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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la instalación del XXIV Congreso Internacional de Seguros

 Cartagena, 9 sep (SIG).

Yo tenía un discurso como muy formal pero creo que a estas alturas es mejor hablar sobre temas muy concretos, muy específicos que usted ha mencionado además y que creo que vale la pena profundizar.

Los aseguradores, el concepto de seguro tiene un fin, un objetivo y es darle a uno tranquilidad. Uno compra un seguro para tener la tranquilidad de que si algo pasa está uno protegido, es la esencia de todo el sistema que ustedes manejan mejor que nadie conocen mejor que nadie.

Por eso permítanme con ese enfoque hablar de algunos de los temas que usted mencionó, no sin antes decirle que me parece una gran idea lo del Soat por medios electrónicos.

Voy a pedirles a la Ministra y al Ministro Cárdenas que estudiemos esto porque me parece que tiene toda la lógica del mundo y ayudaría mucho también en el control de la corrupción y el fraude en ese frente.

La economía, la economía que usted mencionó, la parte macro de la economía.

Ahí precisamente lo que hemos querido hacer desde un principio de mi Gobierno es disminuir el riesgo, el riesgo- país. Darles a los inversionistas seguridad, tranquilidad para que vean a Colombia como un país que tiene claro para dónde va y que tiene la fortaleza suficiente para poder afrontar tormentas como las que precisamente estamos viviendo el día de hoy.

Ese esfuerzo que ha sido un esfuerzo constante, es objetivo, ha sido permanente, ha sido prioridad pues en cierta forma hemos logrado llegar a ese estado de cosas donde el esfuerzo de ahí en adelante es tratar de mantener esa confianza y esa tranquilidad sobre el futuro de la economía.

Ese círculo virtuoso que hemos mencionado con tanta frecuencia de tener más confianza. La confianza nos da mejor acceso a créditos más baratos, eso estimula la inversión, la inversión genera más crecimiento, el crecimiento genera más recursos para invertir para invertir también en lo social y eso nos ayuda también a manejar el aspecto fiscal con más tranquilidad.

Eso sin duda alguna lo logramos, si uno revisa muy someramente las cifras de la economía del año pasado, cómo cerró el año pasado se da uno cuenta que el círculo virtuoso está presente.

Cómo mantenerlo y cómo perseverar en esa dirección, pues ahí es cuando los gobiernos tienen que tener la flexibilidad, la voluntad política para tomar las decisiones en forma oportuna y tomar decisiones así sean impopulares.

Pero, y creo que eso es exactamente lo que hemos hecho ante una nueva coyuntura que nadie se imaginaba hace un año.

Cuando yo vine, hace un año, quién se iba a imaginar que íbamos a estar en la situación que estamos hoy.

Pero qué hemos hecho. Hemos tratado de responder oportunamente, la oportunidad de la respuesta en estas circunstancias es importante y hemos querido responder adecuadamente, oportunamente y adecuadamente.

Para qué, para que ese riesgo país no se vaya a aumentar y por consiguiente la confianza en el futuro de la economía se desvanezca.

Por qué digo que respondimos de forma oportuna. Porque apenas vimos que las circunstancias habían cambiado, que los supuestos con que estábamos trabajando no se iban a presentar tomamos las decisiones.

La primera decisión que fue muy costosa porque teníamos unas proyecciones muy optimistas en cuanto a la inversión que íbamos a mantener durante los próximos años fue la de borrar en un solo envión 17 billones de pesos del plan de desarrollo en materia de inversión.

Pero no solo eso, hemos hecho unos esfuerzos enormes de ir reduciendo los gastos, los gastos del Gobierno, más sacrificios de inversión, aplazamientos en las regalías todo eso con miras a mantener la confianza de los inversionistas en la economía, de disminuir o mantener el riesgo país.

Simultáneamente nos propusimos tomar medidas en otros frentes. El crecimiento económico, el crecimiento económico es una de esas variables que es necesario para poder mantener muchas de las acciones que hace cualquier gobierno, sobre todo, por ejemplo, la inversión social.

