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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la presentación del PIPE 2.0 en la Cámara de Comercio de Medellín

 Medellín, 10 jul (SIG).

Agradecerle a la Cámara de Comercio, a Lina (Vélez)  su hospitalidad y darnos esta oportunidad para presentarles a ustedes un poco dónde estamos en materia económica y sobre todo, lo que estamos haciendo para contrarrestar esta tormenta, esta tempestad que estamos viviendo en el entorno internacional.

Quisiera, antes de eso, darles un contexto.

Nosotros desde el comienzo, desde el 7 de agosto de 2010, nos propusimos unas metas por la economía. Unas metas que no se requiere hacer un doctorado o un máster en economía, sino de sentido común.

Necesitamos una economía fuerte, con unos indicadores fundamentales, positivos,  para generar la confianza, la confianza necesaria que nos permita el crecimiento y los recursos necesarios para hacer la inversión social y entrar en una especie de circulo virtuoso, que es lo que añoran todos los países.

Había que comenzar por trabajar la parte de la confianza, que tiene que ver con el balance y el equilibrio fiscal. Toda economía, sea personal, familiar, de una empresa o un país, pues tiene que tener sus ingresos más o menos en consonancia con sus gastos, con sus egresos, con sus inversiones.

Entonces la parte de la responsabilidad fiscal ha sido y debe ser siempre una prioridad.

Por eso aprobamos en el Congreso una reforma constitucional que introduce en nuestra Constitución el criterio de responsabilidad fiscal, para ser tenido en cuenta por todo el Estado. Por los jueces cuando fallan, por los congresistas cuando legislan, por el Ejecutivo cuando decreta. La responsabilidad fiscal.

Pero no solo eso. Nos pusimos una especie de camisa de fuerza con una regla fiscal que nos obliga a mantener cierta salud, cierta disciplina en materia fiscal.

Por supuesto hicimos otro tipo de acciones, tomamos otro tipo de medidas, pasamos otro tipo de reformas para promover el crecimiento –se acuerdan ustedes de las locomotoras– y finalmente logramos lo que queríamos, que fue entrar en ese círculo virtuoso.

Un círculo virtuoso donde se reduce el déficit fiscal. Al reducirse el déficit fiscal se genera más confianza, más inversión. Esa mayor inversión genera mayor crecimiento. El mayor crecimiento genera mayores recursos. Y comienza el círculo virtuoso a operar.

Eso lo logramos, creo que con toda claridad, el año pasado. Nos propusimos ser el país que más crecía en la región, en toda América Latina, y lo obtuvimos.  Obtuvimos ese galardón. Fuimos el país de economía media o grande que más creció el año pasado.

Ese crecimiento fue un crecimiento sano, porque nos permitió crecer con una inflación baja, nos permitió crecer con una generación de empleo muy importante.

Fuimos el país de toda América Latina que más empleos, y empleos formales pudimos, crear en estos últimos años. Fuimos el país de América Latina que más logró reducir la pobreza.

Estaba yo en una reunión en Perú, de la Alianza del Pacífico, hace unos días. El Presidente del Perú (Ollanta Humala) dijo, como gran resultado de la economía peruana, que había reducido la pobreza en 6 puntos durante los últimos cuatro años.

Colombia lo ha reducido 12. El doble. Lo mismo con la pobreza extrema.

Entonces este círculo virtuoso lo obtuvimos.

El desafío grande es mantenernos en ese círculo virtuoso. Nos pegó durísimo la baja del precio del petróleo.

¿Qué hicimos entonces?

Tomamos una serie de medidas en forma oportuna. Lo primero que nos tocó hacer fue recortar el presupuesto de inversión para el Plan de Desarrollo. Lo recortamos en 17 billones de pesos –de un solo envión recortamos 17 billones– y nos propusimos hacer un esfuerzo por el lado de los gastos y la inversión del Gobierno Nacional, nos apretamos el cinturón. Redujimos mucho los presupuestos de las diferentes entidades.

El hueco que deja la baja del petróleo pues también lo cubrimos con un mayor endeudamiento que nos permite la regla fiscal. Tenemos acceso a crédito muy bueno, en términos muy favorables, gracias a la confianza que hemos logrado generar dentro de los inversionistas.

Tanto es así que en los últimos cuatro años nos han subido la calificación de nuestros bonos en dos ocasiones. Eso nunca había sucedido en el pasado.

