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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el conversatorio con empresarios sobre paz y economía en la Cámara de Comercio de Bogotá

 Bogotá, 15 oct (SIG).

A todos los empresarios, agradecerles su presencia. Decirles que esta invitación tiene un propósito: hacer pedagogía.

Con algunos de ustedes nos hemos reunido, hemos tenido conversaciones sobre temas específicos y casi que todos me han dicho ¿pero eso porque no lo cuentan más? ¿eso porque no lo explican más?

Cosas que tienen que ver con el proceso de paz, cosas que tienen que ver con la economía, medidas que ha tomado el Gobierno. Y por eso tomamos la iniciativa, y quiero agradecerle a la Cámara de Comercio y a todos sus afiliados, que ustedes me hayan ayudado a hacer esta convocatoria para que podamos tener  este conversatorio.

Quisiera comenzar reiterando los principios y los valores que este Gobierno defiende y la visión que tenemos nosotros para este país, porque que hemos venido trabajando ya desde hace más de cinco años, para después entrar en algunos temas más específicos y poder tener una conversación.

Esta modalidad va a ser una conversación del Presidente  con sus ministros, con los negociadores, yo haciéndoles preguntas. Y después podemos abrir la discusión a preguntas de ustedes, si tienen algunas preguntas para hacerme a mí o algunos de los ministros.

¿Cuál es el norte, en qué creemos en este Gobierno, en qué creo yo como Presidente de la Republica?

Ustedes me han escuchado muchas veces, yo soy partidario de la Tercera Vía,  que se resume en una frase: el mercado, el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario.

Es un enfoque pragmático, un enfoque flexible, pero que tiene unas bases: creemos en el mercado. Y al creer en el mercado ¿eso qué quiere decir?

Que creemos en la propiedad privada, creemos en la necesidad de la inversión,  tanto nacional como extranjera. Somos amigables a la inversión.

¿Y eso qué quiere decir? Que somos amigables al empresariado. Porque aquí algunos  han comenzado a correr la bola de que no, que es que este Gobierno no le gustan los empresarios, no es amigo del empresariado.

Todo lo contrario. Siempre, ¡siempre!, hemos considerado el sector privado, a los empresarios, como el motor de la economía, como el motor que jalona la economía. Sin los empresarios no hay creación de riqueza.

Y a los empresarios hay que darles una coyuntura, unas reglas de juego, un ambiente favorable, para que hagan sus negocios, para que les vaya bien, porque si a los empresarios les va bien, a la economía le va bien y al país le va bien.

Y en sentido contrario. Si a los empresarios les va mal, a la economía le va mal  y al país le va mal.
       
Toda la inversión social que hacemos, pues no se puede hacer si no hay un ambiente favorable a una economía que pueda crecer, que pueda generar los recursos necesarios.

O sea que esa parte del mercado es muy importante. Y el mercado hasta donde sea posible por qué. Porque los mercados son imperfectos. Hay mercados que funcionan mejor que otros. Y si queremos que los propósitos de cualquier economía se puedan lograr, pues tenemos que evaluar bien dónde interviene el Estado para corregir los defectos del mercado.

Y eso ha funcionado muy bien en los países que lo han aplicado con ese criterio. Hace unos meses, pues el año pasado, aquí reunimos a los presidentes o jefes de Estado que aplicaron en sus respectivos países esa filosofía de la Tercera Vía,   que han sido los presidentes que más prosperidad le han traído a sus respectivos países.

Bill Clinton en Estados Unidos. Nunca hubo una época de mayor prosperidad como los ocho años de Bill Clinton durante su presidencia. ¿Qué hizo? Aplicó esa filosofía.

Tony Blair  en Inglaterra. Nunca ha habido más prosperidad en Inglaterra, más creación de riqueza y de prosperidad, más crecimiento en Inglaterra en toda su historia, que en los diez años de Tony Blair.

Nuca hubo mayor prosperidad,  más progreso, en la economía brasilera que cuando Fernando  Henrique Cardoso fue presidente, que aplicó precisamente esos principios de la Tercera Vía.

Ricardo Lagos en Chile, lo mismo se puede decir.

Y por eso este enfoque nos ha parecido que es el más apropiado. Yo lo he defendido hace muchos años y creo que seguirá siendo por mucho tiempo el más apropiado, porque además se puede, en cierta forma, acomodar a las circunstancias.

