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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la conmemoración de los 24 años de Bancóldex

 ​Bogotá, 18 feb (SIG)

Qué bueno estar aquí en este evento que me recuerda un evento hace 24 años, cuando dimos a luz esta institución de Bancóldex.
 
Con mucho orgullo puedo decir que soy el padre de esta institución, después de la creación del Ministerio de Comercio Exterior junto con una hermana, Proexport, que ahora este año salió en sociedad ya curtida y graduada y ahora se llama Procolombia.

Bancóldex ha jugado un papel muy importante a través de todos estos años y ahora también se está en cierta forma graduando para poder enfrentar el mundo en estas nuevas circunstancias.

Las circunstancias cambian, las instituciones tienen que acoplarse a esas nuevas circunstancias y por eso qué bueno estar en esta graduación de Bancóldex como un banco de desarrollo para concentrarse en el crecimiento empresarial.

Yo les iba a hacer un recuento de todo lo que hemos hecho en estos 24 años, por qué hemos tomado una serie de decisiones y qué viene hacia el futuro.

Pero creo que los asistentes aquí a este evento y los conferencistas, todos se refirieron en una u otra forma a esos temas y son temas que ustedes conocen muy bien.

Por eso yo quisiera aprovechar esta oportunidad para complementar con un tema que es para mí el más importante, que es el que verdaderamente nos va a abrir las puertas hacia el despegue del país y que es el tema que tanto hemos discutido en estos últimos meses y años que es el tema de la paz.

Y lo digo porque en una encuesta reciente descubrimos algo que veníamos conociendo, pero que no lo teníamos tan claro.

Mucha gente tiene temor, curiosamente, temor a la paz. Tiene temor al proceso, no está muy de acuerdo con el proceso, pero descubrimos después de hacer una investigación más profunda que es por desconocimiento y uno cuando uno no conoce algo lo rechaza, o por lo menos se vuelve muy aprehensivo.

Por eso pienso que es importante y oportuno contarles, muchos de ustedes me han oído este cuento, pero muchos de ustedes no, la mayoría, contarles el fondo de cómo hemos llegado hasta este momento y qué sigue en el proceso de paz, y cómo esto va a tener una repercusión muy positiva para estos ideales, estos objetivos, que todos tenemos para el año 2025.

Le escuchaba a Luis Fernando (Castro, Presidente de Bancóldex) decir que Tecnoglass quiere que Barranquilla se convierta en la capital mundial de la fabricación de vidrios, Argos tiene otros planes iguales, todas esas empresas.
 
Pero ese freno que ha representado la guerra, la violencia en Colombia es lo que no nos va a permitir llegar a esos objetivos.

Por eso la prioridad –y lo he dicho claramente- es la paz, basada en mayor equidad y una mejor educación, que están todas tres muy íntimamente ligadas.

No puede haber paz sostenible si no hay más equidad y no puede haber más equidad si no hay una mejor educación.

El proceso

Este proceso no nació como un proceso de generación espontánea.

Este proceso ha sido pensado, estudiado, y nació más o menos al mismo tiempo de Bancóldex hace 24 años.

Cuando me fui con el entonces director de Proexport a Nueva York a vender la transformación del país, estábamos abriéndonos a la economía, acuérdense que éramos una economía muy cerrada, y queríamos por supuesto atraer inversión. 

Y organizamos con mucha dificultad una conferencia en Nueva York con los principales empresarios que queríamos que se interesaran en Colombia.

Estábamos en la mitad de la conferencia y de pronto aparece una noticia, un bombazo aquí en Bogotá.

Lógicamente la conferencia se vino abajo, y me quedé hablando con unos de los empresarios y uno me dijo: mire Ministro, la verdad es que mientras su país no sea un país normal va a ser muy difícil que ustedes realmente puedan desarrollarse con su verdadero potencial.

Le pregunté: ¿qué es un país normal? Un país en paz, un país sin conflicto, un país sin guerra.

Y eso me quedó sonando. Me quedó sonando porque tenía mucha razón.

Y a partir de ese momento comencé a estudiar por qué habíamos fracasado, qué estaba pasando, y por qué no lográbamos nosotros obtener lo que otros países habían obtenido: una paz y ser un país normal.

