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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la clausura del Encuentro Empresarial Colombia-Brasil

 Bogotá, 9 oct (SIG).

Muy buenas tardes a todos.

Querida Dilma Rousseff, Presidenta de la República Federativa de Brasil. Canciller, señora Embajadora, embajadoras de lado y lado. La delegación oficial de la Presidenta, un saludo muy especial. Y a todos los sabios que hoy nos acompañan en este cierre de esta visita de Estado que la Presidenta Dilma nos ha hecho el honor de realizar el día de hoy.

Un viaje muy corto pero muy productivo. Una serie de reuniones muy importantes, muy productivas.

Nos hubiera gustado muchísimo que se quedará más tiempo pero estas visitas hay que hacer el mejor uso del tiempo posible y creo que hemos hecho muy buen uso del tiempo.

Y estamos entonces clausurando con algo a lo que le damos mucha importancia la Presidenta Dilma y este servidor. Y son las relaciones económicas, las relaciones comerciales, el intercambio entre los dos países, porque ahí está buena parte de la fortaleza de nuestro futuro, de la economía de los dos países, de la propia región.

Al fin y al cabo somos las dos economías más grandes –Brasil mucho más que nosotros–, pero representamos las economías más grandes de toda América del Sur. Y todo lo que hagamos para mejorar el intercambio comercial y las inversiones, pues no va a beneficiar a todos en forma muy importante.

Yo quisiera aprovechar la situación y esta oportunidad para darles a nuestros amigos brasileros un brochazo –un repaso, por así decirlo- de nuestra economía, para dónde vamos, qué estamos haciendo, para que ustedes se sientan como en su casa. Y quiero que se sientan como en su casa y se animen a intercambiar más con nosotros, a comerciar más con nosotros, a invertir más.

Y lo digo en ambas vías. De Brasil hacia Colombia y de Colombia hacia Brasil.

Permítanme comenzar por los principios que rigen nuestro quehacer económico,  nuestra política económica.

Nosotros desde el comienzo del Gobierno pusimos unas metas, unas metas que nos propusimos realizar –y que creo las hemos podido lograr– de tener un crecimiento alto, un crecimiento incluyente, un crecimiento sano.

Esas tres palabras son muy importantes: alto, incluyente y sano. Comienzo por lo último, sano.

¿Qué quiere decir un crecimiento sano? Un crecimiento que sea con una inflación baja. Un crecimiento que genere empleo. Y un crecimiento que nos mantenga en una situación fiscal que genere confianza hacia el futuro.

O sea, había que combinar esos tres elementos.

Desde el primer día, digo, nos propusimos esos objetivos. Reformas en el Congreso, inclusive reformas constitucionales.

Nosotros elevamos a rango Constitucional el concepto de sostenibilidad fiscal.

¿Y por qué lo hicimos?

Porque –y a mí me tocó personalmente cuando fui Ministro de Hacienda hace quince años– las crisis económicas lo primero que hacen es vulnerar los derechos de los ciudadanos.

Cuando uno tiene que acortar o restringir o reducir los presupuestos de la salud o de la educación o de la justicia, pues vulnera los derechos de la ciudadanía y por  eso evitar las crisis económicas, el concepto de sostenibilidad fiscal, se convierte en algo muy importante.

Entonces nosotros elevamos eso a rango Constitucional. ¿Para qué?  Para que si el Congreso de la República, el Congreso colombiano, o los jueces de la República comienzan a dictar fallos o a expedir leyes que pongan en riesgo la sostenibilidad fiscal, se puede cuestionar –se llama la incidencia fiscal–, se puede cuestionar, poner en tela de juicio cualquiera de esas decisiones. O bien sea del Congreso o bien sea de la justicia o bien sea del propio Gobierno, de la propia Rama Ejecutiva, para preservar la responsabilidad y sostenibilidad fiscal.

Y eso nos ha funcionado bien, porque nosotros, a renglón seguido, aprobamos una Ley de Regla Fiscal en donde nos pusimos nosotros mismos una camisa de fuerza para mantener la sostenibilidad, restringir los gastos de acuerdo a nuestros ingresos.

Una regla fiscal que nos da cierto margen de maniobra en coyunturas como las que estamos viviendo hoy. Nos permite aumentar el déficit fiscal, nos permite aumentar el endeudamiento, pero no en forma excesiva.

Y todo esto para mantener la confianza de los mercados.

Los empresarios saben muy bien la importancia de esa confianza, porque de esa confianza depende, por ejemplo, de cuanto nos cobran por los créditos.

Si salimos a los mercados internacionales y hay buena confianza, pues nos van a cobrar menos. Si no hay confianza nos cobran más.

Entonces nosotros logramos esos objetivos. El año pasado entramos en un espiral de círculo virtuoso, así lo hemos llamado. Alto crecimiento, ese alto crecimiento nos genera más ingresos, esos más ingresos nos permiten un equilibrio fiscal, pero nos permite también una economía y un crecimiento más incluyente.

Y ahí viene algo que yo siempre he utilizado a Brasil como referencia: la lucha contra la pobreza y la pobreza extrema. Ustedes han sido muy exitosos en ese frente.

