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 Palabras del Presidente de la República, Juan Manuel Santos, en la entrega del Premio Compartir al Maestro 2015

 

Bogotá, 13 may (SIG).

Antes de referirme al importante y alegre evento en que estamos del tema que nos reúne, quisiera dar una información sobre un trágico accidente que sucedió en el departamento de Caldas en una mina.

Desde esta mañana cuando me enteré, les di instrucciones precisas al señor Ministro de Minas, Tomás González, a la Agencia Nacional Minera y también al doctor Carlos Iván Márquez, Director de la Unidad de Gestión de Riesgo, para que no ahorrara ningún esfuerzo en ayudar a las personas que quedaron atrapadas en la mina. Desde entonces han venido trabajando.

La situación en este momento es que tenemos 17 personas desaparecidas. Se creó un Puesto de Atención Unificado en Riosucio. Allá están también con el Alcalde, con el Gobernador. No vamos a escatimar esfuerzo alguno para encontrarlos y rescatarlos. Mientras tanto nuestros corazones están con sus familias y haremos todo lo posible por encontrarlos lo más rápido posible.

Ahora sí al tema que nos reúne. La primera cita que aparece en el libro ‘Gracias maestra, gracias maestro’, publicado por la Fundación Compartir, dice así:

“Honrar honra. Acordarse de los maestros, distinguirlos y enaltecerlos es honrarlos por lo que ellos han hecho por nosotros. Premiar a todos en uno de ellos es todavía mucho más; un paso de siete leguas hacia una verdadera educación por la paz”.

Son palabras de nuestro Nobel Gabriel García Márquez quien, como todos los aquí presentes, reconoció la virtud de la iniciativa que Pedro Gómez y la Fundación Compartir adelantan desde 1999: honrar cada año a los docentes –y también a los rectores– por su labor en cada uno de sus colegios y salones de clase.

¡Qué cierto, y qué justo, es este recordatorio de Gabo!

Como ustedes saben, la educación es uno de nuestros tres pilares: paz, equidad y educación.

Pero es claro que la educación es el pilar de los pilares porque sólo con una educación de calidad para todos podremos construir la paz y la equidad en Colombia.

Este propósito no puede quedarse solo en palabras y es por esto que este año, por primera vez en la historia, el presupuesto para la educación será mayor que el presupuesto para la guerra.

El presupuesto de educación para el cuatrienio será de casi 137 billones de pesos mientras que para seguridad y defensa es de 94 billones.

Es más: frente al cuatrienio anterior, hablamos de un incremento de recursos para la educación ¡superior al 40 por ciento!

Esta nueva realidad ha transformado la vida de millones de familias colombianas que ahora envían a sus hijos a estudiar gratuitamente.

Para complementar este esfuerzo, a partir de la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo, la semana pasada, que denominamos “Todos por un Nuevo País”, la educación en Colombia será obligatoria hasta el grado once, y no únicamente hasta el grado noveno, como lo venía siendo.

Este enorme avance le abrirá la oportunidad a miles de jóvenes colombianos para que estudien de manera gratuita hasta convertirse en bachilleres.

Colombia se ha propuesto ser la nación más educada de la región en el año 2025. Diez años nos quedan.

Para alcanzar esta meta debemos superar a Chile, que hoy encabeza los resultados de calidad en América Latina.

Los resultados de las pruebas internacionales muestran que los estudiantes chilenos tienen una ventaja sobre los colombianos equivalente a un año de escolaridad.

Si ambos países mantienen sus actuales tendencias de mejoramiento, en el término de diez años Chile habrá duplicado su ventaja sobre Colombia.

Así que estamos frente a un reto grande, y lo más importante ahora es acelerar nuestra actual tendencia de progreso.

No podemos –por eso– continuar por la senda de unos incrementos lentos y casi imperceptibles. Debemos dar un verdadero salto que nos permita, en un lapso corto, alcanzar mejoras significativas en la calidad de la educación.

Ese es nuestro compromiso con esta generación y con las que vienen, y depende del alma de la educación: ustedes, los maestros.

Es con ustedes y por ustedes que estamos logrando y vamos a lograr esa meta muy ambiciosa pero posible.

