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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la Cumbre de Gobernadores y Alcaldes electos por la Educación

 Cartagena, 26 nov (SIG).

Quiero empezar por agradecer a los 32 gobernadores y 63 alcaldes invitados a esta Cumbre, y agradecerles, porque la presencia de ustedes aquí es ya una demostración de su compromiso con una de las banderas sino la bandera principal que tiene este gobierno, que es la educación.

La educación fue eje central de sus propias campañas, yo hice un buen seguimiento, qué estaban proponiendo, cuáles eran las prioridades. Y había unos comunes denominadores y uno de ellos, sin duda alguna, era la educación.

Luego de casi 90 foros con 250 aspirantes a las alcaldías en foros de educación, pues eso ayudó a promover que la educación se colocara como una prioridad para todos ustedes.

Y ustedes tienen la responsabilidad, por eso están aquí, administrar directamente la educación tanto en los departamentos como en los municipios –que cuentan con secretarías de educación–, y lo que nosotros queremos es acompañarlos para que –juntos– podamos cumplirle a nuestros niños, a nuestros jóvenes.

Así lo hemos venido haciendo con sus antecesores, con los gobernadores salientes. Y ese trabajo en común es fundamental para poder producir resultados.

En otras palabras, queremos ayudarlos a que cumplan con las promesas que asumieron como candidatos –y a que adquieran otras nuevas que consideramos importantes, que podamos sacarlas adelante juntos–.

El propósito concreto de esta jornada del día de hoy es que conozcan cómo aprovechar mejor los planes y programas de educación –los que promovemos desde el Gobierno nacional– y así los puedan implementar con mayor éxito en sus territorios.

Y no podemos perder de vista que esta tarea que tenemos todos es una tarea difícil, es un gran reto, pero es lo más importante.

Ustedes me han oído que uno de mis grandes objetivos es convertir a Colombia en el país mejor educado de América Latina para el año 2025, y ustedes deben ser los principales socios en ese propósito.

Afortunadamente no arrancamos de ceros, ya hemos avanzado bastante. Desde –hace un año y medio– convoqué al país a trabajar juntos por esa nueva Colombia, no solamente la mejor educada, sino una Colombia en paz y una Colombia con más equidad.

Que además están íntimamente ligadas esas tres misiones, esos tres pilares.

Sí queremos una paz que sea estable, duradera, necesitamos un país con más equidad. Hemos avanzado mucho en cerrar las brechas pero nos falta un camino enorme por recorrer.

Y la mejor forma, el mejor camino, la herramienta más efectiva para lograr un país más equitativo es la educación. Y eso está comprobado en todas partes del mundo.

En todos los textos de desarrollo económico, si usted le da la oportunidad a un niño del estrato más bajo para tener la misma educación del niño de estrato más alto, ahí se salta una montaña inmensa de inequidad y comienza a nivel el campo de juego.

Y esa ha sido la prioridad.

Para empezar, somos el único gobierno que ha incorporado la educación como pilar del Plan Nacional de Desarrollo.

Y en términos de inversión –porque yo he dicho con mucha frecuencia que en la política el amor y las prioridades se demuestra es en el presupuesto, con los recursos–

Y aquí está mi amor por la ministra de Educación (Gina Parody) y por la educación. Nunca antes en el presupuesto la educación había estado de primero por encima inclusive del presupuesto de nuestras Fuerzas Armadas, del Ministerio de Defensa, más de 136 billones de pesos.

Por primera vez en nuestra historia, estamos destinando más recursos y eso no es una coincidencia eso es que el presupuesto señala claramente las prioridades de un gobierno. Si queremos ponerle plata a la educación es porque la educación es nuestra prioridad. Si queremos ponerle plata a otro rubro es porque ese rubro es nuestra prioridad.

Así se manejan los presupuestos y esa es la señal más clara de nuestro compromiso con la educación.

Y además lo hacemos porque entendemos que esta es la inversión más rentable para una nación, sobre todo en el mundo que estamos viviendo. La educación es lo que en el largo plazo más dividendos sociales y económicos genera.

Hoy en día en un mundo cada vez más intercomunicado, más globalizado, más interdependiente. Lo que realmente va a señalar el éxito, a diferenciar los países que sobresales a los países mediocres es la educación.

Un estudiante aquí en Cartagena, un estudiante de cualquiera de sus regiones a la larga lo que hace es competir cuando se gradúa, por unos puestos de trabajo en un mundo globalizado con estudiantes del exterior: un ingeniero en París, o un ingeniero en la China. En el largo plazo y en el fondo está es compitiendo como ingeniero aquí en Colombia, o con cualquier profesión.

