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 Palabras del Presidente de la República, Juan Manuel Santos, durante la conmemoración del Día de la Armada Nacional

 Cartagena, 25 jul (SIG).

“Esta Armada que hoy cumple 192 años protegiendo el azul de la bandera, es una Armada que nos enorgullece a todos los colombianos.

Hace 192 años comenzábamos apenas la vida republicana. Comenzó  una vida también llena de conflictos, de conflictos internos.

Todo el Siglo XIX los colombianos no la pasamos peleando los unos con los otros.

En esa época al comienzo del Siglo XIX teníamos nosotros un ingreso per cápita parecido al del Estados Unidos.

Ellos se dedicaron a unirse y a trabajar, nosotros nos dedicamos a pelearnos entre nosotros. Un país progresaba y el otro se estancaba, porque eso es lo que la división, la polarización y las peleas producen, estancamiento, falta de desarrollo, atraso, pobreza.

Pero siempre la Armada estuvo presente defiendo nuestros mares, defendiendo nuestra soberanía.

Luego vino el siglo XX, donde la Armada también participó en todos los esfuerzos donde Colombia estuvo presente defendiendo la democracia, defendido nuestra soberanía.

Las diferentes guerras en que participamos, allá estaba la Armada Nacional.

Yo ingresé a esta Escuela Naval hace 48 años, ingresé a esta escuela que me aportó muchísimo a mi formación, a mi carácter, a los que soy hoy en día. Recuerdo muy bien que solamente estaban los edificios de los ranchos y las aulas, y algunos edificios o algún edificio donde había oficinas, nada más existía.

Pero existía ese espíritu, ese carácter, ese talante que siempre ha tenido esta Escuela Naval Almirante Padilla, que siempre ha enseñado a sus cadetes, que siempre ha guiado a sus oficiales, eso sigue igual. 

Lo que sí ha cambiado es toda la infraestructura, hoy tuve el privilegio, el honor de inaugurar un edificio de aulas bastante diferente a las que teníamos hace 48 años, con la última tecnología, con todas las comodidades, con todas las facilidades. 

También tuvimos la oportunidad de inaugurar el edificio de simuladores, nos mostraron un simulador diseñado aquí en la escuela por nuestros marinos, lo cual es un avance importantísimo en adiestramiento de los oficiales.     

Estos dos edificios pertenecen a ese plan que nos propusimos hace unos años de convertir mi alma mater, la Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla, en la mejor escuela de cadetes de todo el continente.

Sé que es un sueño, un sueño ambicioso, sé que eso es pensar en grande, demasiado, a veces dirán, pero es así como podemos progresar, estoy seguro que lo podemos lograr, porque los conozco esta Escuela y se lo que representa y sé que tiene.

El entonces capitán, hoy general Duque, excomandante de la Infantería de Marina me hizo entrega de un fusil que fue el fusil que mi madre me entrego aquí en esta escuela. Allá, donde estaba el antiguo campo de paradas, al frente de donde hoy está el casino de oficiales y de cadetes.      

Recuerdo muy bien ese día, un día importantísimo, me decía el general Duque: aquí entrego su verdadera novia, mi señora se puso un poco celosa pero le dije: tranquila que esto es el fusil del cual nosotros nunca podemos separarnos.

Y también debo decir que ese espíritu está siempre presente en mi corazón, cadete naval para siempre, como todos ustedes serán cadetes navales para siempre, porque lo que aquí se aprende nunca se olvida.

Y vamos a seguir en ese esfuerzo de ir mejorando nuestras Fuerzas Armadas en todo sentido, tenemos hoy las Fuerzas Armadas mejores, mejor equipadas, mejor capacitadas de toda nuestra historia.

Pero esto es un proceso de mejoramiento continuo que tiene que estar desde siempre. Esta Escuela ha formado grandes oficiales, grandes ciudadanos y lo seguirá haciendo. Y qué bueno poder retribuirle a la escuela con este plan, con estos edificios ya como Presidente de la República.

Pero nunca dejaré de ser el cadete NA 42-139, eso lo tengo en mi alma y en mi corazón hasta el día en que el Señor me llame.