Y la otra parte la cubrimos con el resultado de la Reforma Tributaria del año pasado.

¿Para qué?

Para poder mantenernos dentro de la regla fiscal, porque eso es lo que genera la confianza en el largo plazo, el activo más importante que tenemos que proteger. Esa confianza en que estamos haciendo las cosas bien.

No solamente nos golpeó la baja del precio del petróleo y nos estamos ajustando a esa nueva coyuntura que va a durar un poco de tiempo, sino que también quisimos hacer algo que hicimos a comienzos del año 2013, cuando vimos que la economía estaba comenzando a debilitarse, que fue ese Plan de Incentivo a la Productividad y al Empleo, que llamamos el PIPE.

El PIPE, que pusimos en marcha en el año 2013, a comienzos, tuvo un efecto muy positivo en el crecimiento y ahí están las cifras. Las cifras que obtuvimos en crecimiento en 2013 y 2014 son en parte producto de ese impulso que le dimos con el PIPE 1.0.

Pues quisimos hacer algo parecido ahora que está la economía resintiéndose. Por eso le llamamos PIPE 2.0. O sea, un PIPE parecido al año 2013, pero con la coyuntura actual.

¿Por qué hicimos eso?

Porque el crecimiento se resiente por la menor inversión. Porque la coyuntura internacional se ha dificultado, y se ha dificultado en una forma grave.

Por ejemplo, la región –muchos inversionistas y mucha gente la analiza como región, no como país– ha sufrido un descenso en la producción, en el crecimiento muy importante.

Ayer no más, el Fondo Monetario redujo casi un 50 por ciento los pronósticos de América Latina. De 0.9 a 0.5. De 9 a 5 el crecimiento de América Latina.

Vecinos nuestros, países con los cuales tenemos relaciones económicas muy importantes, están en dificultades serias.

El pronóstico del Fondo Monetario para Venezuela va a decrecer 7 por ciento este año.

Ecuador, un país con el cual tenemos mucho comercio, va a decrecer 2.5 por ciento. Brasil, que tiene una gran influencia…

Brasil, que tiene una gran influencia en toda la región, va a decrecer 1.5 por ciento. El pronóstico de ayer lo bajó de menos 1 a menos 1.5 por ciento.

Bajó también Chile, bajó también Perú. Colombia, por supuesto no es la excepción. Pero en el caso nuestro la situación es bastante más positiva. Los pronósticos nuestros es que vamos a crecer, con estos pronósticos de Fondo Monetario, seis veces más que el promedio de América Latina.

Y yo pienso y piensa también el Ministro (Mauricio) Cárdenas, que puede ser hasta siete veces más. Porque nuestro crecimiento va ser entre el 3 y el 3.5 por ciento, y esperamos que con este PIPE 2, que les vamos a mostrar, el crecimiento esté más por el lado del 3.5 que el 3 por ciento.

Porque estamos seguros que estas medidas van a tener un efecto positivo sobre el crecimiento y la producción.

Nosotros nos propusimos unas metas en el Plan de Desarrollo para el año 2018,que ustedes las ven ahí, de un crecimiento en promedio al 4.3, bajar el desempleo a 8 por ciento. Eso nos obliga a generar 2 millones de empleos más. Ya hemos logrado en estos últimos cinco años generar 3 millones, 2 millones adicionales.

Cada vez es más difícil bajar el desempleo por lo que llaman los economistas ‘las inelasticidades de la economía’, porque cada vez hay economías que tiene más facilidad que otras de bajar el desempleo. En el caso nuestro hay inflexibilidades que nos dificultan, pero lo que hemos logrado es muy importante y creemos podemos crear 2 millones de empleos adicionales.

Hay una gran meta muy, muy ambiciosa y es la de crecer las exportaciones no minero energéticas a 30 mil millones.

Esto lo pusimos como una meta bastante ambiciosa, porque queremos aprovechar esta coyuntura y tomar medidas que puedan fortalecer la economía en largo plazo, en la medida en que no dependamos tanto del sector minero energético.

Yo digo que a veces es una especie de bendición escondida lo que nos está pasando, porque estábamos comenzando a tener, yo lo llamo una especie de ‘resfriado holandés’. Es decir, demasiada dependencia del sector minero energético.

No es que hayamos llegado a la enfermedad holandesa, pero sí unos síntomas de demasiada dependencia. Entre otras cosas, la revaluación del peso durante todo este tiempo era un síntoma de ese ‘resfriado holandés’.

