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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la clausura del Congreso de Andicom

  Cartagena, 4 sep (SIG).

Comienzo con un dato que varios de ustedes deben conocer: la radio tardó 38 años en alcanzar 50 millones de usuarios… La televisión tardó 13… Internet lo hizo en 4 años.

En la historia del hombre ha habido revoluciones que han sido las madres de otras revoluciones más profundas.

El descubrimiento del fuego o la invención de la rueda, la escritura, la imprenta o la máquina de vapor generaron una cadena de transformaciones, que nos cambió a todos la vida.

A nosotros nos ha correspondido vivir en la revolución digital, un fenómeno que avanza a una velocidad desconcertante, muchas veces difícil de asimilar.

¡Miren en dónde vamos! Grandes –enormes– flujos de datos… Aplicaciones “futuristas” que hoy son el presente de millones de personas.

Hace unos años veíamos en las películas unos productos que parecían solo posibles para la ciencia ficción –como los sistemas GPS– y ahora están en cualquier teléfono inteligente… O qué tal los drones, el Internet de las Cosas o la impresión 3D…

Hay miles de tecnologías fascinantes que están cambiando y que van a seguir cambiando nuestra vida diaria y la de todos los sectores económicos, aquí en Colombia y en el mundo entero.

Recuerdo hace algunos años que estaba yo en el Media Lab Mit, es un centro de investigación, y me estaban mostrando los inventos y me dijeron un grupo de ingenieros que estaban ahí, me dijeron: mire señor Santos, piense lo siguiente, el 90 por ciento de la tecnología que vamos a estar utilizando en 10 años… ¡todavía no se ha inventado! Y me costó trabajo hacer ese análisis porque realmente es difícil. Y es con esa rapidez con que está cambiando el mundo y la tecnología.

Y tan fascinantes como son las nuevas tecnologías –sus usos y alcances–, son las maneras en las que agregan valor a la economía.

Las TIC –al incorporar lo digital en bienes y servicios no digitales– desarrollan nuevas plataformas de producción, intercambio y consumo; reducen costos de transacción; expanden mercados con las ventas en línea, y además diversifican –diría que reconvierten– la estructura productiva.

La música, las ventas al por menor, los medios de comunicación(…) Yo vengo de una familia que tenía medios de comunicación y lo vivimos a diario; el  turismo ya viven otra realidad; son ahora negocios con una lógica económica radicalmente distinta a la que vivían hace 10 o 20 años, gracias al uso intensivo de las tecnologías digitales.

Otras industrias más tradicionales –como la agroindustria, la energía, la salud, las manufacturas– están en camino de ser transformadas, y desde ya se siente la fuerte influencia que reciben de las TIC.

Lo dijo el mes pasado Alicia Bárcena –Secretaria Ejecutiva de la Cepal–: hoy en día, la economía global es una economía digital.

Todo esto lo entienden ustedes muy bien… no he venido a darles cátedra sobre lo que ya saben… Lo que sí me parece importante es decirles que –como ustedes– comprendemos la trascendencia de esta revolución digital y hemos trabajado y seguiremos trabajando para que Colombia haga parte de ella.

Porque si no hacemos parte de esa revolución nos vamos a quedar rezagados de por vida. Es como en la educación, si no nos metemos en la onda de la buena educación nos vamos a quedar rezagados de por vida.

En este mismo evento –hace 5 años–, aquí en Cartagena, con muchos de ustedes, lanzamos el Plan Vive Digital.

Entonces nos planteamos metas muy ambiciosas, que inclusive nos dijeron que estaban demasiado ambiciosas, que para qué prometían lo que no podíamos cumplir, y afortunadamente las hemos cumplido y con creces al finalizar el primer cuatrienio y ahí están los datos, nos han dejado ese cumplimiento, esas metas algo que yo he denominado como unas sólidas “raíces tecnológicas”.

Infraestructura básica que es la que tenemos nosotros ahora que aprovechar.

Ya tenemos un país prácticamente conectado en todo el territorio –en todos los municipios– conectados a internet de alta velocidad.

Recuerdo que en la campaña con Diego Molano decíamos: vamos a duplicar el número de municipios que estaban conectados, que en esa época eran alrededor de 200 a 400, no, tripliquémoslos 600 y finalmente dijimos, y por qué no todos. No, que era muy ambicioso, no, nos vamos por todos y lo logramos.

