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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el Día del Servidor Público 2015

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 Bogotá, 30 jun (SIG).

Hace unos días, Liliana Caballero –nuestra Directora del Departamento de la Función Pública– me preguntó que si “los iba a honrar” con mi presencia en este día.

Le dije: no, Liliana… la verdad es que quien se va a sentir honrado soy yo, por estar acompañado de todos ustedes.

Y lo digo en serio: no solo hoy… todos los días me siento honrado de tenerlos a todos ustedes y a los miles, millones –porque son más de un millón– como coequiperos, y por eso no solo es mi deber sino también mi convicción, –íntima convicción– enaltecerlos por su labor.

Fue esa convicción la que me llevó a firmar el decreto que declaró el 27 de junio como el “Día Nacional del Servidor Público”, y el año pasado lo celebramos por primera vez.

Este es un justo, justísimo, reconocimiento a quienes –desde el servicio público– trabajamos a diario por el bienestar del resto de nuestros compatriotas.

Muchas veces la gente no entiende. Yo vi el video, al principio al servidor público es perezoso, el servidor público se queda con algo de la plata.

Esa imagen la tenemos que seguir cambiando y la estamos cambiando, por lado dando resultados y por otro lado haciendo eco a todo lo que hacemos todos los días.

A mí me sucede a diario y me frustro a diario. Por ejemplo, el sistema de salud, uno le pregunta a la gente ¿cómo le parece el sistema de salud?

–No, es terrible, me parece espantoso. Eso no sirve, no sirve para nada. 

Y ¿usted está afiliado al sistema de salud?

–Sí.

¿Y tuvo que utilizarlo?

–Sí.

¿Y cómo le fue?

–Muy bien, me fue muy bien.

Hay una distorsión entre muchas de las cosas que hace el Estado y cómo lo percibe la gente. Y nosotros somos una gran fuerza de venta, yo creo que la mayor fuerza en el país somos los servidores públicos que si hacemos un pequeño esfuerzo por proyectarnos, por proyectar lo que hacemos, por hacer conocer lo que hacemos esa imagen va a cambiar mucho más rápidamente.

Y en la medida en que tengamos más contacto y más comunicación ese va a ser el resultado

Y con los servidores públicos –y gracias a los servidores públicos– estamos construyendo este nuevo país: en paz, con más equidad y mejor educado.

Y cuando digo “mejor educado” también me refiero a nosotros, los que trabajamos en el Estado.

Nuestra labor nos exige estar cada vez más preparados pues el servicio público debe satisfacer las necesidades de una ciudadanía cada vez más participativa y exigente.

Por ejemplo. Nosotros –nosotros porque es un esfuerzo de todos– en los últimos cuatro años y medio cinco años, sacamos cuatro millones 400 mil colombianos de la pobreza.

La gente que estaba en la pobreza está como, en lo que llaman los economistas, como en una trampa la trampa de la pobreza, están como resignados a ser pobres.

Cuando uno los saca de la pobreza, se les abre un mundo nuevo y comienzan a ser mucho más exigentes  y comienzan a reclamar. Y lo cual está muy bien, de eso se trata y por eso hay que irlos informando sobre todo las labores, las políticas que estamos poniendo en funcionamiento.

Por ejemplo. Lo que les mencionaba ahora en el CONFIS. ¿Qué aprobamos en el Confis? Aprobamos un gran plan de vivienda, ya no solamente para los más vulnerables: las 100 mil casas gratis, sino para la clase media, para los que están comprando un apartamento, una casa entre 85 y 200 millones de pesos.

Ahí hay unos subsidios muy grandes  para que mucha gente que no ha tenido la posibilidad de tener una casa propia la tenga. Eso si nosotros no divulgamos, por supuesto que cada Ministerio tiene que hacer su labor, pero como funcionarios todo lo que hacemos, que la gente se entere, pues la gente no se va a enterar y nos va a echar la culpa más bien de lo malo en lugar de reconocer lo bueno.

Justamente, una de las mejores formas de estimular y fortalecer el servicio público es a través de su constante actualización, y al respecto hay muy buenas noticias.

A partir del próximo año la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo otorgará becas para cada sector de nuestra administración pública.

Y no cualquier tipo de becas. Vamos a comenzar con 25 de estas becas para maestrías en España, que incluyen tiquetes, matrícula y hasta un subsidio mensual.

Y aprovecho la presencia del Embajador de España (Ramón Gandarias) para expresarle nuestro sincero agradecimiento Embajador, a usted, a su Gobierno que ha sido tan amigo por este gran estímulo.

