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 Declaración del Presidente Juan Manuel Santos, al expedir los Decretos Únicos Reglamentarios

 Bogotá, 26 may (SIG).

Hoy hemos dado un paso trascendental en la simplificación y unificación de la normatividad reglamentaria en nuestro país y –además, por consiguiente– para la seguridad jurídica que es tan importante para nuestros ciudadanos y también para cualquier  inversionista, sobre todo que es lo que claman los inversionistas extranjeros.

Desde el comienzo mismo del Gobierno, he insistido, en que tenemos que simplificar y unificar la normatividad del país, pues hasta hoy los diferentes sectores han venido rigiéndose por un número inmenso de normas que se suceden unas a otras, al punto de que nadie sabe qué es lo que realmente rige.

Por eso en octubre del año pasado se aprobó un Conpes. Un Conpes que se denominó de Mejoras Normativas, con el fin de avanzar en este trabajo y con el fin de que –en adelante– toda norma que expida el Gobierno tenga un análisis de impacto, y sea clara y accesible para todos.

Durante más de nueve meses las oficinas jurídicas de los diferentes ministerios, de los departamentos administrativos, coordinadas por la Secretaría Jurídica de Presidencia y por el Ministerio de la Presidencia, han realizado un esfuerzo monumental que hoy produce sus frutos.

Aquí están muchos de los abogados que participaron en ese esfuerzo. Les agradezco enormemente, porque este trabajo de ustedes es un trabajo que va a quedar para la historia.

Cada entidad, en cada sector, hizo una investigación exhaustiva sobre todas las normas que lo regían y que estaban vigentes.

Se encontraron incluso con decretos no del siglo pasado, sino del siglo antepasado, que no habían sido derogados y seguían vigentes.

A partir de este trabajo, cada entidad rectora, en cada sector, compiló la totalidad de las normas vigentes en un solo Decreto Único Reglamentario, de forma que, en adelante, quien quiera saber qué rige en su sector solo tiene que consultar una única norma.

El resultado –que tenemos ante nosotros– son 21 Decretos Únicos Reglamentarios para 21 sectores, producto de la revisión de cerca –¡óigase bien!– de 10 mil decretos que estaban vigentes y la compilación final de un poco más de 1.400.

¡Esto no tiene precedentes! Pasamos de casi 10 mil decretos a solo 21. Y ustedes entenderán lo que esto facilita enormemente su consulta y su aplicación.

Les doy un ejemplo: en el sector del Ministerio de Minas y Energía. Ahí compilamos 150 decretos en un solo decreto de 633 páginas.

Y con dos condiciones especiales hacia el pasado y hacia el futuro, para que esta dispersión normativa no se vuelva a presentar.

Hacia el pasado, queda expreso en cada Decreto Reglamentario Único que quedan derogadas todas las normas anteriores sobre el mismo tema. Nadie tendrá que buscar en otra parte, porque todo estará en una sola norma.

Y, hacia el futuro, nos aseguramos de que la compilación y unificación sea permanente, es decir, que cada reforma o nueva disposición se incorporará al correspondiente Decreto Único, para que siga siendo la única fuente de consulta.

Dicho en palabras más sencillas, con estos decretos hacemos borrón y cuenta nueva. Barremos con la dispersión y facilitamos enormemente la vida de ciudadanos, la vida de los abogados y por supuesto, de las mismas entidades.

Estos 21 Decretos Únicos Reglamentarios corresponden a los sectores liderados por 15 ministerios y 6 departamentos administrativos.

Y hay que resaltar que fueron colgados con debida anticipación en las páginas web de cada entidad para comentarios de los ciudadanos, de los actores de cada sector, que fueron considerados y tenidos en cuenta.

Quedan pendientes las normas del Ministerio de Salud, todo lo que tiene que ver con la seguridad social, los tributarios y los aduaneros, materias que –por su complejidad– requieren más tiempo de análisis y trabajo, pero que esperamos tener compiladas a más tardar en noviembre de este año.

El avance en simplificación normativa que hoy concretamos no tiene precedentes en la región y prácticamente en el mundo, y por eso, ustedes los que hicieron el trabajo o todos nosotros debemos sentirnos muy orgullosos.

Y quiero destacar que lo hicimos con el talento humano del propio Estado, con nuestros funcionarios de los departamentos jurídicos, sin tener que acudir a contratistas externos, lo que da fe de su compromiso, de su capacidad y de su talento.

¿Qué viene ahora?

Otra tarea que he propuesto hace mucho tiempo, esto lo vengo proponiendo hace décadas. Ubicar y derogar esa cantidad de leyes que tenemos en todas las áreas, que ya no tienen razón de ser, porque tratan de temas desuetos o que nadie las conoce.

¿Y por qué digo que desde hace décadas? Porque cuando yo vivía en Inglaterra,  años 70, comienzo de los 80, me acuerdo muy bien que vi una información en un periódico inglés sobre un ejercicio que hizo Suecia, en donde el Parlamento sueco decidió que por un periodo legislativo no iba a  expedir ni una sola ley, si no se iba a dedicar a derogar las leyes que estaban acumuladas desde mucho tiempo, que están obsoletas, que se contradecían con leyes nuevas.

Y que ese ejercicio tuvo un impacto muy positivo en el funcionamiento del Estado sueco. Muy positivo.

El Ministerio de Justicia, hoy está adelantando un trabajo de investigación y análisis sobre este punto, este preciso punto, para presentar en la legislatura que comienza el próximo 20 de julio un proyecto de ley en esa dirección.

No sé si nuestros honorables parlamentarios tomaran esta decisión tan drástica de no expedir una sola ley.

Pero qué bueno que sí se dediquen a derogar leyes que hoy se encuentran obsoletas. Sería un gran, un gran paso en la simplificación del funcionamiento del Estado.

Porque Santander decía –acordémonos de su famosa frase– “si las armas os dieron la independencia, las leyes os darán la libertad”. Lo cual por supuesto es cierto. Yo creo, doctor Leónidas (Bustos), firmemente en esa máxima santanderista.

Pero nunca previó, Santander nunca creyó o nunca se imaginó que fuéramos a expedir tantas y tantas leyes, una detrás de otra, sin mucho orden ni sentido.

Y hoy estamos cambiando esto. Vamos a seguir siendo un país de leyes, de eso que no quepa la menor duda, eso es fundamental; un país de leyes.

Pero ya no un país de incisos, donde cada leguleyo busque una sorpresa escondida en normas caducas y perdidas en esa maraña legislativa.

Hoy cerca de 10 mil decretos, repito, 10 mil decretos,  se están convirtiendo en solo 21.

Mi mensaje es ¡eso es seguridad jurídica! Y creo que una gran noticia para nuestra nación.            

Muchas gracias.