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  Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la ceremonia de ascensos de oficiales de la Policía Nacional

 Bogotá, 24 jun (SIG).

Felicitarlos porque no todo el mundo, ni todos los días llega a ser general de la República de Colombia.

Se requiere mucho trabajo, mucha dedicación, mucho sacrificio. Y por eso ellos, sus señoras y sus familias, que son muy importantes. Les decía a las señoras que al menos una de esas estrellas les correspondía a ellas, porque siempre el sacrificio de las familias por los hombres de nuestras Fuerzas ha sido un sacrificio muy grande y además es un apoyo necesarísimo para mantener a nuestros soldados de tierra, mar y aire y a nuestros policías en ese estado de ánimo necesario para ser victoriosos, como son victoriosas nuestras Fuerzas Armadas, nuestra Policía.

Ascienden el día en que el Ministro Luis Carlos Villegas, como nuevo Ministro, es reconocido por nuestras tropas, por nuestro Ejército, por nuestra Fuerza Aérea, por nuestra Armada, ceremonia que se celebró esta mañana en la Escuela Militar de Cadetes y ahora por la Policía Nacional, aquí en esta escuela.

Tanto el Ministro como estos nuevos generales tienen unos grandes retos por el momento que vive el país, por la coyuntura, por la responsabilidad que asumen y por la expectativa que tiene todo el pueblo colombiano.

Una expectativa cada vez más exigente. Ese es el precio del éxito. Cuando sé es exitoso la gente exige más.

Como ha sido exitosa nuestra Policía, como han sido exitosos nuestros soldados. La gente siempre pide más.    

Y el éxito, por ejemplo, de nuestras Fuerzas Militares y de nuestra Policía, en la lucha contra las Farc y el ELN conlleva también unas exigencias en otros campos. En la lucha contra las Bacrim, en la lucha contra la delincuencia común.

Y ese es el gran reto, diría yo, que tenemos, Ministro Luis Carlos Villegas, señores generales y todos los miembros de la Policía.

El gran reto hacia adelante sin descuidar lo que estamos haciendo es concentrarnos cada vez en darle seguridad al ciudadano de a pie, en hacer que cualquier compatriota –no importa de qué estrato, no importa en dónde esté localizado– se sienta cada vez más tranquilo y más seguro.

Sin duda alguna esa es la mayor exigencia del pueblo colombiano por el cual estamos todos sirviendo. Y ese es el gran reto.

Tenemos afortunadamente la Policía mejor capacitada y mejor dotada de nuestra historia.

Hemos hecho un esfuerzo enorme, fiscal y de otra índole, para darles a nuestras Fuerzas, a la Policía, todos los instrumentos y el personal necesario para cumplir cada vez mejor con su responsabilidad, con su compromiso.

Hemos agregado más  de 25 mil hombres a nuestras Fuerzas, 25 mil, y eso genera un costo enorme pero también es una inversión, porque la tranquilidad, la confianza que generan nuestras Fuerzas es la que realmente nos permite poder obtener estos resultados que estamos viendo, que han sido señalados como éxito a nivel internacional.

El reto de la seguridad ciudadana, la lucha contra las Bacrim, eso diría yo señor Ministro que son prioridades en los próximos meses y en los próximos años.

Ayer celebrábamos, hicimos un evento en el Palacio presidencial anunciando unas recompensas y unas órdenes de captura libradas por las autoridades norteamericanas contra el ‘Clan Úsuga’, contra su cabecilla, su jefe, alias Otoniel, 5 millones de dólares de recompensa, y se mencionaron a varios de los miembros de esa organización criminal.

Estamos detrás de ellos, como estuvimos detrás de otras organizaciones que las hemos venido desmantelando una por una, capturando o dando de baja a sus cabecillas, uno por uno.

No dejo de recordar cuando estábamos con el general (Óscar) Naranjo él de director de la Policía, que pusimos una lista de los objetivos de alto valor de estas organizaciones criminales, que eran 14. Y fuimos tachando uno por uno hasta que los 14 estaban a buen recaudo.

Y esas organizaciones se fueron desmantelando, fueron desapareciendo o se fueron subdividiendo, la única que queda con la influencia nacional es la llamada ‘Clan Úsuga’, que se le decía antes ‘Urabeños’, pero por respeto a todos nuestros compatriotas que viven en el Urabá, quisimos que se le denominara el ‘Clan Úsuga’, así se le conoce hoy.