Por eso la educación es lo que hace la diferencia, ejemplo que ha determinado en los últimos años, la diferencia entre los países ricos y los países pobres.

Por ejemplo, hoy en la China, la China que hasta hace muy poco era un país totalmente del tercer mundo, con una pobreza peor que la nuestra, hoy ciudades como Shanghái –y no ciudades en Estados Unidos como Boston, o en Inglaterra como Londres– tiene mejores resultados en su educación básica, ¿y por qué los tiene? porque decidieron hace 20 años apostarle a eso a una buena educación. Y ya están comenzando a cosechar sus frutos.

Y fíjense como esa ciudad de Shanghái hoy tiene un ingreso per cápita y un desarrollo muy por encima de ciudades muy importantes del mundo desarrollado.

Y justamente eso estamos haciendo en Colombia: apostarle al talento y potencial de nuestros niños y jóvenes, una tarea que –me complace decirlo– empezamos hace cinco años. Cuando estuvimos en la campaña, en la primera campaña presidencial.

Y quiero decirles algo con mucha franqueza, en este país y en muchos países, sobre todo, en América Latina la tendencia en el manejo de los presupuestos desde la perspectiva política es invertir en cosas que uno puede después mostrar rápidamente. Y por eso la educación se ha mantenido como rezagada: mejor invirtamos en esta carretera, o en la construcción de este puente porque lo vamos a poder inaugurar y yo voy a poder cobrar los créditos.

Yo les digo con toda franqueza porque lo he vivido, la educación se ha vuelto tal vez la herramienta más popular políticamente que ustedes se puedan imaginar. Y además es por puro sentido común, lo veo en todas partes, cuando vamos a entregar una obra, o cuando estoy hablando con una mujer cabeza de hogar, más que la vivienda, más que la carretera por el frente de su casa, lo que una mamá quiere es una buena educación para sus hijos, y aprecian enormemente que los gobiernos les faciliten eso.

Por eso políticamente dejó de ser impopular, no, esa es una inversión en el largo plazo que no me va a dar dividendos, sí dan unos dividendos altísimos, y se lo digo nuevamente por experiencia.

Por eso nosotros también decretamos la gratuidad de la educación del grado cero al grado 11, hace ya unos años. Hoy todos los niños de las escuelas oficiales hasta el grado 11 asisten a las clases sin que los padres tengan que pagar un solo peso.

No hay excusa para que los niños no vayan al colegio. Inclusive, a los más vulnerables le estamos regalando los libros, y por eso ustedes tienen que promover la asistencia de los niños al colegio.

De otra parte, hemos dados pasos muy importantes para mejorar la calidad, ahí está una palabra clave, la calidad de la educación. Y estamos haciendo esfuerzos en todos los frentes pero por supuesto, hay que empezar por la planta docente.

Por eso implementamos ‘Todos a Aprender’, una estrategia de formación en cascada, en la que un grupo de tutores enseña mejores prácticas a maestros de escuelas con bajo desempeño.

Eso fue una idea que nos copiamos porque fue con permiso de la Universidad de Londres que ha tenido mucho éxito, y es simplemente que se capacitan los mejores docentes, esos docentes a su vez capacitan otros docentes y esos otros docentes van al colegio y ahí en la clase le dicen a sus colegas, mire en lugar de enseñarle aritmética a este niño de esta forma hágalo de esta otra.

El impacto de eso en la calidad de la educación nacional ha sido muy importante, me consta que con muchos profesores que yo les pregunto que su ha sido útil, me acuerdo de una profesora en el Amazonas me dijo: mire, lo que yo aprendí en 15 días con esta profesora que llegó a enseñarme, mi colega, es más de lo que he aprendido en 20 años que llevo de profesora.

Ese es el tipo de impacto que tienen programas como ‘Todos Aprender’

Y en materia de educación superior tuvimos un avance histórico: en solo cuatro años aumentamos la cobertura 10 puntos porcentuales –pasando de 37 a 47 por ciento– nos falta todavía, nos falta mucho pero ese salto fue muy importante.

Todos estos logros fueron posibles gracias al acompañamiento y al apoyo de los gobiernos locales de los alcaldes, de los Gobernadores.

En Colombia tenemos casos de ciudades como Tunja y departamentos como Cundinamarca que han tenido grandes avances en los últimos 10 años, y necesitamos extender ese éxito a todo el país, de la mano de su liderazgo regional –el liderazgo de ustedes, los alcaldes y gobernadores electos para este nuevo periodo–.

