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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el Tercer Foro Urbano Nacional ‘Ciudades y Lecciones: Una agenda para el posconflicto

 Bogotá, 6 oct (SIG).

Qué bueno que desde la sociedad civil se promuevan y se respalden eventos como este, que nos ayudan a pensar en la forma cómo vamos a asumir con innovación, con entusiasmo, con todas las energías, las diversas tareas del posconflicto

Si bien esta es una invitación que hacemos desde ONU-Habitat y el Gobierno Nacional, agradezco a El Tiempo, a Portafolio y a la Fundación Mario Santo Domingo por la organización y el apoyo a este importante evento.

Como bien lo sabe el país –y el mundo– hemos puesto una fecha límite para terminar el conflicto con las FARC y, sin duda, ahora es cuando debemos pensar en la preparación de ese posconflicto, cada vez menos eventual y más posible.

Y esa reflexión no solo debe hacerse desde el punto de vista militar, judicial y político.

Ahora, por ejemplo, hay una discusión sobre si se divulgan, si se publican los 75 puntos que sirvieron de base para el acuerdo que se anunció en La Habana. Ese acuerdo tiene 10 puntos, se leyeron, cada palabra fue pensada, fue negociada, fue acordada y los 75 puntos fueron lo que los abogados discutieron, son la base de ese acuerdo.

¿Y por qué no hemos publicado esos 75 puntos?, porque parte del éxito de este proceso, desde el primero día, ha sido que lo hemos asumido con responsabilidad, con rigor, con método, con organización. No se divulga ningún texto ni ningún acuerdo hasta que el acuerdo esté finiquitado, no se puede publicar cuando esté por la mitad o cuando esté en un 90 por ciento.

¿Por qué?, porque aprendimos estudiando otros procesos que cualquier vacío, cualquier interpretación dudosa, lo que generan son más problemas y por eso hemos sido rigurosos en la aplicación de ese principio de solamente publicar los acuerdos cuando estén totalmente cerrados.

Así lo hicimos con el primer punto, el punto del desarrollo rural, nos tomó mucho tiempo negociar, y lo publicamos cuando estaba totalmente cerrado.

Así lo hicimos con el segundo punto en temas de la participación política.

Lo hicimos cuando estaba totalmente cerrado, y así lo hicimos en un punto muy importante que el mundo está comenzando a entender, la trascendencia de lo que sería la aplicación de ese punto que tiene que ver con el narcotráfico, con la posibilidad y la eventualidad de que las Farc ayuden al Estado a erradicar ese flagelo que tanto daño nos ha hecho, que ha servido de combustible a toda esta violencia que hemos sufrido en Colombia y que está azotando toda la región, todo el continente, que infortunadamente nos ha convertido desde hace mucho tiempo en el primer exportador de cocaína al mundo.

Eso puede tener solución en ese tercer punto, también ese tercer punto lo publicamos cuando estaba totalmente finiquitado.

Y este punto fundamental de las víctimas que tiene que ver con su derecho, su derecho a la Justicia, a la verdad, a la reparación a la no repetición. Es el punto más importante, yo diría que de todos los cinco puntos que acordamos negociar. Pues resulta que no hemos terminado el punto, hay todavía algunos vacíos, Entonces yo no me voy a dejar presionar de algunos medios de comunicación o de las propias Farc o de los opositores del proceso para publicar algo que no está totalmente terminado.

Porque sería una falta de responsabilidad. Y es romper con una costumbre, una disciplina que nos impusimos desde el principio.

Ese acuerdo va ser publicado, tengan la seguridad, y muy pronto apenas terminemos esos poquitos puntos de los 75 que todavía necesitan precisión. Eso es actuar con responsabilidad, no más.

Entonces lo que quiero decirles es que algo normal dentro de los procesos que estamos nosotros adelantando.

Cuando nos acercamos a la hora de la verdad surgen este tipo de situaciones que hay que ir resolviendo, pero vamos para adelante, vamos para delante, porque lo que acordamos en La Habana, esos 10 puntos, las bases es un paso histórico, trascendental que cumple con los parámetros internacionales, que cumple con nuestra Constitución, que en cierta forma satisface una serie de audiencias que son difíciles de satisfacer al mismo tiempo: la opinión pública internacional, la legislación judicial internacional, la Corte Penal, nuestra propia Constitución, nuestra propia opinión pública, Y al mismo tiempo permitir que se logré la paz.

