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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos al clausurar el 82° Congreso Nacional de Cafeteros

 Bogotá, 4 dic (SIG).

A todos un saludo muy cordial. Realmente estoy muy alegre de venir a este Congreso, a esta Federación, que ha sido mi casa, porque aquí aprendí todo. En este auditorio que lleva el nombre de mi segundo padre, Arturo Gómez Jaramillo me enseñó de café pero también me enseñó muchas otras cosas.

Sobre todo qué bueno venir en un momento tan especial para el país. Efectivamente no vine como es usual a la instalación, porque estaba representando al país en unos eventos de gran importancia, no solamente para los colombianos sino también para los cafeteros. Si quieren que se vuelva costumbre que en lugar de instalar clausure, estoy más que dispuesto. De manera que en eso no hay ningún problema.

No sé quién le dijo que yo estaba corto de tiempo. Mi agenda sí es muy complicada. Ayer vine de Europa en la madrugada. Fui a inaugurar la torre de control de El Dorado. Luego a recibir algo que ahora voy a mencionar: el estudio de la Misión Rural. Luego el Premio de Portafolio. Luego una cosa de educación. Pero ese es el quehacer cotidiano del Presidente de la República. Yo tengo todo el tiempo que sea necesario para los cafeteros.

Mientras ustedes estaban instalando el Congreso, estuve en la Cumbre de Climática de París, donde todos estamos buscando un consenso para detener ese cambio climático. Si hay un sector que es consciente de lo vulnerable que somos, son ustedes. Me acuerdo muy bien: sufrieron en el año 2010 y 2011 una gran afectación por el Fenómeno de La Niña. Ahora mismo están preocupados, como todos los agricultores de Colombia, por las sequías del Fenómeno del Niño, que infortunadamente se va a prolongar con mucha intensidad durante los primeros meses del año entrante: marzo, abril e inclusive puede llegar hasta julio.

Aquí es muy importante su propuesta, doctor Roberto Vélez, de regresar en algunas zonas a la práctica de sembrar café bajo sombra para contrarrestar la luminosidad y el calor. Quiero aprovechar para saludarlo y felicitarlo. Este es su primer Congreso Cafetero. Sé que usted tiene todas las calidades para ser un gran Gerente de la Federación. También producto de la unanimidad.

Me acuerdo que en el pasado Congreso aquí les prometí a algunos de ustedes que el Gobierno iba facilitar la elección de un nuevo Gerente para que se mantuviera la unidad cafetera. Lo que mencionaba Mario Gómez es muy importante: la unidad de la Federación. Eso se logró alrededor del nombre del doctor Roberto Vélez. Lo que quiero decirles, con todo cariño, es que esa unidad hay que mantenerla a toda costa. Sufrí mucho cuando vi esas divisiones en la Federación. Divisiones que solamente debilitan a la Federación. Esta es una gran institución que hay que defender a capa y espada.

En París no solamente expresamos el compromiso del país con la reducción de nuestras emisiones, sino que firmamos importantes acuerdos. Un acuerdo de iniciativas que denominamos Iniciativa Colombia Sostenible, que está liderada por el BID, donde vamos a contar con unos recursos muy importantes. Se estima que en los próximos 15 años vamos a invertir más de 1.900 millones de dólares para contrarrestar la deforestación y para generar proyectos productivos sostenibles, algo también esencial en el posconflicto. Esos proyectos necesitan buenos ejecutores. La Federación es una ejecutora ideal para muchos de esos proyectos.

Luego estuve en la OCDE haciendo una rendición de cuentas de sobre cómo vamos en nuestro ingreso a esa institución, simplemente para informarlos. Esa institución es un club de países de mejores prácticas. No es un club de países ricos. Son ricos porque tienen las mejores prácticas. Pero ahí es donde se discute la calidad de las políticas públicas. Pertenecer a esa institución es como una especie de sello de garantía para el futuro de Colombia. Un sello de garantía sobre la calidad de nuestras políticas públicas en salud, en educación, en seguridad. En todo lo que tiene que ver con el quehacer cotidiano de cualquier ciudadano del mundo.