La mitad hoy de los hogares tienen acceso a Internet, lo mismo que 3 de cada 4 mipymes tienen acceso a internet.

La penetración de la telefonía móvil es del 112 por ciento.

Lo que viene en materia de infraestructura es –entonces– profundizar nuestros esfuerzos para aumentar la penetración de Internet en el país.

Para 2018 tenemos previsto –¡y lo vamos a lograr!– llegar a 27 millones de conexiones de banda ancha. Hoy tenemos algo más de 10 millones.

Recuerden que en 2010, cuando comenzó el gobierno, había solo 2 millones 200 mil. ¡Y en tan solo 8 años las habremos multiplicado por 12, por 12!

Igualmente, nos hemos propuesto llegar a 1.000 zonas Wi Fi gratuitas, y 8.500 puntos y kioscos Vive Digital.

La masificación de Internet –sin duda– está impactando las vidas ya hoy de millones de colombianos.

Hace cinco años les dije que yo soñaba con que un campesino, de cualquier zona apartada, pudiera acceder a Internet para ver su correo electrónico o para hacer una transacción, o para averiguar cuál es el mejor insumo o el mejor fertilizante para utilizar.

Pues eso es lo que hoy ya está ocurriendo… ¡y más!: los campesinos están usando Internet para buscar información sobre cómo hacer mucho más productivos sus cultivos –y en efecto los están haciendo más productivos–.

Algunos, inclusive, una vez que fui a visitar un punto de vive digital en un sitio allá en Boyacá, senador Pedraza, había un campesino aprendiendo inglés en uno de esos puntos Vive Digital.

O ven tutoriales en YouTube para escoger qué tipo de ganado se adapta mejor al clima en el que están viviendo, o dan a conocer sus flores sin necesidad de desplazarse a las zonas urbanas para enseñar las muestras.

Los indígenas wayúu –a través de los kioskos digitales– se valen de Internet para vender productos artesanales como las mochilas –que antes tenían que llevar hasta los centros urbanos y a veces regresaban sin cerrar, sin lograr una sola venta–.

Y NO estoy hablando de historias aisladas o “anecdóticas”.

Ustedes saben que hay un índice que se llama “índice de digitalización”, ese indicador que mide qué tan asequibles son las TIC en cada país –por su costo–, qué tan accesible es su tecnología –en cuanto a cobertura– y qué tan confiable es la infraestructura –en términos de capacidad y velocidad de las redes–.

Pues bien, el último reporte de este “índice de digitalización” –que realiza un profesor que ustedes conocen, o algunos de ustedes, Raúl Katz y que aún no ha sido publicado, pero ya conocemos algunos datos– revela que pasamos, aquí en Colombia, de ser un país de “digitalización transicional” a uno de “digitalización avanzada” –esa es la mejor categoría en el índice y en la que están todos los países de la Ocde, menos México–.

Repito, porque es un logro de todos los aquí presentes, de todos nosotros que debemos celebrar: Colombia es ahora, hoy ya considerada, como un país de digitalización avanzada

Y no es de extrañar que hayamos dado ese salto, porque –además de la apuesta que hemos hecho en infraestructura, para conectar todo el territorio– hemos hecho otros grandes esfuerzos para hacer las TIC más asequibles.

Por ejemplo, eliminamos aranceles y establecimos exenciones para vender los computadores más baratos de la región, reducción de impuestos. Y montamos un esquema de subsidios de Internet para las familias más pobres del país.

Por ejemplo, las viviendas gratis. Ayer estábamos entregando ya las últimas de las primeras 100 mil. Allá toda vivienda gratis tiene una conexión de internet y cuando yo anuncio a los beneficiarios de las viviendas, que se han ganado la vivienda, aplauden, aplauden con entusiasmo.

Pero cuando les digo que además van a tener acceso a internet y les vamos a regalar un computador, aplauden con más emoción y más entusiasmo.