Por eso, cómo hace uno para combinar, disminuir la inversión, apretarse el cinturón pero al mismo tiempo mantener el crecimiento. Ahí es donde hubo la creatividad y lo que digo yo de hacer las cosas de forma correcta entra a jugar.

Nos sentamos, evaluamos muy bien que caminos teníamos, qué alternativas teníamos y nos convencimos que había que hacer una especie de mezcla práctica, no solamente la disminución en la inversión y en los gastos, sino también la flexibilidad que teníamos a raíz de la regla fiscal que nosotros mismos nos autoimpusimos, como esa camisa de fuerza para mantener la disciplina fiscal, e  hicimos la combinación de diferentes acciones para poder dar unas señales claras a los mercados y a las instituciones de riesgo, de crédito en el sentido en que estábamos haciendo las cosas correctas.

Y eso ha venido funcionando, ha venido funcionando porque la economía pues si se ha resentido pero comparado con el resto de la región nosotros vamos a continuar creciendo a unas tasas mucho más altas que la región.

Mañana deben salir las cifras de crecimiento económico para segundo trimestre, calculo que va a estar cerca al 3 por ciento. Si está cerca al 3 por ciento eso nos da pie para que el pronóstico que hicimos desde el principio que íbamos a crecer por encima del 3 en el año del 2015 se va a cumplir y podemos perfectamente crecer entre el 3.2, 3.5 o por ahí.

Y uno de los factores es precisamente lo que usted mencionó el tema de las concesiones de cuarta generación y todo el tema de la infraestructura.

Que nos demoramos en iniciar, cierto; porque lo quisimos hacer bien. Desde el primer día lo primero que dijimos es: tenemos que construir una institucionalidad nueva.

Acuérdense lo que era Dainco, eso era algo generalmente imposible de administrar, imposible de hacer lo que estamos haciendo con esa institucionalidad. Por eso revisamos desde el fondo qué necesitamos.

Se creó la ANI, nos trajimos a ni más ni menos que al  presidente de McKinsey para que la diseñara, para que la administrara. Y nos propusimos hacer algo muy importante, comenzar a crear la cultura de la estructuración de los proyectos.

Colombia no tenía esa cultura, nosotros todas las licitaciones que hacíamos las hacíamos a la carrera y licitábamos, entregábamos los contratos y después se estructuraban por eso las obras acababan costando el doble, el triple o 10 veces más muchas veces no se hacían y por eso nos fuimos también retrasando en materia de infraestructura.

Entonces nos demoramos, sí, pero porque quisimos hacer las cosas bien. Y además algo de lo cual yo estoy muy orgulloso, con total trasparencia.

Si en algo nos hemos querido esforzar es que con esas cantidades de dinero que estamos asignando y que estamos licitando tenemos que tener un sistema que fuera un sistema trasparente.

Y yo puedo decir hoy que ya llevamos las 2 primeras olas de las licitaciones de las concesiones de cuarta generación más 58 aeropuertos, más 4 billones de pesos que estamos licitando este año en obra pública y no hemos recibido una sola queja de ninguno de los participantes en las licitaciones, los que han ganado y los que han perdido.

Y algo muy significativo, en obras de tamaño medio inclusive pequeñas se están presentando 40, 50, 60 proponente. Eso qué quiere decir, que hay confianza en la forma en cómo se están administrando esos recursos y la forma cómo se está haciendo esa inversión inmensa, que va a contribuir, se calcula alrededor de punto y medio al crecimiento económico durante los próximos cuatro o cinco años, que es lo que debe durar la construcción de estas grandes obras de infraestructura.

El sector de la vivienda, que ha sido un motor de desarrollo, de crecimiento desde un principio. Ustedes se acuerdan cuando les anuncié las famosas locomotoras, la vivienda siempre ha estado ahí.

Ese sector también lo hemos privilegiado, los recursos que tenemos debemos focalizarlos a aquellos sectores que tengan el mayor impacto en crecimiento y en empleo.

Y la vivienda es sin duda alguna ese sector y eso nos va  ayudar también a mantener el crecimiento económico, por eso esa combinación de factores nos da pie para mantener ese optimismo en la economía y eso es algo bien importante.