Ahora pues nos tocó ajustarnos y lo que esperamos es aprovechar la oportunidad,  ahora con la devaluación, de fortalecer aquellos sectores que nos permiten una economía más diversificada y no tan dependiente de la parte minero energética,  sin subestimar y sin darle la importancia que ese sector tiene, porque ha sido el sector que ha financiado buena parte del desarrollo de los últimos años.

Entonces nos pusimos esa meta muy ambiciosa, pero creo que realizable. Y también de mantener, por supuesto, la inversión extranjera en los niveles que creemos pueden ser sostenibles.

La inversión ha venido creciendo, en los últimos cuatro años creció enormemente. Y no solamente la extranjera; la inversión en general.

Este primer trimestre de este año, la inversión total como proporción de la economía, superó por primera vez en la historia el 30 por ciento.

Yo me acuerdo, cuando yo estudiaba desarrollo económico, inclusive cuando era Ministro de Comercio de Exterior, llegar al 25 por ciento, al 24 por ciento, era como un sueño parecido a los 30 mil millones de exportaciones. Eso eran niveles asiáticos que ningún país de América Latina estaba como en condiciones de siquiera soñar que podíamos llegar allá.

Pues llegamos.

Este primer trimestre de este año ya vamos al 30.7 por ciento de la inversión como tamaño de la economía. Y eso lo tenemos que mantener generando confianza, haciendo las cosas bien, haciendo las cosas oportunas, para que ese círculo virtuoso se pueda mantener. Ese es el objetivo.

Entonces, parte del círculo virtuoso es el crecimiento. Y el PIPE 2.0, que les vamos a mostrar, tiene que ver con ese empujón a la economía en el crecimiento.

¿En qué consiste?  

Escogimos los sectores que pueden tener –digamos– algún impacto en el corto plazo en el crecimiento.

Algunos de los proyectos o de las inversiones ya estaban programadas, pero entonces hicimos una reingeniería para poderlas hacer más rápido, para ponerlas a funcionar más rápido y darle ese empujón a la economía para que podamos seguir creciendo 6 veces más o 7 veces más que el promedio latinoamericano y seguir manteniendo un ritmo de creación de empleo y de inversión que sean por lo menos satisfactorios frente a la coyuntura internacional tan difícil que estamos viviendo, y frente a la caída del precio del petróleo que tanto nos afecta.

Y eso es lo que les vamos a presentar hoy. En qué consiste ese PIPE 2.0.

El primer sector es el sector de la educación. Ustedes saben que  un poco la visión que tengo yo del país para convertirla en realidades, un país en paz, un país más, más equitativo y un país mejor educado.

En la parte de la educación –y ahora le doy la palabra a la Ministra (Gina Parody)– pues estamos haciendo algo muy, muy importante y es que la infraestructura para poder tener una educación de buena calidad, para poder tener jornada única en un porcentaje alto de los colegios, requiere una inversión muy grande.

Y para resumirles y ahí le doy la palabra a la Ministra, estamos haciendo o vamos a hacer en los próximos cuatro años lo que estaba programado para hacer en 60 años. Solamente en materia de aulas educativas para poder tener los espacios que nos permitan mandar los niños al colegio, en lugar de 5 horas, 8 o 9 horas, jornada única.

Pero voy a pedirle a la Ministra que nos explique desde su sector el PIPE 2.0, qué es lo que hace y cómo impacta el crecimiento.

(…)

En resumidas cuentas es el PIPE 2.0.

Cuánto dinero estamos invirtiendo, todo esto sumado, ¿Cuánto es? Casi 17 billones, son 16.6 billones de pesos.

Esto debe producir casi unos 300 mil empleos y debe darle un impulso a la economía para que podamos meter este años y el año entrante a un ritmo superior al que creceríamos sin estas medidas y por eso ojalá podamos crecer 6 o 7 veces más que el promedio de América Latina, lo cual está todavía por debajo de nuestro verdadero potencial, que es alrededor de un 4.5 o 4.7 por ciento.

Pero dadas las dificultades que estamos teniendo, las restricciones de potencia fiscal pues esto es lo mejor que podemos hacer, creo que lo hemos hecho de forma oportuna, el efecto del PIPE primero fue muy positivo, y yo espero que el efecto de este PIPE 2.0 sea igualmente positivo.