¿El Estado hasta donde sea necesario? Sí, el Estado  tiene que intervenir, el Estado tiene que funcionar. Y ahí tenemos algo muy importante: los principios del Buen Gobierno.

Muchos de ustedes saben que yo tenía  una fundación, desde hace ya muchos años, que se llama la Fundación Buen Gobierno, que cree en unos principios para el funcionamiento del Estado.

¿Cuáles son esos principios?

La Eficacia, la eficiencia, la transparencia, la rendición de cuentas. Gobiernos que rindan cuentas, gobiernos que puedan hacer  las cosas con total transparencia. Hemos querido aplicar esos principios del Buen Gobierno dentro de esa filosofía de la Tercera Vía.

Y a eso se le suma la visión que hemos venido tratando de hacer realidad en este país. Ustedes me la escucharon en el discurso de posesión. Queremos un país en paz, un país con más equidad y un país mejor educado.

Que son tres pilares de nuestra visión que están ligados íntimamente el uno con el otro.

Si queremos una paz sostenible y duradera, necesitamos un país con más equidad. A pesar de los avances que hemos hecho –y ahora vamos a hablar sobre esos avances–, Colombia sigue siendo un país muy desigual, tanto entre ricos y pobres como entre regiones ricas y regiones pobres.

Y eso tenemos que seguir tratando de disminuir esas diferencias si queremos ser un país viable en el mediano y largo plazo.

Y la educación, la educación  es el instrumento más efectivo, está comprobado, la historia así lo dice, para lograr más equidad. Si hay igualdad de oportunidades en educación,  pues habrá una mucho mayor equidad, una educación es fundamental para lograr que la economía sea una economía más fuerte. Y entonces por eso están íntimamente ligados la paz, la equidad y la educación.

Eso a grandes rasgos, pues son los parámetros, los principios, los valores, que han informado este Gobierno desde el primer día, desde el 7 de agosto del año 2010.

Siempre que llega al Consejo de Ministros o hay alguna decisión importante, pasa por ese cedazo. ¿Esto cómo afecta la pobreza en materia de equidad?, ¿esto cómo afecta la economía  en materia de competitividad? ¿el mercado está funcionando, sí o no? Si no está funcionando, qué se debe hacer para que funcione mejor.

Y eso es lo que hemos tratado de ir construyendo durante todo este tiempo.

La economía. En la economía nos propusimos desde el principio tratar de entrar en un círculo virtuoso. Un círculo virtuoso que consiste en tener una economía con un equilibrio fiscal, que es la base fundamental para que la gente tenga confianza, los operadores internacionales, los agentes internacionales, los mercados. El equilibrio fiscal es una condición necesaria para tener una economía fuerte y una economía sostenible en el largo plazo.

Esa confianza se traduce en un mejor acceso al crédito y en un acceso más barato al crédito. Al poder tener ese acceso al crédito y más barato, se genera una mayor inversión, se promueve la inversión. Y al promover la inversión, se genera más crecimiento. Y ese mayor crecimiento genera más recursos para poder mantener ese equilibrio fiscal.

Entonces se convierte eso en un círculo virtuoso, a donde llegamos, afortunadamente, a finales del año pasado.

Estábamos en el ese círculo virtuoso. El año pasado fuimos el país que más creció de toda América Latina, en economías medias y grandes. Teníamos equilibrio fiscal. En cuatro años nos mejoraron la calificación por primera vez en la historia, en cuatros años las calificadoras de riesgos nos mejoraron la calificación en dos oportunidades.

O sea la confianza se generó. Superamos todos los niveles de inversión, tanto inversión extranjera como inversión nacional.

Inclusive, este primer trimestre de este año la inversión subió por encima del 30 por ciento por primera vez en nuestra historia.

Hace algunos años, tener una inversión por encima del 25 por ciento era una utopía. Eso era algo que solamente los países asiáticos podían lograr.

Pues nosotros lo logramos que la inversión superara el 30 por ciento a comienzos de este año. Esa mayor inversión trae mayor crecimiento y así sucesivamente.

Los ingresos han crecido más que en cualquier período de nuestra historia en materia fiscal.