Y fui inclusive por pura coincidencia, yo era Presidente de la Unctad, a Suráfrica. Le entregué la Presidencia de la Unctad a Nelson Mandela, me quedé toda una tarde hablando con él sobre el tema de la paz.

Me hizo unas recomendaciones como, por ejemplo, la utilización de un profesor Adam Kahane que lo trajimos aquí, hicimos un ejercicio con los diferentes actores del conflicto: paramilitares en ese momento, ese fue al año 96, 97, guerrilla, empresarios, sindicatos, agricultores, campesinos, todo el espectro del conflicto colombiano.

De ahí salió un ejercicio que se llamó Destino Colombia, curiosamente, coincidencialmente, si ustedes lo vuelven a leer hoy predijo casi en forma exacto lo que sucedió desde ese momento, año 97, hasta hoy.

Y fue un ejercicio como tratar de visualizar escenarios, cómo podíamos nosotros avanzar en diferentes circunstancias, si había paz si no había paz, y ahí me ilusioné más con la posibilidad de que pudiese haber paz en este país.

Me puse a estudiar los diferentes procesos y saqué tres conclusiones, cuáles eran las condiciones que faltaban en Colombia para tener un proceso de paz exitoso. Eran muy claras y muy sencillas.

La primera: había que modificar, cambiar la correlación de fuerzas militares.

En ese momento la guerrilla pensaba que podía ganar. Y efectivamente las Fuerzas Militares estaban a la defensiva.

En ese momento el país estaba dividido en tres: una tercera parte la controlaba la guerrilla; otra tercera parte la controlaban los paramilitares; y una tercera parte –y a la defensiva- la controlaba el Estado.

Esa era la realidad de Colombia en ese momento.

Por eso había que modificar esa condición.

Eso se inició en el proceso de paz del Caguán. En ese proceso que se inició durante el Gobierno de (Andrés) Pastrana, simultáneamente con el entonces Ministro de Defensa, Luis Fernando Ramírez, dijimos mire: este proceso posiblemente no va a tener éxito. No estaba ninguna de las condiciones –ahora les cuento las otras dos- presentes.

Entonces tenemos que comenzar a reforzar nuestras Fuerzas Militares.

Y desde ese entonces –y coincidió con el Plan Colombia- iniciamos un proceso de fortalecimiento de las Fuerzas Militares.

El General (Jorge Enrique) Mora, hoy actual negociador, era el Comandante del Ejército.

Con él y con el General (Fernando) Tapias, con Luis Fernando Ramírez -yo estaba en el Ministerio de Hacienda- diseñamos la hoja de ruta para el fortalecimiento de las Fuerzas.

Vino el Plan Colombia, que fue una ayuda muy importante para ese propósito, y el Presidente (Álvaro) Uribe, con muy buen criterio, continuó ese fortalecimiento de las Fuerzas Militares y comenzó a cambiar esa correlación de fuerzas.

La segunda condición que no estaba presente: el apoyo internacional.

Hasta ese momento el apoyo internacional era reducido a era dividido, unos a favor, otros en contra.

Había que tener un apoyo internacional sólido para que el proceso de paz tuviera posibilidades de existir y de prosperar y de tener éxito.

Y fue por eso que cuando yo llegué a la Presidencia cambiamos el rumbo de nuestras relaciones internacionales, y a pesar de tener unas diferencias profundas con vecinos como Venezuela, nuestro objetivo era tener unas relaciones cordiales en lo que podíamos nosotros trabajar juntos, trabajar juntos y las dificultades y las diferencias las tramitábamos por las vías diplomáticas y eso cambió totalmente la geopolítica colombiana, cambio totalmente nuestro posicionamiento ante la región y ante el mundo.

Y ahí comenzamos, entre otras cosas, a tener un apoyo en muchos sentidos entre ellos el comercial, logramos aprobar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, logramos aprobar el Tratado de Libre Comercio con Europa, estaban bloqueados en los parlamentos, logramos tener una relación con la región ya no de oveja negra, sino una relación de liderazgo y se generó todo un ambiente alrededor de la posibilidad de la paz muy positivo.

Ambiente que ha venido creciendo. Ustedes han venido oyendo, han visto en las noticias, en los diferentes eventos cómo el apoyo de la comunidad internacional al proceso va creciendo y se va consolidando. Esa condición se cumplió.