Vengo de instalar el Congreso de Fenalco y decía el Presidente de Fenalco: mire aquí en Fenalco no hay cabida para el pesimismo.

Yo le decía: qué bueno, qué bueno porque el pesimismo es la kriptonita de la economía y si mantenemos el optimismo y hay razones suficientes para ser optimistas pues vamos a poder salir delante de esta tormenta que estamos viviendo.

Que se nos bajó el precio del petróleo y eso ha generado una devaluación muy, muy severa, cierto pero nuevamente ahí el enfoque, la actitud de afrontar los problemas y utilizar esa sabiduría china de convertirlos también en oportunidades también están presentes.

Ese cambio estructural porque ese no es un cambio de un día para otro, lo que hemos visto aquí está para quedarse, entonces tenemos que acoplarnos a eso y ya nos acoplamos.

Por ejemplo, el ingreso petrolero representaba en el año 2013 el 19.7 por ciento del ingreso total del Gobierno Nacional.

Para el año entrante el Presupuesto que ayer aprobó el Congreso el ingreso petrolero representa  apenas el dos y medio por ciento.

O sea que ya nos acoplamos y con unas oportunidades enormes porque dejamos, en cierta forma, de estar con ese resfriado holandés, demasiada dependencia del sector minero-energético y podemos concentrarnos a fortalecer los sectores que más empleos generan, que más crecimiento generan para tener una economía mucho más sólida que la que teníamos antes de esta crisis.

Cuando vino la ola invernal que la gente quede mejor que antes y la gente quedó con casa y con una situación, pues queremos que esta economía quede mejor que antes de esta crisis.

Si hacemos muchos de lo que estamos tratando de concertar con ustedes, con el sector privado, aprovechemos para tomar decisiones, usted me mencionaba por qué no hacemos más concertación con el Consejo de Competitividad, Ministra (de Comercio), eso es de la competencia del Ministro y lo estamos haciendo, llevamos más de mil empresarios, comenzamos por el sector exportador, cada sector nos estamos sentando, yo personalmente con los ministros; bueno qué necesitan ustedes para duplicar sus exportaciones en los próximos dos o tres años.

Yo necesito que el ICA funcione mejor, yo necesito que el Invima me resuelva estos problemas, yo necesito que me agilicen lo de las zonas francas, todo eso lo estamos haciendo, sentémonos con ustedes también para hacer algo parecido y poder ir avanzando en la dirección que creo yo que nos puede representar una inmensa oportunidad.

Con el Ministro Cárdenas (de Hacienda) hablábamos hace unos días, con el Subsecretario del Tesoro Norteamericano que viene de la Reserva Federal, y recordábamos cómo los ‘Tigres Asiáticos’, ese milagro económico superando (..) tenían mucho que ver con una moneda subvaluada, mantuvieron la moneda subvaluada y por eso se convirtieron en esos tigres que conquistaban mercados por todos lados.

Pues nosotros ahora tenemos una oportunidad, durante 25 años, yo fui Ministro de Comercio Exterior hace 25 años, abrimos la economía y cuál era la crítica – no sé si recordará doctor Botero-, cómo van a abrir la economía con una tasa de cambio sobrevalorada.

Y esa ha sido la crítica de estos 25 años con sus altibajos, pues ahora eso se corrigió. Entonces ahí se nos presenta una enorme oportunidad, por eso creo que mi mensaje a ustedes es el de optimismo.

Creo que ahí podemos también y lo que estamos haciendo es precisamente mitigando el riesgo, tratando de dar tranquilidad en el futuro a mediano y largo plazo la economía y lo que se está haciendo, lo que busca es eso, creo que hasta ahora lo hemos logrado.

Otros países no han tenido la capacidad o política o la voluntad política, muchas veces no es porque no quieran sino porque no pueden, por eso nosotros vamos a crecer entre seis o siete veces por encima del promedio de América Latina, eso, ahí hay una diferencia en cuanto a la oportunidad y la pertinencia de las reformas y de las acciones que estamos llevando acabo.