Y tenga la absoluta seguridad que este alias Otoniel, y todos los individuos que han sido mencionados con sus alias y que ya tiene ordenes de captura, van a caer. Como han caído siempre tarde o temprano todos estos delincuentes.

Pero queda un rezago, es para nosotros la prioridad en este momento porque estas organizaciones se subdividen, pero quedan sus miembros que han aprendido a actuar como organización criminal, como mafia.

Y entonces van y organizan sus pequeñas mafias en pueblos, en ciudades, en barrios, y siguen con esa misma forma de delinquir, de tratar de controlar el territorio, de extorsionar, de traficar, ya no los grandes volúmenes pero si traficar en volúmenes más pequeños, pero con las mismas modalidades.

Por eso la labor de la Policía con la Fiscalía se vuelven tan importantes, y por eso doctor Wilson, es tan importante también que la justicia este ahí presente.

Es mucho el reclamo que se oye de diversas fuentes, de diversos orígenes. El enorme esfuerzo que hace la Policía por capturar a delincuentes y que por razones que la gente no entiende a los pocos días vuelven a los sitios donde fueron capturados a seguir delinquiendo.

Eso tenemos que hacer un gran esfuerzo, lo estamos haciendo, estamos avanzando en esa dirección, de que persona capturada es persona que se queda en la cárcel.

Hay que aprender a capturar mejor, lo sé. Hay jueces de garantías que exigen, pero tenemos que elevar ese porcentaje de gente capturada que efectivamente acaba pagando la pena. Así podemos ser mucho más efectivos en la lucha contra estas organizaciones.

Tenemos que ganarnos la confianza todos los días de las comunidades, que son nuestra mejor fuente de información.

Yo digo que no hay binomio más poderoso, invencible, que el binomio población, comunidades con la Fuerza Pública. Cuando hay colaboración, cuando hay confianza, cuando trabajan juntos los únicos que pierden son los delincuentes. Y eso hay que alimentarlo todos los días.

Hemos hecho avances importantes, por ejemplo, en materia de homicidios, que es uno de los indicadores más usados universalmente como medidor de seguridad. Tenemos la tasa más baja de homicidios por cada 100 mil habitantes -que es como se mide- en los últimos 35, 40 años; 27 por cada 100 mil. El objetivo que se había puesto para este cuatrienio, es bajarlo a 23, de 27 a 23.

Estuve revisando esos objetivos de este gobierno, de este segundo gobierno y estoy haciendo el mismo ejercicio que hice hace ya casi 5 años.

Cuando los objetivos me parecen demasiado bajitos hay que elevar el umbral. Y eso nos va forzar a ser mucho más eficaces y más eficientes.

Me acuerdo perfectamente cuando dijimos que íbamos a conectar 700 municipios con fibra óptica y banda ancha, yo dije: ¿Por qué 700? Porque no de una vez todos los municipios, y se logró.

Cuando dijimos que íbamos a bajar la pobreza al 32 por ciento, y dije: ¿Por qué tan poquito? Porque no al 28, y se logró.

Cuando dijimos que íbamos a bajar la pobreza extrema a un digito, yo dije no solamente un digito por debajo del 9 por ciento, se logró 8.6.

Cuando dijimos que íbamos a generar 2 millones de empleos, y por qué no 2 millones y medio, lo pusimos como meta, y se logró.

Pues doctor Villegas, señores Generales hagamos un esfuerzo y bajemos para el años 2018 el objetivo de homicidios por cada 100 habitantes por debajo de 20, pongámoslo en 19, no en 23.

Y así nos vamos a esforzar más. Pero no solamente ese frente.  Dónde más tenemos que hacer un esfuerzo es en el resto de los delitos que afectan a la madre que se muere del susto de que su hijo vaya a jugar al parque porque le ofrecen droga o lo roban. O el estudiante que va a la universidad y se muere del susto porque de pronto lo atracan, o la familia que no sale de su casa porque no quiere dejar sola su residencia porque se entran los ladrones, o la persona que está hablando por el celular y que pasan y se lo rapan y se lo roban.

Ese tipo de delitos son los que tenemos que combatir cada vez más y con más eficiencia.

Y para ello se requiere algo que esta Policía ha adquirido como parte de su razón de ser, que cualquier empresa y cualquier institución la debe tener como parte de sus activos, la capacidad de innovar, la capacidad de ser creativos.

Yo he visto como esta Policía, en muchos frentes es la Policía creativa, innovadora.

