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 Declaración del Jefe de la Delegación del Gobierno, Humberto de la Calle Lombana

 La Habana, 12 feb (SIG).

Buenos días:

En el día de hoy concluye el primer ciclo de conversaciones de este año 2015.

De manera unilateral, las FARC han anunciado que han decidido "no incorporar" en adelante, menores de 17 años a las filas guerrilleras. Saludamos esta decisión de las FARC. Es un paso en la dirección correcta aunque, a juicio del gobierno, es todavía insuficiente. Seguiremos insistiendo en la necesidad de aplicar los criterios y normas internacionales hoy vigentes de manera casi universal que fijan en 18 años la edad, repito 18 años, la edad para la mayoría. De igual forma, insistimos en la necesidad de extender ésta decisión a los menores que hoy hacen parte de las filas de las FARC. En todo caso, aunque es un gesto importante, no debemos olvidar que el propósito real y central es la terminación del conflicto.

Precisamente con ocasión de la celebración del día internacional contra el reclutamiento infantil, la doctora Cristina Plazas, Directora del Instituto Colombiano del Bienestar Familiar, dijo lo siguiente: "Para construir la paz necesitamos que no haya ni un solo niño o niña cargando un fusil. Colombia entera clama porque aquellos que están en las filas de grupos al margen de la ley sean devueltos inmediatamente a sus hogares, puedan recuperar sus sueños y hacerlos realidad". Acojo plenamente sus palabras.

Durante este ciclo, recibimos los doce informes de los académicos que por invitación de la Mesa de Conversaciones agotaron el mandato de la Comisión Histórica del Conflicto y sus víctimas, así como las dos relatorías que recogen los consensos y disensos que afloraron en el transcurso de sus importantes reflexiones. Muchas gracias a ellos por la dedicación, el empeño y la alta calidad de sus trabajos.

Fue un ejercicio notable. En el pasado han existido esfuerzos semejantes, no pocas veces frustrados, pero ninguno como producto de un Acuerdo en medio de las dificultades propias de un conflicto en desarrollo, un conflicto en tiempo real.

Pero aparte de la profundidad académica, lo que quiero exaltar es el clima de respeto en el desarrollo de una reunión en la que oímos todas y tan diversas opiniones. No se trató de que aquí en la Habana reescribiéramos la historia de Colombia. Tampoco que se negocie la verdad o que una parte imponga la suya a su contraparte. No. Se trató de lograr una mejor comprensión de la historia a partir de diferentes lecturas de la realidad. Esto es una muestra tangible de que sí es posible sostener discusiones desde orillas distintas. Algo digno de destacar es que a pesar de las miradas divergentes, quedó clara la pertinencia de la Agenda que rige las conversaciones. Si algún consenso se logró, giró alrededor de la procedencia de los puntos que la componen, como elementos certeros para finalizar el conflicto.

Para la delegación del gobierno es importante resaltar que esta circunstancia, la profunda consideración por los criterios divergentes, pese a notables diferencias de concepción, corresponde exactamente al talante de tolerancia, dignidad y evaluación tranquila y razonada que constituye la esencia de la manera como hemos afrontado el curso de las conversaciones destinadas a lograr el fin del conflicto. Ese es también el talante del Presidente Santos, esas han sido las instrucciones que hemos recibido.

Ese respeto por la divergencia se extiende, como lo hemos dicho, a los sectores de la opinión colombiana que manifiestan reparos al transcurso de las conversaciones. Recibimos con atención sus puntos de vista. Los sopesamos de buena fe. Nos sirven incluso como alertas y advertencias constructivas.

Lo que lamentablemente ocurre en cambio en Colombia, dista mucho de este ambiente de tolerancia que vivimos aquí en esta jornada. Al lado de críticas constructivas, hay manifiestas y ostensibles tergiversaciones, falacias y versiones falsas. Adicionalmente, vemos que aun discusiones pertinentes y valiosas se desarrollan en un ambiente de pugnacidad que es francamente alarmante y hace temer que la ausencia de la necesaria ponderación que requieren decisiones complejas y difíciles como las que tenemos que resolver los colombianos arriesgue la suerte de todo el proceso. Disenso sí. No pedimos unanimidad. Pero disenso tranquilo, equilibrado, republicano. Ya de por sí en La Habana tenemos enormes desafíos que hemos asumido con la fuerza tranquila del razonamiento. Sería paradójico que en Colombia, donde nos preciamos de disfrutar de la democracia, no seamos capaces de tramitar nuestras diferencias de manera civilizada.

Quiero resaltar también la visita de las organizaciones de mujeres y especialmente de la población LGTBI. Fue un encuentro con un alto valor simbólico que refleja el propósito del Gobierno de impulsar un marco hacía la tolerancia y el respeto. Fíjense ustedes que es la misma nota, el respeto, que caracterizó la reunión con los académicos, ese es el talante de la delegación del Gobierno.

En un proceso del fin del conflicto aspiramos a que actos como éste, no sean solo simbólicos sino que se conviertan también en una realidad para personas que han sido víctimas de la discriminación secular.

Quiero terminar recordando una declaración de la Unesco que dice: "La guerra comienza en las mentes de los hombres y es en ellas donde se deben construir las bases de la paz "…. Ojalá estas palabras las escuchen en Colombia.