Cuando se les explica que eso es para que los niños tengan el mismo acceso a la tecnología; familias que nunca se han imaginado con tener una casa propia porque eran de las familias más vulnerables, de los estratos más bajos, que ni siquiera tenían acceso a una cuenta bancaría, no podían tener créditos; para que los niños de esas familias tengan el mismo acceso a la tecnología de los niños ricos en Bogotá o en Nueva York.

Todos estos son avances fundamentales, pero –así como la tecnología no para de evolucionar– nosotros tampoco podemos quedarnos quietos, y tenemos que hacer mucho más porque además el resto de los países también avanzan.

Tenemos que generar en Colombia una verdadera economía digital, donde las TIC sean protagonistas del emprendimiento, sean las impulsoras del crecimiento, y aliadas de cada sector de nuestra sociedad.

Cada sector debería, como en el Gobierno, tenemos ahora en cada instituto en cada ministerio personas dedicadas exclusivamente a ver cómo podemos mejorar todo lo que tiene que ver con las TIC. En cada instituto en cada ministerio, también cada sector debería tener mucha gente buscando la forma de utilizar mejor la tecnología.

¿Y cómo profundizar nuestra economía digital? Fomentando que haya cada vez más emprendimientos digitales, y que nuestras Pymes vendan sus productos en línea y aprovechen las TIC en su cadena de valor.

Si 8 de cada 10 colombianos en las principales ciudades del país acceden a Internet, esa es una oportunidad para que cada vez, por ejemplo, compren más en línea.

Tenemos también un gran desafío regulatorio en materia de seguridad de la información y de privacidad de los usuarios, y frente a los impactos sectoriales de la digitalización –en sectores como el transporte o los servicios financieros–.

Igualmente, es necesario analizar la parte tributaria, las cargas tributarias y la parte arancelaria para mantener la inversión tan fundamental de la economía como es el sector de las TIC, así como incentivar permanentemente la capacitación del recurso humano que requerimos para aprovechar esta nueva realidad digital.

Y mientras todo eso pasa, debemos estar permanentemente al día en velocidad y calidad del servicio de Internet.

El tema de la seguridad, por ejemplo. La seguridad está cambiando radicalmente en el mundo y aquí en Colombia y en muchos aspectos.

Ustedes oyen hablar permanentemente ahora de la “ciberguerra” y de la “ciberdefensa”. Y es que yo que fui Ministro de Defensa vi cómo estaba comenzando a cambiar totalmente los conceptos militares y de qué se están protegiendo los países.

Ya no se protegen tanto del posible ataque de aviones, sino posible ataques a sus bases de datos. Cómo nos protegemos de esos ataques o cómo se protegen las empresas de ataques a través de las TIC y cómo podemos mantener la privacidad pero al mismo tiempo mantener las libertades.

Ese es una discusión permanente. O cómo podemos utilizar la tecnología para darles más seguridad a los ciudadanos.

Estábamos con el Ministro (de Defensa, Luis Carlos Villegas) hace unas semanas que fuimos a Soacha y allá se inventaron ellos mismos una aplicación y me la mostraron, utilizando Google para poder darle a los ciudadanos de Soacha una aplicación donde ellos podían filmar o trasmitir algún tipo de anomalía en tiempo real.

La Policía tenía el sistema para poder trasmitir esa información en tiempo real a las unidades que estuvieran más cerca del sitio donde se podía producir la alarma.

Comenzaron a aplicar eso, la Policía comenzó a llegar a los sitios mucho más rápido y los índices de inseguridad, en las cuatro semanas que llevaba la aplicación, bajaron más del 50 por ciento, los índices de inseguridad.

Ya estamos haciendo lo posible para que, ya está en Villavicencio y otras cinco ciudades se copien de esa, apliquen ese sistema.

Ese es el tipo de aplicaciones que son de gran utilidad.

Y por qué es tan eficiente eso, por qué por ejemplo están dejando a un lado el famoso 123. El 123 que utilizan las ciudades para que la gente llame a quejarse o a pedir ayuda, resulta que el más del 50 por ciento de las llamadas son llamadas falsas o llamadas para tomar del pelo o llamadas que lo que hacen es dificultar la labor de las autoridades.

Pues con esta aplicación ya no se van a poder hacer llamadas falsas porque inmediatamente saben de dónde vino y se puede proceder.