La tercera condición que no estaba presente era la condición de que los jefes, las cabezas de la guerrilla se convencieran que era mejor negocio la paz que continuar en la guerra.

Cuando llegamos al Ministerio de Defensa, el Presidente (Álvaro) Uribe me dijo y con mucha razón, ‘dedíquese a ver cómo tocamos algún miembro del Secretariado’, llevábamos 40 años y no habíamos tocado ni un solo miembro del Secretariado (de las Farc) y muy pocos del comando central.

Hicimos unas reformas en la Inteligencia, las pusimos a trabajar en forma conjunta, teníamos una herencia de los Estados Unidos que nos había ayudado a la creación de nuestros centros de inteligencia del Ejército, del DAS, la Policía con una tesis que allá funciona, pero que aquí no funciona que era que compitieran las diferentes centrales o agencia de inteligencia para tener una mejor inteligencia.

Resulta que eso fue totalmente contraproducente. Yo acudí al entonces al Primer Ministro de Inglaterra, Tony Blair a que me ayudara a reorganizar la inteligencia al estilo inglés y es todos tienen que trabajar juntos, no compiten

Eso produjo un cambio muy profundo en la forma como operaban las fuerzas, porque hasta ese momento no había confianza en la inteligencia, los que hacían las operaciones no creían en la inteligencia, tenían que hacer su propia inteligencia porque ellos eran los que ponían el pecho, arriesgaban su vida, obviamente se demoraban en eso, y cuando llegaban todos los llamados objetivos de alto valor se habían ido hacía mucho tiempo.

No habíamos podido tocar un solo miembro del Secretariado. Al cambiar esa forma de operar redujimos el tiempo, a punta de innovación, palabra que aquí es bien importante, el tiempo entre el momento en que recibíamos una inteligencia y el momento en que se hacía la operación, de dos semanas a 18 horas. Y comenzaron a caer los miembros del Secretariado, os miembros del comando central uno detrás de otro.

Y ahí, se presentó la tercera condición. Sintieron que a la larga, como yo lo decía y lo repetía, si seguíamos en esto iban a acabar en una tumba o en una cárcel.

Con esas tres condiciones presentes fue que iniciamos el proceso y yo me he venido asesorando de la gente que, creo las escogimos con pinzas, más conoce este tipo de procesos. Gente que ha estado en procesos, que ha negociado diferentes procesos de paz. Gente que ha estado en el proceso de paz de El Salvador como el jefe guerrillero Joaquín Villalobos, el que negoció el proceso de paz en Irlanda del Norte, que es la mano derecha de Tony Blair, en fin, diferentes personas que nos han venido asesorando desde el principio.

Y desde el principio nos trazamos una hoja de ruta, vamos a negociar en esta forma, vamos a poner estas condiciones aprendiendo de las lecciones del pasado, aprendiendo de los errores y de los éxitos de otros procesos y toda decisión, todo paso fríamente planeado y calculado.

Y ahí fue cuando comenzaron las condiciones, por ejemplo, la de nada está negociado hasta que todo esté negociado, eso tiene una argumentación muy larga, solamente se los puedo resumir en una frase: uno no compra un retrato, un cuadro hasta el momento en que esté terminado, si uno le vende al comprador un cuadro que está a medio hacer, eso es una locura porque el comprador no lo va a entender.

Por eso lo que queremos es que el paquete entero esté completo para poder decir: ya negociamos todo, mientras tanto nada está negociado. Ese fue muy discutido y aceptado.

Una segunda condición: no habrá cese al fuego. Yo sabía, desde el principio, que eso iba a ser un proceso muy difícil, iba a ser muy costoso políticamente, la gente no entiende que estemos hablando en La Habana de paz y que aquí nos estemos dando bala.

Pero esa era la forma de proteger mejor a la ciudadanía en el proceso y era la forma de no repetir errores del pasado de entregar territorio. No habrá un solo centímetro de despeje, no habrá ningún tipo de concesión militar, si esto llega a fracasar, y todavía puede fracasar, que no digan que en términos militares hicimos algún tipo de concesión y que la guerrilla salió más fuerte de lo que estaba antes del proceso.

