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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos durante el lanzamiento Informe Nacional de Competitividad 2015-2016

 Bogotá, 5 nov (SIG).

Muy buenos días a todos, qué bueno estar nuevamente aquí en esta sesión del Consejo Privado de Competitividad, en un momento muy interesante en nuestra historia.

Lo que Antonio Celia nos relataba ahora, sus conceptos y sus principios, me hacía recordar hace 25 años, cuando el país apenas comenzaba a pensar en ese concepto nuevo ‘la competitividad’.

Recuerdo muy bien cuando fuimos a Davos (Suiza), por primera vez hace 25 años, y fuimos a que nos incluyeran en ese índice que estaba recién creado, el índice de competitividad que publicaba el World Economic Forum. 

Y ahí tuvimos una reunión con el profesor Sachs, el profesor que en ese momento manejaba los índices.

Los estaba puliendo, estaba haciendo todo tipo de consultas que era el profesor Jeffrey Sachs y discutimos.

Primero, me preguntaba por qué quiere que Colombia sea parte de este índice, y le dije: mire, porque acabamos de abrirnos al mundo. Yo soy el primer ministro de Comercio Exterior que ha tenido el país.

Hemos sido toda la vida una economía cerrada y para poder sobrevivir en una economía abierta tenemos que ser competitivos y ustedes están comenzando a medir esa competitividad, y siempre es bueno tener un punto de referencia, para ver cómo podemos mejorar cada vez más.

Y recuerdo muy bien. Estábamos con otros profesores de la Universidad de Lausana, que estaban colaborando con la creación del índice de competitividad. Y en la discusión uno de ellos, no recuerdo quién, si de pronto fue el propio Jeffrey Sachs, dijo: en el fondo lo que debe hacer cualquier país es ponerse en los zapatos de los miembros de las juntas directivas de las compañías en el momento de tomar las decisiones para invertir.

¿Cuáles son esos criterios? ¿Cuáles son esas condiciones que determinan que una compañía invierta en un país o invierta en otro?

Y eso me quedó siempre muy marcado en la filosofía que hemos, desde ese entonces, defendido para que Colombia se pueda insertar cada vez mejor en un mundo cada vez más globalizado.

Entonces hagamos ese ejercicio en ese momento, muy rápidamente, para ver cómo nos ubicamos y en dónde podemos hacer las cosas mejor, y cuáles son esos factores que realmente podrían determinar atraer más inversión a Colombia.

Por ue de eso se trata todo este ejercicio.

Toda la competitividad, lo que los países hacen es competir por la inversión, por el capital, que es el crea el empleo, que es el crea la prosperidad. O sea, cómo atraemos más inversión, cómo convencemos a los miembros de las juntas directivas de las empresas que van a invertir, que inviertan en Colombia.

Lo primero que les pregunto yo a los inversores que vienen por primera vez, es eso, ¿por qué escogen a Colombia?, ¿Cuál fue el criterio?, ¿Por qué Colombia y no Perú?, ¿Por qué Colombia y no México?, ¿por qué Colombia y no Malasia?

Y muchos tienen diferentes respuestas. Algunos se vienen aquí porque su producto tiene mejor mercado aquí, otros porque el crecimiento puede ser mayor aquí. Otros por razones de la localización geográfica, en fin. Son diferentes factores.

Pero en el fondo cuáles son esos grandes rubros, los grandes factores, los más determinantes en las decisiones de las empresas para poder invertir. Y qué tiene Colombia en este momento para ofrecer hacía el futuro. Qué podría hacer cambiar a una empresa, a una junta directiva para que invierta en Colombia y no invierta en otros países.

Lo primero que sale a relucir siempre es: la economía, la parte macro de la economía. Ese país es un país con una economía sólida, tiene un mercado interno, tiene solidez y fortaleza, tiene responsabilidad. Y es por eso que afortunadamente, Colombia durante muchos años ha mantenido una economía sólida, y cada vez queremos que sea más sólida porque eso genera esa palabra mágica, que es la confianza.

Sin confianza en la economía no hay posibilidades de convencer a alguien que invierta en esa economía. Bien sea en bonos soberanos de la nación o una inversión en una fábrica o en un centro comercial.

Entonces con mantener la confianza del mundo en la economía a través de su fortaleza, es una condición necesaria. De ahí el esfuerzo que hemos venido haciendo para fortalecer aún más la confianza en la economía.