Nos llegó la crisis petrolera, que nos golpeó muy duro, porque veníamos nosotros dependiendo cada vez más del sector minero energético, del petróleo para nuestros ingresos tributarios y para nuestros ingresos de divisas, bien sea por vía de los impuestos, bien sea por vías de las regalías, bien sea por vía de la utilidad de Ecopetrol.

Pero estábamos dependiendo de los ingresos de petróleo, que ya se acercaba casi al 20, por ciento, más los mineros-energéticos y eso, pues iba creciendo.

Entonces estábamos acercándonos rápidamente, o seguramente, a esa enfermedad holandesa,  que tanto daño hace en el largo plazo.

Entonces, en cierta forma, esta baja del precio del petróleo vino en buen momento. Vino en buen momento porque nos obliga, nos ha obligado, a enfocarnos en aquellos sectores no minero-energéticos, sin descuidar el sector minero-energético, que ha sido la fuente de buena parte de los recursos que nos han permitido hacer todas esas inversiones. Pero que entonces tenemos que fortalecer todo ese sector productivo no minero-energético.

Y por eso yo digo que en cierta forma eso es una bendición en el momento oportuno, aunque ha sido difícil, dolorosa, pero hemos logrado acoplarnos a esa nueva situación, hacer una transición en forma oportuna. Y con una transición lo menos traumática posible, haciendo una combinación. Nuevamente usando el pragmatismo de la Tercera Vía, interviniendo donde el Estado pueda intervenir, dejando que el mercado funcione donde pueda funcionar, consiguiendo recursos; parte de mayores recursos tributarios, parte de mayor endeudamiento. Y por supuesto parte de una restricción en los gastos, en la inversión, que hace el Estado.

Lo hemos llamado con el Ministro de Hacienda (Mauricio Cárdenas) una especie de austeridad inteligente. ¿Inteligente en qué sentido? En que queremos ser más pragmáticos y oportunos, porque tomamos las decisiones que se tenían que tomar,  en el momento que tocaba, para mantener la confianza de los mercados, de los agentes, de los operadores económicos en el futuro de nuestra economía.

Y a pesar de la baja en el crecimiento que está sufriendo toda la región, el mundo entero prácticamente –son muy pocos países los que van a crecer más este año que el año pasado–, a pesar de eso, seguimos con la camiseta amarilla en materia de crecimiento económico. Seguimos como un país que va a seguir creciendo.

Yo me acuerdo, cuando fui Ministro de Hacienda hace 15 años, crecer por encima del 2 por ciento era algo muy satisfactorio. Pues vamos a crecer este año por encima o alrededor del 3 por ciento. Y yo sigo insistiendo que puede ser hasta más, entre 3 y 3.5, que ya no es lo mismo que el 4.7 del año pasado, pero sigue siendo un crecimiento importante desde de una coyuntura muy difícil.

Y este lo hemos logrado, hemos logrado una serie de indicadores sociales muy importantes, porque también tenemos un concepto del crecimiento económico que no es simplemente un crecimiento de unas cifras, sino que sea un crecimiento sano, un crecimiento con una inflación baja, un crecimiento incluyente, que realmente se traduzca en unos mejores indicadores sociales, y ahora hablaremos sobre esos indicadores sociales.

Y logramos también ponernos la camiseta amarilla en reducción de pobreza en toda la región. Somos el país que más ha reducido la pobreza en estos últimos 4, 5 años. La hemos reducido casi el 12 por ciento.

La pobreza  extrema, que la redujimos de algo cercano al 14 por ciento, a menos del 8 por ciento.

El empleo que se ha generado, nos señalan –y eso es motivo de orgullo para todos– como el país más exitoso del mundo en materia de creación de empleo en los últimos cinco años, porque duramos 60 meses seguidos bajando la tasa de desempleo mes tras mes.

Ahora, somos los primeros consientes en que nos falta muchísimo. 28 por ciento en inflación de pobreza es demasiado alto, el 7.8 por ciento de pobreza extrema sigue siendo demasiado alto.

Ayer estábamos en San Andrés, donde el índice de pobreza extrema llego al 1.5 por ciento. Lo vamos a desaparecer de San Andrés en los próximos dos años.

En materia de empleo, el desempleo sigue siendo relativamente alto. Todavía hay más de 2 millones de colombianos que están buscando empleo y no lo encuentran. A pesar de haber creado más de 3 millones de puestos de trabajo, la mayoría formal.

