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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la versión del XV Premio Nacional de Alta Gerencia

 Bogotá, 23 nov (SIG).

Este es –y ustedes lo saben– uno de los eventos que más disfruto en el año: la razón es que este Premio es una oportunidad para exaltar la labor del funcionario –del servidor público–, que es una labor fundamental en cualquier democracia.

Yo soy un convencido de que –así como las instituciones son la base de las democracias, de los Estados– también son el reflejo de quienes trabajan en ellas, las instituciones son lo que las personas que las componen quieren que sean.

El éxito de un país depende de la calidad de las personas que están en el Estado, es decir de sus instituciones de la calidad de su servicio público.

Yo decía hace algún tiempo que no se trata de modelos, ni de las normas en sí mismas, sino de cómo se hacen cumplir eso que el premio nobel llamaba las instituciones informales y las formales, las informales son las que se produce por la tradición, las formales pro decretos, por leyes pero depende de cómo se aplican esas normas la excelencia en el servicio público y la eficacia de una democracia.

Yo decía hace algún tiempo que no se trata de modelos, ni de las normas en sí mismas, sino de cómo se hacen cumplir eso que el premio nobel llamaba las instituciones informales y las formales, las informales son las que se produce por la tradición, las formales pro decretos, por leyes pero depende de cómo se aplican esas normas la excelencia en el servicio público y la eficacia de una democracia.

De ahí nuestro permanente esfuerzo por mejorar la calidad del servicio público, un servicio público en permanente mejoramiento, en permanente evolución, con capacidad para adaptarse a las nuevas circunstancias, a las nuevas tecnologías, a las nuevas dificultades.

Eso, en últimas es algo que hemos denominado, es Buen Gobierno: eficacia para hacer producir resultados –hacer que las cosas pasen– y eficiencia para hacerlo de la mejor forma posible, con el menor costo y en el menor tiempo posible.

Un servicio público en permanente evolución también significa y debe estar muy presente la transparencia, eso genera la confianza de la gente y la vocación de rendir cuentas, porque esa rendición de cuentas es otra forma de comunicarle al país a la ciudadanía lo que se está haciendo, lo que no se comunica no se hace y genera también esa confianza en las instituciones que es –fundamental para el mantenimiento de cualquier democracia–.

En estos últimos 5 años hemos consolidado el Buen Gobierno como principio rector de quehacer cotidiano en el gobierno y hemos fortalecido la eficiencia en la prestación de los servicios del Estado, hemos fortalecido la participación de la ciudadanía y hemos hecho un gran esfuerzo, un inmenso esfuerzo, que muchas veces no se ve sino cuando se producen los resultados en la transparencia en la ejecución de los recursos.

Eso es muy importante, el sábado mismo estábamos haciendo una rendición de cuentas de las regalías, y ahí hemos hecho un gran esfuerzo para que esas sumas muy grandes de recursos se utilicen bien.

Y se mencionaba como de más de 8 mil 500 casos de corrupción en materia de regalías con el sistema anterior, gracias a las formas que pusimos en marcha para vigilar la ejecución de los recursos de 8.500 quejas de corrupción bajaron a algo más de 200, de 8.500 a 200.

Y así ha sido una constante en la administración pública en los últimos años, que la gente a veces lo interpreta mal porque se descubren los actos de corrupción, se destapan ollas podridas que llevaban mucho tiempo hirviendo y cuando se destapan dicen, que horror, que corrupción, lo que pasa es que la lucha contra la corrupción lo que hace es eso, destapar lo que está funcionando mal.

Nuestra apuesta es por un Estado moderno, un estado innovador, del que se sientan orgullosos sus servidores públicos –pero sobre todo se sientan orgullosos los ciudadanos– que vean al servidor público como una persona que está haciendo una labor por la patria, por todos los colombianos, porque esa es la labor de todos nosotros los servidores públicos.

Hace apenas un par de semanas, Colombia llegó a la presidencia de la CLAD, que es el máximo organismo en materia de administración pública en toda Iberoamérica.