Colombia hoy una de las condiciones que tiene positivas y que puede mostrarle al mundo y que todavía funciona mucho, es que Colombia por ejemplo, nunca –en su historia- ha reestructura su deuda. Eso lo valoran enormemente.

Colombia ha tenido una estabilidad económica, la más estable de toda América Latina. Eso lo valoran muchísimo.

Recuerdo una anécdota muy pertinente. Me pidieron que fuera a convencer a la junta directiva de Sabmiller, para que el comprara a Julio Mario Santo Domingo las acciones en Colombia.

El promedio de edad de esa junta directiva era de unos 75 años. Todos me miraban con cierto escepticismo y comencé a describirles lo que era la economía colombiana. Era una junta directiva en Londres.

Y recuerdo muy bien los comentarios, después de la presentación, fueron entorno a la tradición de estabilidad que tenía Colombia, que ese fue uno de los actores que más los movió a dar el visto bueno para la inversión que hicieron en Colombia.

De manera que ese aspecto de la fortaleza macroeconómica de la economía, es algo muy importante, muy positivo, y donde Colombia hoy puede demostrar unas condiciones muy favorables, muy favorables frente al resto de América Latina, ahí están los indicadores y el crecimiento de Colombia a pesar de todo lo que está sucediendo en la región.

La situación de la tasa de inversión que hemos logrado, una tasa de inversión que hace 25 años parecía imposible de lograr, que la logramos el primer trimestre de este año por encima del 30 por ciento de la economía como tasa de inversión.

O sea que en la parte de la fortaleza económica vamos bien y tenemos, y eso es muy importante, que mantenerla, porque así como el prestigio que dura mucho tiempo en lograrse se derrumba o se destruye en cinco minutos, una economía dura mucho tiempo en fortalecerse, en generar confianza y muy poco tiempo de malas políticas en derrumbarla.

Por eso la responsabilidad fiscal. Por eso la reforma que hicimos aprobar en el Congreso de responsabilidad fiscal. Por eso la regla fiscal es tan importante. Mantenernos dentro de la regla fiscal.

Muchos están diciendo: no pero para qué nos ponemos esa camisa de fuerza, eso nos impide margen de maniobra.

La respuesta es no. Eso nos obliga a mantener un camino de responsabilidad que es fundamental para mantener la confianza.

Luego el otro aspecto que los miembros de la junta directiva de cualquier empresa, dicen: bueno, y la parte de cómo funciona la economía por dentro y ahí comienzan a aparecer esos rubros, factores que se miden con tanta frecuencia: el estado de regulación, las carreteras, el suministro de energía, todo ese ambiente favorable o desfavorable de una economía desde el punto de vista micro.

Ahí hemos tratado de ir avanzando con mucho esfuerzo, porque eso también cuesta dinero y si queremos mantener la confianza y la estabilidad en la parte macro pues no podemos ser irresponsables en la parte micro.

Ahí también podremos mostrar muchísimo más en unos años los avances que ha hecho Colombia. Uno de los factores en los que estábamos más atrasados, ustedes como empresarios los sufrían todos los días y lo siguen sufriendo porque todavía no ha sido resuelto, pero que se va a resolver está en proceso, es la parte de la infraestructura.

Por eso desde el primer día de gobierno, inclusive desde la campaña, acuérdense cuando anunciamos las locomotoras como fuentes del crecimiento, esa era una de las principales locomotoras que queríamos poner en marcha: la infraestructura.

No solamente la dinámica económica que iba tener durante la construcción de esa infraestructura, sino por el aporte precisamente a la competitividad en la economía hacia el futuro por los menores costos de transporte, y ahí están las cifras.

Todos estos proyectos que ya están en marcha, el mes entrante vamos a comenzar  a ver los tractores, los camiones transportando tierra y haciendo las obras durante los próximos 4, 5 años, eso le va aportar entre 1 y 1.5 por ciento más al crecimiento de la economía durante la época de construcción.

Pero lo importante es que le deja el legado de un aumento permanente en el crecimiento de por lo menos 0.7 a 0.8 por ciento. Ese es un factor muy importante que nos va a mejorar enormemente la competitividad y los índices de competitividad que miden las diferentes organizaciones.