Concentremos nuestros esfuerzos en ese tipo de delitos para que los ciudadanos de a pie, el ciudadano común y corriente se sienta cada vez más seguro.

Esa es una misión muy importante, porque esa sensación de seguridad, es la que también genera confianza en otros frentes.

Así como los resultados de nuestra Fuerza Pública, nuestro Ejército, nuestra Fuerza Aérea, nuestra Armada, nuestra Policía han generado la confianza para que vengan inversionistas y podamos mostrar esos indicadores económicos y sociales. También tenemos que hacer un esfuerzo mayor para generar tranquilidad en la ciudadanía, que es lo que más está reclamando hoy el ciudadano de a pie.

Vuelvo y repito, ganarse las comunidades, trabajar con ellas es la mejor forma de ser efectivos.

Hay otros retos enormes, señor Ministro, señores generales, todos los miembros de esta gran Policía: la minería ilegal, un reto enorme por la magnitud del daño que está generando, ambiental y de otro tipo.

Diría hoy que es igual o más importante, como fuente de financiación de los grupos ilegales, la minería ilegal como el narcotráfico.

Tenemos que seguir combatiendo el narcotráfico y dando golpes como los hemos venido dando, cada vez más certeros, cada vez más costosos.

Y hemos aprendido. Ya somos exportadores de conocimiento, de tecnología en la lucha contra el narcotráfico. Experiencia que hemos adquirido a un costo altísimo.

Tenemos que seguir luchando con mucha más eficacia contra la extorsión, que es parte de ese subproducto, el éxito contra las grandes mafias.

Quedan los elementos que se dedican a extorsionar. Ahí ustedes saben mejor que yo, que cuando hay colaboración de los extorsionados, cuando hay colaboración de las comunidades, el grado de éxito contra la extorsión es muy alto. Y por eso tenemos que hacer todos los días esfuerzos adicionales en esos frentes.

Se presentó el día de ayer, esta mañana, una situación que no es nueva, llevamos muchos años viendo cómo comunidades quieren forzar a la Fuerza Pública a salirse de ciertos sitios, de sus propias instalaciones, presionados, en la mayoría de las veces, por los grupos al margen de la ley, como está sucediendo en El Mango, en el Cauca.

Ya el general (Rodolfo) Palomino tiene instrucciones de hacer lo propio: aquí no hay, no hay, y no habrá ningún centímetro cuadrado de nuestro territorio vedado para la Fuerza Pública. No lo puede haber.

Y ahí vamos también hacer una labor de pedagogía. Sí, precisamente, la Fuerza Pública lo que está haciendo a estas comunidades de aquellos que les quieren hacer daño.

Y por eso espero que lo más pronto posible, general Palomino, podamos regresar a la normalidad en esa situación que se presentó.

Porque no puede haber, repito, un centímetro de nuestro territorio vedado para nuestra Fuerza Pública.

Y así, señor Ministro y señores generales, ustedes ascienden y señor Ministro, usted asume su Ministerio, en un momento de la historia muy importante. Le tocará dirigir el Ministerio, estas maravillosas Fuerzas Armadas en un momento transcendental. Donde se requiere de mucho tacto, de mucha diplomacia, pero también de mucha firmeza.

Yo muchas veces, repito el estilo de mi tío abuelo, que decía: ‘hay que tener mano de hierro y guante de seda’.

Usted, doctor, Luis Carlos, tiene ese talante: carácter, firmeza, sin necesidad de agredir. Así es como se tienen los buenos resultados.

Y con esa forma de proceder vamos a seguir dándole buenos resultados al pueblo colombiano. Porque tenemos una gran Policía, tenemos una gran institución. Una institución que tiene también esa filosofía de mejoramiento continuo, lo vemos todos los días, que hay que alimentarlo para que sea cada vez mejor.

Yo quiero felicitarlos a todos ustedes. Agradecerles a todos nuestros policías, a todos nuestros suboficiales y oficiales esa labor diaria que hacen ustedes, el sacrificio diario que hacen, inclusive, con sus propias vidas. Porque eso es lo que mantiene nuestra democracia, mantiene nuestra esperanza en un mejor futuro y mantiene nuestro Estado de derecho.

Buena suerte señor Ministro. A los generales: ustedes asumen una gran responsabilidad como nuevos generales de la República; también mis felicitaciones y muchos éxitos a cada uno en su respectiva responsabilidad.

Muchas gracias.