Los analistas  internacionales, Fondo Monetario Internacional, El Banco Mundial, todos han dicho mire Colombia está siendo las cosa que tiene que hacer cualquier país en esas circunstancias, está obrando con responsabilidad, con visión de largo plazo y en forma oportuna.

Y eso es lo que estamos tratando de hacer con este plan y con otras políticas.

Pero permítame referirme a otro PIPE, que sería mucho más impactante para la economía, para el futuro de todos los empresarios, de todos los colombianos, ese impacto sería además de por vida, que es el tema de la paz.

El tema de la paz, que yo sé que ha generado mucha preocupación en los últimos tiempos por los fenómenos que hemos visto, la irracionalidad, la sevicia de la guerrilla, la forma como reanudo o rompió su cese al fuego bilateral y lo que eso produjo en la psiquis de la sociedad colombiana.

Quiero volver un poco al inicio de este proceso, yo estuve aquí en Medellín con mucho de ustedes explicándoles cuál era la hoja de ruta y las dificultades que íbamos a encontrar.

Les dije desde ese entonces -hace caso 3 años- yo sé muy bien para donde voy, y tengo unas líneas rojas que no voy a traspasar bajo ningún motivo, por ninguna circunstancia.

El camino es difícil, no hay un solo mandatario en la historia que durante el proceso de buscar la paz con el enemigo haya sido popular, ¿Por qué?

Por una sencilla razón, cualquier acción, el solo hecho de sentarse con el enemigo ya genera prevención, genera críticas y mucho más si comienza uno a discutir algunas concesiones a ese enemigo para buscar la paz.

Si hablamos de la posibilidad de las Farc hagan política, la gente reacciona diciendo, no, esta gente ha hecho sufrir demasiado al pueblo colombianos para que tengan ese derecho. O mucho menos si le vamos a dar algún tipo de beneficio jurídico para lograr la paz. La gente ese elemento lo considera negativo.

Entonces es impopular cualquier proceso de paz, sí así ha sido a través de la historia.

Otra cosa que les dije, y que me lo advirtieron. Usted está tomando un camino que es impopular, pero lo está haciendo todavía más impopular porque decidió hablar, conversar, negociar en medio del conflicto. Y me dijeron: el pueblo colombiano le va dar a usted un margen de tiempo, un margen de confianza.

Pero va llegar un momento en que le van a decir, este Presidente nos está engañando, ¿cómo así que nos habla de paz y aquí lo que estamos viendo es guerra?

Y llegará un momento que eso a usted –me lo dijeron a mí hace tres años- le va constar sangre, sangre política, pues el costo político va ser enorme, y me está costando porque eso es lo que está pasando.

Lo veíamos por ejemplo con la mamá del oficial, que, subteniente que gradué hace tres años, que agarró las Farc allá en el sur del país -la veía por televisión después hablé con ella- me decía: por qué el Presidente nos habla de paz y mire lo que está pasando con mi hijo.

Eso piensa el pueblo colombiano.

Entonces esa contradicción, esa aparente contradicción pues es difícil de digerir.

Pero desde el principio, y hoy sigo pensando lo mismo, ese es el camino más efectivo y más rápido para llegar a un acuerdo.

Que ha pasado, comenzamos la negociación precisamente con la presión militar, no hemos bajado la guardia un solo milímetro, en estos tres años, en estos cuatro años, en los cinco años de mi Gobierno se le ha dado más duro a las Farc que en toda su historia. Llevamos 64 cabecillas neutralizados, acuérdense el número 1, el número 2, y la presión militar ha sido la mayor presión militar en historia de la lucha contra las Farc.

Aquí no hemos bajado la guardia un solo milímetro, las Farc están mucho más debilitadas, eso que han crecido militarmente, ¡mentiras!

Hoy estábamos haciendo nuevamente el conteo con el Ministro de Defensa, tienen mucho menos gente en armas, están mucho más débiles de lo que estaban antes, haces 2 años, o 4 años, o hace 6 años, o hace 8 años; esa es la verdad, de otra forma además no estarían allá negociando en la Habana.

Entonces en la parte militar se ha mantenido como dije desde el principio, aquí no vamos ni a ceder ni un centímetro de territorio, no vamos a despejar territorio, por eso estamos negociando en el exterior y no vamos a desproteger al pueblo colombiano en este sentido como ha sucedido en el pasado. Eso se ha cumplido.

