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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos durante la entrega de la casa 100 mil del programa de Viviendas Gratis

 Carmen de Bolívar, 26 nov (SIG).

Demagogos, mentirosos, populistas, tramposos, eso nos decían cuando lanzamos el programa de las 100 mil viviendas.

Nos decían que era imposible. Que cómo así que habíamos prometido –acuérdese Ministro (de Vivienda, Luis Felipe Henao)- un millón de viviendas en cuatro años, pero 100 mil totalmente gratis.

Nos decían inclusive: ¿Para qué le promete usted vivienda gratis a los pobres? Eso no tiene ningún significado, a los pobres no se les puede regalar –nos decían- porque si les regala los vuelve perezosos.

Y qué bueno poder estar aquí hoy cumpliendo esa promesa que hicimos con esas 100 mil viviendas gratis, doctor Germán (Vargas Lleras, Vicepresidente de la República).

Cien mil viviendas quieren decir 100 mil hogares a los que les cambia por completo su vida.

Si ha habido un programa que haya tenido un efecto positivo en nuestros indicadores en el combate contra la pobreza y la pobreza extrema ha sido nuestra política de vivienda.

Los conoce muy bien nuestro ejército social, la Red Unidos, que acompañan a todas las familias, les hacen seguimiento, qué les hace falta, acceso a la salud, acceso a la educación.

Pero el factor más importante, el que realmente les cambia la vida, es tener una vivienda propia.

Y cuántas familias en Colombia, durante cuánto tiempo, ni siquiera soñaban con esa posibilidad.

Decían que eso no era posible.

Yo recuerdo cuando iniciamos el programa que la gente no creía.

Aquí no creían, en Bolívar no creían, en Colombia no creían. Que cómo así que nos van a regalar una casa.

E iniciamos un proceso totalmente transparente, para que estas casas le llegaran realmente a la gente que las necesitaba, a los más vulnerables.

El Departamento de Prosperidad Social, que administra el programa de Red Unidos, se encargó de escoger a los beneficiarios.

Ahí no intervinieron los políticos, ni las palancas.

No hubo una sola asignación que se hiciera a dedo.

Las casas se asignaron a quienes realmente las necesitaban.

Y también nos propusimos hacerlo de forma totalmente transparente.

A los constructores, a quienes hoy están aquí presentes, y les agradezco de todo corazón, se les dijo desde el principio: nada de darles anticipos, y de pronto las casas no se hacen y dónde queda la plata de los contribuyentes.

Aquí se va a hacer un procedimiento, casa entregada, casa pagada. No antes.

Y los constructores todos se acogieron a ese programa y con entusiasmo -porque la generosidad de los constructores ha estado presente desde el inicio del programa- se acogieron y hoy ustedes también pueden sacar pecho y decir: aquí estamos cumpliendo porque construimos las 100 mil viviendas gratis. 

Cien mil viviendas que además tienen una serie de beneficios adicionales.

Las viviendas tienen incorporada la conexión a internet, ya llevamos 50 mil conexiones a internet y las próximas 50 mil no solamente tendrán conexiones a internet, sino también tendrán un computador gratis, porque lo que se requiere es que esos niños que van a vivir en esas casas tengan las mismas oportunidades.

Una parte importante de los proyectos van acompañados de colegios, de puestos de salud.

Aquí en El Salado les tengo una buena noticia: ya están asignados los cuatro mil millones de pesos para construir un colegio aquí en El Salado para que todos los niños que estén aquí puedan asistir a un buen colegio.

No puedo dejar de compartir con ustedes, con usted Presidente (Expresidente de Chile, Sebastián) Piñera, dos anécdotas que describen por qué la gente aquí era tan incrédula:

(Gabriel) García Márquez decía que ese realismo mágico no era creatividad de su gran mente, de su imaginación, simplemente él era un notario de las realidades que él vivía en su pueblo, en Aracataca, en este gran caribe colombiano.

Resulta que nosotros estamos –Presidente Piñera- en un corregimiento, en un municipio que fue muy, muy afectado por la violencia, y muy afectado también por la indiferencia del Estado.

A Carmen de Bolívar cuántas veces –querido Alcalde- no les prometieron por ejemplo su acueducto, cuántas promesas no le hicieron que nunca fueron cumplidas.

Por supuesto que generaron una tremenda incredulidad.

