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 Palabras del Presidente de la República, Juan Manuel Santos en la inauguración de la planta Daimler

 Bogotá, 26 may (SIG).

Para mí como Presidente es un verdadero placer estar hoy aquí en la inauguración de esta planta. Un placer que tiene muchos motivos.

Primero, lo que representa como señal de confianza en Colombia que una empresa como Mercedes Benz crea en nuestro futuro y lo crea con hechos reales como son inversiones concretas.

En segundo lugar porque está generando empleo, un empleo digno, un empleo capacitado, ese empleo que queremos generar en este país.

Y en tercer lugar porque todo inversionista se convierte en socio del Gobierno y de los colombianos. Y nos interesa que sigan creciendo, que les vaya bien, porque si a los inversionistas les va bien, al país le va bien.

Como aquí  lo mencionaron los dos Mathias (Barth y Gerlach), esta es la segunda planta que Daimler abre en Colombia en 3 años, eso es parte de esa señal de confianza.

Esta planta va a ensamblar unos vehículos con una tecnología de la más alta calidad. Y según me informan, tendrá una capacidad instalada de 4 mil unidades en su primera fase.

Va a emplear 220 trabajadores en forma directa o indirecta.

Y como aquí también se mencionó, el trabajo que aquí se hace genera también trabajo en otras empresas. Hay 18, 19 proveedores que han logrado ese umbral de calidad para ser proveedores de esta gran empresa.

También, como lo mencionaba Mathias Gerlach, esta empresa es un ejemplo de responsabilidad social. Lo que hacen en Bogotá, en Cartagena, en otros sitios, a través de todos sus programas sociales, es un verdadero ejemplo.

Y gracias a Mathias Barth por poner a Colombia como ejemplo de buenas prácticas. Un ejemplo de buenas prácticas que estamos siguiendo el ejemplo de Mercedes Benz.

Qué bueno tener esta empresa, que es sinónimo de calidad, sinónimo de excelencia. Ya ustedes pasaron ese umbral, donde en el mundo entero, si quieren referirse a algo bueno, le dicen ‘este es el Mercedes Benz’ de lo que quieran señalar.

Ustedes han logrado ese estado de cosas ideal. Comparable cuando uno habla en materia de educación. ‘No, este fue educado en la universidad de Harvard’. O en materia de salud: ‘este médico trabaja en la Clínica Mayo’.

Son esos símbolos mundiales de excelencia y de buenas prácticas y responsabilidad que ustedes, a través de ese trabajo durante tantos, tantos años –no solamente aquí en Colombia sino en el mundo entero– se han logrado conquistar.

Y que usted diga, Mathias Barth, que nunca hemos vendido tanto en Colombia como lo estamos haciendo el año pasado’, pues a mí como Presidente de Colombia me llena de regocijo y de orgullo.

Y lo que queremos hacer en Colombia es que siga así, que usted pueda venir todos los años a decir lo mismo: nunca hemos vendido en Colombia como el año pasado. Eso es lo que queremos con usted y con todas las empresas.

La industria automotriz ha contribuido muchísimo al buen momento de la economía. El sector de vehículos y autopartes empleó 33 mil personas el año pasado, se vendieron más de 328 mil vehículos, casi el 12 por ciento más que el año anterior.

También crecieron las ventas en vehículos ensamblados en Colombia. Y crecieron un 17 por ciento, representando más o menos una tercera parte de todo lo que se vendió. Y eso jalona muchísimo la economía, porque el sector automotor es un componente importante de la dinámica económica.

Mercedes tiene casi la mitad de participación en el mercado del segmento Premium. Por eso qué bueno que sigan vendiendo, porque ese segmento premium también da señales muy positivas sobre cómo va la economía.

Hoy Mercedes Benz tiene más de 1.400 buses rodando por los sistemas de transporte integrado y ustedes con eso movilizan el progreso y la productividad del país.

Nuestro compromiso con el transporte de calidad es total, apoyando la consolidación de los sistemas de transporte masivo en seis ciudades, poniendo la entrada en vigencia de los sistemas estratégicos de transporte, para que se pongan en funcionamiento lo más pronto posible.

Son inversiones muy grandes que estamos haciendo. En este caso de más de 2 billones de pesos.

Y eso que ha hecho Mercedes pues también lo queremos hacer a nivel país. Nuestro ingreso a la OCDE, donde Alemania nos ha apoyado de forma muy clara y contundente, busca precisamente ponernos a la altura de los mejores, dejar de  compararnos con los mediocres, con algunos países que están como en el promedio, sino queremos compararnos con los mejores.

Por eso quisimos ingresar y queremos ingresar a la OCDE. Vamos por buen camino, ya nos aceptaron en tiempo récord, de pasar de la invitación simbólica a la invitación formal.