¿Y esto qué quiere decir? Que nuestra evolución institucional, los esfuerzos que hemos hecho, el desarrollo de nuestro servicio civil ya comienza a hacer reconocidos a nivel internacional.

Yo quiero felicitar a la doctora Liliana Caballero, quien nos va a representar en esa importante posición.

Tenemos mucho para mostrar por ejemplo en la CLAD: nuestro modelo de gerencia pública y la intervención de más de mil trámites, -hemos desaparecido más de mil trámites María Lorena, si más de mil- para facilitarles la vida a los ciudadanos, y vamos a seguir porque este es un proceso permanente, son apenas dos ejemplos.

El sábado el Ministro de Hacienda mencionaba uno adicional, hoy todos los contratos del Estado, todos absolutamente todos pueden ser vigilados por los ciudadanos en una página web, cuanto se contrató, con quien se contrató, como va evolucionando esos contratos.

Todo eso es transparencia y no quiero hablar sobre Gobierno en línea que también ha hecho un esfuerzo enorme. Somos el país de América latina con mayores avances en materia de Gobierno en línea.

Lo que hemos hecho en materia de gobernanza pública como parte de nuestro proceso de ingreso a la OCDE, que ha sido un proceso muy importante.

Hoy inclusive en el Consejo de Ministros vamos a tomar medidas importantes en esa dirección que después las vamos a anunciar.

En ese proceso vamos avanzando a paso firme y con muchas satisfacciones en materia de empleo público, con muchas satisfacciones en materia de control interno.

La gente a veces se le olvida que este Gobierno lo que hizo fue un cambio fundamental en la designación de los servidores responsables del control interno de las instituciones, todos ha sido escogidos por meritocracia, sin ningún tipo de interferencia de ninguna naturaleza.

Súmenle a eso que hemos adelantado más de 11 mil procesos de meritocracia para cargos de libre nombramiento y remoción, a todo nivel.

Lo hicimos recientemente en la elección del nuevo magistrado de la Corte Constitucional y haremos lo mismo con otros funcionarios.

Y una práctica fundamental de esa vocación es exaltar a los mejores ejemplos: estimular y reconocer a los mejores, los mejores ejemplos, estimularlos y reconocer sus méritos y su trabajo entre los mejores.

Este premio, el Premio Nacional de Alta Gerencia es un mecanismo ideal para destacar que contamos con buenos servidores, con servidores que tiene esa consigna de la búsqueda de la excelencia.

Y todos los días –con su trabajo dedicado– servidores de todos los niveles, nacional, departamental, municipal se esfuerzan por demostrar que el Estado colombiano si tiene la capacidad de encontrar soluciones de encontrar gestiones innovadoras y que en últimas eso se traduzca en mejorar la calidad de vida de todos nuestros compatriotas.

En estos 15 años de existencia del Premio se han postulado cerca de 2.200 experiencias, 250 de las cuales están registradas en nuestro Banco de Éxitos de la Administración Pública y están siendo promovidas como ejemplos en todo el país.

Y –contando a los cuatro ganadores de hoy–, hemos reconocido con este Premio 59 experiencias de todos los niveles de la administración pública.

De otra parte, este galardón envía un mensaje importante: que los esfuerzos por consolidar los principios del Buen Gobierno no se hacen solamente a nivel nacional.

La única parte de este premio en la que nosotros a nivel nacional metemos la mano es solamente en su convocatoria y en su difusión, de resto, los jurados –y aquí lo pueden corroborar nuestros queridos miembros del jurado- actúan de forma totalmente autónoma e independiente, y eso le da un valor adicional al Premio.

Por eso le agradezco enormemente a todos jurados que aquí están presentes los vuelvo a mencionar: José Manuel Restrepo, rector de la Universidad del Rosario; a Rubén Darío Gómez, rector de la Universidad EAN; al decano la Escuela de Negocios Ricardo Ibarra, a Jesús Ferro que también ha sido jurado pero que está muy bien representado, nuestro saludo al doctor Ferro.
 
Los embajadores de Brasil –María Elisa Berenguer– y de Estados Unidos –Kevin Whitaker–; el doctor (Carlos Ignacio) Gallego, presidente de Nutresa, también a nuestro especialista del BID, Diego Arisi.

