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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la ceremonia de ascensos de tenientes de corbeta de la Armada

 

Cartagena, 1° jun (SIG).

Una vez más nos reunimos para el ascenso de unos compatriotas que le están entregando su vida a la Patria, en esta ocasión como oficiales de la Armada Nacional.

61 oficiales que hoy tienen el honor de decir ‘soy oficial de la Armada Nacional de Colombia’.

Quiero felicitarlos a todos, a sus familias. Es un honor grande el de ingresar como oficial a nuestra Armada.

Quiero felicitar muy especialmente al primer puesto, a Anderson Ramos, por su ejemplo. Él es un ejemplo de superación. Comenzó como marinero, luego se graduó de la universidad y hoy se gradúa como oficial.

A sus padres y a los padres de todos los y las oficiales que hoy se graduaron, no solamente muchas felicitaciones sino muchas gracias.

El apoyo de las familias a los soldados de tierra, mar y aire y a nuestros policías es fundamental.

Por eso quiero felicitarlos y agradecerles de manera muy especial, porque ese aporte que hacen ustedes al ver y entregar sus hijos a nuestras Fuerzas Militares, a nuestras Fuerzas Armadas, es un gran, gran aporte al desarrollo del país.

Mis felicitaciones también a todos los oficiales que hoy condecoramos. 35, 30 años de servicios a la Patria, a la Armada Nacional. Toda una vida.

Y por eso digo y seguiré diciendo, no hay cómo pagarles a los miembros de nuestras Fuerzas Armadas todo lo que han hecho por este país.

Recordaba cuando yo era cadete, aquí en esta escuela, año de 1967, 68, esta escuela era muy diferente. No existía este campo de paradas, no existían estas instalaciones; apenas tenían unos edificios donde están las aulas y los ranchos. De resto no había nada.

Comenzaba en esa época el narcotráfico en Colombia, las primeras exportaciones de marihuana que se hacían desde Santa Marta.

El país era un país muy subdesarrollado. Y mucha, muchísima agua ha corrido bajo el puente desde ese entonces.

Hemos sufrido el flagelo del narcotráfico, el flagelo de una guerra que había comenzado unos años antes, guerra en que estamos empeñados en terminar.

Y el país ha venido progresando en medio de esa guerra. Y hoy, como la Escuela,  es un país diferente.

Hoy podemos decir que hemos progresado como nunca antes en estos últimos tiempos, a pesar del conflicto armado interno.

Hemos progresado porque hay confianza y esa confianza se ha podido generar gracias a la labor de los miembros de nuestras Fuerzas Armadas, de nuestro Ejército, de nuestra Armada Nacional, de nuestra Fuerza Aérea, de nuestra Policía.

Recuerdo, no hace mucho tiempo, cómo las caratulas y los titulares de todos los periódicos del mundo señalaban a Colombia como un infierno.

Hace 20 años cayó el Cartel de Cali, un cartel que habían señalado como invencible, lo mismo que el Cartel de Medellín.

Y gracias a la labor de nuestras Fuerzas, hemos logrado progresar como nunca antes para convertirnos en un país señalado como una estrella fulgurante en la región y en el universo.

Colombia hoy es respetada por todos los países. Colombia hoy es señalada como un ejemplo. Un ejemplo de progreso, un ejemplo por su economía, por su política social. Y eso en medio del conflicto se debe, repito, a la labor de ustedes, de los miembros de nuestras Fuerzas Armadas, de nuestra Armada Nacional.

La guerra no ha terminado e inclusive tenemos nuevamente demostraciones, como lo que sucedió en Buenaventura, de un comportamiento totalmente irracional, puro terrorismo.

Dejar una población como Buenaventura sin luz ¿qué propósito tienen, qué objetivo se busca? Ninguno.

¿Simplemente decir ‘estamos vivos’?

Pero si ese es el propósito el efecto es totalmente al contrario, porque así la población cada vez más señalará a esos responsables con un dedo acusador.

Y mientras tanto, nuestras Fuerzas ya están allá en el sitio donde volaron la torre,  facilitando que vengan los técnicos para restablecerle la luz a Buenaventura.

Ya están los miembros de nuestra Armada Nacional, de nuestro Ejército y esperamos que de aquí al jueves esté totalmente restablecida la luz en Buenaventura.

Pero ese es un solo ejemplo de ese trabajo diario que los miembros de nuestras Fuerzas hacen para proteger a nuestros compatriotas.

Ese trabajo que ha significado que el país pueda hoy vivir y mirar hacia el futuro con más optimismo.

Esos resultados que permiten decir ‘Colombia es el país que más creció en América Latina el año pasado, que más redujo la pobreza, que más redujo la pobreza extrema, que más inversión atrajo.

Por eso la deuda que tenemos con nuestros soldados de tierra, mar y aire y con nuestros policías es infinita.

Y ustedes, que hoy ingresan a ser oficiales lo hacen en un momento de la historia especialmente importante.

Estamos viviendo un punto de inflexión. Ustedes van a ser protagonistas de un verdadero cambio y cambio positivo en nuestro país. Un cambio que se ha venido madurando desde hace ya algún tiempo.