Entonces ahí vamos, en el camino correcto, pero repito. Parte del éxito de este proceso ha sido que hemos obrado con responsabilidad, con disciplina, con rigor, y no vamos a romper esas reglas ahora que estamos acercándonos al final.

De manera que entre todos podemos contribuir a generar las oportunidades y las condiciones necesarias para que la paz sea sostenible, y por eso este evento es tan oportuno.

Desde el Gobierno Nacional, por ejemplo, creemos que seremos una sociedad mucho más pacífica y mucho más tolerante si nos consolidamos como una nación más educada, nuestro objetivo, nuestro sueño es ser una sociedad más educada de América Latina– y una nación más equitativa –sin pobreza extrema–.

Lo que hemos logrado en reducción de pobreza extrema, usted lo conoce doctor Cataño, en estos últimos años nos indica que si es posible erradicar la pobreza extrema en el país.

Nadie iba creía que iba ser posible bajar la pobreza extrema por debajo del 8 por ciento. En cinco años lo logramos de casi 15 a menos del 8 por ciento. Eso nos indica que si hacemos ese esfuerzo de aquí al año 2025 podremos cumplir con esa meta de desarrollo sostenible, que fue uno de los grandes temas ahora en la Asamblea de Naciones Unidas, que es erradicar la pobreza extrema sobre todo un país tan rico como Colombia.        

¡Y estamos trabajando todos para acercarnos a esos objetivos!

También creemos que el impulso a la construcción –obras públicas y viviendas– no solo sirve para dinamizar la economía, sino que es una oportunidad para reconstruir el tejido social

Hace unas semanas, en el Congreso de Camacol, recordé el ejemplo de Alemania, lo discutí además con la Canciller (Ángela) Merkel ahora en New York, en las Naciones Unidas, como ella viene de Alemania del este y participó en esa reconstrucción que quedó absolutamente destruida por la guerra, con profundas heridas sociales, y renació de las cenizas, en buena parte por el esfuerzo de reconstruir sus ciudades.

Ahí en torno a eso se pudo reconstruir lo que hoy es Alemania. Todos sabemos que es de las naciones más poderosas del mundo.  

Nosotros, a diferencia de los alemanes, no hemos esperado a que se acabe la guerra para empezar a reconstruir y repotenciar nuestra sociedad.

Ya está en marcha, por ejemplo, el más ambicioso plan de infraestructura que hemos tenido en nuestra historia: vías, puertos y aeropuertos que van a cambiar la faz del territorio y nos harán más competitivos.

Ustedes van a ver este país a partir de finales de este año en obra, en construcción, ya en efecto se está comenzando a ver pero realmente la parte gruesa de las construcciones va a empezar desde noviembre de este año.

Y al mismo tiempo, estamos adelantando una verdadera revolución en materia de vivienda, una política integral con programas e instrumentos para cada familia colombiana según su nivel de ingreso, su capacidad de ahorro y su acceso al crédito.

En un país como Colombia –donde 3 de cada 4 habitantes viven ya en las ciudades– es vital que pensemos en soluciones urbanas que tengan en cuenta a todos, especialmente atención a los más pobres y los vulnerables.

Que eso es también ir construyendo paz y construyendo las condiciones para hacer de esta paz y una paz sostenible, duradera.

En las ciudades no solo confluyen culturas muy variadas, sino también historias de vida marcadas por el horror de la violencia y la búsqueda de un futuro viable y diferente.

Las viviendas gratis que prometimos –100.000 que ya casi entregamos en su totalidad– son ejemplo de ello.

¿Cuántas llevamos Ministro?, 94.500 y en diciembre terminamos esas 100 mil.

Hasta ahora, por cada 100 viviendas que hemos entregado, 65, o sea el 65 por ciento han sido para familias desplazadas por la violencia.

