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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la ceremonia de ascensos de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC)

 

Cali, 29 may (SIG).

Qué bueno estar nuevamente aquí en esta Escuela de Cadetes ‘Marco Fidel Suárez’, en este campo de paradas, para ascender a 36 cadetes brigadieres al grado de subtenientes.

La primera vez que vine a esta Escuela no existía este campo de paradas, no existían muchas de las instalaciones que hoy podemos ver. Fue en el año de 1967, vine como cadete de la Escuela Naval ‘Almirante Padilla’ de la Armada Nacional a participar en unos Juegos Interescuelas.

Me acuerdo muy bien de ese evento, que estimulaba la sana competencia entre las Fuerzas, pero que las unía al mismo tiempo para trabajar por la patria.

Año 1967: estaba en pleno furor la guerra en Vietnam y la guerra en Colombia también. La guerra de Vietnam era muy diferente a la guerra irregular que nosotros hemos tenido que vivir y sufrir durante más de 50 años.

Ha pasado muchísima agua bajo el puente desde entonces. Nuestro país es otro país; sin embargo, la guerra sigue siendo la misma, una guerra que tenemos que terminar.

En ese entonces, 1967, no había nacido el actual Ministro de Defensa Nacional, Juan Carlos Pinzón. En ese entonces la Fuerza Aérea tenía unos pocos aviones. La Armada Nacional unos pocos barcos y el presupuesto era tan pequeño, que cuando nos reducían el desayuno allá en la Escuela Almirante Padilla, era porque tenían que trasladar el presupuesto a la gasolina, los destroyer, me acuerdo que se llamaban el Almirante Padilla y el ARC de Antioquia.

Pasaron los años, pasó el tiempo, y en los últimos años nuestras Fuerzas Militares, nuestras Fuerzas Armadas, comenzaron un proceso de fortalecimiento.

Fue hace cerca de 15 – 16 años: un proceso de fortalecimiento en todo sentido, en el presupuestal, en sus capacidades, en su entrenamiento, en su eficacia, en su doctrina, en todo lo que hace grande a una institución militar.

Y hoy podemos decir que tenemos las mejores Fuerzas Armadas de nuestra historia, el mejor Ejército, la mejor Armada, la mejor Fuerza Aérea, la mejor Policía.

Llevamos mucho tiempo y mucho esfuerzo para llegar a este nivel, pero ahí estamos, y eso es lo que nos ha permitido, afortunadamente, acariciar por primera vez esa posibilidad de terminar esa guerra que lleva más de 50 años. La más vieja de todo el continente, la más cruel, además, que ha cobrado tantas vidas, tanto sufrimiento. Pero es gracias a los resultados y al desempeño de nuestras Fuerzas Armadas, de nuestra Fuerza Aérea Colombiana, que estamos por primera vez viendo esa luz al final del túnel.

Seguiremos perseverando hasta llegar a ese puerto de destino.

Pero lo que quiero resaltar hoy es a nuestras Fuerzas Armadas, a nuestra Fuerza Aérea.

Y a una persona muy especial, que ha contribuido desde hace 15 años a hoy, a ese fortalecimiento de nuestras Fuerzas Armadas, como pocos colombianos, y me refiero a nuestro actual Ministro de Defensa, quien, por última vez, como Ministro, visita esta Escuela, porque, como ustedes saben, deja el Ministerio para asumir otra muy importante posición como Embajador en Washington.

Pero quiero decirle al Ministro, a nombre de toda la Fuerza Aérea, porque sé que los interpreto cabalmente: muchas gracias por el esfuerzo que usted ha hecho, Ministro, para que esta Fuerza Aérea sea la Fuerza Aérea que hoy tenemos.

Y yo les digo por qué ha sido Juan Carlos Pinzón protagonista especialísimo en este proceso tan positivo para nuestras Fuerzas Armadas y, en consecuencia, para nuestro país.

Estábamos librando otra batalla, otra guerra, en esa ocasión contra los mercados financieros internacionales, que nos tenían cerrado el crédito, contra una recesión económica que nos tenía con el desempleo por las nubles, la inflación por la nubes y la economía totalmente desplomada.

Año 2000: cuando estábamos viviendo el peor momento económico de los últimos 100 años. Y mientras batallábamos contra esos mercados, batallábamos contra los enemigos de las reformas necesarias para poner nuevamente nuestra economía en la dirección correcta, al mismo tiempo iniciamos con los entonces comandantes general de las Fuerzas Militares y del Ejército un proceso de fortalecimiento de las Fuerzas.

Ahí fue cuando diseñamos una hoja de ruta, y a pesar de la penuria económica y presupuestal, asignamos los primeros pesos para ese fortalecimiento. Porque desde entonces sabíamos que si no fortalecíamos las Fuerzas Armadas, nunca íbamos a tener paz. La paz la obtendríamos, como la estamos obteniendo, desde una posición de fuerza. Cuando el adversario se diera cuenta de que por las armas nunca le íbamos a permitir llegar a donde quería llegar.