Además el Gobierno español, el Presidente español fue el que promovió en la Unión Europea que nos quitarán las visas en Europa. Ahora que terminen las vacaciones allá en Europa –a Europa todo el mundo va de vacaciones entre julio y agosto–, apenas terminen se va protocolizar eso y los que quieran viajar a Europa a finales de año a visitar familiares si tienen, pues no van a hacer esas colas antipatiquísimas en los consulados aquí, sino que van a ir sin visa.

Gracias, Embajador. 

Desde el ICETEX también hemos constituido alianzas estratégicas con prestigiosas universidades extranjeras.

La idea es otorgar becas a los mejores servidores –en programas virtuales, presenciales y semipresenciales– tanto en asuntos de administración pública como en bilingüismo.

Algunos podrán viajar a otros países a estudiar inglés, y en Colombia el SENA también ofrecerá cursos especiales.

La Escuela Superior de Administración Pública –ESAP–, por su parte, otorgará 1.150 becas completas por año a los servidores públicos que quieran adelantar estudios de pregrado o posgrado.

Así mismo, habrá diplomados para servidores de altas responsabilidades como son los secretarios generales, jefes de talento humano, jefes de planeación, jurídicos y jefes de control interno, entre otros.

La ESAP es nuestro principal motor de formación de servidores públicos, y está comprometida con la calidad humana y técnica del servicio público.

Por eso –en este cuatrienio–, va a certificar en alta calidad sus programas de pregrado y posgrado, pues para poder dar una buena certificación a los servidores, pues tiene que calificarse y certificarse ella misma. Entonces la hemos puesto en ese proceso de certificarse ella misma la ESAP en sus procedimientos y en su calidad  y continuar su consolidación en todo el territorio nacional.

Se van a construir 10 nuevos campus que contarán con todos los estándares de calidad –como debe ser, más aún cuando se trata de formar a profesionales en administración pública–.

Y de otra parte, desde hace cinco años hemos trabajado por consolidar un empleo público que podríamos calificar de meritocrático porque la mejor manera de honrar el trabajo de los servidores públicos y su compromiso es valorándolos por sus talentos, por sus méritos.

En el Plan Nacional de Desarrollo de este cuatrienio nos comprometimos a estructurar –en coordinación con la Comisión Nacional del Servicio Civil– un nuevo modelo que facilite el acceso de LOS MEJORES a los cargos públicos.

Y valga resaltar que hoy no existe un solo servidor público de libre nombramiento y remoción que no presente exámenes de meritocracia –y cuya hoja de vida no se publique como requisito de su posesión–.

Queremos cautivar a los mejores profesionales –enamorarlos del servicio público– y también por eso le pedí al Ministerio de Trabajo y a la Función Pública, reglamentar las prácticas laborales en este sector y definir cómo debe operar el primer empleo.

Es algo que con Lucho hemos sido muy insistentes en dar oportunidades para el Primer Empleo, cómo podemos atraer los mejores estudiantes que de pronto no tienen experiencia pero queremos traerlo para el servicio público  y en eso creo que vamos a dar un paso muy importante.

Hay otros frentes en los que hemos trabajado y que quisiera destacar:

La Función Pública, el Ministerio de las TIC y el Ministerio de Trabajo han liderado una política de teletrabajo muy exitosa.

Hoy contamos, usted me corregirá Lucho, con más de mil teletrabajadores en distintas entidades y nuestro propósito es fortalecer esta iniciativa.

De otra parte este año vamos a realizar la segunda gran sesión de negociación colectiva con los representantes de los sindicatos públicos.

Si bien es una negociación que se hace con los representantes de las diferentes confederaciones, los beneficios que se acuerdan cobijan a todos los servidores públicos de la Rama Ejecutiva.

Por ejemplo, en el marco de la negociación que hicimos este año, coincidimos en dar un merecido reconocimiento a la productividad de los servidores públicos, por lo que acordamos un incremento salarial de un punto porcentual adicional al IPC, incremento que ya todos empezaron a recibir, retroactivo al primero de enero.

Este es un esfuerzo grande para nuestras finanzas, y yo sé que el servicio público no es el que da los mejores sueldos, el sector privado tiene unos salarios mucho mejores pero aquí hay también un grado de satisfacción enorme.

Pero lo que estamos haciendo es un esfuerzo que vale la pena y que hacemos con gusto, porque todo lo que podamos hacer para mejorar el bienestar de nuestros servidores públicos es poco. 