Uno de los desafíos que tenemos por delante es que el futuro de nuestros niños sigue siendo determinado –infortunadamente– por el lugar donde nacen, y no por su esfuerzo, disciplina o talento.

Hoy en día, por ejemplo, quien va a un colegio oficial puede terminar con dos años menos de escolaridad, en comparación con quien asiste a un colegio privado –porque los primeros estudian solo cinco horas al día, y los otros, ocho–.

Cuando uno acumula eso resulta que el niño del colegio privado estudia dos años más de colegio por supuesto sale mejor preparado y ahí comienza una inequidad aberrante, y eso no puede seguir así.

Esto no puede seguir así, y para cambiar esa realidad estamos trabajando en la implementación de lo que ustedes más conocen y conocemos todos como jornada única, para que TODOS reciban las mismas horas de clase.

Ese desbalance, ese desfase viene de un error que se cometió no solamente en Colombia en toda América Latina desde hace mucho tiempo.

Hace unos años, hace unas décadas, América Latina tenía una gran necesidad de ampliar la cobertura para que todos los niños fueran al colegio, entonces se inventaron que como no habían tanto colegios entonces que fueran varias jornadas –inclusive hasta tres jornadas en un mismo colegio para poder meter más gente en los mismo colegios- pues nos quedamos ahí, no solamente Colombia casi toda América Latina, y descuidamos la parte de la calidad mientras el resto del mundo sí estaba metiendo mucho esfuerzo y muchos recursos a la calidad.

Por eso es tan importante desatrasarnos en ese frente.    

Además, esta jornada única tiene otros efectos muy positivos.

Ustedes, los alcaldes, lo van a poder percibir rápidamente. Va a reducir el pandillismo; cuando uno le dice a las mamás su hijo se va poder quedar 3,4 o 5 horas más en el colegio, a uno esa mamá lo abraza y le dice: gracias, porque de otra forma está expuesto a las pandillas, al narcotráfico, disminuye, ya está comprobado, el embarazo adolescente y permite a los padres trabajar más tranquilos, sabiendo que sus hijos están en un lugar seguro, en la escuela, ahí ese efecto positivo colateral es muy importante.

Ahora bien, para que todos los niños y jóvenes tengan espacios adecuados –en los que puedan estudiar ocho horas–, ya empezamos a construir las primeras aulas de un ambicioso programa de infraestructura educativa.

Lo denominamos “Plan Nacional de Aulas para la Paz”, con el que vamos a construir –en apenas cuatro años–, más de 30 mil salones de clase.

Y digo apenas cuatro años, porque construir ese número de aulas –de haber seguido al ritmo que veníamos– nos hubiera tomado 80 años, vamos a hacer en 4 años, ustedes van a hacer en cuatro años, juntos vamos a hacer en cuatro años lo que se hubiera tomado 80 años.

Los invito a que ustedes –mandatarios electos– den el paso en sus regiones hacia la jornada única que es una gran inversión social y también en el punto de vista de mover la economía de infraestructura en una inversión que genera empleo.

Los invito a que juntos construyamos la infraestructura educativa que nuestros niños y jóvenes necesitan –por cada 100 pesos que ustedes pongan, nosotros el Gobierno Nacional pondremos 250–.

De otra parte, en educación superior nuestra meta es crear 400 mil nuevos cupos en el cuatrienio y alcanzar una tasa de cobertura cercana al 58 por ciento, es decir otros 10 puntos casi.

Además, queremos avanzar en la calidad de esa formación.

Ejemplos de algunas iniciativas –dirigidas a mejorar la calidad y el acceso a la educación superior– son los reconocimientos a la labor docente, el programa ‘Colombia Bilingüe’ y el programa que ha resultado popularísimo el de ‘Ser Pilo Paga’ –con el que ya hemos beneficiado a 21 mil estudiantes, de bajos recursos y de excelente rendimiento académico, y que al final cobijará a más de 40 mil¬ jóvenes–.

Una invitación puntual que vengo a hacerles es que aprovechen los recursos de regalías –de los fondos de Compensación Regional y de Ciencia y Tecnología– para otorgar becas, brindar formación doctoral a profesores universitarios y financiar proyectos de investigación en universidades.

Vuelvo y repito uno cree que esa inversión no es rentable políticamente y yo les digo sí lo es, y es además una inversión rentable para las próximas generaciones. 