Y cada vez que yo voy a entregar una de esas viviendas a mí se me arruga el corazón, pero al mismo tiempo lloro de emoción escuchando la historia de vida de esas familias que están siendo beneficiadas.

Uno les pregunta ¿Qué le paso a usted, por qué esta desplazado, por qué es víctima? Y esas historias son realmente conmovedoras. Esto no puede estar pasando en el país.

Recuerdo un señor que llego sin una pierna, le dije: pues hombre ahora le dimos una casa de un primer piso.

Le dije: va poder gozar con su familia ahora esta casa, lo felicito.

Me miró y me dijo: Presidente pues le agradezco enormemente esta casa y le agradezco enormemente que me haya puesto en un primer piso para no tener que subir escaleras, pero mi familia, infortunadamente, mis dos hijos los mataron también en la guerra.

Eso le arruga a uno el corazón.

Pero qué bueno poder en parte resarcir ese dolor de esa persona, de esas miles, millones de personas que estamos tratando de reparar para que en este país podamos vivir en paz.                   

Ese es un ejemplo de cómo –desde antes de que acabe el conflicto– comenzamos a trabajamos para reconstruir tejido social, es que un país que ha vivido 50 años en guerra ha destruido mucho tejido social, y uno lo ve. A veces no se da cuenta, porque a veces uno se acostumbra a las cosas, el país está acostumbrado a vivir, todos los aquí presentes no han vivido un solo día en paz. Por eso entonces nos acostumbramos.

Entonces no somos un país normal, tenemos que acostumbrarnos a ser un país normal, y para ser un país normal tenemos que reconstruir ese tejido social pensando en el mañana por eso nosotros comenzamos a reparar desde antes de terminar el conflicto a esas víctimas.

No hace falta esperar a que se silencien los fusiles para trabajar en la paz: eso lo aprendimos a punta de estudiar otros procesos y nuestro propio proceso ¡desde ya podemos generar condiciones que construyendo al posconflicto!

Lo he constatado, lo constatamos todos los días, familias que han sufrido por la violencia encuentran más fácil el perdón, eso es increíble, eso he aprendido, es una lección de vida que he tenido yo personalmente.

Yo pensé que las víctimas eran más reacias a perdonar que el común de la gente, resulta que las víctimas son más propensas a perdonar que el común de la gente.

Eso para mí fue una gran lección de vida, encuentran más fácil el perdón y el cierre de sus heridas y sobre todo si hay algún tipo de reconocimiento de recompensa al final del camino, ese concepto la reparación en la Justicia transicional es tan importante.

Quien recibe una casa –y ve hacia adelante mejores oportunidades de ingresos, de educación, de salud–, tiene más razones para pensar en un futuro de reconciliación, le queda más fácil reconciliarse en vez de anclarse en un pasado viviendo en sus odios en su resentimiento, su venganza.

En general –no solo para las víctimas de la violencia, sino para los más pobres, los más vulnerables –, hemos ejecutado una política de vivienda que remplazó aquellos subsidios y carta-cheques –que la mayoría de veces no se materializaban–.

Cuantas veces no llegábamos a los sitios, señor Presidente aquí está mi carta cheque, ¿Dónde está mi casa?, eso ya es historia del pasado.

Hoy, en cambio, entregamos llaves y entregamos escrituras de casas dignas, para convertir a miles de colombianos en verdaderos propietarios.

A la fecha –teniendo en cuenta el trabajo de los últimos cinco años– hemos iniciado la construcción de más de un millón de viviendas, y más de la mitad son de interés social.

Hoy, en cambio, entregamos llaves y escrituras de casas dignas, para convertir a miles de colombianos en verdaderos propietarios.

A la fecha –teniendo en cuenta el trabajo de los últimos cinco años– hemos iniciado la construcción de más de 1 millón de viviendas, y más de la mitad son de interés social.

Por un lado, todo este trabajo ha tenido un impacto económico y nos ha permitido sobrellevar mejor –mucho mejor que nuestros vecinos– esta difícil la coyuntura internacional. Estamos viviendo una verdadera tormenta internacional.

En estos años si la economía ha crecido más que el resto de las regiones se debe en buena parte a la vivienda, a esa política de vivienda.