Tenemos que aprobar 23 exámenes de los 23 comités, ya se aprobó el primero y están muy cerca de aprobar los demás para ser un miembro pleno.

¿Eso qué significa para cualquier inversionista? Significa la garantía de un mínimo de calidad en las políticas públicas. Porque eso es lo que hace la OCDE, vigila que los países mantengan un mínimo de calidad en sus políticas públicas y aportan muchísimo.

Cuando un país es exitoso, innovador en ciertas políticas que los países puedan absorber y generar ese proceso de mejoramiento continuo.

Lo mismo estamos haciendo con aquellos sectores de la economía que nos van a dar más competitividad.

El sector de la infraestructura, para que unos buses puedan recorrer el país en las mejores carreteras, en las mejores autopistas.

Hace 5 años, cuando estaba yo en la campaña presidencial, recordaba una clase que me dio un personaje –que en paz descanse, pero muy importante– que se llamaba Lord Bauer, que era la mano derecha de la señora (Margaret) Thatcher en Inglaterra.

Y él fue profesor mío en la Escuela de Economía de Londres. Me acuerdo que decía parte del problema de subdesarrollo es un problema de actitud, de no pensar en grande, de no ponerse objetivos altos, ambiciosos.

Pensando esa lección que me dio hace más de 40 años este insigne economista, les dije a mis compañeros de campaña ¿por qué no nos ponemos como meta transformar la infraestructura del país? Que se ha venido rezagando gobierno tras gobierno, porque como es lo más barato de sacrificar, cuando uno  tiene problemas fiscales y como Colombia ha vivido permanentemente en problemas fiscales, pues ha venido sacrificando la infraestructura gobierno tras gobierno.

Y lo digo yo que fui Ministro de Hacienda en un gobierno con el problema fiscal más grande que ha tenido la historia de este país.

Y nos pusimos unas metas: tener unas carreteras a la altura de Alemania. Esas autovans que hay entre –me acuerdo– Munich y Viena. O en Suiza o en Italia. Con túneles, con viaductos, para ponernos a tono con el resto del mundo.

Algo que nos habían dicho que era utópico, hoy se está convirtiendo en una realidad.

Ustedes van a ver a Colombia en construcción en los próximos 4 o 5 años. Ya están los contratos, ya están las licitaciones adjudicadas, ya se están viendo.

Los que van hoy por ejemplo hacia Villeta, ven la calidad de las autopistas. Los que van entre Girardot a Ibagué, ven la calidad de los viaductos.

Estuve yo personalmente viendo y voy a ir mañana a contratar la tercera fase de la carretera hacia Villavicencio, los túneles que se han construido, algo nunca antes visto en este país.

Y eso es lo que queremos hacer para que los inversionistas como ustedes se sientan cada vez más confiados y más a gusto.

Por eso a mí me causa cierta sorpresa ver personas que están tratando de hacer lo contrario, de desprestigiar el país.

Esta mañana veía un ilustre comentarista, un columnista muy importante, caleño, Mauricio Cabrera, que hablaba de una palabra que yo no conocía: ‘la oposición sociópata’.

Y yo me fui a preguntar qué es eso.

Es la oposición de la gente a la que le gusta que a la gente le vaya mal, que aplauden las malas noticias. Es una especie de enfermedad mental.

Y decía mire por ejemplo que está sucediendo, que aplauden que hayamos tenido un traspiés en el proceso de paz. Como si eso fuera una buena noticia.

O lo que sucedió –y a eso me quiero referir– con algunos que aplaudieron, se regocijaron porque una planta en Cali, la de Chiclets Adams, salió del país para convertirse en una comercializadora.

Yo me puse a averiguar por qué, por qué había salido del país. Y me dieron una explicación perfectamente lógica.

Esta planta tiene unas instalaciones que tienen más de 60 años, totalmente obsoletas. La empresa la compró otra empresa multinacional. El costo de renovar esas plantas aquí es muchísimo más alto que lo que ya invirtieron en otras plantas en México. Y es una decisión perfectamente normal dentro del mundo de los negocios.

Y en cualquier país uno ve plantas que cierran y otras que abren.

Y en el caso colombiano, desde el año 2010, en lo que lleva de mi Gobierno, se han instalado en Colombia 202 nuevas empresas.

En el cuatrienio inmediatamente anterior esa cifra no subió sino hasta 126.

O sea que prácticamente duplicamos la cantidad de empresas.

Pero no solo eso. Esto que estoy haciendo yo hoy, lo de instalar esta planta, lo hice hace unos pocos días en Cartagena con una planta de la empresa Tenaris, que está produciendo, comenzó a producir los tubos para petróleo de mejor calidad del mundo entero, la planta más eficiente del  mundo entero. Una inversión de 240 millones de dólares.