Por eso, ¡muchas gracias y mis sinceras felicitaciones a todos los maestros y rectores que hoy nos acompañan, y muy especialmente a los ganadores del Premio Compartir, pero también a todos los maestros y rectores del país!

La certeza de que los maestros deben ser los protagonistas de las reformas educativas también ha sido reiterada en el estudio “Tras la Excelencia Docente” de la Fundación Compartir, una investigación que ha guiado y reforzado las acciones que adelantamos en el Gobierno y que adelanta el Ministerio de Educación.

Por ejemplo, es claro que uno de los frentes en los que más debemos trabajar es en la formación previa de nuestros docentes.

Esto es una necesidad apremiante: de 826 programas de educación, sólo la tercera parte se encuentra en universidades con Acreditación de Alta Calidad, y menos del 5 por ciento son programas acreditados.

Aquí vamos a dar un salto grande, pues el Plan Nacional de Desarrollo que se acaba de aprobar en el Congreso hace obligatoria para todas las facultades de Educación dicha Acreditación de Alta Calidad.

Además, vamos a transformar las condiciones en las que se otorgan los Registros Calificados de las licenciaturas.

Este proceso –que el Ministerio completará antes del mes de julio– incluirá más prácticas de aula; el fortalecimiento de las competencias básicas en lenguaje, matemáticas y ciencias, y la exigencia de un nivel de dominio del inglés como requisito de grado, para contribuir a la meta de la Colombia bilingüe.

Para apalancar dicho proceso, este año se activará el Comité Asesor de la Excelencia Docente, donde expertos internacionales nos ayudarán a definir los mecanismos para fortalecer a las facultades de Educación.

Varios países ya han manifestado su voluntad de participar activamente en este programa. De hecho, la próxima semana, en el contexto del Foro Educativo Mundial que se celebrará en Corea, se firmará un convenio de cooperación con el Ministerio de Educación de este país para ese propósito. Corea, quiero recordarles, es uno de los países que más éxito ha tenido en mejorar la calidad de su educación en muy corto tiempo.

Otro componente importante para mejorar la calidad de la educación es encontrar mecanismos para que la carrera docente sea cada vez más atractiva.

Hay muchos colombianos que buscan ser docentes: en el año 2012, para un concurso donde se ofrecían 24 mil vacantes, ¡se inscribieron más de 272 mil aspirantes!

Pero el reto no sólo es que muchos aspiren a ser maestros, sino que nuestros mejores bachilleres lo consideren como la mejor opción.

El proceso de mejoramiento salarial de los maestros que venimos adelantando desde el año pasado –como bien se sabe– llegará al 12 por ciento en términos reales, lo que servirá para hacer más atractiva esta noble profesión.

Esta decisión implica una inversión cercana a los 4 billones de pesos adicionales en el cuatrienio.

Y aclaro que hablo de ‘inversión’ pues confiamos en que estos recursos nos ayudarán a alcanzar esas metas ambiciosas de la calidad de nuestra educación.

A este proceso de incremento salarial vamos a sumar un programa de incentivos al desempeño para premiar los resultados en incremento de calidad educativa.

En adelante, los docentes, directivos y trabajadores administrativos de los colegios que logren alcanzar las metas de Mejoramiento Mínimo Anual podrán obtener estímulos económicos equivalentes hasta a un salario adicional al año.

Esto representa un incremento en los ingresos anuales de un docente de hasta el 7,5 por ciento anual.

Con esta iniciativa –que se pondrá en práctica desde este mismo año para colegios de jornada única y se extenderá rápidamente a todos los colegios oficiales del país– buscamos premiar la buena docencia pues en Colombia no puede dar lo mismo ser un buen maestro que ser un mal maestro.

Con este programa de incentivos y estímulos ganan nuestros niños, pues aprenderán más y mejor; ganan los maestros, pues mejoran sus ingresos, y gana el país, pues nos acercamos al propósito de ser la nación más educada de América Latina.

Asimismo, para garantizar que los mejores entren a la carrera docente, este año tendremos una versión especial dentro del programa “Ser Pilo Paga”.