Ahora, por supuesto que tenemos muchos problemas, y seguiremos administrando esos problemas y vamos a tener que hacer muchas reformas también dolorosas, tensiones etcétera, todo eso está en la agenda.

Permítanme también con ese enfoque de mirar los problemas para mitigar los riesgos hablar brevemente sobre otro tema que usted mencionó doctor Botero, el tema de Venezuela.

Aquí, primero que todo la prioridad nuestra ha sido la parte humanitaria.

Nuestros compatriotas que no los maltraten que les respeten sus derechos, no voy a entrar en detalles, no voy a entrar en polémicas pero esa ha sido una prioridad.

Y seguiremos además. La dignidad de los colombianos y sus derechos por encima de cualquier cosa los defenderemos siempre, allí estaremos presentes en ese frente de batalla.

Ahora, ¿qué hemos vivido durante todos estos años?, altibajos, altibajos, yo me acuerdo hace 25 años el primer acuerdo de libre comercio que negociamos recién creado el Ministerio de Comercio Exterior fue el acuerdo de libre comercio con Venezuela.  Un trabajo que (…) lo negociamos aquí en Cartagena, luego con Ecuador, luego con Perú, luego con México, y ahí empezamos todos estos procesos de apertura de la economía.

Y pues la relación con Venezuela ha sido muy fluctuante, ¿cómo se protege uno de esa situación?, pues dejando y entender ese mercado,

Nuevamente creo que esto nos da una oportunidad y vamos a utilizar la emergencia económica decretada para poder hacer eso que tantas veces hemos dicho que íbamos a hacer y no hemos hecho, de darle a la frontera un desarrollo especial que no tenga que depender del otro lado de la frontera para su bienestar, y afortunadamente eso es una feliz coincidencia, por ejemplo la parte de transporte, estas inversiones que estamos haciendo van a permitir que eso se pueda llevar acabo, porque antes uno de los cuellos de botella que tenían, el caso, por ejemplo, de Cúcuta es la falta de capacidad, si no era por la frontera por Venezuela no se podían exportar ninguno de los productos.

Acabamos de ya autorizar la primera obra de la tercera obra de cuarta generación que es la doble calzada Cúcuta – Pamplona, Pamplona – Bucaramanga, son casi dos billones de pesos Ministra, dos billones de pesos.

Ya tenemos en proceso Bucaramanga – Puerto Berrío, o sea que todo lo que se produzca en Bucaramanga– Barrancabermeja, y Barranca ya está conectada con el resto del país, inclusive por río pueden llegar hasta Barranquilla, entonces ahí hay una oportunidad de oro que antes no existía, eso lo vamos a aprovechar, vamos a bajar por ahora coyunturalmente el IVA durante algún tiempo, pero ahí hay una oportunidad para fortalecer la frontera y dejar de depender.

Si el día de mañana el mercado venezolano se nos vuelve a abrir, que es un mercado natural para nosotros, este es un mercado muy fácil de conquistar, si las circunstancias se dan, pues entonces ahí lo tendremos listo, pero dejemos de depender de ese mercado en todo sentido, para efectos de mitigar nuevamente los riesgos.

Y en este tema yo quiero reiterar que estamos… ha sido nuestro lema de conducta, listos a resolver los problemas a través de la diplomacia y el diálogo. He dicho que ahí hay una especie de radar, unos parámetros, unas coordenadas de nuestra política exterior y así ha sido desde un principio y seguirá siendo.

Esas coordenadas tienen que ver con la diplomacia y el diálogo, que queremos utilizar. Con firmeza y con prudencia. Lo que esté dentro de eso, estamos listos a buscar soluciones.

Y ahí en ese parámetro, en ese radar, no entra ni la falta de respeto, ni los insultos, ni acusaciones mentirosas, ni payasadas, ahí en ese radar yo no juego.

Yo juego dentro del respeto, dentro de la sensatez, dentro de la prudencia, siempre con la firmeza necesaria para defender nuestros intereses.

Esto de que ahora la avalancha de colombianos hacia Venezuela, y lo están mostrando como algo parecido a lo que está sucediendo en Europa.

