiempo hemos logrado mantener ciertas políticas que nos van a permitir crecer este año –yo sigo apostando que vamos a crecer- por encima del 3 por ciento, que será tal vez el crecimiento más alto de las economías medianas y grandes de América Latina nuevamente, porque habíamos adquirido la camiseta amarilla el año pasado.

Pero por supuesto hay muchos desafíos, hay muchos problemas. Ricardo mencionaba alguno de ellos, sabemos que hay indicadores muy negativos, la bolsa se ha venido abajo, hay otros indicadores que no son positivos y que a pesar de haber avanzado lo que hay por avanzar es muchísimo, tenemos mucho trecho por recorrer, tenemos un déficit comercial y en la balanza de pagos muy preocupante que tenemos que ir reduciendo.

Se demora el efecto de la devaluación en ajustar las economías, eso es algo que sucede en todas las economías, pero aparte de eso tenemos que estimular más empresas como Luker que ganó hoy la empresa a la mejor exportación. Y tenemos que ser mucho más agresivos para poder beneficiarnos de ese acceso privilegiarnos que tenemos hoy a más de mil 500 millones de consumidores en los diferentes mercados.

Tenemos el reto del fenómeno de El Niño que infortunadamente nos va a pegar muy duro, tenemos que ser conscientes, comienza en este mes y se va a prolongar a marzo –abril, eso va a tener un efecto muy negativo en muchos sectores.

Nos hemos querido proteger, nos hemos querido asegurar para que el efecto sea mínimo posible pero será un efecto negativo y difícil. Yo creo que sin problemas -digamos- estructurales; la lluvia nos ha ayudado en estas últimas semanas, los embalses llegaron al 67 por ciento, que es una cifra que nos da cierto grado de tranquilidad. Pero tenemos que seguir haciendo los esfuerzos para que ese Niño no tenga consecuencias más drásticas de las que nos estamos imaginando.

El entorno regional es un entorno complejo, tenemos que manejar eso también con mucha inteligencia, con mucha prudencia y mirando siempre un poco más allá de la coyuntura. Eso es algo que todos debemos que hacer, inclusive en países como Venezuela nadie hoy da cinco centavos por sus exportaciones a Venezuela, pero Venezuela tarde o temprano será un mercado muy interesante para Colombia.

Yo les digo a mis amigos exportadores: véanlo como un potencial enorme, no vayan a poner sus huevos en esa canasta en este momento pero sí no descuiden ese mercado porque el día de mañana será un mercado muy importante.

De manera que aquí tenemos una coyuntura positiva con dificultades, con desafíos pero todo esto, todo esto es pequeño a lo que aquí se ha dicho ya y quiero reiterar y ustedes me han oído y me oirán hablar de ese tema en los próximos meses con mayor frecuencia, el tema de la paz-

Yo sé que ustedes tienen inquietudes, dudas legitimas sobre el desarrollo del proceso de paz, sobre los acuerdos, sobre cómo será el postconflicto.

Hace unos días hablando de Corona, el doctor Gaviria Echevarría dio una entrevista -creo que en El Tiempo- a nombre de los empresarios. Una entrevista donde mencionó una serie de inquietudes, yo las anoté esas inquietudes, que quiero brevemente hacer referencia a ello para ir disipando cualquier duda, porque creo que aquí lo que nos ha fallado –en eso yo soy el responsable, nadie más- es en hacer más pedagogía, en explicar mejor lo que estamos haciendo. Y sobre todo, si terminamos esos acuerdos lo que tenemos que hacer es un gran esfuerzo de pedagogía para que todo el mundo entienda realmente qué fue lo que acordamos y qué va a significar eso para Colombia.

Decía Gabriel Echevarría que la justicia transicional se puede salir de control y volverse contra la sociedad.

Él dijo eso, creo yo, porque por ahí corría el rumor de ciertas afirmaciones de algunos funcionarios, que podría entrever que aquí se iba iniciar una cacería de brujas contra los empresarios, porque muchos de ellos habrán colaborado, inclusive habrán sido ‘boleteados’ por los grupos al margen de la ley y que al haber colaborado con esos grupos los iba a poner en problemas; entonces que iba a ser más bien una cacería contra el sector empresarial y no contra quienes realmente deben pagar por ser responsables del conflicto.

