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 Palabras del Presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, en la cena ofrecida por el Presidente de la República Francesa, François Hollande

 Paris, 26 ene (SIG).

Antes que nada –apreciado presidente Hollande– quiero entregarle un mensaje al pueblo francés de parte de 48 millones de colombianos que queremos y admiramos a Francia, la cuna de las libertades y de la república moderna.

Ese mensaje se resume en una sola frase, que hoy pronuncio, conmovido, en nombre de mis compatriotas: JE SUIS CHARLIE.

¡Todos somos Charlie! Hoy –a menos de tres semanas del terrible atentado que conmovió al mundo– Colombia, Francia y la comunidad internacional seguimos firmes –más que nunca– en la defensa de la vida, de la tolerancia, de la diversidad y de la libertad de expresión.

Como periodista que he sido, pero ante todo como demócrata y como representante de un país que busca la paz, hoy dejo ante ustedes esta expresión de sincero aprecio y total solidaridad.

Y lo hago también como descendiente de Eduardo Santos, mi tío-abuelo, quien fuera presidente de Colombia en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, y fundador y director de su mayor periódico, El Tiempo.

Hace 60 años, en 1955, El Tiempo fue cerrado por la única dictadura que sufrió Colombia en todo el siglo XX, y eso motivó a Albert Camus a organizar, aquí en París, un homenaje a Eduardo Santos en el que pronunció un impactante discurso.

En esa oportunidad Camus dijo: “Con libertad de prensa las naciones no están seguras de marchar hacia la justicia y la paz. Pero, sin ella, están seguras de no llegar allá”.

Hoy recordamos a Camus, a Eduardo Santos, a Voltaire y a tantos promotores de la libertad, y nos reafirmamos en la defensa de los valores que nos unen a los demócratas en Francia, en Colombia y en todos los rincones del mundo.

Presidente Hollande:

¡Qué orgulloso me siento de haber recibido hoy la histórica Orden de la Legión de Honor, y de haberle entregado el Gran Collar de la Orden de Boyacá, la misma que recibió nuestro libertador Simón Bolívar al día siguiente de la batalla que dio la libertad a Colombia!

Cuando un jefe de Estado recibe una condecoración como ésta, en realidad la recibe su pueblo, y por eso la agradezco en nombre de todos los colombianos, de una nación valiente y esforzada que ha querido y admirado siempre a Francia.

Colombia –como usted sabe– recorre un camino de esperanza, un camino que nos debe llevar en los próximos meses al fin de un conflicto armado que nos ha desangrado por más de medio siglo.

¡Qué bueno poder decir que en este camino nos hemos sentido acompañados y apoyados por el pueblo de Francia!

Aquí estuve, presidente Hollande, en noviembre del año pasado, y recibí complacido sus manifestaciones de apoyo al proceso de paz y a la etapa de posconflicto que debe seguir a este.

Usted lo dijo entonces con gran elocuencia: “la Unión Europea no puede faltar a la cita de la paz en Colombia”.

Gracias a usted, Presidente, y gracias al pueblo francés, por estar a nuestro lado en esta jornada histórica hacia el retorno de la normalidad y la tranquilidad en nuestra patria.

En un mundo amenazado por vientos de guerra, es bueno poder decir que Colombia ofrece una esperanza de paz.

Hoy volvemos a París –por su amable invitación– para dar un nuevo impulso a una relación bilateral que está, por fortuna, en su mejor momento.

Nuestra agenda con Francia es cada vez más nutrida, y así lo demuestra mi apretada agenda de estos dos días.

Hace un lustro hablábamos solamente de narcotráfico y terrorismo.

Hoy hablamos de educación, de deporte, de medio ambiente, de agricultura, de turismo, de inversión… y hemos firmado declaraciones en varios de estos temas.

Señor Presidente, apreciados amigos:

Yo estoy seguro de que, cada día más, Francia y Colombia seguiremos avanzando como socios y aliados, como amigos, en el sendero de la prosperidad, la paz y la tolerancia.

Los invito a que levantemos nuestras copas y brindemos por la felicidad y bienestar del pueblo francés y del pueblo colombiano, y por este gran momento de nuestras relaciones.

¡A votre santé!