Lo que se ha hecho en los últimos años en Brasil en la lucha contra la pobreza y la pobreza extrema, nosotros lo hemos querido, en cierta forma, como replicar y hemos tenido mucho éxito. Redujimos la pobreza 12 por ciento en los últimos cinco años, 12 por ciento. Y la pobreza extrema la redujimos, casi del 15 por ciento, a menos del 8 por ciento.

Por eso nos propusimos como meta para el año 2025 eliminar la pobreza extrema en el país. Es ambicioso pero creo que lo podemos lograr.

Entonces nuestra política económica tiene esos fundamentos.

Yo he sido toda mi vida partidario de la Tercera Vía. La Tercera Vía se reduce a una frase: el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario. Es un enfoque pragmático, en donde queremos darle juego al mercado, pero controlado, para que el mercado no abuse. Y ahí pues viene a colación los inversionistas tanto nacionales como extranjeros.

Todo inversionista que viene a Colombia, que muchos de ellos los recibo yo personalmente, porque necesitamos la inversión, les decimos: bienvenidos a este país que es su país. Ustedes son nuestros socios en el desarrollo del país, en el crecimiento del país. Así quiero que se sientan.

Queremos darles unas reglas estables, unas reglas de juego de largo plazo. Que ustedes se sientan cómodos y queremos darles estabilidad jurídica. Y queremos también que se comprometan con nuestro país en una serie de condiciones que para nosotros es muy importante: la responsabilidad fiscal, la responsabilidad social –es decir, que paguen sus impuestos, los impuestos que hay que pagar– y que sean responsables social y ambientalmente.

Y con eso tendrán ustedes todo el juego que quieran tener para que les vaya bien y tendrán el apoyo del Gobierno para que les vaya bien, porque si a ustedes les va bien, señores empresarios, al Gobierno le va bien.

Y así, nosotros hacemos esa sociedad, sector público-sector privado.  

También –y quiero aprovechar eso para hacer un comentario sobre la libre competencia–, nos gusta la competencia, la creemos necesaria. El consumidor es uno de los objetivos que nosotros defendemos. Y por eso, para que el mercado pueda operar bien, hay que estimular la libre competencia.

Cuando esa libre competencia no se da, todo el mundo pierde. Pierde la economía, pierde la eficiencia de la economía, pierde la competitividad del país y pierden los consumidores.

Nosotros en este momento estamos en esa discusión porque estamos poniendo en práctica la ley, los requisitos de libre competencia que organismos como la OCDE nos obligan. Y lo que queremos es que los empresarios entiendan que para operar dentro del mercado tienen que operar dentro de unas reglas de juego preestablecidas, para evitar la restricción de esa libre competencia.

Y aquí lo que quiero asegurarles es que el Gobierno va siempre a promover la competencia.

Si hay algún cuestionamiento sobre alguna acción que vaya en contra de esa libre competencia, hay procesos, el debido proceso, siempre dándoles las oportunidades a los empresarios para que puedan defenderse en el sentido de tener todos los derechos para su defensa, su debido proceso.

Pero si las autoridades prueban que hay algún tipo de restricción a la libre competencia, pues como sucede en Europa, como sucede en Estados Unidos, como sucede en cualquier país, pues están sometidos a las multas y a las sanciones.

Eso es a la larga sano, a la larga bueno, porque poder controlar los abusos del mercado es bueno para una economía. Hay que estimular el mercado pero también hay que controlar sus abusos.

Por eso ustedes van a encontrar siempre aquí es un ambiente favorable al mercado, favorable al sector privado, una economía que considera que el sector privado es el motor de nuestro desarrollo. Queremos es que inviertan más con unas reglas de juego claras y estables.

Y eso es lo que nos ha permitido en estos años tener una economía que en este momento, como todas las economías del mundo y de la región, pues ha sido golpeada por la crisis en China, por la baja del precio del petróleo, por los diferentes problemas que ustedes conocen mejor que yo, pero precisamente por haber puesto en marcha esa serie de políticas.

Y mantener los principios. Yo soy un convencido, yo estuve –querida Presidenta Dilma– en la Marina colombiana. Allá aprendí a navegar, me enseñaron a navegar.

Y un buen manejo económico es como un buen navegante, un buen capitán. Uno tiene que tener claro el puerto de destino.

Yo llamo que los principios y los valores son como los mapas y las brújulas. Entonces cuando uno está en una tormenta y cuando no puede ver los luceros y las estrellas, pues acude a esos principios, a esos mapas, a esas brújulas, para mantener el rumbo.

Eso es lo que estamos haciendo nosotros en este momento en esta tormenta económica que está viviendo el mundo. Mantenemos el rumbo, mantenemos los principios de la estabilidad fiscal, de tratar de reducir la inflación. Tenemos por fortuna margen para poner en marcha medidas contra-cíclicas.

Estamos utilizando la vivienda, la infraestructura, donde empresas brasileñas están participando muy activamente, como medidas contra-cíclicas, dentro de esta coyuntura que nos está permitiendo crecer. Yo creo que este año vamos a crecer por encima del 3 por ciento, que es un crecimiento bastante positivo dada la situación internacional.   