¡Por Dios!, ustedes saben mejor que nadie, sí; hay muchos colombianos en Venezuela que llevan 30, 40 o 50 años porque Venezuela era un país muy rico, y no solamente colombianos, se fueron portugueses, se fueron de todos los países  porque era un país que todavía tiene las reservas más grandes de petróleo del mundo entero.

Pero ya no es el país rico y si uno compara a Venezuela y Colombia, más bien lo que estamos viendo es venezolanos vienen a Colombia a buscar un mejor futuro y aquí serán siempre bienvenidos.

Yo mencionaba esta mañana que aquí en Cartagena hay una venezolana, la última venezolana a la cual le di la nacionalidad, tiene la mejor heladería de aquí cerquita – aquí a una o dos cuadras-, María Neves, se los recomiendo porque son los mejores helados que se puede uno comer.

Los venezolanos aquí siempre serán bienvenidos y estoy listo a resolver los problemas, pero dentro de ese radas, sin insultos, sin falta de respeto y siempre que le respeten y le garanticen a los compatriotas sus derechos.

Y finalmente, permítame terminar, con tal vez seguro más grande que podemos obtener los colombianos, y comprar ese seguro sí que nos significaría un futuro mucho mejor, el de la paz.

Un país en guerra, ustedes son aseguradores. Los países en guerra no los aseguran por la naturaleza misma de la guerra.

Un país en paz da mucha más tranquilidad y quiero simplemente darles o mencionarles tres cosas sobre este proceso:

Primero, por favor hagan el ejercicio, léanse los acuerdos, léanselo en detalle cada punto y cada coma, y ustedes verán que ahí no van a encontrar ni una sola palabra que a ninguno de ustedes produzca la más mínima preocupación.

Lo que se ha negociado hasta el momento ha sido fríamente estudiado, calculado, debatido, y lo que queremos es producir un acuerdo que nos permita terminar el conflicto, terminar una guerra de 50 años sin sacrificar ni nuestro sistema económico, ni nuestro sistema político. Ni siquiera está en riesgo, ni siquiera está en discusión.

Ni nuestras Fuerzas Militares, ni nuestra política comercial, nada de eso ni siquiera han sido discutidas.

Ha sido discutido solamente los cinco puntos que acordamos previamente que serían los puntos sobre los cuales, si nos ponemos de acuerdo, se pone fin al conflicto.

Desde el comienzo, hablando de confianza y de darle seguridad a los colombianos, dije: este acuerdo, aunque no tengo la obligación legal, será sometido a una refrendación para que los colombianos tengan la última palabra. Les gusta lo que acordamos o no, eso da una tranquilidad mental a todo mundo.

Me dio tranquilidad mental y nunca, óigase bien, nunca me he bajado de esa promesa y la quiero rectificar hoy ante ustedes, esa refrendación se va a hacer. Nunca he dicho que no se va a hacer a pesar de mucha gente que está diciendo, ah es que yo me bajé de la refrendación, no señor.

Lo que he dicho para que ustedes entiendan bien, es que vamos a necesitar una reforma constitucional porque se nos quedó chiquita la reforma anterior. El Marco Jurídico para la Paz dejó por fuera algunos elementos que requieren reforma constitucional.

Entonces, lo que he dicho es que nuestra Constitución tiene tres caminos para reformar la constitución que va a ser necesario para llegar a los acuerdos.

¿Cuáles son esos caminos? Una constituyente que está descartada. Un referendo el otro camino para reformar la Constitución que he dicho que eso sería suicidio porque ustedes se imaginan someter a referendo 70 preguntas sobre los acuerdos, eso no es viable.

Entonces la única forma de hacer esa reforma constitucional necesaria para complementar el Marco Jurídico es a través de un acto legislativo y eso es lo que se va a presentar mañana o la próxima semana a más tardar ante el Congreso.

Y ese acto legislativo puede contener, eso lo determinará el Congreso, lo que llaman una comisión legislativa que le permita a esa comisión legislativa, ya no reforma constitucional sino expedir unas leyes o unos decretos con fuerza de ley para implementar más rápido los acuerdos.

¿Por qué se hace eso?