Por eso me propuse desde el primer día poder ingresar a la OCDE y dejarle ese legado al país. Un legado que será de por vida para asegurar que la calidad de nuestras políticas públicas será lo mejor que se puede producir de acuerdo con la coyuntura del momento. Llevamos 10 de 23 comités ya aceptados y espero que a finales del año entrante nos acepten en todos, lo cual sería un gran paso para el país. 

De ahí me fui para Bruselas, sede de la Unión Europea, donde firmamos la eliminación de la Visa Schengen. Ya esa antipática visa dejo de existir para en Colombia 26 países europeos más otros dos: Suiza y Liechtenstein. Ojalá esto también sirva para promover mucho más turismo, muchas más inversiones. Muchas familias colombianas que querían ir a Europa no habían podido visitar ni siquiera a sus familiares por la falta de visa.

Esto no es solo una positiva realidad para miles de colombianos que van a querer ir a Europa, sino que demuestra la confianza que el mundo está teniendo en Colombia en medio de semejante coyuntura. Ustedes han visto en las noticias esas migraciones masivas del Medio Oriente hacia Europa, las discusiones que hay en todos los países europeos sobre qué hacer con los migrantes y cómo manejar esa situación, lo que pasó en Francia. Que en medio de esa coyuntura nos hayan respetado. Así me lo dijo el Presidente de la Comisión Europea: ‘Nunca pensamos en no cumplirle a Colombia’. Porque Colombia es un ejemplo de éxito en el mundo y eso lo necesitamos resaltar. Por eso estampamos la firma el día antes de ayer allá en la Unión Europea.

También esta semana se conoció un dato que pasó un poco desapercibido: de acuerdo con el Dane, por primera vez en la historia en Colombia superamos los 23 millones de personas con trabajo, ocupados. Cuando asumí el gobierno, el 7 de agosto de 2010, los colombianos trabajando no alcanzaban los 19 millones. Hoy son más de 23 millones. Es decir que hemos logrado crear más de 4 millones de puestos de trabajo. Esto es importante porque eso es lo que el mundo entero está tratando de hacer. La competencia mundial es por generar empleo y generar buen empleo.

Me complace decirlo aquí ante ustedes, porque ustedes han tenido mucho que ver con estos buenos momentos de la parte del empleo y de los indicadores sociales del país, porque ustedes sí que han logrado una importante recuperación no solamente para el café sino para toda la economía.

Ustedes saben mejor que nadie que cuando vine hace cinco años –el doctor Juan Camilo estaba recién nombrado Ministro de Agricultura–, la situación y las perspectivas eran realmente preocupantes. El año anterior, el año 2009, la cosecha había estado por debajo de 8 millones de sacos e íbamos para 7 millones. El valor de la cosecha del año 2009 fue de un poco más de 3 billones de pesos. Ha sido el nivel más bajo en la última década.

Las expectativas todas eran malas. Íbamos a seguir decreciendo la producción. La vulnerabilidad de la caficultura a los efectos del cambio climático era inmensa. Recuerdo una cifra que mencionó el doctor Juan Camilo sobre lo que le pasa a la caficultura colombiana si se aumenta un grado la temperatura del mundo: prácticamente desaparecen cientos de miles de hectáreas que están hoy sembradas en café.

Hoy por fortuna nos reunimos en una situación muy diferente. Como lo acaba de mencionar el doctor Vélez, la cosecha para este año puede llegar a los 14 millones de sacos, la cifra más alta de los últimos 22 años. Y su valor será superior a los 6 billones de pesos. Esto es de una importancia crucial no solamente para más de medio millón de familias que viven del café, que ven incrementados sus ingresos, sino también para toda la economía. Esos 6 billones de pesos que les llegan a los cafeteros, se irrigan inmediatamente en el resto de la economía, generando más demanda por todos los productos. Si hay un efecto multiplicador, como llaman los economistas, es el ingreso cafetero. 