Entonces todo eso ayuda enormemente a la policía, en este caso, y a las autoridades a mejorar la seguridad ciudadana.

Otro problema que tenemos, que tiene que ver con las TIC, los teléfonos celulares. El robo de celulares. La gente en general se está sintiendo muy insegura, entre otras cosas porque el robo de celulares se ha disparado. No solamente aquí en Colombia, en el mundo entero.

Nos reunimos con los presidentes de los operadores celulares, con la Policía, con la Fiscalía, pusimos en marcha todo un programa hace dos semanas para combatir exclusivamente esas mafias, que son las grandes mafias, dedicadas al robo de celulares, a traficar con celulares en otros países, tienen toda una organización muy poderosa y muy efectiva.

Entonces vamos a combatir con todo lo que está a nuestro alcance esas mafias y ya comenzamos a dar unos buenos resultados.

Hace un par de días se anunció la captura de 510 personas, se incautaron 1.456 celulares, se desarticulo una banda delincuencial que se llamaba “Los Machos”, que operaban en el centro de Bogotá, y se evidenció que existía otra organización todavía más poderosa que se llama “Los Quiroga” que están dedicados a ese tráfico de celulares robados.

Entonces por todo lado, en materia de seguridad vamos a ir avanzando porque nos preocupa muchísimo y estamos muy interesados en que en ese frente también utilicemos bien la tecnología.

Y hoy lo que quiero aquí en Andicom quiero reiterar el compromiso de nuestro gobierno con el fortalecimiento de la economía digital, para lo cual tenemos varias estrategias y objetivos concretos que hacen parte del Plan Vive Digital 2014-2018.

Por un lado, estamos trabajando en una política industrial moderna, que busca la diversificación y sofisticación del aparato productivo, además hacerlo más sofisticado.

Si queremos transformar la estructura productiva del país, y sobre todo ahora que estamos en una crisis económica por cuenta de la baja del precio del petróleo, es un cambio estructural y aquí se nos abre es una oportunidad enorme para fortalecer los sectores productivos no tradicionales, pues el uso de las TIC se vuelve fundamental y podríamos decir que es uno de los componentes transversales.

Vamos a acompañar las necesidades del sector productivo mediante, lo que hemos llamado, la consolidación de los clústers regionales TIC, haciendo énfasis –en cada caso– en las vocaciones productivas de las regiones.

Por ejemplo, si Antioquia se especializa en energía o el Caribe en logística o transporte, y el Pacífico en agroindustria, las TIC deben servir para explotar cada vocación.

De otra parte, con apps.co pondremos a disposición de los sectores productivos ese gran grupo de emprendedores para que juntos analicen sus necesidades y generen soluciones, ayudando a transformar la estructura productiva del país a través del uso de las tecnologías.

Pusimos en marcha una estrategia para internacionalizar nuestra industria de tecnologías de la información y también de contenidos digitales, con la que estamos apoyando la participación de nuestros emprendedores en eventos especializados y en ruedas de negocio alrededor del mundo.

El último viaje que estuve yo en España, en Madrid, en visita de Estado, allá estaban 30 de nuestros emprendedores en Barcelona en la feria que hace sobre este tema y con mucho éxito además.

Por otro lado, con mipyme digital estamos ayudando a que más empresas micro, pequeñas o medianas tengan más presencia en Internet, y vendan allí sus productos y servicios.

Y vamos a implementar un “hub” de tecnología que compita con otros como el de Guadalajara –en México–, para atraer capital humano altamente calificado en TIC y empresas globales que centren sus actividades de investigación y desarrollo en la región.

Creemos que hemos desarrollado la suficiente masa crítica para atraer ese tipo de inversión.

El Gobierno pone de su parte, y ustedes –por supuesto– también deben poner de su parte, porque estas metas solo las podemos lograr si trabajamos de manera conjunta el sector público y privado, la academia y la sociedad civil en general.

Entre todos podemos, entre todos debemos avanzar mucho más rápido en esa transición entre el “Internet del consumo” y el “Internet de la producción”, como lo ha recomendado los grandes expertos.

La semana pasada, en Colciencias, ahí vimos el fin de una gira que denominados “Estamos Cumpliendo” por 21 sectores –21 ministerios y departamentos administrativos–, y allí firmamos un compromiso: que la inversión en ciencia, tecnología y ahora en innovación, llegue al 1 por ciento del PIB de aquí al año 2018.

