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 CRÓNICA\ “No es magia, Presidente, eso es electricidad”

​• En su visita a Florencia, Caquetá, doña Olga Lucía, un ama de casa beneficiaria de electricidad, le regaló una canasta con huevos azules al Mandatario, quien no ocultó su asombro. 

 Florencia, Caquetá, 12 feb (SIG).

Foto: Efrain Herrera - SIG

El departamento del Caquetá es una caja de sorpresas, esa que -este jueves- se abrió ante el Presidente Juan Manuel Santos, en su visita a Florencia, donde una mujer le regaló una canasta con huevos azules. 

El regalo provino de un ama de casa humilde, sencilla, de fácil palabra: Doña Olga Lucía Núñez, madre de dos niños, beneficiaria de la nueva cobertura de electricidad.

- ¿Huevos azules?, le preguntó el Presidente, quien reconoció que nunca los había visto en su vida.

- ¿Eso es magia?, le preguntó el Jefe de Estado.

- No, Presidente, eso es electricidad, respondió la mujer.

La caja de sorpresas ya estaba abierta y tenía una explicación. El Mandatario contó que “resulta que tiene sus gallinas, me las mostró, que ponen unos huevos que son tan nutritivos, tan buenos, tan ricos. Me los regaló y voy a decirle a mi señora que nos preparemos unos buenos huevos mañana al desayuno”.

Sin embargo, la curiosidad presidencial no estaba saciada.

- ¿Por qué la electricidad?, insistió.

- Porque ahora tenemos una incubadora que con la electricidad y con los bombillos calentamos los huevos y salen los pollitos y tenemos una producción mucho mayor de huevos y estamos vendiendo mucho más y el ingreso ya nos da para poder seguir progresando, contestó doña Olga Lucía.

Pero, las sorpresas no paraban y pulularon en la visita que hizo el Jefe de Estado a la capital caqueteña.

En su recorrido por el hogar de doña Olga Lucía, el Presidente Santos quería saber si la electricidad le había cambiado la vida.

Ella, con la naturalidad que caracteriza a los caqueteños, le hizo un recorrido en su hogar para mostrarle su nueva vida.

- Doña Olga Lucía, ¿cómo le cambió su vida con esta electricidad?

- Presidente, me la cambió totalmente. Para comenzar aquí tengo una nevera (la abre y le muestra el contenido). Antes, pura sal, salaba yo todo esto y se me dañaba la mitad y la otra mitad nos lo comíamos.

Luego, en su recorrido hogareño, llevó al Mandatario al televisor y le dijo: “Ahora vemos televisión todos en familia”, a lo que el Jefe de Estado le preguntó: ¿Cuál programa? Y con toda naturalidad le respondió: “El que más me gusta es ‘Yo me llamo’”. Risas en el auditorio.

Pero la curiosidad presidencial no cesaba y el Mandatario le preguntó a uno de los hijos de doña Olga Lucía que si veía fútbol. “Ahora puedo ver los goles de James (Rodríguez)”, respondió entusiasmado.

Ya en el escenario de los muchachos, el Presidente Santos les indagó sobre qué les gustaba estudiar. Al unísono respondieron: inglés. Nueva sorpresa para el Mandatario, quien quería saber más.

- ¡Ah, qué maravilla! y ¿cómo estudian inglés?

- Pues ahora, como tenemos un bombillo, por las noches podemos estudiar inglés.

“Eso es lo que significa que llegue la electricidad”, afirmó el Presidente.

El reto del cuatrienio

Con la caja de sorpresas abierta, el Presidente dejó claro el reto, ese que quiere multiplicar en todo el país.

“Ya tenemos cerca del 96 por ciento de la población con electricidad, pero nos falta todavía un largo camino por recorrer”, dijo el Mandatario, quien recordó que en el Plan de Desarrollo se tiene una meta ambiciosa, “170 mil familias más en los próximos 3 años y medio”.

Sin embargo, el Presidente le dijo al Ministro de Minas y Energía, Tomás González: “Usted se puso una vara un poco baja”, por lo que entusiasmado anunció: “Subamos la vara, por lo menos, a 200 mil familias más”.

Pero fue más allá. Recordó la petición que le hizo don Eladio Ortegón, un campesino que le regaló una caja de madera que llevaba dentro un bombillo que el hombre bautizó como ‘la luz de la paz’, y que le pidió al Gobierno más electricidad para las familias rurales.

Por eso, el Presidente Santos le dijo al Ministro de Minas que dentro de la ampliación de más familias con electricidad deben estar “estas familias que Eladio está pidiendo”.

La visita finalizó y la caja de sorpresas del Caquetá quedó abierta. El Presidente regresó al Palacio de Nariño y en sus manos reposaban el bombillo de la paz de Eladio y la canasta de huevos azules de doña Olga Lucía.