Por eso recuerdo muy bien, 24 de octubre del año 2007, este corregimiento y este municipio estaban azotados en ese momento por la guerrilla; hace 15 años aquí hubo una masacre en El Salado, hace 15 años y la gente se fue.

Osiris (Cárdenas, beneficiaria 100 mil del programa de viviendas gratis) fue una de las sobrevivientes que regresó con valentía, como muchas mujeres aquí presentes, después de haber vivido semejante drama, hace 15 años.

Y en el año 2007 ya no eran los paramilitares, era la guerrilla, ustedes recordaran señores generales, señores coroneles, aquí no entraba nadie, porque esto era campo minado.

Y el dueño y señor de todo esto se llamaba alias ‘Martín Caballero’, y no se movía un dedo sin que él dijera sí o no.

Realmente a la Fuerza Pública le costaba mucho trabajo, muchas vidas. Cuántos soldados, cuántos policías no perdimos nosotros tratando de ingresar a los Montes de María, pero eso estaba totalmente minado.

Pero un 24 de octubre del 2007 dimos de baja a ‘Martín Caballero’ y la gente me decía: no le creemos Ministro –yo era ministro de Defensa- tiene que venir a Carmen de Bolívar y mostrarnos a ‘Martín Caballero’. Y me tocó venir y mostrarles a ‘Martín Caballero’ para que creyeran.

Pero la segunda anécdota de ese tipo nos sucedió al doctor Germán Vargas, al doctor Henao y a mí.

Después de tantas promesas incumplidas con el acueducto, fuimos a inaugurar la primera fase del acueducto y abrimos el chorro de agua y salió el agua y la gente me miraba y de pronto uno me dijo: “embuste”.

Y el otro me decía: “sí, mentiras”.

Y yo dije: “esto es realismo mágico de García Márquez. ¿Qué está pasando?”

Entonces me puse debajo del chorro y me mojé, y dije, aquí me estoy mojando, aquí está agua, y uno dijo: “no le creemos”.

Yo decía, “¿pero qué está pasando?”.

Y después me explicaron, que era que hacía muchos gobiernos venían y les decían lo mismo. Inclusive, uno que vino con un carrotanque abrió el chorro y después se fue el carrotanque y se fue el agua.

Pero hoy Carmen de Bolívar sí tiene agua y tiene agua para siempre.

Y por eso este programa de las casas gratis nos ha producido tanta satisfacción, porque tiene un impacto muy especial en la vida de 100 mil hogares.

Esta política de vivienda que ha generado tanto empleo, que ha contribuido tanto a combatir la pobreza y la pobreza extrema, es un programa bandera y qué bueno haber podido completar esas 100 mil aquí en El Salado.

En un sitio que simboliza precisamente eso: un pasado terrible, un pasado de guerra, un pasado de sufrimiento, un pasado de víctimas, pero al mismo tiempo estamos sembrando ese futuro de paz, de reconciliación, de perdón, de progreso, de oportunidades para los niños.

Eso es lo que queremos para Colombia, por eso qué bueno estar hoy aquí en un momento crucial de nuestra historia, en este punto de inflexión donde por primera vez, después de 50 años de guerra, estamos viendo la posibilidad real de una paz.

Una paz que nos va a abrir unos horizontes jamás vistos.

Una paz que nos va a abrir unas oportunidades que nunca nos habíamos soñado.

Y si hay un pueblo que puede apreciar lo que es la diferencia entre vivir en guerra y vivir en paz es El Salado, aquí donde estamos, porque pocos pueblos en toda Colombia han sufrido tanto los fragores de la guerra.

Por eso qué bueno, Osiris, sus hijos, dos hijas y dos hijos, están en la universidad, están en el colegio, tienen futuro, ahora pueden vivir con su madre en una casa decente.

Eso es lo que queremos para todos los colombianos, eso es lo que queremos para que Colombia siga progresando, y por eso vamos a seguir con nuestra política social de viviendas gratis, de educación gratis, de acceso a la salud, de generación de empleo, que ahí también hemos progresado, pero tenemos que progresar mucho más.

Colombia va por buen camino y lo que necesitamos es que ustedes, ustedes los que tienen el poder en las manos, porque el poder es del pueblo colombiano, apoyen esta paz, apoyen este proceso, porque eso es lo que nos va a liberar de las cadenas de ese pasado que queremos dejar atrás y liberarnos para poder construir juntos ese mejor futuro.