En los últimos 4 años, el PIB de la construcción creció entre 9 y 10 por ciento, siendo uno de los sectores líderes de la economía –que a su vez jalona a otras 32 industrias diferentes– por eso es tan importante.

Un economista, un famoso, que ayudó a escribir un plan de desarrollo hace muchísimos años Lauchlin Currie, decía: la política de las cuatro estrategias, las cuatro locomotoras de la economía, una de ellas era la vivienda por eso.

Pero también la vivienda ha tenido un impacto trascendental en la reducción de algo que para este Gobierno es prioritario, reducción de la pobreza y nosotros estamos midiendo ahora la pobreza en diferentes formas, una de ellas es la multidimensional –un indicador más exigente que la pobreza que solo mide ingresos–.

Somos uno de los países pioneros en eso, comenzamos hace cinco años en la Universidad de Oxford, ya hay 40 países que está utilizando ese indicador y ahora en Naciones Unidas nos invitaron a un foro, Primer Ministro de Gran Bretaña a decir mire, dentro de las políticas de desarrollo sostenible, la reducción de la pobreza extrema, la política él la llamaba: ‘que nadie se quede por fuera, que nadie se quede atrasado’. Y el ejemplo de Colombia es un ejemplo muy importante para seguir.

¿Cuál es ese ejemplo?, que nosotros focalizamos las necesidades de las familias, de las personas y tenemos un sistema donde medimos cada necesidad y cuanto podemos decir que superó esa familia esa necesidad o esa persona esa necesidad. Y cuando cumple con una serie de requisitos mínimos entonces se declara a esa familia o a esa persona como una familia que superó la pobreza extrema o la pobreza en general.

Eso nos ha dado unos resultados enormes, por eso hemos sido el país que en estos últimos cinco años ha logrado bajar la pobreza más de cualquier otro país que América Latina y cualquier momento de nuestra historia.

En cinco años hemos bajado 12 por ciento la pobreza en este país y por primera vez la clase media consolidada, la clase media se divide en dos: la clase media, digamos que, el estrato bajo de la clase media que tiene oportunidad, tiene posibilidades todavía de caer nuevamente en la pobreza y la clase media consolidada es la que ya prácticamente no tiene probabilidad de volver a caer en la pobreza.

Para cualquier sociedad consolidar esa clase media, la parte de arriba de la clase media, es tal vez la política más exitosa o más productiva desde el punto de vista social.

Y este año por primera vez, esa parte de la clase media, o sea la parte consolidada, superó en porcentaje de población a la pobreza. Eso es un logro enorme para este país.

Veamos unas pocas cifras a manera de ilustración: casi 2 millones de colombianos han dejado de vivir en hacinamiento crítico; más de 500 mil compatriotas dejaron de vivir en viviendas con materiales precarios; y otros 470 mil dejaron de vivir en hogares con pisos inadecuados, que es uno de los factores que medimos.

Es así como hemos mejorado las condiciones de vida de cientos de miles de familias colombianas, entre otras cosas, entregándoles vivienda digna.

Incluso, redefinimos la vivienda rural, -las viviendas rurales en el campo- ampliando el área mínima para los beneficiarios. Ahora las viviendas que estamos entregando en el campo no tienen 36 metros cuadrados sino tienen 55 metros cuadrados y son mucho más dignas.

¿Y por qué lo hicimos?, porque en el campo está concentrada, todavía más, la pobreza y la pobreza extrema. O sea que entre más ayudemos al campo a mejorar su condición de vida, más será el impacto en mejorar la equidad en este país.

Y en todo este esfuerzo, también hemos querido beneficiar a la clase media… Ustedes conocen los programas vigentes en materia de vivienda para la clase media:

La “Casa Ahorro” para hogares que ganan entre uno y dos salarios mínimos o “Mi Casa Ya” para familias entre dos y cuatro salarios mínimos.

De hecho, este último programa ha tenido una especial acogida: en tan solo un mes, cerca de 13 mil colombianos ya han solicitado el subsidio de “Mi Casa Ya” –lo que ha contribuido a que el segmento de la vivienda de interés social sea el de mayor crecimiento este año–. Eso es un indicador positivo.