Esas guerras que el país ha tenido durante tanto tiempo.  

Recuerdo que cuando ingresé a la Escuela, hace 48 años, hacía cuatro años había comenzado este conflicto armado interno que llevamos soportando durante estos 52 años, 52 años de guerra, 52 años de conflicto armado.

Muchísimo ha sucedido desde entonces, pero el conflicto siempre ha estado presente.

Esta sociedad se ha acostumbrado a vivir en conflicto, eso lo que tenemos que terminar.

Ningún país, ninguna sociedad puede vivir eternamente en guerra, en conflicto.

Y por eso me propuse iniciar este proceso para terminar esta guerra. ¿Por qué lo hice?, porque se presentaron las condiciones para hacerlo.

Hace 48 años, la Armada Nacional, nuestras Fuerzas Armadas en general, nuestra Policía, era muy diferente.

Durante mucho tiempo gobierno tras gobierno fueron relegando a nuestras Fuerzas, las fueron en cierta forma abandonando, por el país tenía muchísimas necesidades en otros frentes, los presupuestos siempre fueron exiguos, era difícil que las Fuerzas se renovaran, se equiparan bien.

Pero eso también se cambió, cuando yo ocupaba la posición que hoy ocupa el señor Ministro de Hacienda, el doctor Mauricio Cárdenas, ahí se inició un proceso de recuperación de las Fuerzas con un gran esfuerzo que en ese entonces –miren que coincidencia tan feliz- el presidente de los industriales hoy presente participó activamente en promover ese fortalecimiento de las Fuerzas.

Los recursos que se consiguieron nos dieron los industriales con toda generosidad, simultáneamente, aquí en esta Escuela, allá en la Casa de Huéspedes, en el Fuerte de Manzanillo, el Presidente (expresidente de Estados Unidos, Bill) Clinton con una delegación bipartidista lanzó el Plan Colombia hace 15 años.

Y desde entonces ese fortalecimiento de nuestras Fuerzas ha continuado, hasta convertirlas hoy, como decía, en las mejores Fuerzas Armadas, la mejor Armada, el mejor Ejército, la mejor Fuerza Aérea, la mejor Policía que hemos tenido en nuestra historia.

Esta semana nos dieron otra gran satisfacción nuestras Fuerzas Armadas, al  ganar las Olimpiadas en Guatemala de las Fuerzas Especiales, eso es una pequeña demostración de cómo han progresado nuestras Fuerzas en todo sentido.

Pero lo más importante son los resultados que han venido dando en esta guerra, resultados que han generado más confianza en el país, que le han devuelto la esperanza.

Muchos de los resultados, la mayoría de los resultados que hoy tenemos para mostrar en lo económico, en lo social se debe al papel que nuestras Fuerzas han desempeñad, a los resultados que han obtenido para recuperar la seguridad de los colombianos.

Hace 15 años estábamos ad portas de ser declarado un Estado fallido, un Estado fallido de acuerdo a los académicos, es un Estado que no puede controlar su territorio.

Hoy a Colombia la observan la admiran como una democracia actuante, eficaz. Tenemos los mejores índices de crecimiento, crecimiento económico, de disminución de la pobreza, de la pobreza extrema, creación de empleo, y eso que estamos todavía en medio del conflicto armado.

Por eso cuando estas Fuerzas cambiaron esa correlación de fuerzas militares con el enemigo, cuando estas Fuerzas doblegaron la voluntad de lucha del enemigo, cuando se dieron cuenta que por la vía de las armas nunca iban a obtener el resultado que querían.

Y cuando la comunidad internacional nos apoyó, nos rodeó, ahí se dieron las condiciones para iniciar un proceso de paz con condiciones que fuera suficientes para terminar ese conflicto.

No ha sido fácil, lo digo con frecuencia que hacer la guerra es mucho más fácil que hacer la paz.

