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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la presentación del Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo PIPE 2.0 en la Cámara de Comercio de Cali

  Cali, 26 jun (SIG).

Muchas gracias por asistir a esta reunión, que no tiene objeto diferente al de explicarles dónde estamos, de dónde venimos y para dónde vamos en la materia económica.

De pronto me referiré al final al proceso de paz, pero básicamente lo que quiero es explicarles a ustedes qué es lo que estamos haciendo, sobre todo el plan que hemos puesto en marcha para darle un impulso adicional a la economía.

Quiero poner esto en contexto. Desde el primer día de mi Gobierno, 7 de agosto del 2010, inclusive antes en la campaña, nos propusimos unos objetivos, unos objetivos  digamos básicos, fundamentales. Y uno de ellos era tener una economía fuerte, una economía que generara confianza suficiente para que atrajera la inversión y generara el crecimiento que nos dieran los recursos que eran necesarios para hacer la inversión social.

Básicamente ese era el objetivo, digamos principal, de toda la política económica y social. Tener una economía fuerte que generara recursos para poder invertir en la parte social y tener buenos resultados.

Desde el primer día iniciamos todo un proceso, decisiones macro, decisiones de política, constitucionales y decisiones pequeñas: en ministerios, en cambios de reglamentos, en cambios de procedimientos, de trámites, todos encaminados a ese gran propósito de dar la confianza, fortalecer la economía y producir crecimiento y por consiguiente, recursos para poder invertir en lo social.

Ahí fue cuando presentamos al Congreso de la República –no sé si recordará, senador (Luis Fernando) Velasco–, reformas tan importantes como: la Reforma Constitucional, me acuerdo, una discusión muy bonita sobre la importancia de la responsabilidad fiscal en las decisiones que tomen los jueces, que tome el propio Poder Legislativo o que tome el Poder Ejecutivo.

La importancia de tener una economía que genere la confianza, porque de otra forma es una discusión muy importante en este momento que se está haciendo en el mundo entero. Colombia es ejemplo en este momento en Europa en la discusión con Grecia sobre ese punto en particular.

Y una crisis económica lo que hace es ante todo vulnerar los derechos de los ciudadanos, porque se queda uno sin recursos para financiar la salud, para financiar la justicia, para financiar la seguridad.

Nosotros, después de una discusión muy importante en el Congreso y luego en la Corte Constitucional, porque hubo mucha gente que se oponía, decían ¿pero por qué ponemos intereses económicos antes o al mismo nivel de los derechos fundamentales de la sociedad, del derecho a la educación a la justicia?

Pues por la sencilla razón de que si no hay recursos, garantizar esos derechos se vuelve imposible.

Finalmente esa tesis prosperó. Y luego de esa reforma pasamos una ley que nos obliga al Gobierno y a los gobiernos de aquí en adelante, a tener una disciplina fiscal y nos traza unos límites. ¿Para qué? Para mantener esa confianza en la economía y obligarnos a no salirnos del cauce, a no acumular déficits año tras año, que nos llevan a crisis como las que vivimos el año 2000, 2001, que me tocó administrarla a mí como Ministro de Hacienda. Y ahí sí que se vulneran los derechos.

Por eso todo este esfuerzo que hemos hecho en estos últimos cuatro o cinco años es encaminado a tener una economía fuerte que genere los recursos para la parte social.

Y ahora, como veremos, en cierta forma lo logramos. Y queremos mantenerlo. El  gran desafío ahora es mantener esa economía fuerte, a pesar de los vaivenes de las dificultades y las coyunturas que se presentan inexorablemente en un mundo cambiante. Y se nos presentó una que no esperábamos, que fue la baja del precio del petróleo. Eso no lo esperaba nadie, nadie preveía que el petróleo iba a bajar en semejante magnitud en tan poco tiempo.

Y el efecto sobre la economía colombiana es muy alto.

Nosotros infortunadamente fuimos poco a poco dependiendo más y más en los recursos del sector minero-energético.

Y  cuando se vino abajo el precio de las materias primas, el precio del petróleo, el golpe a nuestras finanzas, el golpe a nuestros recursos y por consiguiente a la inversión y al crecimiento industrial, que es lo que estamos en este momento afrontando y que es lo que hemos venido discutiendo en el Gabinete y tomando decisiones como las que les vamos a presentar el día de hoy.

¿Qué buscamos? Buscamos algo que es de sentido común, asimilar el golpe, reaccionar manteniendo la confianza en la economía, de los inversionistas, que  este mundo es cada vez más interdependiente.