Y lo que viene promete aún más: a la fecha, hay más de 40 mil viviendas ofertadas en la página web de “Mi Casa Ya”.

Este programa tiene otro componente especial y es que agiliza –y hace mucho más eficiente– la entrega de subsidios.

Antes nos podíamos demorar tres meses o más en aprobar esos subsidios –mientras verificábamos el perfil de los beneficiarios– y, además, nos gastábamos casi el 5 por ciento de los recursos en el trámite administrativo.

Ahora –siguiendo una recomendación de la OCDE que es esa organización a la cual queremos nosotros pertenecer que nos es el club de países ricos, es el club de países con las mejores prácticas del mundo, por eso estamos tratando de ingresar para seguir las mejores prácticas del mundo y compararlas con los mejores.

Y nos ha servido enormemente gracias a esa recomendación y gracias a la articulación con el sector financiero, esa aprobación la hacen, hoy en día, los mismos bancos, luego de una verificación en línea, de manera que todo ocurre en el mismo momento en el que la persona está solicitando el crédito.

Lo que esto significa, el cambio para una persona que en lugar de que digan: vuelva dentro de tres, cuatro o seis, un año, ahí mismo le entregan su crédito.

No solo redujimos ese proceso de 3 meses a 20 minutos o de 6 meses a 20 minutos– sino que nos ahorramos unos recursos importantes, más de 60 mil millones de pesos, que es lo que nos hubiera costado ese trámite administrativo de verificar las condiciones, de mandar la gente a ir a preguntar, todo eso, nos iba a costar 60 mil millones de pesos. Por un cambio en la forma de operar.

De otra parte, también está el programa de subsidio a la tasa de interés para viviendas de interés prioritario y de interés social; y el llamado “Frech Contra-cíclico”, ese un sistema que se inició en la época de una crisis enorme que tuvimos, la más grave de nuestra economía en los últimos 100 años, me correspondió a mí como Ministro de Hacienda y ¿cómo salimos de esa crisis?

Impulsando la vivienda, impulsando la construcción. Y este fue algo que nos inventamos allá en el Banco de la República con el Ministerio de Hacienda y que ha sido tan bueno que lo hemos venido repitiendo.

Son subsidios a la tasa de interés para familias con ingresos superiores a cuatro salarios mínimos.

La última novedad es el programa “Arriendo Social” del Fondo Nacional del Ahorro –para tener casa propia–, que empezó a operar la semana pasada y está dirigido a afiliados del Fondo con ingresos de entre uno y cuatro salarios mínimos.

A través de este programa, la cuota inicial para una vivienda de interés social o de interés prioritario, se reduce al 10 por ciento –y el 90 por ciento restante lo financia el Fondo hasta a 30 años y con la tasa de interés más baja del mercado–.

Entonces una familia, por ejemplo, un ingreso de un salario mínimo podría acceder a una vivienda de hasta 42 millones de pesos con un pago inicial de 4 millones 200 mil, el 10 por ciento de 42, 4 millones 200 mil.

Y la cuota mensual sería de 180 mil pesos, pero podría ser inclusive más baja, de hasta 120 mil con el subsidio a la tasa de intereses. Eso es oportunidad para todos.

Tal vez el logro más importante de todos los esfuerzos que hemos hecho –a través de esta política integral de vivienda– que realmente, repito, ha sido una verdadera revolución, es que hemos avanzado hacia el fortalecimiento y la ampliación de eso que yo les mencionaba: la clase media, sobre todo, la clase media consolidada.

De manera que esa es la que, repito, no va a caer o tiene muy poca probabilidad de caer nuevamente en la pobreza y que bueno que esté hoy en el porcentaje más alto.

La meta para este cuatrienio es haber iniciado la construcción de 450.000 viviendas adicionales al primer millón, y eso será un aporte al posconflicto, pues muchas de ellas serán para esas víctimas, esos desplazados, que están viendo por fin reconocidos sus derechos.