Liderar a un país en tiempos de guerra requiere unas características especiales, pero es mucho más fácil que la transición hacía paz. Lidera a un país en búsqueda de la paz después de 50 años de guerra tiene muchísimas complejidades, se presenta muchas contradicciones, hay que explicar hasta la saciedad el porqué de esas contradicciones.

Esta mañana en Barraquilla donde estábamos reunidos el Consejo de Ministros, entre las preguntas de las comunidades de la gente, una señora me preguntó ¿pero por qué siguen muriendo nuestros soldados, nuestros policías si estamos buscando la paz?, y tiene toda la razón esa señora y el pueblo colombiano va a decir: bueno Presidente, ¿por qué nos hablan de paz?, ¿por qué usted nos habla de paz y sigue la guerra?

Explicar por qué estamos conversando en medio del conflicto no es fácil. Hay que explicarles que eso se debe a que queremos llegar más rápido a ese puerto de destino que es la paz, es la victoria de ustedes los miembros de nuestras Fuerzas Armadas, ustedes querido marinos, la victoria es la paz y la paz es la victoria.

Esa es la consigna que estamos queriendo alcanzar, el objetivo que añora toda Colombia.

Hay que explicarles también a los propios miembros de nuestras Fuerzas, como la transición de la guerra a la paz es más difícil que la transición de la paz a la guerra.

Aquí en esta Escuela ustedes entrenan para la guerra, toda escuela militar entena a sus hombres para la guerra, ahora estábamos en la Escuela, en el edificio de simulación haciendo la simulaciones de lo que llaman, ustedes lo conocen muy bien, un zafarrancho de combate, claro que ahora es con toda la tecnología, en mi época era  con papel y lápiz, pero son los mismos principios, el mismo entrenamiento.

En cambio la transición de la guerra hacia la paz requiere un cambio de cultura, un cambio de mentalidad, y ahí hay que hacer una grande pedagogía.

Nosotros pusimos como condición que no había cese al fuego mientras conversáramos, entre otras cosas porque queríamos que avanzaran las negociaciones, porque un cese al fuego sería un incentivo perverso para prolongar indefinidamente las conversaciones, las Farc, armadas, conversando sin presión militar, no estarían estimuladas a acelerar la negociación, eso fue hace tres años.

Y creo que esa estrategia ha dada los resultados que estábamos buscando, hemos avanzado como nunca antes en una negociación con las Farc. Tenemos ya tres de los cinco puntos acordados.

Hemos avanzado en los otros dos puntos, ya estamos simultáneamente conversando sobre los puntos del fin del conflicto, el tema de las víctimas, el tema de las víctimas ya acordamos como vamos a satisfacer el derecho de las víctimas a la verdad.

Ya estamos a punto de terminar la discusión sobre el derecho de las víctimas, a la reparación.

Y en medio de ese proceso se ha presentado todo tipo de dificultades, pero los procesos como los que estamos llevando a cabo, son procesos que tienen que ir acercándose a su fin, y al acercarse a su fin hay que ir cambiando las estrategias, ir cambiando la mentalidad, ir cambiando el comportamiento.

Se ha discutido la necesidad de un cese al fuego bilateral y definitivo. Nosotros hemos dicho: sí, ya es hora de comenzar a hablar sobre ese tema; y por eso hemos pedido que se acelere la conversación y las discusiones sobre ese tema.

También sobre el desarme y también sobre la justicia, y si logramos acelerar esas conversaciones, esas discusiones, esas negociaciones sobre esos puntos, y tenemos acuerdos llegaremos a la paz.

Entre tanto, hemos acordado que vamos a ir desescalando el conflicto; desescalando el conflicto quiere decir vamos a ir apagando poco a poco el fuego. Eso qué significa en términos reales: menos muertes, menos sufrimiento, menos víctimas.

Y dentro de lo acordado el pasado 11 de junio, allá en la mesa de La Habana, para  llegar sin temor a acuerdos sobre esos puntos que acabo de mencionar: la dejación de armas, el monitoreo y verificación de esa dejación, el cese al fuego bilateral y definitivo, el cese de hostilidades también, y muy importante el tema de la justicia.