¿Cómo logramos esa especie de amanecer cafetero? Lo hicimos con trabajo, con esfuerzo y con recursos. Pero lo hicimos porque ustedes saben hacerlo mejor que nadie. Ustedes, que han pasado por tantas dificultades, que aprenden a manejar las crisis, que han sido colonizadores, que han sido los verdaderos herederos de nuestros arrieros que hicieron este país y de los campesinos que han forjado a Colombia. Ese es un esfuerzo de ustedes que, con la ayuda del Gobierno, logró cambiar esta situación.

Lo hemos hecho por algo que hay que preservar a toda costa y siempre. Lo mencionaba también Mario en sus palabras: el diálogo permanente entre Gobierno y cafeteros. La concertación. He dicho en múltiples ocasiones: aquí yo aprendí ese concepto de la concertación, que inclusive está por ley. Es el único gremio donde los ministros están en la junta directiva, donde hay que concertar. Y de la concertación y el diálogo no salen sino cosas buenas. De la polarización y el enfrentamiento no salen sino cosas malas.

Por eso hay que preservar ante todo esa concertación. Esa concertación fue la que nos permitió firmar ese documento que llamamos la Alianza por la Prosperidad Cafetera. A los 19 días de haberme posesionado firmé, primer gremio. Lo hice solamente porque me nació del corazón. Sin tener una sola mata de café, pertenezco de corazón a este gremio desde hace 42 años. Ese Pacto por la Prosperidad fue la hoja de ruta que nos ha llevado a este momento.

La renovación de los cafetales: estábamos con un porcentaje muy alto de cafetales viejos e improductivos. Ahora tenemos cafetales jóvenes, más resistentes a las diferentes plagas. En los últimos cinco años, como lo mencionó también el doctor Vélez, se renovaron más de 500 mil hectáreas de café, de las cuales el 30 por ciento se renovó a través del programa Permanencia, Sostenibilidad y Futuro, dirigido sobre todo a los pequeños caficultores, donde dimos más de 200 mil créditos, que recibieron más de 350 mil millones de pesos de apoyo por concepto del Incentivo de Capitalización Rural.

¿Qué logramos con todo esto? Que el 97 por ciento –casi la totalidad de la caficultura– hoy se encuentre tecnificada. Que la edad promedio del parque cafetero se redujera de 11 a 7 años. Y que dos de cada tres cafetales sean de variedades resistentes a las plagas y enfermedades. Esto se ha traducido en un aumento de la productividad. La aumentamos 60 por ciento. Pasamos de una producción de 10 sacos por hectárea en 2009 a más de 16 sacos por hectárea hoy.

Es un buen avance, es un logro importante 60 por ciento de aumento de productividad. Pero no podemos dormirnos en los laureles. Todo lo contrario, ser conscientes de que si bien hemos avanzado, falta muchísimo más por avanzar. Brasil o Vietnam sacan 40 y 60 sacos por hectárea. Este es un producto muy competido. Nosotros estamos en 16. Brasil en 40. Vietnam en 60. Por eso qué bueno el titular o el tema de este Congreso Cafetero: la rentabilidad. Ahí tenemos que ser creativos e innovadores. Buscar por todos los medios posibles generar más rentabilidad a través de mayor productividad. Eso es lo único que puede garantizar prosperidad hacia el futuro. De resto, lo único que habrá son dificultades si no seguimos mejorando esa productividad.

A esto se suma la tasa de cambio, un aspecto que con razón preocupó durante muchos años al gremio cafetero. Uno de los que más reclamaba era el doctor Mario, con razón. Ya se ha incrementado sustancialmente y nos genera a los cafeteros y al resto del país unas oportunidades importantes. Durante muchos años vivimos con una tasa de cambio que estaba por debajo de su nivel normal. Todos los países que han sido exitosos en la exportación, los Tigres Asiáticos, siempre mantuvieron una tasa de cambio por encima de su nivel de equilibrio. Yo pienso que hemos llegado a ese nivel. A un nivel de equilibrio. A un nivel un poco por encima de ese equilibrio o al nivel de equilibrio. Eso tenemos que aprovecharlo para poder fortalecer toda nuestra capacidad exportadora cafetera y no cafetera.

