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 Sistema Informativo de Gobierno

SIG
24/03/2015

 

 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la presentación de la tercera edición del libro Cien Colombianos

 Bogotá, 24 mar (SIG).

Quiero iniciar estas palabras citando al caleño Alberto “Beto” Pérez.

Él es el bailarín y coreógrafo –y más recientemente empresario– que ha puesto a todo el mundo a hacer ejercicio al ritmo de su compañía Zumba Fitness.

Es el primero de los 100 colombianos que aparece en este libro que estamos presentando hoy, y en esas páginas “Beto” dice lo siguiente:

“Soy feliz. Me siento como un embajador dando a conocer la música colombiana y latina”.

“En mis múltiples viajes, a través del baile y la música, la gente de diferentes países disfruta, aprende y se fascina con nuestra cultura”.

Cuando se leen este tipo de testimonios, alguien podría decir que se está frente a un dilema: ¿será mejor que colombianos tan talentosos como “Beto” –y como todos los aquí presentes– estén por fuera… o es preferible que desarrollen sus capacidades aquí en el país?

Por un lado, por supuesto, sería muy valioso que ustedes estuvieran aportándole a Colombia en territorio propio.

He visto muchos de sus perfiles y todos tienen una historia de vida –y de éxito– fascinante:

Hay una profesora de preescolar en Turquía… hay una dramaturga en Canadá… una cantante lírica en Italia –y otra en Francia–… un publicista en China… leí de un geólogo ibaguereño en Rusia… hay un biólogo molecular en Alemania… un ingeniero civil, de Manizales, está en Mozambique… otro empresario triunfa en Bangladesh… vi a un sacerdote misionero en Kenia… ¡hay hasta un exsecretario privado de la Presidencia que ahora vive en Tanzania!… y –como si todo lo anterior no fuera suficiente– está la historia de una mujer astronauta en Estados Unidos.

De otra parte, pienso en lo que dice “Beto”.

En efecto, todos ustedes son los más importantes EMBAJADORES de Colombia en el exterior.

Y eso NO es una frase cliché, sino es una realidad y les voy a explicar por qué.

Uno puede tener cientos de oficinas comerciales y decenas de misiones diplomáticas… pero nada –NADA de eso– es más efectivo –para darnos a conocer al mundo– que personas como ustedes.

Es más: sin ustedes NO tienen mayor sentido ni las misiones diplomáticas, ni las oficinas comerciales, ni instrumentos como los convenios de cooperación científica.

A través de ustedes es que otras naciones dan fe de nuestra capacidad científica.

A través de ustedes el mundo conoce y valora nuestra riqueza artística, cultural y gastronómica.

Hoy el mundo nos ve con mejores ojos y, entre otras cosas, nos están dejando de exigir visas en muchos lugares, lo último fue hace unos días que ya para ir a República Dominicana no necesitamos visa –pronto será Europa, y Estados Unidos ya empezó el proceso, que toma años, para quitarnos ese antipático requisito–.

Y NO tengo la menor duda de que todo eso, en muy buena parte, se debe a la imagen que ustedes nos han ayudado a construir poco a poco con mucho esfuerzo en el exterior.

Ustedes, adicionalmente, traen negocios y hacen contactos que benefician el intercambio comercial y de conocimiento, científico.

Y estoy seguro de que ustedes en muchas ocasiones convencen a otros ciudadanos del mundo para que vengan y visiten, disfruten, aprecien a Colombia.

Incluso, es muy importante el aporte económico de los migrantes colombianos –que son cerca del 10 por ciento de la población–.

Leí en uno de los textos de introducción del libro que las remesas nos representan –hoy en día– ingresos superiores a los que entran por exportaciones de café o de flores, o sea que el aporte económico es bien importante.

Pero el servicio que le prestan a su patria no termina ahí.

SUS HISTORIAS DE VIDA SIRVEN DE INSPIRACIÓN –sirven de esperanza– y eso es vital para cualquier pueblo.

Sus sueños hechos realidad animan los sueños de otros colombianos.

Por eso mismo es de mucha importancia que contemos sus historias –y las plasmemos en libros como este–, para que otros tengan oportunidad de llenarse de optimismo Y DE VALOR para perseguir sus propias aventuras.

Quiero darle nuevamente las gracias a “Fusionarte” por persistir en este esfuerzo, que nosotros acompañamos con gusto desde Procolombia, desde el Gobierno y desde los diferentes consulados y embajadas.

Desde el Gobierno estamos trabajando para construir un nuevo país, un país basado en tres pilares que –si tenemos éxito… y lo vamos a tener– van a generar un futuro mejor para todos.

Me impresionó una entrevista que le hicieron a Luis Alberto Moreno (Director del Banco Interamericano de Desarrollo) hoy en un periódico, dónde le preguntaban ¿cómo ve usted al país desde Washington, desde el exterior? Y decía, palabras más, palabras menos: ‘Lo veo mucho mejor de como lo ven los propios colombianos, porque Colombia está teniendo un éxito incuestionable en el mundo’.

Y algo que él decía parece que no se aprecia internamente. Pues ustedes ayudan muchísimo a que eso no suceda y nosotros nos apreciemos internamente.

Y esos pilares por los que estamos trabajando son la paz, la equidad y la educación… –queremos ser la nación más educada de América Latina para el año 2025–, queremos para ese año erradicar la pobreza extrema.

Y eso también lo estamos logrando gracias al ejemplo que dan los colombianos en el exterior.

Cuando ustedes conviven en armonía con otras culturas y tradiciones. Vivir uno en Bangladesh, eso quiere decir que tiene uno la capacidad de inteligencia, porque la inteligencia, dentro de sus muchas definiciones la que más me gusta es la capacidad de adaptarse a unos entornos a unas realidades. Esa inteligencia es vivir en armonía, vivir con mente abierta y envían un mensaje de paz –de tolerancia y de respeto–.

Cuando ustedes tienen éxito, en sus respectivas profesiones y oficios, les abren camino a otros compatriotas –y eso tiene mucho que ver con la equidad, porque en el fondo se trata de generar oportunidades para más colombianos–.

Y cuando ustedes amplían su conocimiento y lo transmiten a otros, contribuyen a una Colombia mejor educada.

Quiero agradecerles –de corazón– a todos los colombianos que hacen patria desde cualquier lugar del mundo.

Creo que no hay tal dilema sobre si es mejor que aprovechen sus enormes capacidades por fuera o por dentro de Colombia.

Con su talento, ustedes pueden contribuir desde aquí o desde el exterior a la economía, a la paz y a la buena imagen del país.

Con su determinación, ustedes son capaces de escribir inspiradoras historias de éxito desde cualquier lugar del mundo –lo que incluye esta tierra–.

Lo que quiero decir es que –no importa desde dónde– ustedes le prestan un enorme servicio a Colombia.

Por eso, y por tantas otras cosas, ustedes nos llenan de orgullo.

Por eso este programa lo hemos apoyado con tanto entusiasmo, vuelvo y repito, los pueblos, las sociedades necesitan ejemplos, ejemplos inspiradores. Cuando James Rodríguez mete un gol en el Real Madrid millones de niños colombianos quieren imitarlo, quieren ser exitosos, quieren ser campeones.

Ustedes son esos James Rodríguez en todos estos frentes de trabajo, en todos los sectores en que ustedes son exitosos.

Por eso, muchas, muchas gracias por su trabajo y muchas gracias a los que hicieron este programa, este proyecto una realidad.

Mil gracias