La experiencia nos ha demostrado que no se debe dejar mucho tiempo entre el momento en que se firme los acuerdos y yo espero firmar los acuerdos y espero que ojalá, se firmen pronto. En el momento en que se firmen los acuerdos y el momento en que se comienzan a implementar.

Si se deja demasiado espacio ese limbo es muy peligroso. Es lo que los ingenieros llaman: ‘equilibrio inestable’, porque como no hay confianza y la gente comienza a decir, por qué no ha cumplido los acuerdos, nos va a poner conejo y entonces comienzan los problemas y lo hemos visto en otros países, en otros procesos.

Entonces lo que queremos es acortar el tiempo entre la firma de los acuerdos cuando lleguemos y la implementación. Y para eso es esa comisión legislativa, para nada más.

Y la refrendación se va a hacer de todas formas cuando terminemos los acuerdos, que nada tiene que ver en ese sentido con el proceso para la implementación de los acuerdos.

O sea que, la promesa del compromiso mío de someter esto a ustedes, a los colombianos para que me digan y le digan, esta paz que se negoció me gusta, la acepto o no me gusta, pues eso se va a mantener.

Lo que pasó es que acordamos con la contraparte cómo sería y no hemos entrado a definir el cómo se haría esa refrendación y hay múltiples mecanismos para poderlo hacer.

De manera quiero darles ese parte de tranquilidad. Lo que hemos negociado a ustedes no les debe producir la más mínima preocupación, ni lo que se va a negociar.

¿Qué es lo que se está negociando en estos momentos?

El derecho a las víctimas, el derecho a la verdad que ya está negociada, la comisión de la verdad, el derecho a la reparación nos queda muy poquito y ya estamos reparando, y el derecho a la justicia. Ahí está el tema de fondo.

Dónde traza uno la línea entre justicia y paz porque tiene haber justicia. Aquí no puede haber amnistían como estaba diciendo la guerrilla: porqué vamos a ser la primera guerrilla en el mundo que sería entregar las armas e irnos para una cárcel.

Les hemos dicho que el mundo de hoy es diferente al mundo de hace 20 o 30 años y tienen que pasar por la justicia.

¿Qué se está negociando? Esa forma de aplicarla justicia transicional.

A ustedes lo que les va a significar es: los máximos responsables pagarán equis número de año de condena ¿quién los condena?, ¿cómo se condena?, pero todo eso lo que hay avanzarlo es frente a los beneficios de la paz.

Y el otro punto que queda por negociar es el fin del conflicto ¿cómo se van a desarmar?, ¿Cómo se van a agrupar?, ¿En qué momento van a entregar esas armas?, ¿A quién se las entregan? Porque no pueden hacer política con armas. Eso también se está negociando y vamos avanzando.

Pero piensen es lo que este país sería después de 50 años de guerra si se firma la paz.

Y término con esto simplemente dando unos ejemplos que he venido utilizando: Sudáfrica firmó la paz y la inversión extranjera se multiplicó por 12 y las exportaciones se multiplicaron por 9. Angola firmó la paz y el crecimiento económico subió a 17 y medio por ciento. Sri Lanka firmó la paz y solamente el turismo creció 34 por ciento.

Aquí no vamos a crecer al 17 y medio por ciento pero los cálculos es que el crecimiento económico podría incrementarse entre uno y medio y dos por ciento de por vida. Se imaginan ustedes que en lugar de estar creciendo al cuatro y medio estemos creciendo al seis y medio de por vida, lo que eso significa para el país.

Y solamente ese es uno de los muchísimos beneficios. Y por eso quiero que piensen lo que este país sería sin guerra.

Esta mañana estaba en la Universidad de Los Andes instalando la catedra de la paz. La Universidad de Los Andes no puede recibir estudiantes americanos porque les prohíben venir a estudiar a Colombia porque somos un país en conflicto.

Y ustedes vieron muchos de los ejemplos de aseguradoras que ni siquiera querían venir a Colombia. Entonces, el beneficio de la paz es infinito.

Mucha gente dice: es que cuánto nos va a costar a paz. Lo que yo les aseguro es que nos va a costar mucho menos que mantener nuestra guerra.

Muchas gracias.