Por eso se ha dicho que no había cese al fuego hasta el momento en que termináramos los acuerdos.

Eso ahora le explico por qué ha venido cambiando.

Y esas condiciones se han venido cumpliendo. La otra condición era que la primera fase fuera totalmente secreta.

Eso se hizo deliberadamente para medirles el aceite a las Farc que nunca habían cumplido el compromiso de mantener secretas las conversaciones.

Queríamos medirles el aceite, si realmente ellos estaban o no hablando en serio.

Durante casi un año estuvimos negociando la agenda y se mantuvieron totalmente en secreto esas conversaciones. Eso fue un factor de confianza importante.

Después  hicimos pública la agenda y es la agenda que hemos venido negociando. Ustedes ya muchos la conocen, algunos no porque todavía hay confusión.

La agenda

La agenda tiene cinco puntos, uno es el Desarrollo Rural y ese ya está acordado. Y ¿qué se acordó ahí? Nada diferente a lo que el país necesita para poder aprovechar ese gran territorio que tenemos improductivo, para poder desarrollar el campo donde está concentrada la pobreza y las desigualdades más que en las ciudades y para hacer uso de una riqueza que tenemos y que no hemos podido, por el conflicto, explotar bien y aprovechar bien.

Un mundo que está viviendo cada vez más la necesidad de más alimentos y Colombia es uno de los ocho países, de acuerdo a la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), con potencial para alimentar el mundo hacia el futuro, pues ese es un punto fundamental que ya acordamos con la guerrilla.

No vamos a expropiar a nadie, los agricultores que hoy están trabajando sus fincas legalmente lo único que tienen que es que aplaudir, porque lo que les va a llegar es inversión en el campo, inversión en bienes públicos al campo colombiano.

El segundo punto, el punto que tiene que ver con Participación Política. ¿Para qué se hace este proceso? Para que esta gente deje las armas y si quieren continuar con su propósito y sus ideales políticos, que lo hagan pero dentro de las leyes y la democracia.

Y para eso ¿qué se negoció? Nada diferente a lo que sucede en cualquier democracia, les decía que cualquier institución tiene que acoplarse al mundo de hoy, al mundo cambiante a un mundo que hoy tiene redes sociales que antes no tenía, que hoy tiene celulares que antes no tenía, que hoy tiene una serie de circunstancias y condiciones diferentes.

Las democracias son, al fin y al cabo, un conjunto de instituciones, de poderes públicos que también tienen que irse renovando. Y, ¿qué negociamos?

La renovación de nuestra democracia para profundizarla, para fortalecerla, para que sectores de la población que no han estado representados tengan representación, para que zonas del país que por el conflicto han venido siendo marginadas, tengan representación en la política.

Nada diferente a lo que tendríamos que hacer con o sin guerrilla.

Y el tercer punto, que ya está acordado, es un punto de una gran trascendencia internacional y para nosotros, por supuesto.

El tema del narcotráfico. El narcotráfico ha sido el combustible de toda la violencia en este país en los últimos 30, 40 años.

Toda esa violencia que hemos sufrido ha estado alimentada por el narcotráfico. A donde uno va todavía hoy vemos que el narcotráfico está atravesado como una flecha venenosa en todos nuestros problemas.

Ha venido destruyendo esa fibra social, moral de la nación y por eso las Farc, que ellos dicen que no son narcotraficantes, que son simplemente usuarios del narcotráfico como el gobierno le pone impuestos a los empresarios, con cierto cinismo, pero se comprometieron a cambiar de bando, se comprometieron a dejar de proteger los cultivos ilícitos, las rutas del narcotráfico, a dejar de proteger los laboratorios y ayudar al gobierno a erradicar el narcotráfico del país.

Eso tiene un significado enorme, enorme, para Colombia y para el mundo entero, para la región, por eso cuando anunciamos ese tercer punto me llamó el Secretario General de Naciones Unidas (Ban Ki-moon), el Secretario de Estado Kerry (John) de Estados Unidos, varios mandatarios de Europa, qué cosa tan importante la que ustedes acaban de lograr, porque al fin y al cabo las Farc han sido señaladas como el primer cartel del mundo y Colombia sigue siendo hoy el principal proveedor de cocaína en los mercados mundiales.

Ese punto tiene una trascendencia e importancia.

