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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos, en la Primera Cumbre Iberoamericana sobre Derechos Humanos, Migrantes y Trata de Personas

 Bogotá, 12 may (SIG).

Permítame comenzar y agradecerle, doctor Jorge Armando Otálora (Defensor del Pueblo) no solamente que usted se haya tomado el trabajo de organizar esta primera cumbre, sino sus palabras que acaba de pronunciar.

Usted me conoce hace mucho tiempo, efectivamente mi talante republicano me obliga no solamente a fortalecer cada vez más esa Defensoría de Pueblo porque creo firmemente en la labor que usted hace, sino también respetar esa independencia.

La independencia en los poderes públicos es parte fundamental de nuestra democracia.

Usted hizo una labor extraordinaria, no le conocía sus dotes de mediador en el conflicto reciente que tuvimos con los profesores, usted sirvió de mediador y muy eficaz, muchas gracias por ese trabajo.

De pronto puede darle unos concejos a su compañero de la derecha al Ministro de Interior (Juan Fernando Cristo) para que sirva de mediador entre el poder Judicial y el poder Legislativo, que a través del dialogo encontremos una buena reforma constitucional que se está discutiendo en este momento en el Congreso.

Los seres humanos no somos mercancías. No somos objetos de comercio, de explotación o manipulación. Y cualquier actividad que contraríe estas afirmaciones viola, en lo más sagrado, la dignidad del ser humano.

Cuando vemos casos de personas hacinadas en contenedores; escondidas en bodegas; obligadas a la prostitución, a la mendicidad o a la esclavitud laboral; engañadas y empujadas a abismos sin retorno, nos preguntamos hasta dónde puede caer la sinrazón del delito, pero –sobre todo– qué podemos hacer y qué estamos haciendo para evitarlo.

Por eso quiero comenzar reiterando mi compromiso personal y el de todo mi Gobierno con los Derechos Humanos, con el respeto por los Derechos Humanos.

Lo he dicho muchísimas veces, cualquier candidato a ser jefe de estado, o ser presidente, o ser mandatario en cualquier parte del mundo se ahorraría mucho tiempo en recoger expertos sobre muchísimos temas para elaborar su programa de Gobierno.

No hay mejor programa de Gobierno que simplemente decir: voy a velar por el respeto de los derechos humanos de mi patria, de mi población, de mis ciudadanos.

Esa ha sido mi norma y seguirá siendo mi norma.

Y también quiero reiterar mi compromiso con la prevención, el castigo, la visibilización de la trata de personas, un delito atroz que vulnera los derechos humanos y pretende convertir a los seres humanos –como ya dije– en simples mercancías.

Quiero también reiterar nuestra decisión de brindar la mejor atención posible a las víctimas de esta esclavitud moderna –como usted la llamó- la esclavitud del siglo XXI.

La trata de personas plantea enormes retos, grandes retos a nivel nacional y también a nivel internacional. A nuestras autoridades, a nuestros organismos de control y a las entidades encargadas de proteger y atender a las víctimas –y atender a las potenciales víctimas–.

Esos retos se extienden al plano migratorio, y así lo estamos viviendo en Colombia que –por cuenta de sus flujos migratorios, la Canciller (María Ángela Holguín)  lo sabe muy bien– ya es considerado un país receptor de migraciones.

Por eso celebro tanto la realización de esta Primera Cumbre Iberoamericana sobre Derechos Humanos, Trata de Personas y Migrantes, y les agradezco a todos que hayan escogido a nuestro país, Colombia como sede.

Tenemos experiencias valiosas para compartir pero sobre todo tenemos mucho que aprender. Y ese el objetivo de este tipo de encuentros.

A un delito como la trata de personas hay que darle un enfoque integral, y así lo estamos haciendo.

Por eso estamos obrando en varios frentes: por un lado, mejorando las herramientas para la identificación, captura y judicialización de los delincuentes, y, por el otro, enfocándonos en la prevención, la protección y la promoción de las denuncias sobre los supuestos casos.

Y, por supuesto, –lo más importante– en la asistencia a las víctimas.

De esta forma venimos cumpliendo los mandatos constitucionales y legales, y también nuestros compromisos internacionales, específicamente los derivados del Protocolo de Palermo.

La Ley 985 del 2005 y el Comité Interinstitucional para la Lucha contra la Trata de Personas nos han permitido coordinar la acción de las instituciones del Estado para ser cada vez más efectivos en esta importante cruzada.