Y uno puede ir haciendo un recorrido de todos esos factores, en unos estamos bien en otros estamos regular y en otros estamos mal, tenemos que concentrarnos, no voy a entrar en los detalles de cada uno de los factores, ese es parte del trabajo que estamos haciendo conjuntamente Gobierno -sector privado, pero creo que si hemos avanzado

Por ejemplo, otro criterio que está generando mucha atracción y mucho interés, la infraestructura en materia tecnológica, el hecho de haber conectado todos los municipios con fibra óptica y banda ancha, eso está generando mucho interés de muchas empresas. Aquí cómo podemos aprovechar esta infraestructura.

Y para el Gobierno también es un gran desafío, bueno ya conectamos todos los municipios, ¿y ahora qué? Ahora tenemos que construir sobre esa infraestructura para utilizar precisamente la tecnología como un instrumento, como una herramienta para mejorar la competitividad y mejorar la productividad.

Ya nadie pone en duda que la utilización de la tecnología es condición necesarísima para poderse uno mantener competitivo hacia el futuro.

El país que descuide el uso de la tecnología, a cualquier nivel, se va a quedar rezagado, así como hoy es una verdad que apoyo que cualquier país que descuide la educación también se va a quedar rezagado y se quedará rezagado de por vida.

Ahí hemos hecho un gran esfuerzo y tenemos que seguir haciendo un gran esfuerzo.

Está comprobado que un agricultor, un cafetero ya hoy los cafeteros de Colombia ya tienen unas tabletas donde pueden entrar y consultar una enfermedad que tiene su cafetal con la Federación de Cafeteros y le responden; usted tiene tal cosa póngale este fertilizante o aplíquele tal dosis de tal cosa para poder corregir, o está el precio del café, o está la información que requiere y por consiguiente el impacto que eso va tener, y que ya está teniendo en la productividad del cafetero colombiano es enorme.

Y así tenemos que hacerlo en todas las actividades.

Otro aspecto que esa junta directiva de cualquier empresa, en cualquier país, va a analizar en cualquier situación y en cualquier país donde va a invertir es su estabilidad política, cómo esta ese país en materia de estabilidad política, funcionan o no funcionan las instituciones.

Esto es algo que nosotros hemos subestimado enormemente.

Colombia también ahí puede mostrar unos resultados muy importantes y debemos hacer énfasis en eso y fortalecer esa parte cada vez más.

Colombia así como puede decir que es el país en toda América Latina que nunca ha restructurado la deuda, también puede decir es la democracia más antigua de América Latina.

Y una democracia que por supuesto tiene toda clase de defectos, pero que funciona y que aquí hay gobernabilidad, y que en Colombia no se han presentado esas polarizaciones que paralizan a los países.

Ese es un activo de una tremenda, tremenda importancia. Mire inclusive países como Estados Unidos, donde la polarización política les impidió aprobar el presupuesto durante 5 años. Uno preguntaba: ¿Qué país creen ustedes que tiene hace 5 años el mismo presupuesto, porque el congreso no le aprueba el presupuesto? Decían, Bolivia; o decían, Nicaragua; o decían Honduras. No, Estados Unidos.

Una parte del problema en Europa tiene que ver con la polarización política. Y Colombia en eso afortunadamente hemos tenido un régimen democrático donde esa polarización política no se ha traducido a la parálisis económica.

Y eso es un gran activo que las empresas que vienen a Colombia lo valoran, que nosotros los colombianos no lo valoramos tanto, pero que deberíamos valorarlo mucho más.

Usted hablaba Antonio de las instituciones. La Justicia por ejemplo. Todas las instituciones tienen que irse modernizando, tienen que irse acoplando a las nuevas circunstancias.

La democracia es conjunto de instituciones y esas instituciones no pueden simplemente paralizarse porque se quedan obsoletas. Colombia en eso afortunadamente ha ido avanzando, poco a poco y en eso estoy totalmente de acuerdo con usted, no se corrige de un día para otro, se corrige poco a poco, como en efecto hemos venido haciendo, mejorando, por ejemplo, la elección de los magistrados.

Ayer se eligió un magistrado de la Corte Constitucional. Cómo se eligió, se aplicó un procedimiento totalmente transparente, se eligió a una persona, dentro de tres maravillosas que estaban en la terna, y nadie, absolutamente nadie, ha cuestionado ni el procedimiento ni ninguno de los nombres.

Eso se debe hacer para todos los magistrados, eso se debe hacer para todos los jueces, ya se comenzó a hacer; parte de las reformas que se aprobaron en el Congreso busca mejorar las formas de elegir a los jueces, porque al fin y al cabo las instituciones se componen de personas, de seres humanos, y uno puede diseñar la mejor institución que uno quiera, pero si la llena de seres humanos que no son los mejores, esa institución no va a funcionar.