De manera que yo soy el que les agradezco a ustedes esta oportunidad, a mí no me tienen que agradecer nada, al Vicepresidente tampoco, al Ministro tampoco, es nuestro deber.

Somos funcionarios públicos, estamos para servirles a ustedes y esto que estamos haciendo es lo que nos corresponde hacer.

Y lo seguiremos haciendo, simplemente necesitamos que ustedes nos apoyen para poder continuar con estas políticas. De manera que muchas gracias.

Yo quiero agradecerle también, de todo corazón, a la Fundación Semana, a la Fundación Carvajal, que hicieron un esfuerzo y han hecho un esfuerzo.

Aquí se han metido, ahí sí como dicen, ‘con patas y manos’.

Esta carretera que estamos viendo entre Carmen de Bolívar y El Salado, fue la Fundación Argos, esta gran empresa que ahora está en manos de Jorge Mario Velásquez, aquí presente, muchas gracias porque este es un gran esfuerzo.

Y ustedes no saben la diferencia que esta carretera hace para el diario vivir de los habitantes de El Salado. En un día lluvioso ir de El Salado a Carmen de Bolívar se toma un día, un día.

Ahora se puede ir en 20 minutos, de un día a 20 minutos. Esa es la diferencia de una carretera. Y por eso a la Fundación Argos muchas gracias.

Y quiero también agradecerle a todos los que en una u otra forma han contribuido a este programa, a este programa que como les decía al principio, nadie creía en él.

Creían realmente que eso lo decíamos como otra promesa política que no se va a cumplir.

Pero eso lo hicimos realidad gracias al esfuerzo de mucha gente, al esfuerzo del Congreso de la República y tengo que reconocerles a los partidos políticos que hacen parte de la Unidad Nacional que nos apoyaron, por ejemplo, en la aprobación de las leyes, de los presupuestos que hicieron posible este programa.

La Ley de Vivienda que hizo posible este programa se aprobó en tiempo record. Todos los partidos de la Unidad Nacional: el Partido Liberal, el Partido de la U, el Partido Conservador, el Partido Cambio Radical, todos contribuyeron.

Los alcaldes y los gobernadores fueron socios fundamentales, tenían que poner muchas veces el terreno, tenían que facilitar las licencias, ellos fueron unos grandes socios. Los constructores por ejemplo fueron también unos magníficos socios.

La Red Unidos que hizo todo el proceso para poder escoger la gente en forma transparente, la gente que realmente se merecía las casas.

El sector financiero –los bancos- que ayudaron a financiar el programa, un programa muy costoso, pero que ha sido un programa de unos enormes beneficios, no solamente, sociales también económicos.

Porque la vivienda ha jalonado buena parte de la economía, 32 industrias jalona la vivienda.

Por eso nosotros estamos con la camiseta amarrilla en crecimiento económico en América Latina, porque gracias al dinamismo de sectores como la vivienda, nosotros, a pesar de las tormentas económicas que está viviendo la región, seguimos con tasas altas de crecimiento. O sea que es un esfuerzo de mucha gente.

El Vicepresidente, los ministros que participaron, le pusieron pasión, verdadera pasión a este programa y qué bueno que hayamos entregado a una persona que simboliza también el drama que ha vivido Colombia, pero al mismo tiempo el futuro que queremos construir para Colombia: Osiris Cárdenas.

Yo le agradezco –Osiris- que usted esté aquí. Usted no se imagina lo importante para mí este acto de entregarle su casita. Allá usted me la mostró, ya me dijo dónde iba a dormir, tiene una hija que toca saxofón, a mí me hubiera fascinado aprender a tocar saxofón y nunca pude.

El Presidente (de Estados Unidos, Bill ) Clinton era el que tocaba saxofón y ganaba muchos voticos con el saxofón, yo nunca pude, pero su hija sí.

Los dos hijos en el colegio y van a tener un gran futuro. Y usted también va a vivir mucho mejor, con dignidad.

Allá en esa casa espero que cuando ya la esté habitando me inviten y aquí un buen sancochito y nos lo comemos juntos.

Y a todos ustedes muchas gracias, realmente es un acto de gran simbolismo, yo tengo el corazón muy emocionado porque cuando uno puede cumplir con promesas como esta, que tiene tanto significado, pues se me emblandece el corazón, que es como estoy ahorita, emblandecido el corazón.

A todos muchas gracias, que Dios los bendiga.