Lo que sucede por ejemplo entre hoy y el lunes en Grecia, nos va a afectar, sin duda alguna, porque afectan a los mercados financieros. Los mercados financieros en este momento son especialmente susceptibles a los llamados países emergentes y nosotros estamos dentro de ese grupo de países que afecta lo que suceda con Grecia en este fin de semana.

Y así, cualquier evento a nivel mundial, por la dinámica de la globalización y de la tecnología, nos vuelve cada vez más interdependientes.

Y por eso nosotros tenemos que reaccionar teniendo en cuenta todos esos factores y teniendo en cuenta que la confianza de los inversionistas se vuelve vital, sobre todo en coyunturas difíciles como las que estamos viviendo.

¿Por qué se vuelve tan importante? Porque no hay nada más costoso que una pérdida de confianza, que inmediatamente sube, en una forma importante, el precio a cualquier país para acceder al crédito.

Y al subir ese precio, eso cuesta muchísimo y comienza a generarse un círculo vicioso, en lugar del circulo virtuoso que hemos logrado mantener ahora, que es lo que queremos defender con medidas como las que hemos puesto en marcha.

Entre el año 2010 y el 2014, nosotros logramos un crecimiento económico que llegó más o menos al punto, digamos, de nuestra capacidad de crecer. Estaba entre 4.6, 4.7 y el año pasado logramos ese crecimiento, que además nos colocó de cabeza de serie en materia de crecimiento en toda la región, entre los países medios y grandes de América Latina.

Eso nos permitió –ese crecimiento es un crecimiento sano, porque es un crecimiento con una inflación baja y es un crecimiento que genera empleo–, nos permitió sobre cumplir la meta de generar dos y medio millones de empleos, bajar la tasa de desempleo. La promesa en la campaña era de un dígito, la bajamos bastante más de un dígito.

Y logramos algo que ningún país –según me dicen las entidades multilaterales– había logrado y es mantener mes tras mes la tasa de desempleo bajando durante 55 meses seguidos.

En exportaciones, a pesar de que nosotros comenzamos a depender mucho del sector minero-energético, en la parte de las nóminas energéticas también crecimos y logramos aumentar exportaciones en un 40 por ciento.

Que todavía es muy bajo frente a nuestro potencial. Las exportaciones de Colombia per cápita siguen siendo bajas. Ahí tenemos que hacer un esfuerzo mucho mayor para realizar nuestro verdadero potencial.

Y por supuesto la inversión que hemos venido generando tanto interna como externa.

Pero la externa es una inversión muy importante, porque nosotros no tenemos la capacidad interna de generar los recursos de inversión suficientes para mantener las tasas de crecimiento que necesitamos. Por eso la inversión extranjera es tan importante.

De ahí hicimos un gran esfuerzo de aumentar la inversión. La aumentamos en cerca de 6.500 millones a más de 16 mil millones. Eso es un aumento muy considerable.

¿Y cómo lo hicimos? A través de esa generación de confianza, de mostrar que la economía iba por buen camino, que estábamos tomando las decisiones correctas, que éramos un país que además hemos sido –no solamente ahora sino tradicionalmente– un país que tiene una política económica seria,  generalmente responsable, con algunas excepciones.

Pero en términos generales hemos sido un país muy serio, que ha generado mucha credibilidad. El único país de América Latina que nunca ha –por ejemplo- renegociado su deuda externa o nunca ha declarado una moratoria. Y eso la gente lo reconoce y eso nos permitió esos resultados que hemos visto en estos primeros casi cinco años.

Nos pusimos unas metas para el año 2018, con base en lo que ya habíamos venido construyendo y siendo realistas.

Sabemos que el crecimiento no va a ser el nivel que crecimos en los últimos dos, tres, cuatro años; que va a ser menor.

Por eso nos pusimos una meta del 4,3 por ciento. Creemos que podemos seguir generando empleo. Tal vez no vamos a generar dos millones 500 mil, pero sí por lo menos dos millones de empleos.

Eso nos permite reducir la tasa de desempleo a ese nivel que por razones de técnica económica, lo que los economistas llaman la tasa de pleno empleo, a pesar de que hay un porcentaje alto, pero en nuestras circunstancias el 7 por ciento es más o menos el pleno empleo.

Nosotros vamos a ver si lo bajamos al 8 por ciento, yo creo que eso se puede a menos de que pase algo extraordinario.

Nos pusimos una meta muy ambiciosa. Y sé que es una meta que a estas alturas la gente va a decir; no la van a cumplir. Pero ahí si como dicen, el que no sueña, el que no piensa en grande no logra grandes cosas. Y con la Ministra de Comercio queremos que las exportaciones suban las estadísticas a 30 mil millones.