En esa dirección hemos descentralizado la aplicación de esta política pública, lo que nos ha permitido crear 32 comités departamentales, nosotros tenemos en Colombia 32 departamentos –cada uno con su plan de acción– y también hay 56 comités municipales.

Y estamos cumpliendo el compromiso de brindarles atención inmediata y mediata a las víctimas de trata de personas.

Pero uno de los puntos a los que más esfuerzo le hemos puesto -como debe ser en muchas de las políticas públicas porque siempre resulta más efectivo y más barato- es a la prevención, mediante la implementación del Programa de Educación para la Sexualidad y la Construcción de Ciudadanía.

Al formar niños, niñas y adolescentes competentes para ejercer sus derechos humanos, sexuales y reproductivos, y capaces de tomar decisiones responsables, informadas y autónomas sobre su cuerpo y su sexualidad, le estamos dando un golpe contundente a la trata de personas.

Además, expedimos el decreto que rige la atención y protección de las víctimas de trata, y promulgamos una ley para garantizar que las víctimas de violencia sexual –en especial, violencia con ocasión del conflicto armado– tengan pleno acceso a la justicia.

También estamos trabajando en un decreto para adoptar la Estrategia Nacional contra la Trata de Personas –con una importante participación de la sociedad civil–, y hemos puesto en marcha una campaña nacional de prevención.

El objetivo es abordar las cuatro modalidades de trata de personas más recurrentes en nuestro país, en Colombia: explotación sexual, explotación laboral, matrimonio servil y mendicidad.

Adicionalmente –con el apoyo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito–, los operadores de las Casas de Justicia, las Comisarias de Familia y también los Centros de Conciliación; todos estos se están capacitando en atención y protección de las víctimas de trata.

Por su parte, la Policía Nacional –también y agradecemos mucho el apoyo de las Naciones Unidas– se está fortaleciendo en materia investigativa, en materia operativa, en materia judicial y administrativa para ser cada vez más efectiva frente a este delito.

Y en esa misma línea, la Fiscalía General de la Nación creó lo que denominó un Grupo de Articulación para luchar específicamente contra la trata de personas y sus delitos conexos.

La Fiscalía ha destacado fiscales seccionales y especializados en varias de las ciudades y en varios de los departamentos en los que se reportan el mayor número de investigaciones, para qué, para garantizar el avance procesal de los casos de trata interna.

Como podemos ver, se trata de un esfuerzo de varias instituciones, interinstitucional, que aborda los diversos y complejos aspectos de este delito.

Y uno se pregunta ¿En qué se han reflejado todos estos esfuerzos?

Ya hay resultados. Entre el año pasado (2014) y este año, la Policía Nacional –en coordinación con la Fiscalía General– ha desarticulado 9 organizaciones criminales dedicadas a la trata de personas –6 de ellas transnacionales y 3 nacionales–, eso ha dejado varias capturas.

En este mismo periodo, se ha brindado asistencia muchísimas víctimas, más de 160 víctimas.

Y en total, entre 2012 y abril de este año, la Policía Nacional ha capturado a 137 p3ersonas por este delito.

24 de esas personas ya fueron condenadas por el delito de trata y 17 por el delito de trata interna.

Y tratándose de un delito con ramificaciones internacionales, nuestro compromiso también debe ir más allá de nuestras fronteras, y por eso avanzamos en la atención inmediata de las víctimas a través del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Desde el 2012 hemos atendido un total de casi 160 víctimas en el exterior.

Y la Cancillería –en conjunto con la Organización Internacional para las Migraciones– viene adelantando una campaña a través de las redes sociales, denominada "Reaccionemos en Cadena".

Hace unas semanas estuvimos con la canciller en un evento en la reunión de gabinete en la ciudad de Cali y la Canciller (María Ángela Holguín), esa misma mañana asistió a una de estas campañas que se trataba de recoger un grupo de niños y niñas adolecentes sentarlos en un salón como este y pintarles el cielo, decirles lo que podían hacer si firman un contrato y si toman la decisión de irse del país.

Les pintaban realmente el cielo, y habían unos trabajos maravillosos, con unos ingresos maravillosos y lo que impresiono mucho a la Canciller y lo que impresiono mucho a todos los miembros del gabinete cuando nos contó esa historia, es que al final del ejercicio preguntaron,  cuántos o cuantas de ustedes quisieran irse ya y firman este documento.