Y, por supuesto, mis más sinceras felicitaciones a los ganadores, porque sabemos que fueron destacados, fueron ganadores sin ningún tipo de interferencia sino por sus propios méritos, por sus logros, porque el jurado en forma muy objetiva analizo todos los postulados y decidió cuales eran los mejores.

Y ahí me complace muchísimo que esté la Presidencia de la República; y en la Presidencia se premió un esfuerzo que como ustedes se dieron cuenta es de mucha gente en la estrategia de la primera infancia, la atención integral para la primera infancia que bautizamos ‘De Cero a Siempre’, y la  coordinación entre diferentes sectores que tiene que ver con esta estrategia y la forma como se coordina con el sector privado para implementar el programa.

Me complace muchísimo, porque aquí estuvimos en este Palacio hace 5 años lanzando la estrategia con un Premio Nobel, inclusive de la Universidad de Chicago, James Heckman, que había ganado el Premio porque él comprobó cómo la inversión en primera infancia es la más rentable que cualquier sociedad puede hacer en su plan de desarrollo, la que más dividendos da desde el punto de vista social.  

Ya hemos llegado a un millón de niños atendidos, y esperamos que sea por lo menos millón y medio de aquí al año 2018.

Además hay una satisfacción mía, personal doble, porque esto no es solamente un reconocimiento a la Presidencia y a las entidades que hacen parte del Gobierno, sino en cierta forma un reconocimiento a un esfuerzo de una persona muy cercana a mí que es mi señora, porque ella desde el principio le ha puesto su corazón, ha sido una especie de madrina de esta primera infancia, y a donde va lo que quiere es promover ese programa y por eso estoy seguro que está muy contenta con este premio.

Pocas tareas –y se los dice un servidor público - son tan nobles como servir, servirle al país, servirle a nuestros compatriotas, servirles para buscar el progreso de nuestra patria y el bienestar general.

La mejor forma de desmontar los estereotipos que asocian al servidor público con la corrupción, con actuaciones dudosas es seguir haciendo bien la tarea y dando resultados, esa es la mejor forma, el mejor mensaje, la mejor estrategia.

Y ahora, en este punto de inflexión que vive Colombia, histórico tenemos un desafío aún mayor como servidores públicos.

Los más de un millón 100 mil servidores públicos colombianos –y Liliana ha comenzado a promover este servicio adicional- debemos ser constructores de paz.

Qué mejor servicio, qué mejor demostración de compromiso con el país, que lograr ese objetivo supremo que, lo he dicho mil veces, no es mío, no es de Juan Manuel Santos, no es de mi Gobierno, sino es de todos los colombianos, porque en cualquier lugar del mundo, en cualquier nación, el bien supremo, a través de la historia, que los pueblos han buscado siempre ha sido precisamente la paz. Desde las épocas del Antiguo Testamento, allá se decía la paz debe ser el bien supremo de cualquier nación.

Perderle el miedo a ser un país normal, es increíble como mucha gente dice: Pero, ¿esa paz que nos va a traer?

La paz nos trae la normalidad, hemos sido un país anormal con 50 años de guerra.

¿Cuántos países han vivido 50 años de guerra? Muy poquitos, creo que ninguno en la historia de la humanidad –y garantizar una paz estable y duradera– es algo que solo vamos a lograr si trabajamos todos juntos, todos unidos.

Yo estoy convencido de que los servidores públicos que, además, tienen una responsabilidad especial porque representan el Estado y tienen un liderazgo especial están a la altura de ese reto.

Y yo les agradezco el trabajo que hacen todos los días en esta dirección, les agradezco también a nombre de los 48 millones de colombianos a todos los servidores públicos ese trabajo diario, ustedes son los que mantienen esta nación en progreso, los que mantienen el Estado colombiano funcionando, sabemos el enorme sacrificio que eso representa, nadie está en el Estado, nadie es servidor público para enriquecerse, está en el Estado para servir.

Y eso es lo que para mí es la mayor satisfacción y ese es el motivo de un perenne agradecimiento por parte de todos los colombianos.

Muchas gracias.