La respuesta es muy sencilla. Eso es totalmente inexacto, ahí no habrá ninguna cacería de brujas, el sistema especial de paz que se acordó es un sistema donde solamente, óigase bien, los máximos responsables de delito de lesa humanidad y de graves crímenes de guerra tendrán que ser juzgados y sancionados.

Para el resto no hay ningún problema. No se trata de que el resto de los colombianos tenga que ir a pagar algún tipo de pena. De manera que ahí nos va a tocar explicar muy bien que solamente los determinadores, los máximos responsables, serán quienes se someterán a la investigación, el juicio y la condena y la sanción.

Se trata que no haya impunidad para esos máximos responsables. Si hay algún empresario que haya participado y sea determinador en un crimen de lesa humanidad, pues ahí sí tendrá que pagar. Pero creo que no hay empresarios que sean determinadores de crímenes de lesa humanidad.

Preguntaba Gabriel Echavarría cuáles eran las leyes que van a pasar por el Congreso para el posconflicto.

Pues son las que van a implementar los acuerdos y ya los acuerdos más o menos se conocen, ahí no hay nada más, ahí no va a haber ninguna sorpresa.

Esta tarde, a las tres de la tarde, el doctor José Antonio Ocampo con un grupo de expertos en el sector agropecuario nos presentaron el resultado de la Misión Rural, un gran trabajo, como les dije, felicitaciones, un trabajo muy serio sobre qué se tiene que hacer con el campo colombiano y cuando uno compara lo que este grupo de personas, donde estaba también el Presidente de la SAC, y personas de gran trayectoria en el sector agropecuario, de gran conocimiento; uno compara esas recomendaciones con el acuerdo sobre el tema de desarrollo rural integral lo que descubre es que es prácticamente lo mismo: más bienes públicos, más proyectos productivos, oportunidades de comercialización de los productos, ayuda técnica, más investigación y desarrollo; lo que el campo necesita.

Y por eso dije desde hace cinco años que lo que estamos negociando en La Habana lo vamos a hacer de todas formas con Farc o sin Farc, porque es lo que el campo colombiano necesita, ahí no hay ninguna sorpresa, no vamos a expropiar a nadie para entregarles esas tierras a los campesinos, aquí hay campo para todo el mundo, lo que tenemos es que ponernos a producir, esa inmensa parte del territorio colombiano que está hoy sin producción, y poner a producir lo que hoy se produce con mayor eficiencia.

El resto de los puntos. Punto número dos sobre participación política, es profundización de nuestra democracia, ahí no hay ninguna sorpresa, qué leyes puede haber en ese sentido, alguna ley que refuerce las garantías de la oposición; lo que hará cualquier democracia en cualquier parte del mundo.

Pero ahí no habrá sorpresas, ahí no habrá nada que en este momento podamos sacar de la manga y decir esto está acordado, no estamos - y lo repito hasta la saciedad- negociando nuestras instituciones políticas o económicas o nuestras políticas de inversión o nuestras políticas tributarias o nuestras políticas comerciales. Nada de eso está sobre la mesa.

Otra pregunta que hacía Gabriel Echavarría: qué va a pasar con las Fuerzas Armadas, porque oyen que la guerrilla quiere disminuirlas. Por supuesto que la guerrilla quiere disminuirlas. Es que la guerrilla ha querido hacer cosas y todos los días hacen públicas sus aspiraciones y en la gran mayoría de los procesos de paz lo primero que se negocia es eso la reducción de las fuerzas armadas, del ejército, de la policía, sucedió en El Salvador, sucedió en Guatemala.

Pues en este caso no sucedió, no ha sucedido y no sucederá porque les dijimos a las Farc que ese tema no iba a ser discutido y no ha sido discutido, y no será discutido. Seguirán añorando que sea discutido, pero ahí no hay ninguna posibilidad de que eso sea discutido.

Ellos lo saben. Cualquier modificación de nuestras Fuerzas para hacer la transición hacia la paz será producto de una reflexión interna nuestra, ya la hemos comenzado, necesitamos unas Fuerzas Armadas vigorosas, fuertes, modernas y acoplarlas a un país normal. 

modernas y acoplarlas a un país normal. Ya no tendremos tantas escuelas de contraguerrilla en Tolemaida, tendremos más bien escuelas de ciberguerra o ciberdefensa, pero esa modernización la estamos haciendo nosotros con nuestras iniciativas no la estamos poniendo a discusión con las Farc y no la pondremos a discusión con las Farc.