Todos conocemos el impacto que ha tenido esta iniciativa que ha logrado transformar la vida de 10 mil estudiantes –es decir, de 10 mil familias– y las universidades que los han acogido.

Sin embargo, esa primera camada de “pilos” nos enseñó algo: menos del 3 por ciento de ellos escogieron estudiar licenciaturas.

Comparémoslo, por ejemplo, con las ingenierías, que fueron seleccionadas por casi la mitad de los jóvenes.

Por eso, haremos un “Ser Pilo Paga” especial para licenciaturas, para garantizar que los mejores bachilleres de todo el país empiecen a estudiar cada vez más en facultades de educación.

Otro componente clave para obtener la excelencia docente es garantizar que nuestros maestros, una vez nombrados, reciban la mejor formación en servicio.

Con este objetivo, este año tendremos –por primera vez– un proceso de inducción masivo para los cerca de 40 mil nuevos maestros que serán nombrados a raíz del concurso docente.

A partir de julio de este año, los nuevos profesores comenzarán su formación en servicio con un acompañamiento enfocado en las prácticas pedagógicas, es decir, su inducción no será de tipo teórico sino que trabajarán frente a frente con estudiantes y otros docentes para que –al llegar a sus aulas– estén preparados para enfrentar el maravilloso reto de enseñar.

La llegada de esta nueva legión de maestros nos ha hecho ver la urgencia de reformar el proceso de ingreso a la profesión docente.

Estos 40 mil docentes que se van a unir al magisterio tuvieron que esperar 3 años desde que el concurso se convocó –a mediados de 2012– hasta que finalmente se conformaron las listas de candidatos elegibles.

¡Eso no tiene lógica! Si queremos atraer a los mejores debemos tener un concurso moderno, ágil, transparente y sin burocracia.

También vale la pena rescatar los logros que hemos tenido con el programa ‘Todos a Aprender’ –que a mí me llena de alegría porque he visto sus resultados, he trabajado y he conversado con los maestros y las maestras que están en el programa–, que venimos desarrollando desde el primero periodo de gobierno.

Gracias a ese programa, con cerca de 100 formadores y 2.800 tutores –maestros destacados que están formando a otros docentes–, estamos llegando con acompañamiento de calidad a alrededor de 22 mil sedes de instituciones que ofrecen educación primaria, y las sedes que más necesitan echar para arriba. En esas nos estamos focalizando.

Se ha apoyado la labor de 85 mil docentes y beneficiado a más de 2 millones 300 mil estudiantes.

Yo recuerdo que en el Amazonas una profesora a la que le enseñaron ahí, porque la enseñanza es in situ, en la clase, durante tres, cuatro semanas, me dijo con mucha alegría: ‘En estas cuatro semanas he aprendido más que en los 15 años que llevo como docente’. O sea que es un programa que está funcionando.

Este programa ha transformado las aulas de todos los colegios a donde ha llegado y por esta razón decidimos triplicar su presupuesto para este año 2015.

Igualmente, vamos a atender al pedido que nos han hecho los docentes a lo largo y ancho del país en el sentido de ampliar el programa Todos a Aprender al bachillerato.

A partir del año entrante vamos a comenzar a incluir gradualmente cursos de secundaria en este programa.

Adicionalmente, este año lanzamos las “Becas para la Excelencia Docente”.

El Gobierno, con este programa, está financiando maestrías de profundización para grupos de maestros en distintos colegios de toda Colombia.

Es un programa muy innovador: el Ministerio, las Secretarías de Educación y las universidades están trabajando para garantizar que los docentes tengan una formación de posgrado acorde con las necesidades de sus regiones y de sus colegios.

Por primera vez las facultades de Educación han diseñado programas de maestría específicamente pensados para colegios concretos, y centrados en sus dificultades y retos.

Estas facultades se desplazarán a las regiones para facilitarles a los docentes completar sus estudios mientras permanecen en sus instituciones.

37 Secretarias y 94 colegios ya se están beneficiando de los programas que ofrecen 9 universidades acreditadas en alta calidad.

Este año completaremos 3 mil becas y, al finalizar el cuatrienio, espero que cerca de 40 mil maestros se habrán beneficiado de este programa de “Becas para la Excelencia Docente”.