Y las líneas rojas que pusimos, aquí no vamos a negociar nuestro sistema económico, nuestras instituciones políticas, nuestro modelo de desarrollo, no vamos a negociar sino los 5 puntos que acordamos negociar para ponerle fin al conflicto, y los pusimos en forma específica.

Y eso es lo que hemos venido conversando y desarrollando, ya tenemos esos 3 puntos con los cuales ya hay acuerdo, los primeros 3, los últimos 2 puntos se están negociando simultáneamente.

Vino la crisis que vimos con el cese al fuego unilateral que la guerrilla decreto sin consultar con el Gobierno, por eso dijo yo, es una linda rosa, pero llena de espinas, y estaba llena de espinas porque me querían llevar a mí a obligarme a un cese al fuego bilateral.

Yo les he dicho: no señores, cese al fuego bilateral lo tendrán cuando lo tengamos negociado en su totalidad, y cuando avancemos en los demás puntos, en este caso no falta sino uno, el punto de las víctimas, el punto de la Justicia, lo suficiente justificar ese cese al fuego bilateral mientras tanto no.

Entonces eso es lo que ellos quisieron forzarme, al Gobierno, decidimos, no, hicimos un gesto para ir desescalando el conflicto con la suspensión de bombardeo, rompieron ellos el cese al fuego bilateral, volvimos a los bombardeos sin haber bajado la guardia en ningún otro frente y se generó esta especie de crisis, de confianza en el proceso.

La gente que de por sí y con toda la razón, yo también ingrese a este proceso con ese grado de escepticismo diciendo, las Farc en el fondo no quieren la paz, esta gente nunca va firmar, esta gente lo que nos esta es engañando nuevamente, yo también entre con ese misma actitud.

Pero a raíz de lo que hemos venido avanzando la gente comenzó a tener cierta confianza de que de pronto sí se puede lograr la paz, y esa confianza se derrumbó con el ataque a los soldados en el Cauca y después todo lo que ha venido sucediendo desde entonces.

Por eso esta coyuntura pues también en cierta forma nos obliga a definirnos, porque como lo dije ayer ante los nuevos Comandantes de las Fuerzas Militares, el tiempo se convirtió en un enemigo del proceso, no avanzar es retroceder y el tiempo se volvió critico porque el tiempo y la paciencia van de la mano, y la paciencia de los colombianos, y la paciencia del Presidente es limitada y en la medida que no avanzamos estamos retrocediendo y quitándole confianza a la gente en la posibilidad de la paz eliminando esa esperanza, y eso es lo que ha venido sucediendo en estos últimos días, en las últimas semanas.

Por eso estamos haciendo un gran esfuerzo allá en La Habana para decirle a esta gente que o avanzamos en las negociaciones y concretamos los acuerdos, porque ya llego la hora, la hora de las definiciones, de las determinaciones o esto simplemente vamos a volver a lo que teníamos antes, a continuar la guerra que es un costo altísimo.

Y yo pienso que ellos han comenzado a entender esa situación, han comenzado a entender que efectivamente tenemos que acelerar. Ese gesto, que nuevamente fue un gesto unilateral de ellos no consultado,  de vamos decretar un cese al fuego a partir del 20 de julio durante un mes, a lo cual dijimos: eso no es suficiente.

Yo lo que quiero es que se avance allá en La Habana compromisos concretos para lograr acuerdos que nos permitan ponerle fin al conflicto. De otra forma vamos a seguir patinando y esa patinadera lo que hace es quitarle más y más apoyo y confianza de la gente en la posibilidad de la paz.

Yo espero que los próximos días ellos reaccionen y que podamos de pronto tener unas señales claras de que de pronto vamos en esa dirección de terminar la negociación de los 5 puntos que nos permitirían ponerle fin al conflicto.

Entretanto, qué han dicho ellos, vamos a hacer este gesto para desescalar, le hemos dicho no es suficiente, necesito más y estoy dispuesto a hacer gestos recíprocos.

Pero lo importante es acelerar el cese al fuego bilateral y definitivo, que implica una cantidad de negociaciones sobre diferentes puntos, por ejemplo, la propuesta del expresidente Uribe sobre la concentración de la guerrilla en ciertos sitios, eso es un paso necesario en cualquier proceso de desmovilización, tendrán que concentrarse efectivamente y para allá vamos, y eso es lo que tenemos que acelerar.