Y dada la declaración que hizo el enemigo, las Farc, la declaración unilateral de cese al fuego por parte de las Farc, he dado la  orden de suspender a partir de hoy los bombardeos aéreos a campamentos donde haya concentración de miembros de esa organización.

Y a partir de la fecha este tipo de bombardeos solo se podrán realizar por orden explícita del Presidente de la República.

Esta decisión será efectiva si los campamentos están alejados de los cascos urbanos, si no constituyen amenaza para población o para la Fuerza Pública y si no ponen en peligro la infraestructura ni se desarrollan actividades proselitistas.

Quiero reiterar que según lo acordado allá en La Habana, y voy a leer textualmente lo que se acordó.

“En todo caso el Gobierno Nacional y sus instituciones, en cumplimiento de sus obligaciones constitucionales continuarán garantizando la protección de todos los colombianos y el cumplimiento de la ley en todo el territorio nacional. El Gobierno continuará persiguiendo el delito y en ningún caso tolerará que ninguna organización al margen de la ley ejerza coerción sobre las comunidades mediante el uso de las armas”.

Vamos a reunirnos como lo hemos dicho periódicamente durante estos próximos cuatro meses para evaluar el cumplimiento del cese unilateral de las Farc.

El cumplimiento de medidas adicionales de desescalamiento que podríamos tomar ambas partes, pero sobre todo el cumplimiento de la intención de acelerar las negociaciones sobre los asuntos que todavía faltan en la agenda predeterminada.

Tenemos cada vez más cerca la oportunidad histórica de acabar con el conflicto armado en Colombia y hay que aprovecharla.

Yo he tenido toda la paciencia y todo el aguante para que las conversaciones de paz tengan un nuevo aire, un nuevo impulso. Esta última oportunidad no la debemos ni la podemos desperdiciar.

He dicho que si llegamos a ese puerto de destino cambiará la faz de Colombia.

Mucha gente se pregunta: ¿Qué nos puede traer la paz diferente a lo que estamos viviendo? La respuesta es: todo, nos trae todo bueno.

Hay una frase que suelo utilizar: no hay guerra buena ni paz mala.

Es cambiar esa cultura del odio, una cultura de la reconciliación, es cambiar la guerra por la esperanza, es cambiar esa sed de venganza que produce tantas víctimas por una cultura del perdón y la reconciliación.

Y se nos abrirán puertas insospechadas que no nos habíamos imaginado. Porque buena parte del atraso que sufrimos en el siglo XIX y buena parte del siglo XX se debe precisamente a esos conflictos internos que hemos tenido.

Y ese último conflicto que lleva 50 años tenemos que terminarlo.

Y ustedes aquí en esta Escuela van a ser protagonistas de ese cambio, de ese cambio fundamental. Y que en lugar de estar agradeciéndole a los padres de los soldados, de los policías muertos en combate, como le acabamos de agradecer a Miguel Torres por ese sacrificio inmenso que ha hecho.

Un agradecimiento infinito a todos los padres, familiares de tantos soldados de tierra, mar y aire, de tantos policías que han caído en esta guerra.

Qué bueno sería que nunca más tuviéramos que dar esos agradecimientos.Que más bien esa juventud que se está formando se forme en una cultura de paz por el bien de todos nuestros hijos, de nuestros nietos, para que seamos un país normal.

Alguien me preguntaba ¿Y qué es ser un país normal? Un país sin guerra. Somos el único país que todavía nos mantenemos con un conflicto armado de todo el continente.

¡El conflicto armado más viejo del mundo, eso no puede ser!

Por eso seguiremos buscando ese puerto de destino.

Y aquí en esta Escuela aprendí que cuando uno tiene un puerto de destino claro, aquí en esta bahía me lo enseñaron, no importa si me aparecen tiburones por un lado, piratas por el otro, tormentas huracanes, uno utiliza los vientos y llega a ese puerto de destino si es un buen navegante, si es un buen capitán.

Con la ayuda de ustedes y de todos los colombianos vamos a llegar a ese puerto de destino para poder decir que vivimos en una Colombia en paz.

Muchas gracias.