Fue tan convincente la persona que les estaba pintando este supuesto cielo que todas las personas alzaron la mano. Así somos de vulnerables frente a este tipo de delitos.

Lo que queremos con esta campaña es enseñarles a los padres, a los hermanos, a los amigos, cómo reconocer a quienes cometen el delito de trata.

Y es que a veces las víctimas están tan enceguecidas con las falsas promesas que no son capaces de dimensionar el engaño. Quieren creer que sí es verdad lo que le están diciendo.

Por eso, esto es tarea de todos: en la medida en que más colombianos reaccionemos en cadena, por eso qué buen nombre el que tiene esa campaña  en que reaccionemos en cadena las potenciales víctimas podrán darse cuenta de que no todo lo que brilla en el exterior es oro.

Estamos seguros de que con esta campaña tendremos menos colombianos esclavizados en otros países.

Porque insisto: no vamos a parar hasta erradicar esta práctica infame de nuestro territorio y del escenario internacional.

Por eso tenemos el reto de ser todavía más efectivos.

El año pasado se registraron cerca de 12 millones de entradas de personas a nuestro territorio –10 por ciento más que en año anterior-, lo que representa, sobre todo, un incremento del turismo, la confianza y el atractivo de nuestro país.

Y en medio de este creciente flujo, los procedimientos de control y verificación permitieron la detección de cerca de 2.100 casos de posibles víctimas de tráfico de migrantes, al tiempo que se evitó la salida irregular al exterior de 100 menores que son posibles víctimas de delitos de trata.

Este –insisto– es un reto de todos, es un reto transnacional y así lo ha entendido por fortuna la comunidad internacional, lo han entendido todos ustedes porque o sino no estarían aquí.

Múltiples países pueden ser –al mismo tiempo– puntos de origen, tránsito y destino de las víctimas, algo que hace más difícil el proceso de detección de los criminales y sus conexiones.

Por eso fortalecer la cooperación internacional es fundamental. Y yo lo digo también como una persona que ha combatido otro delito transnacional durante muchísimos años, el delito del narcotráfico. Ese delito solamente puede combatirse si hay cooperación internacional, porque es un delito trasnacional, y ese es también nuestro compromiso.

En el nivel bilateral y multilateral, Colombia está más que comprometida con brindar cooperación y asistencia técnica a otros Estados como lo hemos hecho también en la lucha contra el narcotráfico.

Tenemos acuerdos de cooperación y memorandos de entendimiento para la lucha integral contra la Trata de Personas con Ecuador, Chile, Argentina, El Salvador, Honduras, Paraguay y Costa Rica.

Y estamos negociando acuerdos con Panamá, Perú y Trinidad y Tobago.

Así estamos construyendo una amplia red de cooperación hemisférica en esta materia.

Repito solamente así, podemos ser realmente efectivos.

Y esta actitud proactiva nos valió ser invitados a ser miembros observadores de la Coalición Centroamericana contra la Trata de Personas, que es un mecanismo subregional único en el mundo.

Y también por esta  por esta actitud proactiva a través de Migración Colombia– se viene impulsando desde 2012 la Red Iberoamericana de Autoridades Migratorias, que precisamente hoy tiene en Buenos Aires su quinto encuentro.

Ahora bien, aunque se trata de un delito transnacional, en Colombia la trata de personas también tiene mucho que ver con el conflicto armado, la pobreza y la falta de oportunidades.

Por eso buscamos poner fin a más de medio siglo de guerra en nuestro país.

Ustedes que son todos defensores de los derechos humanos entienden muy bien, que esa fábrica de víctimas que es la guerra, cualquier guerra es el origen de la mayor violación a los derechos humanos que puede existir por eso la paz debe ser el objetivo, el valor supremo de cualquier sociedad.

Por eso estoy empeñado en buscar terminar una guerra, un conflicto que es el más viejo y el único que queda en todo el Hemisferio Americano.

No ha sido fácil, yo lo digo por experiencia propia: hacer la paz es mucho más difícil que hacer la guerra, hacer la guerra es muy popular.

Hacer la paz es bien difícil y encuentra uno enemigos de todo tipo.