Y ese proceso de fortalecimiento se ha venido dando año tras año. Cuando llegué yo al Ministerio de Defensa, hace ya más de ocho años, ocho años y medio, me traje a mi antiguo Secretario Privado en el Ministerio de Hacienda como Viceministro. Y me lo traje porque era una persona, primero que todo, de una total lealtad, muy capaz, pero también porque había crecido, se había criado en los cuarteles. Conocía las Fuerzas Armadas como ningún otro. Casado con una mujer extraordinaria, que también nació en los cuarteles.

Y desde entonces ha sido mi fiel y leal compañero en todo este proceso de fortalecimiento de las Fuerzas. Cuando fuimos, como uno de nuestros primeros actos, a pedirles a los empresarios que nos apoyaran para aprobar en el Congreso un impuesto al patrimonio, que nos diera los recursos para fortalecer las Fuerzas, para continuar el fortalecimiento de las Fuerzas, allá estaba Juan Carlos.

Cuando después recogimos esos impuestos, en su distribución, cómo invertíamos esos recursos –que por supuesto nunca son suficientes–, pero que lograron el cometido de poner nuestras Fuerzas en un punto donde pudiéramos decir que no solamente tenemos las mejores Fuerzas, sino que sus resultados han cambiado el rumbo de la historia.

Si hoy los colombianos podemos decir con orgullo que somos la economía que más crece en América Latina, se debe a los resultados de nuestras Fuerzas Armadas, de nuestra Fuerza Aérea. Si hoy podemos decir que Colombia rompió récord en materia de reducción de la pobreza –en tan solo cuatro años y medio redujimos 12 por ciento la pobreza y sacamos 4 millones 400 mil colombianos de la pobreza–, se debe a los resultados de nuestras Fuerzas Armadas.

Si hoy podemos decir que también rompimos récord en la región, el país que más empleo ha generado en los últimos cuatro años, cuatro años y medio, es gracias a la confianza de los inversionistas en el futuro de Colombia, confianza que se obtuvo por los resultados en seguridad de nuestras Fuerzas Armadas. Y podría yo seguir con la lista.

Y ahí siempre ha estado presente, en todas las acciones, en todos los procedimientos, en todos los esfuerzos, Juan Carlos Pinzón. Podemos decir con orgullo, por ejemplo, que iniciamos hace ya algunos años un proceso de cambio en materia de derechos humanos. Y que hoy nuestras Fuerzas Armadas son señaladas como un ejemplo de ese cambio de cultura hacia el respeto por los derechos de los ciudadanos, porque entendieron a carta cabal que eso es la base de la legitimidad. En ese cambio siempre estuvo presente Juan Carlos Pinzón.

Por eso lo despedimos, y digo nuevamente, a nombre de la Fuerza Aérea Colombiana, con gran cariño y gran gratitud. Y le agradecemos todos sus servicios. Y que esté aquí presente en este último evento, el último ascenso de los subtenientes, en este caso del cuerpo administrativo –hay un alférez que también está ascendiendo–, que hoy comienzan su vida como oficiales de la Fuerza Aérea.

Quiero dirigirme a ellos, pero sobre todo a sus familias que están a mi izquierda y a mi derecha: Yo entiendo, sé el orgullo que todos ustedes están sintiendo en este momento. Es el orgullo de todos los colombianos que tenemos por nuestras Fuerzas. Portar ese uniforme que ustedes están portando, nuevos subtenientes, es el mayor honor que puede tener cualquier colombiano. Lo digo yo, Presidente de la Republica, y lo repito: el mayor honor que he tenido yo es portar el uniforme de la Armada Nacional.

Por eso ustedes ingresan hoy a una nueva vida, llena de desafíos, en un momento estelar, en un punto de inflexión de nuestra historia. Y ustedes serán protagonistas de esta historia que estamos cambiando, que están cambiando ustedes, que están cambiando nuestras Fuerzas. Lo que aquí aprendieron en los últimos meses, les quedará para toda la vida. Siempre porten este uniforme con ese honor, con esa transparencia, con ese coraje que ha hecho grandes a todos nuestros soldados de tierra, mar y aire. Y que no solamente los ha hecho grandes, los ha hecho vencedores. Porque nuestras Fuerzas Armadas son unas Fuerzas Armadas victoriosas, que no ceden ante la adversidad; todo lo contrario, se crecen, como lo hemos visto ejemplo tras ejemplo.

A las familias muchas gracias, porque el apoyo de ustedes y a través de ustedes las familias de todos nuestros soldados de tierra, mar y aire, es un ingrediente necesarísimo para seguir en el camino del triunfo y la victoria.

Acabo de venir de inaugurar un hospital, el más moderno que se haya construido en los últimos diez años para las Fuerzas Armadas, en este caso, para la Policía, que va a atender a todos los policías de esta región occidental. Un pequeñísimo grano de arena en esa inmensa deuda que tenemos los colombianos con nuestras Fuerzas. Tengan ustedes la seguridad de que así seguirá siendo.

La sociedad colombiana, los colombianos los admiran, los respetan, los quieren por lo que ustedes han hecho y seguirán siendo. De manera que a los nuevos subtenientes, que en este caso la mayoría son mujeres, les deseo todos los éxitos. Siéntanse orgullosos y orgullosas de este paso que dan, transcendental, en sus vidas, que la patria les quedará permanentemente agradecida. Muchas gracias.

(Fin)