La próxima semana voy a inaugurar otra planta aquí cerca, en Tocancipá, de Coca Cola-Femsa. Una inversión de 250 millones de dólares.

Tenemos plantas para inaugurar por todos lados, por toda Colombia.

Y además, por una razón muy interesante: hace algunos meses inauguré una planta –en Cali,  precisamente– de Unilever.

Y les pregunté: ¿por qué están construyendo semejante planta? Me decían, la planta de empaques de Unilever más sofisticada que tienen en el mundo. Y Unilever tiene plantas en el mundo entero.

Y me decían: ‘porque ustedes están haciendo las cosas bien –es decir las cosas como Mercedes Benz, ustedes están creciendo el mercado y sacando gente de la pobreza, han sacado más gente de la pobreza que cualquier otro país de América Latina’.

‘Y para mí (Presidente de Unilever) es un doble beneficio: crece la economía más que cualquier otro país de América Latina, –eso me aumenta a mí mercado– pero como están sacando más pobres adicionalmente que cualquier otro país de América Latina, esos son consumidores míos, por eso me estoy instalando en Colombia’.

Y ese es el círculo virtuoso que estamos queriendo construir.

No es fácil, lo decían aquí los dos Mathias. El entorno de la región no es el más fácil de la historia, todo lo contrario: dificultades con los vecinos, la región está sufriendo una caída en nuestro crecimiento.

Pero nosotros tenemos el rumbo claro, sabemos qué tenemos que hacer.

Estamos reaccionando frente a las tempestades, como por ejemplo la baja del precio del petróleo, a  tiempo, con las medidas responsables, las medidas oportunas, para mantener, precisamente, la confianza en la economía.

Y gracias a Dios, esto está dando resultados.

Las calificadoras de riesgo la semana pasada dijeron exactamente eso: Colombia está reaccionando a la nueva coyuntura de forma adecuada y oportuna.

Y no solo eso. Hemos estado reunidos con todo el Gabinete en estos últimos días.

En dos o tres días vamos a hacer un anuncio muy importante.

Ustedes se acordarán que a comienzos del año 2013, cuando comenzó a bajar el ritmo de la economía, me senté con el Ministro de Hacienda (Mauricio Cárdenas Santamaría) y con los demás ministros, y lanzamos un plan de reactivación económica, una especie de digamos de plan de choque keynesiano, para darle un impulso a la economía.

Y funcionó. Y funcionó a las mil maravillas.

Se le dio un inmenso impulso a la economía y la economía volvió a tomar su ritmo. A tal punto que el año pasado crecimos por encima de cualquier otro país de tamaño medio o alto de América Latina. El séptimo país en el mundo entero.

Ahora que seguimos siendo cabeza de serie, porque toda la región ha venido bajando, tomamos las medidas oportunas en materia fiscal.

Pero vamos a hacer un plan de reactivación, una especie de Pipe 2, que vamos a anunciar, para reactivar la economía y en lugar de estar creciendo, como dicen los pronósticos, alrededor del 3, 3.5, podamos ver si crecemos a tasas todavía más altas, a pesar de las condiciones adversas en la región y en el entorno.

Tenemos capacidad de dinamizar la economía a través de la infraestructura.

Se calcula que el semestre entrante va a entrar en vigencia o van a comenzar realmente a mover tierra, y la construcción real de todas estas obras de las concesiones de cuarta generación.

Vamos a incentivar todavía más la vivienda, que es un jalonador de 32 industrias. Y eso esperamos que le dé una dinámica adicional a las medidas que vamos a anunciar en un par de días.

De manera que me complace enormemente estar aquí, constatar que una de las empresas más prestigiosas del mundo entero, acostumbrada a la excelencia, a la calidad, con un rigor alemán, venga a Colombia a decir: confiamos en Colombia, confiamos en su futuro. Eso nos llena de satisfacción.

Y quiero finalizar dando una buena noticia, una primicia, porque creo que esto no lo conoce ni el mercado, ni el país.

Hoy la Superintendencia Financiera está aprobando la Compañía de Financiamiento Comercial de Daimler y que esperamos que funcione como funciona todo lo de Mercedes Benz.

Lo que necesita también nuestro mercado financiero son jugadores de esa calidad, con ese rigor, con esa transparencia y con más competencia.

De manera que esta es una gran noticia para la empresa pero también para el sector financiero colombiano y para el país.

Ya no solamente están incursionando en la venta y fabricación de los mejores automóviles, de los mejores buses, sino también el mercado financiero, donde espero que también les vaya igualmente bien.

A todos muchas felicitaciones y muchas gracias.