Eso es lo que se ha negociado hasta ahora.

Comenzamos a negociar el tema de las víctimas, sus derechos, el derecho a la justicia, el derecho a la verdad, el derecho a la reparación.

Es la primera vez que un país pone a las víctimas en el centro de la solución del conflicto. Ningún otro país ha hecho eso. Y sus derechos.

¿Por qué lo hicimos? Porque somos el primer país que estamos negociando un acuerdo, un proceso de paz bajo el paraguas de la Corte Penal Internacional, del Tratado de Roma y ahí dice que la Justicia Transicional es aplicable siempre y cuando se le respeten los derechos a las víctimas, sus derechos a la verdad, a la reparación, a la justicia y a la no repetición.

Y desde el principio pusimos a las víctimas al frente, aprobamos esa famosa Ley de Reparación de Víctimas, llevamos 483 mil víctimas reparadas a un costo inmenso y ese proceso tiene que continuar.

Y qué hicimos. Tomamos una decisión muy audaz, que fue como tenemos que respetar el derecho de las víctimas pues mandemos representantes de las víctimas a hablar con los negociadores, a que ellos expresen cómo este proceso puede satisfacer sus derechos.

Y es un ejercicio o fue un ejercicio maravilloso, muy criticado al principio pero yo creo que hoy nadie puede decir que resultó malo. Todo lo contrario.

Para mí fue muy importante ver cómo las víctimas regresaban y me decían, esta experiencia maravillosa para mí me cambia la vida. Recuerdo una víctima que me dijo: ‘yo lo único que quería en la vida era que este señor que mató a mi familia me lo dijera en la cara y me pidiera perdón. Era lo único que yo quería y eso se dio’.

Y en términos generales las víctimas están siendo más generosas que la población en general en materia de qué representa o qué puede satisfacer sus derechos en materia de justicia porque si conocen la verdad, sí son reparadas simbólicamente, porque no puede uno sino reparar simbólicamente, porque cuánto vale un hijo, una hija, cuánto vale la familia. No tiene precio. Cualquier reparación es simbólica pero ese ejercicio lo estamos adelantando.

Y aquí viene algo novedoso, que es un poco el desarrollo… el proceso ha avanzado, el cese al fuego, el no cese al fuego se ha respetado por parte de las Farc ellos quieren a toda costa un cese al fuego bilateral nosotros hemos dicho que no.

Pero en algún momento tiene que comenzar lo que llaman el desescalamiento, hay que comenzar a dar señales que esto va a finalizar en forma definitiva no una simple tregua temporal.

Entonces como una señal de desescalamiento ellos dijeron, nosotros unilateralmente decretamos el cese al fuego. Y eso lo dijeron el 20 de diciembre (2014) y lo han cumplido, desde el 20 de diciembre no han atacado la Fuerza Pública, no han atacado la infraestructura, no han atacado poblaciones.

Siguen –eso sí- y les hemos dicho que nosotros vamos a seguir combatiendo extorsiones, el narcotráfico o minería ilegal porque no hay la menor posibilidad que el gobierno deje de atacar esos fenómenos.

Pero ellos en ese gesto que apreciamos han venido cumpliendo y por qué creemos que podemos comenzar a hablar de desescalamiento, porque ya el proceso avanzó lo suficiente para asegurarnos que de todas formas en términos militares no habría ningún retroceso porque ya la evolución del proceso nos ha permitido verificar las circunstancias en el campo, las instrucciones militares y ya podemos hablar de desescalamiento para ir llegando al final.

Lo que viene

Y aquí viene otra cosa muy importante de Justicia Transicional.

¿Qué es la Justicia Transicional? No es nada diferente a cuánta justicia le aplica uno a esta gente que permita la paz.

Cuál ha sido la posición y cuál ha sido la posición del Gobierno. La máxima justicia que permita la paz y ahí es el meollo del problema dónde traza uno la línea entre justicia y paz. Ha sido el meollo del problema en todos los procesos.

Hoy estamos, en cierta forma, supeditados a ciertas normas internacionales pero ese es el fondo del proceso, el meollo del problema.

Y ahí qué está pasando y qué ha pasado y esto es algo nuevo que creo que hay que ir asimilando y que el país lo asimile.