Pero aparte de todo esto y tengo que decirlo, lo hago con mucho orgullo por lo que esto representa: el respaldo que mi gobierno les ha dado a los cafeteros es tal vez el mayor que han recibido los cafeteros de cualquier gobierno en toda su historia. Los apoyamos con recursos no venideros, con recursos constantes y sonantes, cuando más lo necesitaron. Hemos entregado a los caficultores más de 2 billones y medio de pesos, de los cuales un poquito más de la mitad: 1,3 billones, por concepto del llamado PIC: Protección del Ingreso Cafetero. Y más de medio billón por concepto de ICR, entre otros rubros. Hemos entregado, a través de Finagro, créditos por 3,2 billones de pesos, para más de 475 mil proyectos productivos, desde siembra hasta renovación, casi todos respaldados por una garantía del Fondo Agropecuario de Garantías.

Lo hice totalmente convencido de que era lo correcto. Que era lo que necesitaban la caficultura y el país. Como lo hice también cuando fui Ministro de Hacienda en el año 2001, cuando pusimos en marcha el apoyo del Gobierno a la caficultura. Fue la primera vez que un gobierno, que un Ministro de Hacienda, sacaba plata del presupuesto para ayudar a los cafeteros desde la época de don Esteban Jaramillo. Lo hicimos a consciencia, lo hice a consciencia, contra la voluntad de mucha gente, porque si no hacíamos eso, desaparecía todo eso que ustedes, los cafeteros, han venido creando en las zonas cafeteras con tanto empeño, con tanto esmero, durante tanto tiempo. Todo ese capital social que hay en las zonas cafeteras. No podíamos dejar que eso se destruyera. No podíamos dejar que eso desapareciera.

Creo que tanto en esa experiencia que tuvimos como Ministro de Hacienda y ahora como Presidente, esas ayudas que hemos dado, que muchos consideran exageradas, que eso es demasiada plata, que eso no es positivo, creo que sí, que valió la pena, que surtió efecto y que hoy estamos constatando que era lo correcto. Pero, por supuesto, las medidas de crisis son para momentos de crisis y no están llamadas a perpetuarse. Lo que queremos, repito, ustedes y nosotros, es una caficultura próspera y autosostenible, con una rentabilidad asegurada que no requiera de subsidios.

Sé que en esa dirección es que ustedes han venido discutiendo y trabajando. Pueden contar con todo el apoyo del Gobierno para que eso se pueda realizar y producir. De hecho, tras el proceso de ajuste que requirió ese importante apoyo del presupuesto nacional, hoy el Fondo Nacional del Café se encuentra más o menos en equilibrio financiero. El Fondo ha sido un instrumento de gran importancia. Un Fondo en equilibrio es muy importante para la construcción de la agenda de trabajo de los próximos años y facilita tomar las decisiones de mediano y largo plazo.

Sobre esta base es que vamos a negociar con ustedes, el próximo año, el nuevo contrato de administración del Fondo Nacional del Café. Sobre la base de tener unos principios y unos objetivos claros para que podamos todos concertar y poder lograr esos objetivos claros. Tenemos que identificar los retos que tenemos hacia el futuro, priorizarlos. Tenemos que garantizar que los mecanismos de definición de la política cafetera y de la administración del Fondo se puedan adecuar a las nuevas realidades y nos permitan fortalecer aún más lo que tenemos que defender a toda cosa, que es la institucionalidad cafetera. Para mí es algo que es muy importante de preservar, muy útil para los cafeteros y para el resto del país.