O sea que somos los primeros conscientes en que nos falta. Pero que vamos por la dirección correcta y que eso se puede ir mejorando si seguimos aplicando las políticas apropiadas, si seguimos generando la confianza entre ustedes los empresarios, entre los inversionistas extranjeros, porque son absolutamente necesarios para que toda esa dinámica económica se pueda dar.

Y entre los consumidores también que se sientan que van a tener una economía próspera hacia el futuro.

Y eso todo es lo que hemos venido construyendo de la mano del Congreso. Muchas de las reformas que se han aprobado en el Congreso, que mucha gente no le da mucha importancia, tienen una tremenda importancia. La reforma Constitucional de la sostenibilidad fiscal, la Regla Fiscal que hoy nos amarra en materia de gasto público, es muy importante.

Las reformas que nos han permitido focalizar las políticas en los sectores que generan más posibilidades de sacar gente de la pobreza. Todo eso pues es importante, la gobernabilidad es hoy un activo muy importante en cualquier país.

Ustedes ven el mundo, cómo la falta de gobernabilidad, la polarización, la falta de coordinación entre los congresos y los gobiernos, pues produce crisis económicas.

En Colombia afortunadamente tenemos un margen de gobernabilidad amplio, que ha sido efectivo, con todos los defectos que puedan existir. Todos los congresos tienen imágenes negativas, porque es la dinámica de la política.

Pero que el Congreso trabaje con el sector ejecutivo y que también tenga, guardando la independencia, una coordinación, una armonía con el sector judicial,  pues es fundamental para que cualquier economía pueda prosperar.

De manera que, dentro de ese conjunto de parámetros, de principios, y las políticas que hemos puesto en marcha, pues está también lo más importante que creo que podamos dejarles a nuestros hijos y a nuestros nietos. Es el proceso de es la paz.

Entonces voy a comenzar el conversatorio, haciéndoles unas preguntas a los negociadores y después entramos en la parte económica. Haciéndole una preguntas al Ministro, que acaba de llegar, además, de presidir las sesiones del Fondo Monetario, del Banco Mundial, del G-24. Unas preguntas sobre el tema social. La doctora Tatyana (Orozco), que nos cuente un poco en qué vamos en esa parte social.

La parte también de la educación. Aquí tenemos la Ministra Gina (Parody) y Cecilia Álvarez-Correa, Ministra de Comercio, Industria y Turismo, para que nos diga ya en la parte más micro qué es lo que estamos haciendo y viendo  hacia el futuro  y por qué estamos tomando cierto tipo de decisiones.

La paz, como ustedes bien los saben, pues es el  objetivo último de cualquier sociedad, vivir en paz.

A nosotros se nos olvida que somos el único país de todo el hemisferio occidental con un conflicto armado. Que llevamos 50 años de guerra. Que muchos de nosotros aquí en Bogotá puede que no la sintamos directamente. Pero el costo de esta guerra para el país ha sido inmenso. Inmenso. Lo que hemos dejado de crecer, el costo en materia de productividad.

Todos esos cinturones de miseria de esos desplazados que se van a las ciudades son factores que disminuyen ¡y en qué forma! la  productividad de una economía y de un país. Está comprobado, lo han hecho varios economistas, los estudios que ha hecho por ejemplo la Universidad de los Andes, le leí un artículo  a la decana en El Espectador, que salió este domingo pasado, sobre los costos de la guerra.

En el sector agropecuario, aquí está nuestro presidente de la SAC (Rafael Mejía), usted sabe mejor que nadie lo que ha costado el conflicto armado en el campo.

Y nosotros, en lugar de estar creciendo al uno y medio por ciento, podríamos estar creciendo al 3, 4 o el 5 por ciento, si no es por el conflicto armado.

En fin, los beneficios de la paz son enormes. Que a veces se nos olvidan, como si nosotros, fuera normal vivir en guerra.

Y estamos a 160 días de terminar este conflicto. Se van a cumplir los plazos que nos dimos, 23 de marzo.

En 160 días puede comenzar un nuevo futuro para Colombia.

Que tenemos que entender bien qué es lo que eso significa y cómo es que vamos a llegar a eso y qué es lo que vamos a construir a partir de ese momento.

Y eso tenemos que hacerlo todos juntos. Eso no es del Gobierno, no es del Presidente. Es de todos.

Porque la paz no es mía, no es del Gobierno. Es de todos los colombianos.