Decía y también esta mañana vi una carta del Presidente del Consejo Gremial sobre el plebiscito, Gabriel hablaba de la refrendación que había que tener una gran legitimidad y que haya garantías de participación para el sí y para el no.

Y que las modificaciones de cualquier norma fuera por una sola vez y eso es así, el plebiscito es el camino más fácil para refrendar. Acuérdese que yo no tenía ninguna obligación de ofrecer esa refrendación, lo hice porque creo que es tan importante lo que estamos haciendo y yo le agradezco al doctor Moreno sus palabras ahora que ganó el premio al líder empresarial y que el año entrante podemos cerrar un capitulo y abrir otro y entre todos construir un nuevo país, creo que esa es la oportunidad que nos da esa paz y el plebiscito es uno de los mecanismos para lograr esa nueva Colombia, es usar el plebiscito como ese punto de inflexión.

Han utilizado las sociedades, los países a través de la historia que les cambian el futuro para bien, si logramos nosotros que ese plebiscito sea positivo, que nos dé ese impulso para poder seguir adelante construyendo esa paz que comienza a construirse con el fin del conflicto, pues tendremos una oportunidad de oro.

Y el plebiscito porqué es el único camino?

Porque no hay sino tres caminos; una asamblea constituyente como lo ha querido las Farc desde el principio a lo cual le hemos dicho que no porque una asamblea constituyente no es un sistema para refrendar, la asamblea constituyente es una nueva negociación. Lo primero que puede hacer esa asamblea es echar para atrás todo lo que se ha venido acordando y comenzar a acordar otras cosas, o sea eso no es una refrendación.

Un referendo, la Corte Constitucional ha dicho que los referendos tienen que hacerse si hay temas diferentes sobre cada uno de los temas. Ustedes se imaginan lo que sería someter al referendo a un acuerdo con las Farc sobre todo los temas que están incluidos en el acuerdo, sería prácticamente imposible, o podría suceder que el pueblo colombiano apruebe la mitad y no apruebe la otra mitad lo cual haría estallar en mil pedazos los acuerdos, porque un acuerdo de paz es un paquete; hay cosas buenas y cosas menos buenas.

Cosas que a uno les gusta muchísimo pero a otras que no les gusta tanto, pero es el balance de ese paquete el que se tiene que evaluar y al final de cuentas la refrendación, el plebiscito lo que le va a preguntar a los colombianos, lo que yo quiero preguntarle a los colombianos es miren, este es el paquete con cosas que no nos gustan, a nadie nos gusta darle beneficios jurídicos a unas personas que no han hecho otra cosa que secuestrar y que maltratar a la población colombiana, a nadie le gusta que las Farc tengan las oportunidades de convertirse en un partido político pero es el precio de la paz, la paz no es gratis, tiene un precio.

Esos costos, de ese paquete, comparado con el costo de mantener esta guerra durante 20 o 30 años más, eso es lo que el pueblo colombiano va a tener que decidir, compro esa paz con ese costo o sigo pagando el costo de mantener la guerra durante 20 años más. A mí no me cabe la menor duda que el costo que vamos a pagar es mínimo frente a los inmensos beneficios que significa terminar una guerra de 50 años.

Y eso es lo que el plebiscito nos va a permitir, que ahí estamos cambiando la Constitución, no, no estamos cambiando la Constitución, estamos poniendo un artículo transitorio de un plebiscito por una sola vez con un umbral equis, que sea mayor o que sea menor. Ayer inclusive estaban proponiendo que no tuviera umbral, esa discusión es marginal frente a lo que realmente significa un plebiscito, en un plebiscito los colombianos tendrán la oportunidad de salir a decir, me gusta o no me gusta y los que no quieren el proceso o los que dicen no me gusta, tendrán todas las garantías, todas las oportunidades para decir no me gusta.

Y si la mayoría dice que no le gusta pues el acuerdo ahí quedó y eso es lo que es vinculante, no más.