Y el objetivo es que, por lo menos, la mitad de esa inversión sea privada pero para ello también hemos tomado medidas que incentiven esa inversión entre los empresarios.

Aprobamos unos beneficios en un Conpes reciente, hace dos meses donde vamos a promover y a facilitar que más compañías puedan deducir de su renta hasta el 175 por ciento de las inversiones que hagan en ciencia, tecnología y ahora en innovación.

O sea que por cada peso que yo invierto en innovación, me voy a ahorrar 1.75 en mis impuestos.

Pero las TIC no son solo máquinas, no son solo chips, no son solo algoritmos. Son las personas, los seres humanos que hay detrás de ellas.

Por eso, un efecto muy importante de las iniciativas y estrategias que les he mencionado, es que esperamos generar –durante este cuatrienio– más de 250 mil nuevos empleos en el sector TIC.

También buscamos que se capaciten cerca de 60 mil nuevos estudiantes en carreras de tecnologías de la información, ahí tenemos un faltante, hay una gran demanda y no tenemos la oferta o sea, ahí hay también una gran oportunidad.

Y queremos que se certifiquen por lo menos 360 empresas con modelos de alta calidad internacional en tecnologías de la información.

Además, con todo este impulso, prevemos que esta industria TIC triplicará sus ventas –eso es lo que tenemos proyectado. De manera que se superen los 17 billones de pesos al final del cuatrienio–, y se convertirá en líder en el desarrollo de aplicaciones con impacto social.

Ese es otro de los sueños que queremos convertir realidad y ya lo estamos convirtiendo, allá en Silicon Valley desarrollan todas las aplicaciones para la cúspide de la pirámide, pero esas aplicaciones sencillas, el cafetero que quiere una aplicación para ver a qué precio están comprando hoy su carga de café, o como pueden protegerse de la roya mejor en la zona donde está. Aplicaciones sencillas.

Si nosotros logramos posicionarnos como proveedores de esas aplicaciones ahí el mundo es ilimitado.
     
Ya les dije que nuestra meta a 2018, pero tenemos también una meta a más largo plazo –que es el año 2025–, cuando esperamos ser el país mejor educado de América Latina y un país sin pobreza extrema. Si logramos mantener esa reducción de la pobreza extrema podemos lograrlo.

Queremos ser en diez años uno de los tres países más innovadores de América. ¡Y lo vamos a lograr, lo podemos lograr!

Ya a Medellín la han considerado como una de las ciudades más innovadoras del mundo, tenemos que copiarnos y expandir eso por todo el país y volvernos innovadores permanentes.   Eso es lo que va a garantizar nuestro mejor futuro.

Y hacia allá nos encaminamos y para eso estamos trabajando: para consolidar la economía digital.

Esa economía digital se convertirá en el nuevo jalonador del crecimiento y el nuevo jalonador  de un desarrollo con inclusión, porque la tecnología también es una herramienta muy eficaz para cerrar las brechas, ¿con qué? Con telemedicina, con teleeducación, con mil formas de darles a los más débiles, a los más vulnerables un mejor servicio, un mejor acceso. 
 
Una Colombia con más acceso al conocimiento –en donde un niño del Chocó pueda ver y conocer, a través de internet, lo mismo que otro niño en Japón o Estados Unidos– es un país que tiene y tendrá mayor equidad y mejor educación, y que además siembra para algo muy importante, eso es progreso para poder vivir en paz.

Ese país –ese nuevo país– lo estamos construyendo juntos.

Y muchas gracias a todos ustedes –empresarios e innovadores– por hacer parte de esta transformación.

Una transformación que hasta ahora está comenzando, esta revolución hasta ahora está comenzando. Pero si hacemos las cosas bien, si le ponemos la importancia que tiene este sector en todas las facetas de nuestro desarrollo.
  
Esa Colombia que estamos construyendo, ese sueño que queremos hacer realidad, lo haremos realidad mucho más rápido, porque esa es otra de las ventajas de la tecnología que multiplica la eficacia y la eficiencia, y con ustedes lo vamos a lograr.

Muchas gracias.