Por qué dije ayer, o antes de ayer, que la propuesta que había hecho o los planteamientos de César Gaviria (expresidente de Colombia) eran planteamientos razonables, prácticos y realistas.

¿Qué dijo César Gaviria? Que la Justicia Transicional no solamente debería aplicarse con las Farc, sino a los militares.

Eso ya estaba aceptado, eso ya digamos, es una situación que todo el mundo dice: sí, si van a darle beneficios jurídicos por cuestiones del conflicto a las Farc hay que darle los mismos beneficios jurídicos a los militares para que no se repita esa situación, que una persona que atacó el Palacio de Justicia esté en una posición importante y el que defendió el Palacio de Justicia esté en la cárcel.

Eso no lo acepta el pueblo colombiano y es totalmente injusto, eso no se puede volver a repetir.

Pero Gaviria dijo sobre la base de algo muy importante, que hay que ampliar esto a los otros colombianos que de una u otra forma han sido responsables del conflicto.

¿Y por qué dijo esto? Porque el señor Fiscal General de la Nación (Eduardo Montealegre) ha venido recibiendo miles de procesos, miles de informaciones que han dado todos los paramiltares que han venido dando sus testimonios sobre muchísimos empresarios, muchísimos ganaderos, muchísimos colombianos de muchas empresas nacionales y extranjeras que ayudaron a financiar el conflicto.

Si dejamos eso abierto y solamente cerramos el capítulo de Farc y militares pues vamos a ver durante los próximos 5, 10, 15 años a la justicia llamando uno  por uno a cada uno de estos empresarios, a cada uno de esos ganaderos, a cada uno de esos bananeros, a cada uno de esas empresas que han sido señaladas -con pruebas en muchos casos- de haber participado del conflicto.

Entonces ¿qué dijo Gaviria?

Que la Justicia Transicional abarque a todo el mundo. Qué haría un ganadero que financió unos paramilitares. Pues ir y decir: ‘eso es cierto, yo di esta plata y yo estoy dispuesto a decir la verdad, ya sea con verdad y reparación por ejemplo. Y yo voy a dar la plata para reparar el daño que causé’ Queda totalmente limpio con la justicia y así podemos cerrar el capítulo completo.

Esa es la iniciativa que tomó el expresidente Gaviria, que en cierta forma, cuando uno ve y hablando con el Fiscal hay más de 13 mil procesos iniciados o por iniciar contra los llamados ‘no combatientes’ y eso para la justicia, para la impunidad y para el país pues tiene un costo altísimo si lo dejamos así, abierto, a que cada uno de estos procesos prospere.

Por eso lo que ha planteado el expresidente Gaviria es que abarque a todos los combatientes y no combatientes y que todos lleguen y contribuyan a esa verdad y a esa reparación y que haya justicia porque a través de la verdad y la reparación también se puede encaminar a un acto de justicia.

Y en eso vamos, en eso vamos en La Habana (Cuba), tenemos que ponernos de acuerdo esa Justicia Transicional cómo se va a aplicar.

Yo les he dicho a los señores de las Farc que ya no hay posibilidades de un indulto, ya no hay posibilidades de una amnistía como sucedió en el pasado porque ellos dicen: ‘por qué vamos a ser nosotros la primera guerrilla en el mundo que entregamos las armas y nos meten a la cárcel, preferimos irnos al monte otra vez y morir en el monte dignamente’. Es lo que dicen ellos.

Nosotros les decimos, lo que pasa es que ese indulto, esa amnistía ya no es posible hay que pasar por un proceso de Justicia Transicional  y eso es lo que en este momento estamos negociando.

El quinto punto, lo que falta es el fin del conflicto, se llama el DDR, Desarme, Desmovilización y Reintegración; para eso nombramos un grupo de oficiales de servicio activo liderados por un gran general que estuvo combatiendo a las Farc durante toda su vida, el general (Javier) Flórez (exjefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares de Colombia) como comandante de ese grupo de transición allá.

Qué se va a negociar, cómo es que van a entregar las armas, cómo es que se van a desmovilizar y cómo es que se van a reintegrar a la vida civil.

Y ahí, afortunadamente, también tenemos una experiencia acumulada, porque hemos desmovilizado más de 50 mil combatientes de lado y lado, paramilitares, guerrilla, en estos últimos años y ahí también estamos aprendiendo las lecciones exitosas y de los errores.