Quiero aprovechar esta oportunidad para denunciar a uno de esos enemigos terroristas de extrema derecha que están amenazando a los defensores de derechos humanos, a los reclamantes de tierras.

Inclusive aquí hay un panfleto en el que se autodenominan “Águilas Negras”, las “Águilas Negras” hace rato dejaron de existir como grupo, pero ahora se denominan “Águilas Negras” y están en estas ocasión amenazando a un grupo de alumnos de sociología de la Universidad Nacional y a los profesores y hacen todo tipo de amenazas.

Yo le he dado instrucciones a la Policía y le he pedido a la Fiscalía que persigan a estos delincuentes, porque son unos criminales los que hacen estas amenazas a los defensores de los derechos humanos, a los reclamantes de tierras y a los estudiantes y profesores simplemente porque piensan diferente o porque se expresan de una u otra manera.

Eso es lo que tenemos que terminar en este país señor Defensor, usted ha sido aliado en esa causa y por eso vamos a perseguir con toda la contundencia de la ley a quienes están originando este tipo de amenazas.

Y también por el contexto que vivimos también estamos atacando como nunca antes la desigualdad, al punto de que en estos 5 años que llevamos de Gobierno, hemos podido sacar de la pobreza a casi 4 millones y medio de colombianos, y hemos creado más de 2 millones 700 mil de nuevos empleos.

Somos el país de toda la región que porcentualmente ha logrado bajar más la pobreza y la pobreza extrema

También nos hemos concentrado en atender y reparar a las víctimas del conflicto armado y promover una mayor equidad de género.

Usted mencionaba esas cifras, que son unas cifras muy impresionantes.

Yo me asombro que ya llevamos más de 7 millones de millones de víctimas registradas.

Y hemos hecho un inmenso esfuerzo en estos 4 años reparando ya a 500 mil o un poco más de 500 mil a un costo altísimo.

Son reparaciones que son simbólicas porque -lo he dicho muchas veces- reparar una víctima del conflicto armado que ha perdido a su familia, a un hijo, a una hija, ¿cuánto cuesta un hijo o una hija, una familia? No tiene precio.

Pero si queremos reconciliarnos tenemos que respetar los derechos de las víctimas, respetarles su derecho a la justicia, a la verdad, a la reparación, a la no repetición. Y por eso hemos sido el único país en el mundo, en la historia del mundo que comenzó a reparar sus víctimas antes de que terminara el conflicto armado.

Y también ha sido difícil, pero creo firmemente que era la posición el paso que había que dar si queremos comenzar a cicatrizar esas heridas que tiene el pueblo colombiano después de 50 años de guerra

Esa es parte de la experiencia que queremos compartir con ustedes.

Tenemos por delante grandes retos… Retos que –dada su naturaleza– debemos asumir juntos para ser más fuertes y efectivos.

En materia de investigación y judicialización de la trata de personas, lo principal es garantizar el acceso a la justicia, y caer con todo el peso de la ley sobre los responsables, desarticulando las organizaciones delincuenciales, e interceptando y extinguiendo los recursos y bienes productos de este delito.

Todo esto, protegiendo los derechos de las víctimas y fortaleciendo los mecanismos y herramientas para protegerlas y atenderlas.

También debemos fortalecer los canales de intercambio de información con otros países –especialmente en Asia– haciendo énfasis en los principales lugares de destino para la explotación.

Sea este el momento para exhortar, desde Colombia, a todos los países de nuestra región para que implementen el Plan de Trabajo 2015-2018 para Combatir la Trata de Personas en el Hemisferio Occidental.

Apreciados amigos de Iberoamérica con responsabilidades en el combate a esta actividad inhumana:

Pocos delitos vulneran tanto los derechos humanos como la trata de personas.

Quienes operan estas redes de esclavitud violan los derechos a la vida, la seguridad, la integridad y la libertad.

Privan a sus víctimas de algo inherente al ser humano, que es su dignidad.

Y, a la larga, afectan los flujos migratorios entre nuestros países.

Vivimos en un mundo en permanente transformación.

Juntos hemos logrado ir más allá de los simples buenos propósitos y estamos siendo cada vez más efectivos.

Sigamos avanzando por esa senda y no bajemos la guardia, no dejemos de actuar.

Hagámoslo en aras de la unidad entre nuestros países, pero sobre todo en favor de quienes están gritando en silencio, privados de sus derechos en toda Iberoamérica.

Muchas gracias.