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 Palabras del Presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, en la cena de gala ofrecida por sus Majestades los Reyes de España durante su Visita de Estado al Reino de España

 Madrid, España, 2 mar (SIG).

​Sus Majestades: Hace cerca de 4 años estuvimos aquí, en este histórico e imponente Palacio Real de Madrid, en el almuerzo que Sus Majestades, el rey Don Juan Carlos y la reina Doña Sofía, nos ofrecieron con ocasión de nuestra visita oficial.

Hoy nos sentimos otra vez emocionados al recibir la hospitalidad del Reino de España en cabeza de dos personas tan queridas por los colombianos y tan cercanas a nuestro país como son Sus Majestades, el rey Don Felipe VI y la reina Doña Letizia.

Cuántas veces, Majestad, tuvimos el honor y el privilegio de tenerlo en nuestro suelo, como Príncipe de Asturias y representante del Estado español, en momentos tan solemnes como las posesiones presidenciales o momentos tan difíciles como el terremoto del Eje Cafetero en 1999.

Su Majestad estaba en Bogotá, en el recinto del Congreso de la República, el 7 de agosto del año 2002, cuando la guerrilla, en un acto sin precedentes, disparó unos cohetes con explosivos que cayeron a pocos metros, en la misma Casa de Nariño, sede de la Presidencia de Colombia.

Entonces vivíamos un momento muy complejo en nuestra patria, cuando la paz –en medio de esos disparos aleves y ensordecedores– parecía perderse para siempre en el horizonte, después de un largo e infructuoso proceso.

Hoy, más de 12 años después, es bueno venir a España –una nación que ha estado siempre a nuestro lado, siempre apoyándonos, siempre acompañándonos– para decir que esa paz, que entonces se sentía perdida, la vemos ahora como una posibilidad real y cierta.

Esta visita de Estado, que busca reafirmar y consolidar el excelente momento de nuestras relaciones bilaterales, tiene –entre otros propósitos– el objetivo de agradecer a España por su apoyo a nuestro esfuerzo de paz.

Reconocemos también su respaldo a la iniciativa de constituir, en el seno de la Unión Europea, un fondo fiduciario que nos ayude a construir el escenario del posconflicto.

Colombia –lo sabe muy bien la reina, doña Letizia, que visitó Cali hace 20 años, como estudiante de periodismo, y disfrutó del calor y la alegría de su gente– es una nación que está hecha para la felicidad y no para la guerra, para la convivencia y no para la confrontación… y ya es hora de terminar este medio siglo de violencia sin sentido.

Esa Colombia, llena de talento, es la que hace vibrar el corazón de los aficionados españoles con las gambetas y los goles de nuestros queridos James Rodríguez, en el Real Madrid, o Carlos Bacca, en el Sevilla.

Gracias a ellos, hoy en nuestro país seguimos las incidencias de la Liga Española como si fueran nuestras.

Esa Colombia llena de vida, esa Colombia llena de creatividad, esa Colombia llena de color, es la que se ha vivido en los últimos días en Madrid, en los recintos feriales, museos y galerías, gracias al “desembarco cultural” que ha significado nuestra presencia como país invitado en la feria ArcoMadrid 2015.

Pero no solo hablamos de arte moderno… Si algo nos complace es saber que una de las piezas más importantes y preciadas del arte colonial colombiano, la custodia La Lechuga –considerada una de las joyas religiosas más ricas y hermosas de Hispanoamérica– se encuentra temporalmente en suelo español.

Por primera vez una obra colombiana se expone junto con la colección real del Museo Nacional del Prado, continuando un diálogo entre culturas que es cada vez más enriquecedor.

Un diálogo que nos habla de una globalización que ya se vivía, de alguna manera, desde el año 1.700, cuando comenzó su elaboración. ¿Y por qué digo esto?

Porque La Lechuga incorporó –no solo cerca de 1.500 esmeraldas colombianas– sino también 63 perlas caribeñas de Curazao, 68 amatistas de la India, 28 diamantes de Sudáfrica, 13 rubíes de Ceylán y un zafiro del reino de Siam, hoy Tailandia.

Más de tres siglos después, España y Colombia abren cada vez más sus puertas a la integración, facilitando el positivo intercambio de productos e inversiones, y el flujo de visitantes entre nuestros países.

El acuerdo comercial de Colombia y Perú con la Unión Europea –que España ya ratificó– y el Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones vigente entre nuestros países, son muestra de esto.

Y hoy quiero manifestar la feliz expectativa de los colombianos –gracias al indiscutible liderazgo de España– por la próxima eliminación del requisito de visa para nuestros nacionales en los países europeos que hacen parte del espacio Schengen.

Gracias a la iniciativa española –ojalá desde este mismo año– muchos más colombianos, familias colombianas, vendrán a encontrarse con sus raíces y a disfrutar del incomparable atractivo turístico que ofrece esta nación.

Porque con España, Majestades –lo digo con absoluta convicción–, todo nos une y nada nos separa.

España reside desde hace siglos –y por siempre– en el corazón de Colombia, y es la tierra querida de nuestros afectos.

Con este sentimiento en el alma, los invito a acompañarme en un brindis por Sus Majestades, por el Reino de España y sus habitantes, y por el mejor momento de nuestras relaciones.

¡Salud!