Y nos hemos venido reuniendo en estos días con muchos sectores para ver cómo podemos hacer eso, no solamente los que ya exportan sino los nuevos exportadores. Y yo creo que si hacemos ese esfuerzo lo logramos.

Y la inversión. Mantener la inversión extranjera sobre todo por encima de los 16 mil millones de dólares en este mundo, no es realista. Sobre todo cuando la inversión en petróleo, por la baja del precio sabemos que se va a disminuir.

¿Qué hacen las empresas petroleras del mundo?

Lo primero que castigan en sus balances y en sus proyecciones, es dónde vamos a recortar la inversión, porque es de donde tienen margen para reducir su actividad con base o como consecuencia de la baja del precio del petróleo.

Entonces nosotros, como les decía, entramos en una especie de círculo virtuoso, que era al que queríamos entrar. Lo logramos y ahí tenemos que mantenernos. Muy importante mantenernos en ese círculo virtuoso.

¿Cuál es ese círculo virtuoso?

La disciplina fiscal, el esfuerzo que hicimos para generar la confianza y el equilibrio fiscal. Eso produce un efecto en la confianza, en bajar el costo del  financiamiento, mejorar el acceso al crédito; eso todos lo logramos.

Ustedes ven ahí en las tablas cómo se ha venido bajando el precio del crédito, el costo que tenemos que pagar por el acceso de nuestros recursos, por el lanzamiento de los mercados internacionales. Eso también tiene el efecto de atraer inversión.

Ustedes ven cómo se ha venido subiendo la inversión.

La inversión total, como proporción de la economía, es uno de esos indicadores fundamentales que predicen el crecimiento hacia el futuro.

Y soñábamos hace pocos años con tener inversiones estilo países asiáticos. Los asiáticos tienen inversiones cercanas entre el 28, 27, 30 por ciento, como porcentaje del tamaño de su economía.

Pues nosotros logramos eso. Logramos terminar el año pasado con 29.5. Este año la inversión creció en el primer trimestre 7 por ciento. Y eso nos coloca en un porcentaje superior al 30 por ciento. 30.6 creo que es.

Eso nunca lo habíamos visto en la historia nuestra. Nunca.

Mantener esa tasa de inversión es dificilísimo pero vamos a hacer todo lo posible,  porque eso también es lo que nos va a asegurar el crecimiento en el largo plazo.

Esa mayor inversión genera mayor crecimiento –como lo hemos visto–  y ese mayor crecimiento, más otra serie de medidas que hemos puesto en marcha, nos han permitido aumentar considerablemente los recursos del Estado para poder hacer las inversiones que necesitamos hacer en infraestructura, en materia social, en acueductos y alcantarillados, en accesos a la energía; todos esos programas sociales que hemos puesto en marcha y que están con unos resultados tan importantes.

Entonces estamos en ese círculo virtuoso.

En el año 2013 vino como un bajonazo en la economía e inmediatamente le dije al Ministro (de Hacienda): venga con algunos de los miembros de la Junta del Banco de la República. Discutamos un plan, como un plan de choque de no dejar, de no permitir que la economía se baje.

Y diseñamos el Plan de Incentivos a la Productividad y el Empleo, PIPE. No le pusimos PIPE 1, porque era en ese momento uno. Entonces pusimos en marcha un plan que inmediatamente tuvo un efecto positivo.

Y vimos cómo la economía inmediatamente volvió a reaccionar. Cogimos sectores que tuvieran un impacto rápido en la dinámica económica. Y ese PIPE 1, que ha sido además ha sido muy elogiado  por los analistas internacionales como un plan oportuno y eficaz.

Y creo que los resultados, ya mirándolo retrospectivamente, confirman eso. Que fue oportuno y eficaz.

¿Qué hicimos entonces ahora?

Se bajó el precio del petróleo, hicimos un gran esfuerzo nosotros de ver cómo podemos recortar en el Gobierno nuestros gastos, nuestra inversión de un plumazo le bajamos por ejemplo la inversión al Plan de Desarrollo que se aprobó en el Congreso, le bajamos 17 billones de pesos.

Nosotros hemos venido tomando medidas de austeridad, de reducción de gasto, de reducción de la inversión del Gobierno para ajustarnos y mantener ese equilibrio fiscal que es la base de la confianza de los inversionistas en el futuro de la economía.

Cuando ese equilibrio comienza a desaparecer comenzamos a tener dificultades. Por eso la reacción fue mantengamos la confianza tomando las medidas que generen la confianza.

Las medidas que hemos tomado hasta ahora, analizadas por las entidades multilaterales, el propio Fondo Monetario estuvo aquí y dijo: ‘mire, ustedes lo que están haciendo es exactamente lo que debían hacer y el momento en que lo hicieron es el momento correcto’.