Ahí está la clave, y en eso nosotros, yo me incluyo, yo fui periodista mucho tiempo, somos un poco kamikazes, en qué sentido, en que comenzamos a despotricar de nuestras instituciones, porque sí efectivamente, no funcionan como quisiéramos que funcionarán.

La democracia es así, lo decía ese gran Winston Churchill, es el peor de todos los sistemas, pero excluyendo todos los demás.

Está llena de defectos y la democracia debe ser un ejercicio de mejoramiento continuo, como afortunadamente en Colombia a través de las últimas décadas ha funcionado.

Nosotros hemos venido mejorando el funcionamiento de muchas de nuestras instituciones.

Por ejemplo, un caso emblemático que yo quiero resaltar, la forma como hoy se maneja la política monetaria en este país. La independencia del Banco de la República, la forma cómo esa política monetaria se administra en forma coordinada con el Ejecutivo, con la política fiscal, con el Ministerio de Hacienda.

Eso es un ejemplo para el mundo y ha funcionado correctamente.

Y uno puede estar en desacuerdo o de acuerdo, pero funciona el sistema y eso hay que defenderlo a toda costa. Yo puedo no estar de acuerdo con haber aumentado, y se lo dije al Ministro Cárdenas, me pareció exagerado el aumento de 50 puntos básicos en la tasa de interés, han debido aumentar 25 y hacerlo más gradualmente.

No corramos el riesgo de pegarle un frenazo a la economía en este momento. Pero se respeta la decisión de la junta del Banco de la República y se discute al interior de esa junta y funciona el sistema.  Y por eso logramos, hace 25 años teníamos una inflación de dos dígitos, inclusive superior al 20 por ciento, y hoy tenemos una inflación de las más bajas de América Latina.

Nosotros comenzamos y los medios de comunicación, y se los he dicho a mis excolegas, a despotricar de la parte institucional. Ah que si es el Congreso que eso no funciona porque sí, porque es el Congreso. O que si es la justicia no funciona porque sí, porque es la justicia. Eso es un error.

¿Por qué subió Chávez en Venezuela?

Hay un libro de Enrique Krauze muy diciente en ese sentido, porque la clase dirigente venezolana comenzó a despotricar de sus instituciones, la desprestigió a tal punto que fertilizó, puso abono, para que viniera un cambio que después hemos visto lo que ha producido.

Entonces, nosotros a veces subestimamos lo que tenemos, lo menospreciamos en lugar de tratar de mejorarlo cada vez más, y ese es un punto muy importante pensando en competitividad. Porque las empresas que vienen sí valoran eso.

Colombia es un país estable. Colombia es una democracia que con todos sus defectos funciona. Y Colombia es un país que tiene gobernabilidad y ese es otro activo muy importante.

Usted hablaba de la tercera vía, querido Antonio, y esa ha sido la política que hemos mantenido y que hemos defendido. Y ese es otro de los factores que cualquier empresa mide en un país.

¿Ese gobierno cuál es su filosofía?, ¿Cuál es su política económica?, ¿en qué cree? Y de ahí es el creo es muy claro porque lo he repetido mil veces. Creemos en la propiedad privada, creemos en la libertad de mercado. Creemos en el buen gobierno, creemos en el papel de los empresarios como motores del crecimiento económico y la filosofía se resume en esa frase que mencionaba, Antonio, el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesaria.

Y esa tercera vía ha sido la que más prosperidad le ha producido a los países que la han aplicado. Eso ya está aprobada.

Aquí hicimos hace un par de años un evento de los dirigentes que aplicaban la tercera vía en sus países, y en esas etapas de esos países fue la etapa de mayor generación de prosperidad en la historia de esos países.

Felipe González cuando hizo el gran cambio en España. Tony Blair cuando hizo el gran cambio en Inglaterra. Bill Clinton en la época de prosperidad más fuerte que ha tenido Estados Unidos en muchas décadas, fue durante Bill Clinton. Fernando Enrique Cardozo en Brasil, fue el gran promotor de ese cambio y de esa prosperidad en Brasil, Ricardo Lagos en Chile.

Y por eso esa filosofía es la que este Gobierno ha abrazado, la que yo he defendido hace muchísimos años, y la que creo que es la que tenemos que seguir defendiendo hasta donde sea posible por muchos años más.