Pero no solo eso, quién va a garantizar la seguridad de esta gente que ellos nos reclaman, no queremos que nos masacren como la UP, tienen eso en la cabeza y tiene razón, los vamos a proteger les dije ayer los protegerán nuestras propias Fuerzas Militares. Serán los que van a tener las armas, porque ellos tienen que entregar sus armas, los protegerán las Fuerzas Armadas del Estado colombiano. Y tenemos que negociar cómo van a entregar esas armas, en qué forma se van a desarmar, cómo se integran a la sociedad, a la vida civil.

Esa parte del cese al fuego bilateral y definitivo tenemos que acelerarla.

Pero la otra condición que es lo importante para poder poner en practica ese cese al fuego bilateral, porque allá tenemos que llegar, en algún momento, si queremos para la guerra tenemos que silenciar los fusiles.

Pero para que eso sea posible tenemos que avanzar en el otro punto fundamental que es el punto de las víctimas de las justicia, ahí hay una aspecto o una información muy importante para que ustedes me entiendan.

El derecho de las víctimas o los derechos de las víctimas, las víctimas las pusimos como el centro de la solución de este conflicto por primera vez en la historia, un otro proceso había puesto las víctimas y sus derechos  como el centro de la solución.

¿Cuáles son los derechos de las víctimas? 

El derecho a la verdad, muchas veces una víctima lo único que quiere es que le digan dónde está su hija, donde está su mamá, su papá, su familia o porqué hicieron lo que hicieron los victimarios.

La verdad, y eso ha sido ya una constante y en la justicia transicional  ese elemento es fundamental.

El segundo derecho de las víctimas, a que las reparen. Ya comenzamos a reparar víctimas, llevamos más de medio millón de víctimas reparadas. La guerrilla también tiene que reparar. Falta ese tema, la reparación.

El tema de la verdad ya hay una comisión de la verdad negociadas, ese punto ya está chuleado.
    
El segundo punto, el punto de la reparación, estamos a punto de definirlo. Falta el clave, el de la justicia. A la guerrilla se le dice: usted tiene que pasar por el cedazo de la justicia, ellos quieren amnistía. Les decimos eso no es posible, la amnistía como se decretó en América Latina durante tantos conflictos hoy ya no es posible.

Ellos dicen que no quieren ser la primera guerrilla en la historia que entrega las armas para irse para la cárcel. Les decimos, pero que es el mundo es diferente, hay tratados internacionales, tenemos una Constitución que nos prohíbe las amnistías, la opinión pública colombiana no lo aceptaría y la opinión pública internacional tampoco.

Para lograr eso tenemos, primero, que negociar el cese al fuego bilateral y efectivo con todos esos elementos y luego tener la certeza de que en el lado de la justicia también tenemos unos acuerdos mínimos para poder decretar el cese al fuego y que no caigamos en esa trampa, un incentivo perverso, de la guerrilla con armas sin presión militar y patinando en el otro tema de la justicia.

Si hay progreso en la justicia habrá cese al fuego y ahí terminamos el conflicto y ahí terminamos todo este proceso y comenzará la paz.

Porque también hay que ser muy realistas; el fin del conflicto, lo que estamos haciendo en La Habana es una condición necesaria para construir la paz en este país.

No es que al otro día va a haber paz. Pero sí es una condición necesaria para lograr esa paz.

Quiero darles a ustedes la tranquilidad que todo lo que les dije hace 3 años, las líneas rojas, qué es lo que se está negociando, sigue vigente. Aquí no se va a negociar nada diferente a los cinco puntos. Nada de lo que están diciendo, que estamos negociando las Fuerzas Militares, que la propiedad privada, que vamos a entregarle el país al castrochavismo, al comunismo o a las Farc.

Nada de eso, ahí están los puntos.

Hagan un ejercicio, cuánto de lo que han propuesto –la guerrilla tiene todo el derecho de proponer lo que se le venga a la cabeza- y qué es lo que realmente se ha aceptado.

¿Qué se ha aceptado? Lo que yo dije que se podría aceptar desde el principio: las líneas rojas. Y eso es lo que voy a aceptar hasta el momento en que firmemos el acuerdo; nada más y nada menos.

Y por eso yo sé que hay gente que dice no, es que el Presidente con tal de firmar la paz entrega el país. No señores, esas líneas rojas se van a mantener hasta el final.

Y otros dicen pero por qué no dicen, cuesta menos seguir en la guerra y acabarlos militarmente que negociar la paz.