A todos los ministros y directores de departamento –aquí los veo, creo que están casi todos– les he pedido que incluyan en la medida de lo posible nuevos beneficios,  nuevos estímulos y formación, sistema para formar mejor, capacitar a los servidores públicos.

Veo aquí varios oficiales, por ejemplo. Ahí hace unos años, cuando yo fui Ministro de Defensa, habían suspendido el envío de los oficiales a las universidades, no sé por qué razón, o si se iban a estudiar, les quitaban el tiempo de servicio. O sea, se retrasaban. Corregimos eso.

Y ahora estamos enviando el mayor número de oficiales a estudiar en el exterior en la historia. ¿Y eso en qué repercute? Que cuando vuelven esos oficiales traen esos conocimientos y lo comparten y fortalecen la institución.

Así debería suceder en todos los ministerios y en todas las entidades del Estado. Una especie de cultura de mejoramiento continuo.

Yo me acuerdo, yo me acuerdo, cuando yo fui cadete naval la Escuela Naval de Cadetes era un semillero de ingenieros que todo el mundo se rapaba cuando salían de la Armada, si salían de tenientes o de capitanes.

¿A qué se debió esa calidad?

A un  oficial que años atrás había ido a una universidad muy famosa, a la Universidad de MIT en Estados Unidos y que se trajo prácticamente el currículum de esa universidad y lo puso en marcha en la Escuela Naval de Cadetes. Y se volvió un semillero de grandes ingenieros.

Eso podemos hacer con todas nuestras entidades. Pero bueno, no todo puede ser estudio y trabajo. Sabemos que muchos de ustedes guardan por dentro un atleta o un artista o los dos, algunos los he oído cantar o algunas, o también jugar volibol y jugar diferentes deportes.

Por eso, a partir del próximo año –y de manera gradual cada dos años– con Coldeportes vamos a celebrar los “Juegos Nacionales de los Servidores Públicos”.

Yo aspiro a que –con su masiva participación– hagamos de este un megaevento.

Y tiene todo el potencial para serlo, pues están invitadas todas las entidades del orden nacional y ramas del poder público, además de alcaldías capitales y gobernaciones.

También se aproxima una convocatoria muy interesante dirigida a aquellos que tienen habilidades para el canto.

Váyanse preparando para la primera edición de, se llaman: “Los servidores públicos tienen talento”:

El año pasado había una funcionaria que cantó el Himno Nacional muy bellísimo.

La felicito. Aquí va a poder competir y estoy seguro que ya tiene varios pasos de delantera frente a otros. La felicito y gracias.

Con el Ministerio de Cultura vamos a identificar y estimular a los artistas escondidos en el servicio público.

Los ganadores en la categoría masculina y femenina participarán en un concierto de gala especial que se va llevar a cabo en uno de los teatros –puede ser el Colón–  del Ministerio de Cultura.

Y para finalizar, solo me queda felicitar a quienes hemos reconocido como los mejores servidores públicos de 2015 –felicitación que extiendo a sus familiares y a sus amigos que hoy los acompañan–.

Yo tuve el honor de entregarle su respectivo diploma a Lilian Patricia Morales –coordinadora del Grupo de Contabilidad del Departamento Administrativo de la Presidencia–, una servidora pública excepcional que lleva 23 años en la entidad. Muchas gracias.

Y aclaro que ella no fue escogida por su antigüedad, sino por su sobresaliente desempeño; por su mística, su pasión y su compromiso con la administración pública.

Lilian Patricia representa a cada uno de los servidores que homenajeamos hoy.

Todos fueron escogidos como los mejores dentro de sus propias entidades, y están sentados, como acabamos de ver, al lado de sus respectivos ministros o directores y recibieron de ellos el reconocimiento que merecen.

¡Muchas gracias por su entrega y por su vocación de servicio! Porque a través de ustedes –que son  realmente un símbolo de buen trabajo y de amor a Colombia– estamos expresando nuestro reconocimiento y nuestra gratitud a más de un millón de colombianos que están al servicio del país, al servicio público.

Igual que ustedes, yo soy un servidor público y me siento orgulloso de serlo, de servirle a mi país.

Pero además –como les decía al principio–, me siento muy honrado y muy privilegiado de prestar este servicio en compañía de ustedes ¡de los mejores colombianos!

Y por último quiero pedirles un favor, ustedes saben que dentro de ese país que yo quiero, el país en paz, con más equidad, con mejor educación, lo primero la paz es uno de mis grandes propósitos.