El estudio de Compartir también señala como eje fundamental la evaluación para el mejoramiento continuo.

Este fue un punto de honor en la última negociación con el sindicato, en donde algunos pedían que se desmontara la evaluación.

Lo dije claramente desde un principio. No vamos a retroceder en esto.

Lo que vamos a hacer es implementar un modelo totalmente nuevo para los procesos de ascenso y reubicación, que significará una transformación histórica en la forma de evaluación de los maestros.

El énfasis de esta evaluación estará en lo que más nos importa: el aula de clase. Al fin y al cabo, la calidad de la educación sólo es posible mejorando lo que día a día viven nuestros estudiantes en sus clases.

Son ya varios los países que ya tienen este tipo de evaluaciones –entre nuestro competidor principal en América Latina, Chile– y está demostrado su impacto positivo.

Así pues –apreciados maestros y amigos de la educación–, vamos por buen camino… pero sabemos, como lo decía Pedro Gómez en forma tan sabia, que aún nos queda un largo trecho por recorrer.

Los retos de formación, mejoramiento y atracción a la profesión docente se vuelven aún más relevantes ahora que comenzamos a transitar hacia la jornada única.

Como lo muestra la evidencia, la jornada única sólo sirve si no seguimos haciendo más de lo mismo.

Por eso, además de los recursos que se invertirán para que la jornada única se convierta en realidad, incluyendo más de 2 billones de pesos en el cuatrienio para construir más de 1.500 colegios (quiero hacerle un reconocimiento a la Ministra de Educación, Gina Parody, porque vi cómo se peleaba con el Ministro de Hacienda por esa plata durante 15 días y finalmente lo logró, es una plata muy importante que va a transformar la infraestructura de nuestra educación en el país), debemos lograr que nuestros docentes estén mejor formados para que aprovechen bien esas horas adicionales.

Finalmente, es necesario que continuemos trabajando por el reconocimiento a la labor docente.

Para ello, necesitamos el apoyo de todos. Necesitamos que iniciativas como las de la Fundación Compartir crezcan aún más, y que la sociedad civil se involucre con lo que pasa en las escuelas y el mejoramiento y reconocimiento de los docentes.

Un gran avance fue el Día de la Excelencia Educativa que realizamos el pasado 25 de marzo y, sobre todo, el lanzamiento del Índice Sintético de Calidad que nos permite entender, de manera sencilla, cómo está cada colegio, que es algo que a los padres de familias les interesa enormemente.

¡Y qué bueno ver a los colombianos, a los medios, a los analistas, cada vez más hablando de educación!

La educación debe ser un tema central de la sociedad, y debemos dejar claro a todos nuestros maestros que estamos con ellos, que los apoyamos, porque su labor es una prioridad para todos.

Los protagonistas de los cambios históricos que se están adelantando en educación son los maestros.

Recuerdo las palabras de nuestro querido capitán de la Selección Colombia, Mario Alberto Yepes –quien sabe muy bien cómo volver sueños realidad– cuando les habló a los docentes de Colombia en el marco del Día E:

“Profes, ¡se puede! ¡Claro que se puede! Jugando en equipo, buscando al otro, apoyándose entre ustedes, concentrados en la meta, se puede. El país los observa. Los respalda…. Vamos a celebrar con ustedes cada gol. Con cada gol que metan se derriban las barreras de la desigualdad. Con cada partido que ganen pondrán al país más cerca de ser el más educado de América Latina”.

Hoy reitero este mensaje a los profesores y rectores que nos acompañan y a todos los que están a lo largo y ancho de nuestro territorio:

Cuenten con nosotros. Los respaldamos, los admiramos y sabemos que –juntos– vamos a transformar la educación de Colombia.

Y no olvidemos que pasado mañana se celebra el Día del Maestro.

Por eso los quiero felicitar anticipadamente, y les rindo homenaje en nombre de todos los colombianos.

Ustedes –maestros y rectores– ¡son los forjadores de ese nuevo país! ¡Un país en paz, un país con equidad, pero, sobre todo, un país mejor educado!

Muchas gracias.

(Fin)