Pero no solamente por la parte de la reducción del gasto, que es costoso políticamente, costoso económicamente, costoso socialmente, sino también cómo hacemos para mantener un crecimiento económico, que sabemos que no va a ser del nivel del año pasado, pero por lo menos que nos permita generar más recursos.

Entonces se nos ocurrió poner en marca una segunda versión del PIPE. Por eso lo hemos llamado PIPE 2.0.

¿Y qué hicimos? Un ejercicio más o menos parecido al que hicimos con el primer PIPE.

Hicimos un barrido de aquellos sectores donde, o ya estábamos invirtiendo y que habían tenido buenos resultados y podemos darle un impulso, o nuevos sectores que fueran compatibles y congruentes con nuestros objetivos de largo plazo.

Tema educación, por ejemplo, que ahora la Ministra les va a explicar qué estamos haciendo ahí.

Entonces la parte de la vivienda, que ha tenido tanto éxito, que ha sido uno de los sectores que ha dinamizado muchísimo el resto de la economía, porque la vivienda jalona 32 industrias.

Por supuesto las obras públicas de infraestructura. Qué hacemos en los proyectos de regalías, cómo desatrasamos recursos que están atrapados en la tubería, por así decirlo, de la burocracia o de la falta de decisión. Cómo aceleramos estas inversiones.

Entonces hicimos toda como una lista de medidas, que son las les vamos a presentar ahora. De cómo hacemos para fomentar la parte del comercio, de las exportaciones.

Uno de los indicadores que nos preocupan es el desbalance que hay entre importaciones y exportaciones, porque se nos bajó muchísimo el rubro de exportaciones por la baja del precio del petróleo y todo lo que conlleva la baja del precio del petróleo.

Entonces ese desequilibrio en la balanza cambiaria pues tenemos que corregirlo también. Lo lógico es ver cómo podemos aumentar las exportaciones en el corto plazo.

Y ahí tenemos también un margen. Estamos también tomando una serie de decisiones.

Entonces lo que les vamos a presentar ahora es ese plan para que ustedes entiendan.

Creemos que en la medida en que el país vaya entendiendo lo que estamos haciendo, toda política pública cuando la gente entiende lo que está haciendo el Gobierno, tiene mejores resultados.

Cuando la gente no sabe o no entiende o no le explican, la gente especula. Muchas veces interpreta mal las cosas y entonces comienza a generarse una serie de problemas.

Y sobre todo, lo que queremos también es ver cómo levantamos un poco el ánimo. Yo digo que el pesimismo es como la Kriptonita de la economía. Las expectativas juegan un papel importantísimo.

Nosotros no estamos en crisis. Todo lo contrario, seguimos de líderes, seguimos con una economía sólida, tenemos unos indicadores muy fuertes.

Estamos viviendo una tormenta. Pero es que eso es normal. Eso en la vida vivimos tormentas pero estamos seguros que esas tormentas las vamos a poder superar, las estamos superando y por eso quería también como darles un parte de tranquilidad.

Sabemos bien qué estamos haciendo, estamos tomando las medidas oportunas y vamos por buen camino, dentro de una economía difícil.

Nadie está queriendo confrontar los problemas o los desafíos.

Pero tenemos los instrumentos, tenemos las políticas y tenemos las oportunidades.

Por eso también el mensaje es de optimismo.

Como por ejemplo, para esta tarde, el optimismo es que vamos a quedar 2-0 a favor de Colombia.

Entonces, sin más preámbulos, vamos a ir sector por sector.

Les voy a pedir a los ministros también brevedad pero suficiente tiempo para que expliquen qué estamos haciendo en cada sector.

Al final hacemos una conclusión con el Ministro de Hacienda.

Y nuevamente yo les resumo todo. De pronto les hablo un poco de las dificultades y complejidades del proceso de paz, pero ahí también hay que perseverar.

Comencemos por una de las prioridades que tenemos. Porque como les decía, queremos hacer esto compatible con nuestra gran visión de país: país en paz, país con mayor equidad y país mejor educado.

La educación es la base de todo. El país que no invierta hoy en educación, que no mejores la calidad de la educación, se va a quedar rezagado de por vida.

Ahí tenemos unos desafíos enormes que estamos convirtiendo en oportunidades.

Lo que les va a explicar Gina, a ustedes, la Ministra de Educación, es cómo por ejemplo estamos aprovechando este PIPE 2.0 para también hacer unos avances que nunca el país se había imaginado que se va a hacer en materia de infraestructura educativa.