Entonces yo lo que quiero es darles este mensaje a los empresarios brasileros. Que aquí tienen un país muy interesante. Somos 48 millones de consumidores, necesitamos inversión.

Muchas empresas que vienen a Colombia a crecer, porque aquí no solamente estamos creciendo la economía, sino que estamos creciendo la clase media.

Este año por primera vez en nuestra historia, la clase media, que llamamos nosotros ‘clase media consolidada’, la que tiene muy pocas probabilidades de regresar otra vez a la pobreza, es mayor al número de pobres. O sea, estamos siendo un país cada día más equitativo, aunque nos falta mucho camino por recorrer.

Pero eso es para los empresarios una muy buena oportunidad, porque hay crecimiento de la economía y crecimiento de los consumidores.

Toda persona que sacamos de la pobreza es un consumidor potencial y eso,  pues nos hace también más atractivo.

Nos estamos abriendo al mundo. Ustedes saben que pertenecemos a la Alianza del Pacifico, una alianza que lo que queremos es encontrar complementariedades con Brasil, con el resto de América del Sur, con América Latina.

Esto es una alianza donde simplemente cuatro países nos propusimos profundizar nuestra integración. Pero de ninguna manera tiene una mentalidad ni excluyente ni competitiva, en el sentido de que lo que nos interesa es poder trabajar de la mejor forma posible con el resto de los países.

Y por supuesto con Brasil, porque todos juntos, nosotros somos más o menos del tamaño de Brasil. Y en eso ahí lo que tenemos que encontrar es cómo podemos trabajar, cada vez más, de la mano.

Ahí hay también una gran oportunidad y un gran interés. De manera que ahí también creo que hay una perspectiva muy positiva.

Y finalmente, nosotros tenemos unos indicadores muy positivos en estos últimos años, de crecimiento, de lucha contra la pobreza, la pobreza extrema; generación de empleo. Hemos sido, modestia aparte, el país más exitoso –algunos dicen del mundo– en materia de generación de empleo- Porque llevábamos, hasta este mes, 60 meses seguidos bajando la tasa de desempleo mes tras mes, frente al mismo mes del año anterior.

Solamente en un mes, diciembre de 2013, subió 0.1 por ciento la tasa de desempleo. Pero de resto, 60 meses seguidos generando empleo, en su mayoría formal.

Todos estos indicadores los hemos logrado en medio de un conflicto armado.

Por eso la perspectiva de Colombia con este proceso de paz, si logramos –y estoy seguro que va a ser así– firmar esa paz, entonces ahí se nos abren todo tipo de oportunidades nuevas, donde Brasil puede participar en forma muy importante.

Hablábamos con la Presidenta en esta reunión, en esta visita, por ejemplo, uno de los sectores es el sector agropecuario, tanto en la gran industria agropecuaria como la economía agrícola familiar. Ahí hay un potencial enorme.

Colombia es uno de los siete países, según la FAO, con verdadero potencial para aumentar su producción de alimentos, en un mundo cada vez más necesitado de alimentos.

Y nosotros por el conflicto armado tenemos más de la mitad del país sin desarrollar.

Y ahí hacerlo de la mano de ustedes, los brasileros, que tanto han aprendido, que tanto nos pueden enseñar, pues sería la creación de una sinergia muy positiva.

Los cálculos sobre los impactos económicos positivos en la economía son múltiples, estudios de todo tipo. Yo los resumiría en que la economía puede crecer alrededor de punto y medio por ciento adicional de por vida. ¡De por vida!

Eso es un beneficio enorme. Hay regiones donde, por la presencia del conflicto,  que no ha habido ningún tipo de inversión, que pueden crecer, se calcula hasta 8 o 9 por ciento adicional a lo que está creciendo hoy.

En materia, por ejemplo, de productividad de la economía, el costo de la guerra ha sido enorme, porque los desplazados de la guerra, que son ya 7 millones y medio de desplazados, de víctimas, se van a los cinturones de miseria de las ciudades. Su productividad baja en forma muy importante; se calcula entre 50 y el 90 por ciento.

Entonces imagínense lo que quiere decir reversar esa situación. La productividad se dispara y eso tiene unos efectos enormes.

No quiero prolongarme más porque sé que hay unas necesidades de viajes. Pero quería era simplemente darles ese brochazo de cómo estamos nosotros poniendo en marcha unas políticas de largo plazo, los beneficios que traería la paz.

Pero sobre todo decirles a nuestros amigos empresarios brasileros: los necesitamos, queremos que ustedes vean a Colombia como su propio país. Aquí hay una cantidad de oportunidades enormes, tanto de un lado como del otro. Un Gobierno que está abierto y que le interesa que ustedes se sientan en su casa.

Y por eso, Presidenta, pues muchas gracias nuevamente por su visita. A ustedes por su presencia aquí. Muchos de ustedes pues conocen a Colombia muy bien. Otros es la primera o segunda vez que vienen. Lo que queremos es verlos aquí con más frecuencia.

Muchas gracias.