Y todos tenemos que, en cierta forma, poner nuestro granito de arena, porque todos nos vamos a beneficiar en forma muy importante con esta paz.

Y lo que quiero que ustedes entiendan es si hemos logrado lo que hemos logrado en medio del conflicto, en medio de la guerra, si a pesar de estar en guerra estamos con la camiseta amarilla en materia de crecimiento económico, de indicadores sociales; si estamos construyendo esta infraestructura que estamos construyendo –es la inversión más importante que se está haciendo en toda América Latina en este momento–, imagínense lo que podríamos hacer como país, como sociedad, si nos quitamos de en medio ese obstáculo, ese freno, que ha significado este conflicto armado para todos nosotros, para todos los colombianos.

Y eso es lo que quisiera que comenzáramos nosotros a discutir sobre, realmente,  qué es lo que se está negociando, qué es lo que se está hablando en La Habana, qué significan los acuerdos a los cuales hemos llegado, porque aquí ha habido mucha desinformación.

Que vamos a perseguir a los empresarios. ¡A quién se le puede ocurrir semejante barbaridad!

Que hubo un acuerdo para perseguir a los empresarios, o perseguir a X o Y persona. Que es que estamos poniendo en tela de juicio y poniendo en discusión la propiedad privada. ¡De dónde sacan eso, dónde está escrito eso!

Entonces me parece que es bien oportuno e importante, ya que logramos ese acuerdo, que no es un simple comunicado. Es un acuerdo sobre 10 puntos fundamentales en el tema más importante del proceso, que es el haber creado una jurisdicción especial para la paz y haber resuelto el problema más complejo en cualquier proceso de paz, como es dónde traza uno la raya entre justicia y paz.

Y haber podido construir ese esquema de justicia transicional, que garantiza que no habrá impunidad pero que habrá justicia, y que los derechos de las víctimas se van a respetar.

Somos el primer país que ha puesto a las víctimas en el centro de la solución del conflicto, sus derechos, y esa ha sido nuestra guía, nuestro norte en todas esas discusiones.

El derecho a la verdad, el derecho a la reparación. Fuimos el primer país. Por eso aprobamos en el Congreso la Ley de Reparación de Víctimas y Restitución de Tierras. Aquí vino el Secretario General de Naciones Unidas a decir: mire, esto es una cosa sin precedentes. Ustedes comenzaron a reparar las víctimas antes de terminar el conflicto.

Y dijimos, sí.

¿Y por qué? Porque tenemos tantas víctimas y ha sido tan largo el conflicto, que tenemos que comenzar ya a cicatrizar esas heridas si queremos realmente reconciliarnos.

Y está el derecho a la no repetición, y el derecho, por supuesto, a la justicia.

Todo eso es lo que me gustaría que pudiéramos aclarar.

Los demás puntos, el punto del desarrollo rural, el punto de la participación política, el punto del narcotráfico y ahora el punto de la justicia, y falta uno, el punto del fin del conflicto. Cómo es que se van a desarmar, cómo es que van a reintegrar, cómo es que va a haber el cese al fuego bilateral y definitivo. Las cosas un poco más mecánicas, aunque son complejas, pero que faltan todavía por negociar.

Entonces yo comenzaría, doctor De la Calle, ¿por qué no nos hace un resumen usted sobre el tema de la justicia y va respondiendo algunas preguntas?

Por ejemplo, sé que entre algunos empresarios existe el temor que el sistema que se creó vaya a ir a perseguir a los empresarios en alguna forma o que esto se diseñó para ir detrás de los empresarios que por algún motivo hayan tenido que pagar un secuestro o pagar una extorsión. Y que entonces a ellos los van a meter a la cárcel.

Eso se ha circulado. O también se ha circulado que todo esto tiene –inclusive, lo han dicho personas muy importantes–, todo esto tiene una finalidad; meter al Presidente Uribe en la cárcel. Que esto ha sido diseñado y que una de las condiciones de las Farc –¡hágame el favor!– para firmar el acuerdo es que hay que judicializar al expresidente Uribe.

Usted, que ha estado en esto desde el comienzo, doctor De la Calle, ¿por qué no nos aclara con toda la franqueza y la transparencia, qué fue lo que se negoció y estas dudas que se han surgido por qué no las aclara para que no queden dudas sobre lo que se negoció?