¡Qué equivocación¡ está guerra nos ha costado enormemente en crecimiento económico. Por eso digo que el PIPE más importante es la paz.

En crecimiento económico, el país ha tenido un freno que nos ha costado entre el 2 y el 3 por ciento de crecimiento al año.

La paz en promedio, todos los analistas, las universidades, nos empujaría el crecimiento entre uno y medio y 2 por ciento de por vida, eso  es todo.

Los empresarios: el costo de seguridad, el costo de la falta de inversionistas que no vienen aquí simplemente porque es un país en conflicto.

Yo hablaba, inclusive los estudiantes de Estados Unidos no pueden venir aquí a estudiar en Eafit porque somos un país en conflicto.

Cantidad de costos que tienen las áreas de conflicto, preferían al 8 y al 10 por ciento. ¿Por qué nunca ha tenido ninguna inversión? Porque nadie ha ido allá por el conflicto.

Los dividendos de la paz son enormes en todo sentido. Aquí en Medellín cuánta gente que hoy está dedicada a las pandillas, son producto de la guerra. Son desplazados que vienen en busca de alguna oportunidad, de algún empleo y los reclutan para cometer todo tipo de delitos.

Donde uno lo vea, una guerra lo que hace es destruir. Ahí sí como dicen: no hay guerra buena, ni paz mala.

Les aseguro que la paz cambia la faz de Colombia. La cambia para bien. La tenemos a la vuelta de la esquina.

Y tengan la seguridad que no voy a ceder un milímetro frente a lo que dije desde el principio.

Yo creo que si esta gente se compromete realmente a dar el paso en materia de justicia, ahí se destraba este proceso que estamos en este momento y podemos obtener esa paz, si no,  se lo decía a los militares ayer, tenemos las mejores Fuerzas Militares de nuestra historia, estamos preparados para continuar la guerra, pero el costo es altísimo. Y nos demoraríamos 15, 20, 25 años más.

Y se lo digo yo –perdónenme la falta de modestia- el colombiano que más duro les ha dado a las Farc en toda la historia, el que más duro les ha dado a las Farc en toda su historia. Porque cuando llegué al Ministerio de Defensa no habían tocado ni un solo miembro del secretariado.

Hicimos los cambios en la inteligencia, en las operaciones y ahí comenzaron a caer.

Y durante mi Gobierno –y eso lo dicen las propias Farc- durante mi Gobierno les hemos dado más duro que en cualquier otro período de su historia.

Pero yo sé y conozco las Fuerzas Militares como la palma de mi mano, pertenecí a ellas, que no somos capaces de desaparecerles, como algunos dicen que podríamos hacerlo en los próximos 10, 15 o 20 años.

En cambio con muy poquitos pueden seguir haciendo el terrorismo que están haciendo ahora.

O sea que la paz, tengan la seguridad, que es mejor negocio que la guerra.

Y la tenemos cerca. Por eso ojalá nos volvamos como entusiasmar un poco con esa posibilidad, porque se requiere el apoyo del pueblo colombiano, el apoyo del empresariado colombiano, para lograr ese fin más noble, el más noble fin de cualquier sociedad que es vivir en paz.

Lo que pasa es que nosotros nos acostumbramos infortunadamente a vivir en guerra.

Yo llego a ciertas regiones o a ciertos sitios donde dicen: ¡uy, qué miedo la paz! Fíjense la ironía, o la paradoja, qué miedo la paz. Que eso que nos va a traer. Porque es que hemos vivido demasiado tiempo en guerra.

Tengan la seguridad que la paz es el mejor Pipe que podemos nosotros lograr sin ceder. No hemos cedido un ápice.

Esto que la guerrilla se ha fortalecido, no. No se ha fortalecido, todo lo contrario. Que ha tenido espacio político. ¿Cuál espacio político? Ustedes ven las encuestas cada vez más impopulares.

Entonces aquí prácticamente sin costo hemos venido desarrollando este proceso.

Pero el beneficio, el dividendo de la paz hacia el futuro es enorme.

Por eso quiero darles ese parte de tranquilidad a ustedes, que sabemos perfectamente qué estamos haciendo, para dónde vamos. No estamos cediendo en nada de lo que dijimos que íbamos a ceder desde el principio.

Y solamente, imagínense durante 30 segundos lo que sería este país en paz.

Muchas gracias.