Una Colombia con condiciones de vida dignas, con salud, con educación, con deporte, con una selección que le va a ganar al Perú 2 – 0, eso es lo que esperamos. Con recreación, con cultura donde más ciudadanos tengan casa propia con unos mínimos de espacio, con acabados, con agua, con alcantarillados.

Lo que hemos hecho en aguas y en alcantarillados ahora que estamos sufriendo por la falta de agua con este fenómeno del Niño, 5 millones de colombianos que no tenían acceso, hoy tienen acceso. 5.2 millones de colombianos que no tenían acceso a alcantarillado, hoy tienen alcantarillado.

Ustedes, imagínense uno muchas veces no aprecia lo que tiene hasta cuando lo pierde. Aquí todos nosotros crecimos y vivimos con la posibilidad de tener agua potable en nuestras casas, imagínense lo que es no tener agua potable en la casa y 5 millones de colombianos hoy la tienen. Eso es parte de esta revolución que estamos haciendo en materia social.

Conexiones de internet en las casas, les cuento una anécdota muy especial porque muestra también las prioridades y la gente entiende las oportunidades como son. Cuando entregamos con el doctor Henao las casas gratis y pues lógicamente las personas lo aprecian enormemente, se ponen muy felices.

Pero cuando les decimos que van a tener una conexión de internet y que les vamos a regalar un computador, se ponen todavía más felices porque les explicamos que los niños de esa casa van a tener el mismo acceso a la tecnología que tienen los niños ricos de Bogotá o de Medellín, o de Miami, o Nueva York, o de Tokio o de París, porque el internet es uno.

Un niño en una casa de las más pobres que hoy son dignas, que tenga conexión a internet y que los niños allá puedan conectarse a internet con una tarifa subsidiada, pues eso les abre unas oportunidades enormes. Se pone más contentos cuando uno les entrega las llaves de la casa.

Este es el mundo de hoy. En ese propósito hemos venido trabajando con los alcaldes, -en Valledupar en 20 años, 4.200; en 4 años, 10 mil- y vamos a seguirlo haciendo con los que lleguen, porque son líderes fundamentales en esta transformación urbana.

Y hay que decir que, si logramos –como esperamos– el fin del conflicto armado en menos de 6 meses, la paz también va incrementará y potenciará los beneficios de todo lo que estamos haciendo en infraestructura, en vivienda, en salud y en educación.

Uno de los ejemplos más destacables de las oportunidades que brinda la paz para el desarrollo de todo, pero en este caso para los proyectos de infraestructura. Lo encontramos en Sudáfrica, luego de que terminó el Apartheid.

Nelson Mandela puso en marcha, se llamaba programa de Reconstrucción y Desarrollo, orientado a corregir los problemas socioeconómicos del país y reducir las desigualdades a través de proyectos que involucraban de forma activa a la ciudadanía.

Gracias a este programa –entre el año 1994 y el año 2001– yo estuve allá en Sudáfrica allá viendo eso. Sudáfrica construyó 1,1 millones de casas beneficiando a 5 millones de personas, de algo más de 12 millones que estaban sin vivienda.

Se llevó agua potable, acueducto, servicio de energía a millones de sudafricanos que no tenían estos servicios.

Y algo muy importante: el Programa de Obras Públicas le dio empleo a más de 240 mil personas durante más de 5 años en actividades como la construcción de vías, instalación de infraestructura de riego y drenaje, acueductos y alcantarillados.

Y eso es lo que estamos haciendo ya en Colombia –todavía sin acabar la guerra– y tendrá mucho más efecto en la reconstrucción del tejido social, por supuesto si logramos la paz.

Porque la paz –no  les quepa la menor duda– es la mejor aliada de la justicia social y la equidad, y la mejor aliada del progreso y el empleo.

La paz será –con el aporte de todos– el motor de esa nueva Colombia.

Tengan ustedes la  de que si logramos esa paz, le vamos poder dejar a nuestros hijos, a nuestros nietos un país normal. Un país donde construir estas viviendas, construir un acueducto en Quibdó, por primera vez en su historia, o construir 10 mil viviendas en Valledupar, pues se va a volver mucho más fácil y estoy seguro que eso lo vamos a logar. 

Muchas gracias.