Las propias Fuerzas hoy pueden decir que son las mejores Fuerzas, las más equipadas, las mejores capacitadas que ha tenido Colombia en toda su historia.

Un trabajo permanente, consistente, de mucha gente. Y no de ahora, de hace mucho tiempo.

Y por eso quiero aprovechar esta oportunidad aquí en mi alma máter, en la Escuela Naval Almirante Padilla, para agradecerle a uno de esos protagonistas del progreso de nuestras Fuerzas y por ende, del progreso del país.

Es tal vez la última vez que él asiste a una ceremonia como ésta de la Armada Nacional. Cuando yo era cadete no había nacido. Se trata de nuestro Ministro Juan Carlos Pinzón.

Juan Carlos Pinzón que ha sido mi fiel compañero desde hace ya mucho tiempo. Fue protagonista, testigo, ahí estaba al lado mío cuando comenzamos este fortalecimiento de las Fuerzas en la época del Presidente Pastrana, año 2000.

Luego fue protagonista como Viceministro, en ese entonces era el Secretario Privado del Ministro de Hacienda. Luego como viceministro de Defensa  luchó en el Congreso para que aprobaran los recursos necesarios para comprar y adquirir y equipar a la Armada Nacional como nunca antes.

Recuerdo en el año 77, como decía  las circunstancias eran muy diferentes. Las horas de trote, existía el calabozo; me mandaban al calabozo algunos días. Pero me acuerdo, salían las fragatas y nos reducían la ración del desayuno.

Esas eran las épocas de penuria. Y afortunadamente hemos logrado reversar esa situación y hoy la Armada Nacional, esa Armada para que ustedes, queridos tenientes de corbeta, hoy ingresan como oficiales, es la mejor Armada que ha tenido el país en su historia.

Una Armada ejemplar, una Armada que todos los países señalan como un ejemplo. Vienen a pedir ayuda, consejos, cooperación en todo lo que la Armada hace.

Gracias, doctor Juan Carlos, porque su aporte a las Fuerzas Militares, que yo sé que las lleva en su corazón, porque él nació en un cuartel, creció en un cuartel, y lleva las Fuerzas Militares en su alma. Y las llevará siempre.

Y sé que nos va a hacer mucha falta pero ahora pasa a un puesto muy importante como Embajador en los Estados Unidos.

Desde allá también seguirá velando por sus Fuerzas, mientras aquí nosotros seguimos luchando por conseguir ese puerto de destino que nos hemos puesto como país, como colombianos: un país en paz, un país con más equidad, un país mejor educado.

Y el papel de nuestras Fuerzas en este proceso ha sido, es y seguirá siendo determinante.

Por eso el futuro de esta escuela, el futuro de la Armada está garantizado que será mejor. Puede que si logramos esa paz, si la logramos, que no tengamos que mandar a nuestra gente a las selvas, al campo de batalla, pero el papel de la Armada seguirá siendo clave.

Tenemos dos mares, tenemos ríos como pocos países en el mundo y esta escuela que yo quiero que se convierta nuevamente en ese centro de excelencia académica, la seguiremos respaldando, la seguiremos apoyando, la seguiremos fortaleciendo para que siga graduando tenientes, oficiales como los que hoy se gradúan.

Tenemos que ser optimistas, porque hay materia prima, circunstancias para ser optimistas.

Este país tiene un capital humano extraordinario, lo vemos todos los días. Y lo mejor de ese capital humano está concentrado en nuestras Fuerzas Armadas, lo vemos todos los días.

Un país lleno de riquezas naturales que tenemos que aprovechar mejor. Un país privilegiado hasta en su localización geográfica.

Y por eso tenemos que llenarnos de valor para seguir forjando un mejor futuro y quienes mejor que los oficiales de nuestras Fuerzas, los oficiales de la Armada,  quienes hoy ingresan como oficiales de la Marina.

Yo los felicito nuevamente porque ustedes tienen un gran futuro por delante.

Les preguntaba a muchos de ellos ¿dónde se graduaron? De diferentes sitios y de diferentes universidades. Pero todos me decían con  gran orgullo ‘ahora pertenezco a la Armada Nacional. Y es un gran orgullo’.

Lleven ese uniforme con honor. Yo lo he repetido muchas veces y lo repito delante de los familiares, de ustedes, de sus padres, de sus madres: el mayor honor que he tenido yo en mi ya larga vida es haber portado el uniforme de la Armada Nacional.

Es haber aprendido a marchar como hoy marcharon estos nuevos tenientes de corbeta.

Quiero terminar estas palabras recordando esa estrofa para mí –no soy objetivo, soy parcializado–, del más lindo de los himnos de nuestras Fuerzas Militares, el himno de la Armada.

No se les olvide:

Por eso canto cuando navego, poco me importa la tempestad. No se les olviden esos luceros que siempre nos deben guiar, los de mi patria y los de nuestro hogar.

Les deseo en sus carreras buen viento y buena mar.

Muchas gracias.

(Fin)