Y ahí, hablando de competitividad, hay que subdividir esos dos grandes conceptos. El mercado hasta donde sea posible, pero para que el mercado funcione necesitamos buena regulación, necesitamos controlar el mercado. El mercado no lo podemos dejar que simplemente arrolle al que se le ponga por delante.

Por eso, por ejemplo, el tema de las superintendencias. Por eso el tema de la libre competencia. Esa es una parte fundamental para cualquier empresario, lo que quiere es que le den unas reglas de juego ciertas y que se respete la libre competencia, y que se respeten unos principios.

Y por eso también, tomamos la decisión por ejemplo -no tenía que hacerlo-, de expedir un decreto los señores superintendentes se quedan hasta el final del Gobierno y no se cambian, para quitarme la tentación de decirle al superintendente por qué no hace tal cosa o por qué no hace tal otra.

Muchas veces uno favorece a uno pero perjudica a otro. Y eso es lo peor para cualquier ambiente de un empresario que quiera invertir en un país.

Y la otra parte, la parte del Estado hasta donde sea necesario: ahí hay que hacer un gran esfuerzo y se está haciendo un gran esfuerzo. El buen gobierno, un Estado efectivo y eficiente.

Hemos hecho con María Lorena Gutiérrez, (Ministra de la Presidencia), aquí presente un esfuerzo inmenso en ir quitando trámites, en ir facilitando las relaciones del sector público con sector privado. De ir tratando de corregir esos cuellos de botella que tiene el Estado que son inmensos y somos los primeros en reconocerlo. Hacer el Estado más eficiente.

La corrupción, usted hablaba de la corrupción. Hemos venido batallando la corrupción con mucha contundencia. Creamos un observatorio de corrupción que nos está dando unos muy buenos resultados.

El último resultado de ese observatorio es la corrupción a nivel nacional ha bajado y sustancialmente, donde ha crecido infortunadamente, a donde no hemos podido controlarla es a nivel territorial. Y ahí tenemos que hacer un gran esfuerzo, pero ahí también hemos avanzando.

Muchas veces la percepción de corrupción se aumenta porque precisamente al combatirla se hace evidente, porque se destapan las ollas podridas, se señalan a los culpables. Y entonces la gente dice: uy esto se agravó. No, se está es corrigiendo porque muchas veces lo que pasa es que la olla estaba tapada hace muchos años, y ahí hemos hecho un gran esfuerzo.

Pero ahí, todos, dentro de este Consejo de Competitividad, podemos trabajar para hacer del Estado el Estado más eficiente. Mercado más efectivo, Estado más eficiente.

Y qué otra cosa podría observar, analizar, esa junta directiva que quiera invertir en un país. ¿Qué cambios? ¿Para dónde va ese país? ¿Cuál va  ser el futuro de ese país? ¿Qué circunstancias podrían hacer atractivo ese país?

Y ahí es donde entra a jugar la paz. Ahí entra a jugar la paz de una forma muy importante y ahí es donde quiero hacerles toda una invitación.

¿Por qué digo que ahí entra a jugar?

Porque si terminamos el conflicto armado de 50 años, eso es lo que llaman los ingleses un game changer, ese es un factor que cambia el país y lo cambia en muchas formas.

El país ha venido viviendo esa guerra, se ha venido acostumbrando porque como es una guerra irregular, una guerra asimétrica. Una guerra, bueno aquí en El Nogal la sintieron y de qué forma, pero de pronto en los que viven en la calle no la han sentido tanto, es una guerra que ha costado muchísimo y cuando uno hace el análisis de los costos de esa guerra, The Economist, en una edición pasada lo ponía en 18 por ciento del PIB, me parece totalmente exagerado, pero redúzcalo a una décima parte, sigue siendo un costo muy alto.

Cuando analiza uno esos costos que se han venido acumulando, llega uno a la conclusión que el costo ha sido monumental, en todo sentido.

Costos como, por ejemplo, los desplazados; los estudios que han hecho diversas universidades. El desplazado inmediatamente se reduce su ingreso en una tercera y hasta un 50 por ciento, entre 33 al 50 por ciento se reduce su ingreso automáticamente al ser desplazado.

Su productividad. En lugar de estar en el campo produciendo cebollas o papa se va los cinturones de miseria de las ciudades y la productividad se baja del 50 al 90 por ciento.