Al año, para fomentar la investigación el país cuenta con cerca de 900 mil millones de pesos del Fondo de Ciencia y tecnología, y 300 mil millones de Colciencias.

Es más de un billón de pesos anuales para avanzar hacia la meta de formar –por lo menos– 10 mil nuevos doctores y alcanzar el nivel promedio de formación doctoral que tendrá América Latina en 2025 porque estamos rezagados.

Ser el país más educado de la región es una tarea difícil y no puede ser una tarea solamente del gobierno nacional.

Esta es una decisión –y una ambición– que va más allá de un Presidente y que requiere varios mandatos y requiere mandatarios locales audaces, con visión y determinación para esta gran transformación.

Y se los digo por experiencia propia, es necesario que subamos el umbral de nuestros sueños; de nuestros objetivos, creo que es un momento bien interesante si logramos la paz además de pensar en la prosperidad de las próximas generaciones.

Yo cito mucho al presidente Kennedy –de Estados Unidos–cuando decía unas palabras prometiendo al pueblo norteamericano que iban a llegar a la Luna, dijo lo siguiente:

‘Escogemos esta meta no porque sea fácil, sino porque es difícil, porque esa meta servirá para organizarnos y medir lo mejor de nuestros talentos y habilidades, porque es el reto que estamos dispuestos a asumir, el reto que NO estamos dispuestos a aplazar, el reto que pretendemos vencer.’

¡Estos son el tipo de retos que los gobernantes deben asumir, ustedes deben asumir!

¡Ninguna meta debe inspirar a tantos como la educación, yo me acuerdo –de aquí voy para el Salado, es un corregimiento de Carmen de Bolívar, vamos a entregar la casa número 100 mil, la casa gratis número 100 mil- cuando lanzamos el programa de vivienda hace 5 años vamos a construir un millón de viviendas y me decían populista, demagogo, no prometa lo que no puede cumplir.

Y ríanse que se me aumentaron las criticas cuando dije que 100 mil iban a ser gratis – ahí si nos dijeron hasta de que nos íbamos a morir- porque eso era imposible, eso no se podía si el Gobierno que más casas construyo en la historia de Colombia en cuatro años fueron 250 mil ¿cómo es que usted le va prometer un millón, y 100 mil gratis?

Pues vamos a entregar ahorita, salimos con el expresidente (César) Gaviria, con los ministros Cristo y (Mauricio) Cárdenas a entregar esa casa 100 mil, que, además, después tenemos que ir a entregar un colegio, 4 mil millones que hay listos para que esas casas tengan un colegio para que los niños puedan acceder. O sea, uno se tiene que poner metas grandes ambiciosas para poderlas cumplir.

Y la educación es una de esas metas porque esa meta la vida de una nación, transforma la vida de todos nuestros niños y niñas.

Imagínense millones de colombianos educados con los mejores docentes, con materiales de alta calidad, con ocho horas diarias de estudio en jornada única, con instituciones de educación superior acreditadas en alta calidad, con un segundo idioma.

¿Por qué no podemos hacer eso?

Lo mismo hicimos con las autopistas y las carreteras, yo me acuerdo en la campaña hace 5 años y por qué no podemos construir esas autopistas que tiene Europa, que tiene Estados Unidos, es que acaso nuestros ingenieros son inferiores o acaso es que nuestra mano de obra no da para eso.

Y ahí están, ya están en construcción.

Pongámonos metas ambiciosas, ustedes son mandatarios, ustedes son alcaldes, pónganse metas ambiciosas, el que no sueña, el que no se pone esas metas no llega.          

La educación es la mayor herencia que les podemos dejar a todas y cada una de las regiones del país.

Y para eso hay que invertir, y en la magnitud que corresponde.

Cada decisión que tomemos a favor de la educación será un paso adelante hacia la paz que estamos construyendo y que ustedes les van a corresponder también administrar el posconflicto, muy importante, es un momento histórico.

Pocas veces a un mandatario, a un alcalde a un gobernador, a un Presidente le va tocar un momento tan interesante de la historia de su país, de su región, de su departamento, de su municipio y también esa educación no solamente es la paz sino como le decía más equidad.

¡No más guerra en Colombia!

¡Sí a más y mejor educación para todos!

¡Ese es el reto de ustedes, alcaldes y gobernadores!

¡Ese es el desafío Queridos amigos y amigas de todos nosotros!

Y vamos a hacerlo juntos y vamos a sacarlo adelante juntos.

Muchas gracias.