Y eso es lo que nos falta, dos temas supremamente complicados, difíciles pero si encontramos ese punto medio pues vamos a lograr esa paz.

Desde ya estamos diseñando el posconflicto, porque también hemos aprendido que muchos de los procesos se deterioraron enormemente o fracasaron por no haber planeado bien también el posconflicto, esperaron hasta el último día; muchas veces uno, dos, tres años en implementarse los acuerdos y ese vacío es fatal por eso desde ya estamos diseñando el posconflicto.

Por ejemplo, algo que quiero, que a ustedes les interesa muchísimo: el tema de la seguridad. En El Salvador, en muchos países, en Guatemala, se deterioró la seguridad, se deterioró la seguridad porque no previeron a tiempo las consecuencias del posconflicto.

Nosotros estamos haciendo exactamente lo contrario y lo que va a pasar en este país es que vamos a poder utilizar todos estos recursos que están concentrados en la guerra para darle más seguridad al ciudadano común y corriente, al ciudadano de a pie, a combatir con más eficacia las bacrim (bandas criminales), a darle más presencia de la Fuerza Pública por todas las ciudades y por todo el campo y eso lo estamos diseñando desde ahora. Y son muchísimos recursos.

Solamente allá en lo que llaman la Fuerza de Tarea Omega, cerca al Caguán, hay 14 mil soldados desplegados en la selva, son 14 mil soldados que cuestan muchísimo, que vamos a poder refocalizar para garantizarle la seguridad a los ciudadanos comunes y corrientes desde el día número cero y esto es algo bien importante, porque lo que va a suceder, uno de los grandes dividendos de la paz, está precisamente en la parte de la seguridad.

Y los otros dividendos de la paz pues no tengo que repetírselos a muchos de ustedes.

Hablábamos esta mañana con la doctora, la Secretaria Ejecutiva de la Cepal (Alicia Bárcena) y la Comisionada Especial de las Naciones Unidas que vinieron a decirle a Colombia como Colombia ha venido construyendo y ayudado a construir los objetivos del  desarrollo sostenible que van a remplazar los objetivos del milenio que terminan este año2015.

Tienen unos cálculos muy interesantes desde que puede pasarle a Colombia con la paz y hay estudios como uno, para mí de los más importantes de la Universidad de los Andes de varios académicos y expertos que dicen los dividendos de la paz son enormes para poder tener en el año 2025 ese propósito por ejemplo que Bancóldex movilice 40 billones de pesos.

Un dato muy, muy concreto que les dice a ustedes la magnitud de lo que  ha costado este conflicto y de lo que puede representar para la eficiencia económica para el crecimiento económico del país la paz.

En ese estudio de los Andes hacen un cálculo de como baja la productividad de una persona o de una familia cuando es desplazada y calculan que  esa productividad de esa persona que está trabajando el campo la desplazan, se va a los ncinturo9nes de miseria a vivir de la generosidad de los demás colombianos o de los robos.

Esa gente desplazada le baja su productividad entre un 50 a 90 por ciento y si tenemos  seis millones de desplazados imagínense ustedes lo que eso le ha costado solamente en el costo de productividad a la  economía colombiana, seis millones de desplazados que pierden más del 50 por ciento y hasta el 90 por ciento de su productividad.

A la inversa hagan el cálculo de lo que significaría que esa gente volviera aumentar la productividad  su contribución a la economía en un 50 0 en un 90 por ciento.

Por eso los  cálculos de crecimiento económico que hacen muchos economistas que pueden ser de 1.5 (por ciento), 2 por ciento, este estudio de los Andes dice que en algunas regiones hasta  el 4 o el 6 por ciento de crecimiento adicional permanente  eso es  un dividendo extraordinario en materia económica y de paz, y  por  supuesto todo lo que  eso significa en otros frentes.

Por eso ese freno que ha representado esta guerra para el verdadero desarrollo de este país, si logramos acabarlo estas ideas, este entusiasmo de los empresarios, este talento de los colombianos estas iniciativas esa visión porque aquí también tenemos que ser como Gobierno muy audaces muy ambiciosos.