Como parte de este ejercicio, sería bueno que en los meses siguientes se analice con cabeza fría, sin prejuicios, todo esto que se ha venido discutiendo: los resultados de la Misión de Estudio para la Competitividad de la Caficultura. Más allá de recomendaciones concretas, con las uno puede no estar de acuerdo, muchas de esas recomendaciones no las comparto, lo que la Misión hizo, creo que eso sí es útil, fue que a través de los estudios técnicos hizo un análisis muy amplio de una serie de temas que son muy relevantes, que hay que tener en cuenta para el futuro de la caficultura. Los mercados internacionales, la situación social de los productores, los retos ambientales que tiene la caficultura.

En esto de los mercados internacionales, estaba en París y me pidió cita el Presidente de Honduras. Llegó con el Director Ejecutivo de la OIC, el nuevo Director de Brasil, llegó con el Presidente de Costa Rica, y me plantearon que nosotros qué pensábamos de poder repetir algo parecido, doctor Mario, lo que usted acaba de mencionar: que el mercado internacional sigue siendo un mercado adverso, en términos generales, a los productores de un mercado sobre-producido donde hay mucha especulación.

Yo les respondí, les compartí mi experiencia, que no la conocían, que hicimos en épocas de unas crisis muy serias, finales de los 70 y comienzos de los 80, interviniendo en los mercados. Eran otras épocas. Pero les recordé que en mi primer viaje a Francia, el Presidente Sarkozy tenía como bandera ese tema: la especulación y la falta de reglas claras en las bolsas y en los mercados de los productos básicos, entre ellos el café. Lo que él le estaba proponiendo al G-20 era que por qué no se introducían más correctivos, más seguros para los productores, porque los compradores abusan de los mercados para su propio beneficio y a expensas de los productores. Le cuento, doctor Roberto, que le di el visto bueno a la OIC para que hiciera un estudio y nos lo presentara para discusión, porque ese es un tema que ahora que estamos en crisis de productos básicos en general, se va a volver un tema relevante en la agenda internacional.

Pero volviendo al estudio, esos insumos, sumados a los de la Misión Rural, donde participó el doctor Juan Camilo, que ayer me dieron los resultados de esa Misión Rural, realmente es un estudio muy serio: hacia dónde debemos nosotros enfocar el campo colombiano, cuáles son el tipo de inversiones, qué tipo de ayudas y qué tipo de políticas para tener un campo próspero, ahí los cafeteros le llevan años luz al resto de los sectores. Ustedes pueden ahí tener un papel muy importante, no solamente por la experiencia que han acumulado sino también por la importancia que tienen en el panorama agropecuario. Todo eso serán elementos fundamentales para repensar la institucionalidad cafetera, adecuada a las necesidades del mañana.

Hay que insistir también en la diferenciación de nuestro café, porque si bien no podemos controlar los precios internacionales, sí podemos lograr precios más altos con productos diferenciados. Ese es el mercado de hoy. Está sucediendo en otros sectores, está sucediendo con el vino, con muchos productos, diferenciar los productos, los mercados nicho, es el futuro y ahí tenemos nosotros una gran oportunidad. Son mercados más sofisticados con una mayor calidad.

Usted, doctor Roberto, fue mi Embajador en los Emiratos y después en Japón. Usted sabe muy bien cómo se aprecia en el exterior la diferencia. Cómo un café diferenciado puede tener un gran futuro. Inclusive con unas diferencias de precios muy superiores a la que nosotros gozábamos hace 30 ó 40 años con esa prima que nos pagaban, entre otras cosas, por nuestra buena comercialización. Ahí vi a Juan Valdez, versión número tres. Juan Valdez fue en buena parte responsable, después de una campaña muy importante, de que a nosotros nos pagaran durante mucho tiempo una prima, simplemente porque era café de Colombia. Eso todavía es vigente y se puede multiplicar con un buen mercadeo, con una buena política.

ProColombia viene desarrollando con la Federación algunos programas tipo premium, programas para mejorar la exportación. Ahí el Gobierno está más que dispuesto y más que interesado en seguir trabajando juntos.  La promoción es fundamental. La promoción sobre productos que también tengan un buen mercado hacia el futuro. De manera que seguiremos apoyando esta tarea de posicionar nuestro café en los mercados internacionales y de tener el mejor producto aquí para ofrecer esos cafés que el mundo está esperando.
 