Cuando yo digo que es un acuerdo vinculante, es que quiero que esa promesa que yo hice de la refrendación, que si el pueblo colombiano dice que no, pues no, que yo no pueda después, como dicen poner conejo, y decir, ustedes dijeron que no pero yo sí puedo entonces yo sigo adelante, no.

Es vinculante en el sentido de que si el pueblo colombiano dice no. No estamos cambiando la Constitución, estamos poniendo un artículo transitorio de un plebiscito por una sola vez con un umbral equis que sea mayor o que sea menor.

Y creo que eso es más bien un gesto de ganar una garantía adicional, un gesto de transparencia, no es nada diferente a eso. Por eso me sorprende la discusión sobre el plebiscito porque no le encuentro por dónde puede uno realmente criticar un procedimiento que estaba ofreciendo al pueblo colombiano que se manifieste sobre algo que lo va afectar a nosotros hoy a nuestros hijos el día de mañana, qué más democrático que eso.

Y las garantías están todas, porque las leyes son todavía las leyes que tiene que aprobar el Congreso de la República. No quiere decir que si se apruebe el plebiscito inmediatamente se convierte lo que se acordó en ley, no, el Congreso de la República tiene que aprobar esas leyes como se acuerdan las leyes en cualquier situación, y la Corte Constitucional, cuando haya lugar a eso, le tiene que dar el visto bueno desde el punto de vista constitucional.

O sea que otra de las inquietudes que si nosotros estamos apegados en este proceso a la Constitución y a las leyes, la respuesta es claro que sí, por supuesto que sí, no nos hemos desviado un solo milímetro de esa obligación que tenemos, que tengo yo como Presidente de regirme por la Constitución y por nuestras leyes.

O sea, mejor dicho, más garantías, creo que es imposible.

De manera que piensen, queridos empresarios por un momento si Colombia ha logrado progresar y prosperar con ese gran freno de mano porque así lo llamó algún analista, Colombia ha tenido que avanzar con freno de mano, como si uno estuviera manejando con un bus o un camión o un carro con un freno de mano, si hemos avanzado lo que hemos avanzado en medio del conflicto armado, cuánto más no podremos hacer sin ese freno de mano, sin ese obstáculo.

Hacía adelante van a venir más inversiones, el interés del mundo entero sobre Colombia, ustedes no se imaginan 800 empresarios asiáticos allá en Manila todos interesadísimos en Colombia, en la Alianza del Pacifico, en las oportunidades para invertir, el turismo, el turismo se va a multiplicar.

Mucha gente, entre ellos, los chinos no venían aquí porque somos un país con conflicto armado.

Yo vengo de una premiación de nuestros bachilleres y por primera vez le estamos dando a los mejores graduados de las universidades la oportunidad para ir las 10 mejores universidades del mundo de acuerdo al índice de Shanghai, una beca totalmente pagada para que puedan ir a estudiar lo que quieran por ser buenos estudiantes, por ser pilos.

Resulta que los estudiantes que quieran venir de Estados Unidos a Colombia pues no pueden, porque somos un país en conflicto, tenemos (…), no pueden venir a estudiar a los Andes, ni a la Javeriana, ni a Eafit, ese tipo de costos que tiene esta guerra son inmensos, que eso desaparece, por eso digo yo que esto lo que hace es desatar un potencial que está dormido, que tenemos los colombianos y que ha sido en cierta forma, alimentado por la guerra, la adversidad es la que forja el carácter ahí está y cuando no tengamos ese freno creo que podemos despegar con mucha más fuerza.

De manera que lo que yo quiero para finalizar, querido Ricardo y todos ustedes, es decirles la paz es lo mejor que nos puede pasar. A quién se le puede ocurrir que seguir la guerra puede ser mejor que firmar la paz. Es hora por fin de imaginarnos una Colombia en paz, no sin problemas, problemas siempre habrán pero en paz.

Y no sin desafíos, desafíos hay de todo tipo y complicados pero en paz. Y yo entiendo que existen preocupaciones y no me extraña que así sea pero piensen un poco en lo bueno que sería Colombia si realmente podemos ponerle fin a este conflictos y estamos ad portad de lograrlo. Y ojalá ustedes se entusiasmen como me entusiasmo yo.

Muchas gracias.