Multipliquen esa baja de productividad por 7 millones y medio de colombianos que han sido desplazados y ese desplazado va a cualquier ciudad: Bogotá, Medellín, Cali, Pereira, Ibagué, a la  que sea, a demandar educación, a demandar servicios de salud, a demandar transporte, a demandar empleo; y si no consigue empleo tiene que sobrevivir y entonces los niños de esa familia son ideales para reclutarlos en las pandillas, en las pequeñas mafias que hay en las ciudades y eso repercute en la inseguridad.

Y esa inseguridad tiene un efecto demoledor en la competitividad. O sea, es simplemente un hilo conductor de lo que esta guerra ha constado en términos de competitividad.

Para no hablar, ustedes lo han sufrido muchísimo, el aumento de los costos de transportes, ¿Cuántos nos ha costado las voladuras de los oleoductos? ¿Cuánto cuestan los sistemas de seguridad privada que tienen las empresas? Y yo podría seguir con esa lista interminable.

El costo de esta guerra ha sido muy, muy grande.

Y a contrario sensu, pues uno dice. Si logramos terminar esa guerra entonces esos costos comienza a desaparecer y se abren ahí son unas oportunidades enormes de regiones que no ha sido nunca objeto de ningún interés ni del Estado ni del sector privado porque ahí está el conflicto, nadie va a esas regiones, regiones fértiles, regiones ricas, regiones con un tremendo potencial.

Un estudio que hizo la Universidad de los Andes, Ana María Valle, decía hay regiones en el país que con la terminación del conflicto pueden crecer al 15 por ciento al año, 15 por ciento con pequeñas inversiones.

Y entonces si uno mira la situación de la paz como el costo que ha significado esa guerra hasta el momento de terminar el conflicto. Y las oportunidades que se abren a partir de ese momento y colocamos ese punto como un verdadero punto de inflexión.

A esto es a lo que quiero invitarlos: Que lo hagamos todos juntos, que consideremos que esta es una oportunidad que se nos presenta a todos los colombianos, que las sociedades necesitan eso, necesitan momentos de su historia donde esos puntos de inflexión las unen para trabajar por unos propósitos mayores, unos propósitos ambiciosos.

Las sociedades, los países que han aprovechado esos momentos son los países que han dado unos saltos enormes en su desarrollo, en su bienestar.

Y Colombia tiene esa oportunidad con la firma de la paz.

Por eso a lo que yo añoro, lo que yo quisiera es que todos juntos, todos podamos por ejemplo decir vamos a hacer lo que el señor Ministro de Malasia nos presentaba, y creo que les va a hacer una presentación el día de hoy, de lo que hizo Malasia, un programa agresivo de competitividad, pero todos estaban juntos, todos los empresarios juntos, todo el gobierno junto y miré lo que lograron en 4 años, no en 20, en 4.

Si nosotros todos nos proponemos esas metas, no tiene que ser muchas, pocas, pero nos unimos todos dejamos esa actitud de yo voy por un lado, yo voy por el otro, y esas rencillas políticas, y cuando digo todos son todos senador Duque, usted es más que bienvenido, y su partido político más que bienvenido.

Si todos nos podemos unir y poder aprovechar ese punto de inflexión, esa competitividad que nosotros queremos para Colombia, que la hemos venido trabajando con mucho esfuerzo.

Yo quiero a demás reconocerle al Consejo de Competitividad el trabajo tan maravilloso que han venido haciendo, nosotros hemos progresado muchísimo en muchos frentes en otros no.

Pero el salto que podemos dar como país si aprovechamos ese punto de inflexión que es el fin del conflicto para que logremos como sociedad y como Nación trabajar por objetivos más ambiciosos, pues sería una oportunidad de oro y qué bueno que podamos hacer eso, que podamos acordar en este Consejo de Competitividad: miré pongámonos estas metas, aprovechemos esta coyuntura, seamos ambiciosos.

Y si hay que aprovechar leyes en el Congreso pues las presentamos en el Congreso y las aprobamos en el Congreso, y estoy seguro que en el Congreso las van a probar, porque esos movimientos, esas movilizaciones,  cuando son positivas son también contagiosas, todo el mundo dice yo quiero estar y yo quiero contribuir, cómo hago. 

Si logramos que el país entero se embarque en eso, yo creo que se puede embarcar, porque la paz es imparable, ese tren ya va, aprovechémoslo más bien, colguemos más vagones para que todos podamos ir avanzando.

Eso sería para Colombia realmente el punto de inflexión, que nos despejaría nuestro futuro y nuestra competitividad.

Muchas gracias.