Pero, apreciados amigos, la paz que ustedes saben que es la prioridad que tengo, la paz se siembra en el campo y se va a cosechar también en el campo. Este sector, ustedes, los cafeteros, será de gran importancia para la etapa del posconflicto, porque tienen una riqueza institucional única, derivada de su presencia regional a lo largo de todo el país.

Estamos buscando ejecutores. Y si bien ustedes no están en todo el país, sí pueden asumir un papel muy importante para ejecutar muchos de los programas del posconflicto, porque la experiencia que tienen ya está comprobada. La eficiencia que tienen frente a muchas tareas que hace el propio Gobierno, ya está también comprobada.

De manera que lo que quiero es pedirles a ustedes apoyo en eso. Apoyo en el posconflicto, apoyo en la paz. Esta paz que estamos anhelando todos, es una paz posible. No ha sido fácil, no ha sido un camino de rosas. Liderar un país en tiempos de guerra no es difícil. Es mucho más fácil que liderar un país que busca la paz. Porque cuando está uno liderando un país que busca la paz, tiene que llegarles a los corazones de la gente, cambiar sus actitudes, cambiar su forma de pensar, al que odia enseñarle a perdonar, al que quiere venganza enseñarle a reconciliarse. Por eso lo que acordemos allá en La Habana va a requerir una gran pedagogía.

Si hay un gremio que tenga esos vasos comunicantes con todo ese campo colombiano, es el gremio cafetero. Si hay un gremio que tenga la capacidad de comunicación, inclusive todos sus servicios de extensión que son ejemplo en el mundo entero, son ustedes.

Por eso ahora me llegó el momento no de ofrecerles sino de pedirles a ustedes, pedirles ayuda, pedirles apoyo. Ahora cuando el Congreso aprobó el día de ayer el plebiscito y estamos en los próximos meses ad portas de cerrar esta negociación, que créanme que es una negociación que le conviene a Colombia y le conviene al campo colombiano.

Ayer lo hablábamos con el doctor Juan Camilo. Cuando uno ve las recomendaciones de la Misión Rural y lo que se negoció en el punto número uno de La Habana sobre desarrollo rural integral, no hay mucha diferencia. ¿Qué se negoció en el fondo? Más bienes públicos, más colegios, más hospitales, más carreteras, más acceso a los mercados, más proyectos productivos. No vamos a expropiar a nadie. No se trata de destruir, se trata de construir. Eso es lo que va a pasar con el campo colombiano, que ha sido la víctima del conflicto, que es un conflicto que nació en el campo y se va a resolver en el campo.

¿Quiénes son los mayores protagonistas del campo colombiano durante los últimos 100 años? Pues ustedes, los cafeteros. Por eso vengo hoy a este Congreso a pedirles ayuda. Así como a ustedes me piden ayuda en otras circunstancias, yo les pido ayuda a ustedes ahora.

Necesito que ustedes me ayuden a hacer pedagogía por la paz. A decirles a los cafeteros colombianos, a todos los comités municipales, a las 500 mil familias cafeteras, a esos 2 millones y medio de colombianos que viven del café, que llegó esa oportunidad única que tenemos de acabar un conflicto que nos ha desangrado durante 50 años y que nos va a abrir unas oportunidades jamás soñadas a los colombianos.

Mucha gente ni siquiera entiende cómo sería un país en paz, porque creo que todos los aquí presentes no hemos vivido un solo día en paz. Les aseguro que esa paz va traer enormes beneficios. Pero para eso se requiere que podamos todos unirnos como país y aprovechar que terminamos el conflicto y se nos abren las oportunidades y unirnos para que podamos aprovechar esas oportunidades. Por eso los necesito a ustedes, les pido ese apoyo y sigamos trabajando juntos. Muchas gracias.