Año 2025 ustedes me han escuchado quiero  que Colombia sea el país mejor  educado de América Latina y estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance dentro de los límites presupuestales para que así sea  que sea un país más equitativo y estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para sacar más gente de la pobreza, llevamos 4 años con unos indicadores muy positivos, lo decía, lo repetía Alicia Bárcena de la CEPAL esta mañana Colombia ha sido el país más exitoso de estos últimos cuatro años en sacar gente de la pobreza y la pobreza extrema.

En el Plan de Desarrollo tenemos como objetivo bajar la pobreza extrema al 6 por ciento, yo decía que  hasta la podemos bajar más en los próximos cuatro años pero para el año 2010 acabar con la pobreza extrema en este país, es un país demasiado rico para tener tanta indigencia.

Tenemos que ponernos límites en unos objetivos muy ambiciosos en otros frentes, fue así como nació la idea de estas concesiones de cuarta generación que tampoco fue una cosa de  un día para otro es algo muy pensado, los ministros de Hacienda y yo soy culpable también durante muchos gobiernos dijimos porque estábamos en problemas fiscales, lo más fácil de descartar de hacer a un lado de no invertir es en infraestructura porque eso cuesta menos que dejar de invertir en la educación o en la salud.

Con nosotros acumulamos un rezago en materia de infraestructura que estaba y está costando muchísimo en términos de competitividad y por eso nos propusimos hace cuatro años estructurar bien unos proyectos muy ambiciosos que ya hoy son una realidad.

Las inversiones que  van a ascender a más de 47 billones de pesos  ustedes van a ver  este país en lo0s próximos cuatro años en construcción, una construcción de unas carreteras estilo Suiza estilo Italia, Estados Unidos por que fue con ese propósito porque es que Colombia no puede tener las mismas carreteras que tiene Italia o que tiene Suiza ya lo estamos haciendo.

La parte de la construcción  de la vivienda que en Colombia ha sido señalada como un verdadero ejemplo de éxito pues lo vamos a seguir estimulando como una medida anti cíclica y por eso la economía va a seguir creciendo no tanto este año como crecimos el año pasado, nos golpea muy duro la caída del precio del petróleo se va a acabar el crecimiento pero  vamos  a seguir siendo el país con mejor crecimiento de América Latina.

Cuál va a ser ese crecimiento alrededor del 4 por ciento algunos dicen que el 3.8 (por ciento), pero por ahí en el plan de desarrollo tenemos un crecimiento promedio de 4.5 y lo vamos a cumplir.

Solamente lo de las concesiones de cuarta generación, esa inversión que hasta ahora está comenzando. La verdad es que comienza efectivamente a verse los tractores en esas carreteras. Ya está en proceso, eso le va a representar  a la economía un crecimiento adicional durante la construcción de 1.5 por ciento y de ahí para adelante una contribución al crecimiento por mayor competitividad del 0.7 o 8 por ciento.

Por qué, porque simplemente los costos por ejemplo de Tecnoplast que quiere enviarle de Barranquilla a Cali o a Medellín  sus productos, pues en lugar de emplear 24 horas se va a tomar 12, el trayecto entre Medellín y Cali en lugar de tomarse 15 horas se va a tomar 7 y eso se traduce en eficiencia económica  y en mayor crecimiento.

Pero lo que quería era resaltarles, explicarles que todo esto que estamos haciendo esta transformación de Bancóldex esta visión ambiciosa de los empresarios todo lo que estamos  haciendo con el doctor Jaime Bueno en materia de competitividad, todo este esfuerzos van a ser  mucho más fácil si logramos esa paz.

Si no logramos la paz vamos a tener ese mismo freno que hemos tenido durante todos estos años.

O sea, que imagínense simplemente si hemos logrado todo lo que hemos logrado hoy somos el país, el año pasado fuimos el país de América Latina que más creció, con la inflación más baja, el país que bajo más la pobreza  y la indigencia, la pobreza extrema,  que más atrajo capital extranjero, el déficit fiscal, mantenemos un equilibrio fiscal que hay que mantenerlo, imagínense lo que podríamos hacer sin guerra, con paz.

Por eso quería aprovechar esta oportunidad doctor Luis Fernando, lo felicito por esta trasformación, y a ustedes muchas gracias por su atención.