La paz no es fácil de alcanzar, no ha sido fácil, la paz es mucho más difícil que la guerra, se los digo yo que he hecho la guerra y me ha tocado también este proceso de tratar de buscar la paz.

Cuando uno lleva un país a la guerra o conduce un país en guerra, liderar es fácil, tiene uno un propósito, la victoria. Uno recoge adeptos, le exige a la población que apoye y le echa toda la culpa de lo que sucede al enemigo.

Es fácil liderar la guerra. Y además cuando es victorioso es muy popular, mostrar trofeos de guerra es muy popular.

La paz es mucho más difícil porque la paz conlleva cambiar mucho la cultura de la gente, un país que lleva 50 años de guerra se acostumbró a vivir en guerra, en violencia y entonces tiene uno que liderar transformaciones  culturales, que la gente aprenda a perdonar, que aprenda a reconciliarse, que aprenda a respetar las diferencias.

Y muchas veces, increíble pero cierto, la paz tiene enemigos por razones diferentes y entonces esos enemigos surgen, a veces abiertamente o a veces, como decía Otto Morales Benítez, que en paz descanse agrazados tratando de boicotear el proceso.

Pero cuando uno tiene el destino, el puerto de destino bien definido, y yo lo tengo bien definido que es llevar este país a la paz, habrá paz justa, no una paz a cualquier precio.

Pero una paz que nos va a transformar a todos la vida. Yo diría que todos los aquí presentes no han vivido un solo día en paz, yo no he vivido un solo día en paz, eso nos va a transformar a todos los colombianos para bien.

Entonces lo que les quería pedir es ayúdenme en ese propósito, ustedes son un gran multiplicador del mensaje.

¿Aquí qué hemos hecho?

En dos palabras: hemos escogido un camino, nos hemos trazados unos líneas rojas que las anuncié hace tres años, unas líneas rojas que no hemos traspasado un solo centímetro.

Veo a los militares, una de esas líneas rojas no está en juego las Fuerzas Militares ni La Policía, no está en juego nuestra institucionalidad, no está en juego nuestra propiedad privada, nuestro modelo de desarrollo, nuestras instituciones democráticas, lo único que está en juego son los cinco puntos que acordamos que si hay acuerdo sobre esos cinco puntos se termina el conflicto.

Y mientras tanto nosotros seguimos construyendo la paz sembrando aquí en Colombia esas condiciones para poder hacer de esa paz una paz sostenible y perdurable.

¿Cómo? A través de la política social, a través de darle más oportunidades de educación a la gente, a través de los programas de Primera Infancia, a través de oportunidades de empleo, así va uno sembrando la paz. 

En La Habana vamos a terminar el conflicto y cómo lo terminamos, poniéndonos de acuerdo en los cinco puntos que acordamos en la primera fase.

Tres de ellos ya están acordados. Faltan dos, difíciles, los más complicados, sobre el de la justicia. Y si terminamos esos dos puntos, tendremos la paz, porque tenemos un conflicto que ya dejó de ser conflicto, terminamos el conflicto y seguimos entre todos reconciliados, buscando acrecentar y fortalecer esa paz.

Es así de sencillo. No es cierto toda esa cantidad de cuentos que ustedes van a quedar en un régimen comunista o que las Farc van a comandar la Policía o que una cantidad de cuentos que han venido circulando sin ningún sentido.

Esto es una paz muy clara. Lo tengo muy bien resumido en todo lo que hemos venido haciendo con los negociadores, con un gran apoyo internacional, unánime diría yo.

España nos ha venido ayudando en que forma. Pero no solamente España; la Unión Europea, Estados Unidos, aquí vino el Primer Ministro de China, Rusia, el mundo entero está a la expectativa de que Colombia termine el último y más viejo conflicto de todo el hemisferio occidental.

Y eso va a cambiarles la vida a todos los colombianos. Sus hijos, mis hijos –aquí tengo uno de ellos, Esteban–, yo quiero que él viva un país en paz, un país normal y yo quiero que todos sus hijos vivan en un país normal. Ese es mi sueño, ayúdenme.

Ayúdenme, porque no ha sido fácil. Necesito el apoyo de los colombianos. Y ustedes como servidores públicos tienen un peso específico que me pueden colaborar mucho a vender esa necesidad de que el pueblo colombiano apoye también esa paz y que podamos llegar finalmente a ese puerto de destino todos juntos.

Y yo les aseguro que eso va a transformar para bien la vida de nuestra nación.

Muchas gracias.