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 Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la sesión inaugural de la XXI Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo

 Medellín, 14 sep (SIG).

¡Bienvenidos, ministros, directivos, funcionarios y miembros de la gran familia mundial del turismo!

¡Bienvenidos a la tierra del Realismo Mágico!

¡Bienvenidos a Colombia, el país más biodiverso del mundo en relación a su tamaño!

¡Bienvenidos a Medellín, la ciudad más innovadora del planeta y la que tuvo mayor crecimiento económico el año pasado en América Latina!

48 millones de colombianos –orgullosos compatriotas de Gabriel García Márquez, de Fernando Botero, de Shakira, de Juanes, de James Rodríguez–, un pueblo de gente cálida y talentosa, les damos la bienvenida a nuestra nación y a esta Ciudad de la Eterna Primavera.

Nos sentimos honrados de albergar de nuevo –por segunda vez en solo ocho años– una Asamblea de la Organización Mundial del Turismo, el organismo más importante de esta industria a nivel planetario.

La última vez los recibimos en Cartagena, la bella ciudad amurallada de nuestro Caribe, y hoy nos alegra tenerlos en Medellín, una ciudad andina, rodeada de montañas, que les muestra otra faceta de nuestra diversa Colombia.

En estos días estamos muy emocionados reconociendo lo que tenemos, pues hace menos de una semana se estrenó un documental –Colombia Magia Salvaje–, una impecable e impactante película sobre nuestro país, filmada con las más modernas tecnologías.

Allí redescubrimos –con imágenes que nos dejan atónitos por su belleza– paisajes, animales, parajes, que nos producen un doble sentimiento: privilegio, por vivir en una zona tan rica en recursos naturales y diversidad de especies, y responsabilidad, por nuestra obligación de trabajar cada día más para conservar esta riqueza.

Y queremos –por supuesto– compartir estos tesoros con el mundo.

Por eso le damos al turismo una inmensa importancia dentro de nuestro plan de desarrollo y nuestra economía.

Ustedes lo saben mejor que nadie: el turismo –hoy en día– es un gran dinamizador de los países y un agente de transformación social.

Tanto es así que –en Colombia– es hoy nuestra segunda principal fuente de divisas, solo superado por el petróleo.

Colombia es un país exportador de carbón, de café, de flores, de frutas, de textiles, y sin embargo el turismo nos está produciendo mayores ingresos.

Precisamente, ahora que han caído los precios del petróleo y del carbón –nuestros mayores productos de exportación– queremos reemplazar los ingresos de estas industrias con chimeneas por los de la industria sin chimeneas por excelencia –que es el turismo–, una actividad más amigable con el medio ambiente.

Para el año 2018, nuestra meta es generar al menos 6 mil millones de dólares en divisas asociadas al sector turístico, y haber creado 300 mil nuevos empleos en el mismo, lo que implica que habrá 2 millones de personas trabajando por el turismo en Colombia.

Y tenemos razones para creer que vamos a lograrlo.

Cuando llegué al gobierno –en 2010– teníamos 2 millones 600 mil visitantes desde el exterior, y nos pusimos la meta de llegar a 4 millones en el 2014. Muchos dijeron que era una meta demasiado ambiciosa, y que no podríamos lograrlo.

Pues bien: no solo la cumplimos sino que la superamos, y el año pasado entraron a Colombia 4 millones 200 mil viajeros. Y queremos llegar al menos a 5 millones en el 2018.

De hecho –como ustedes saben–, en los primeros cuatro meses del año 2015 el turismo creció 4 por ciento a nivel mundial y 8 por ciento en América del Sur. En ese mismo periodo, el crecimiento del turismo en nuestro país fue de un 13 por ciento.

¿Y a qué se debe esto? A varios factores.

Por un lado, a la importante mejoría en las condiciones de seguridad del país.

Colombia está dejando de ser ese referente de violencia con el que tanto tiempo nos identificaron, y cada día muestra mejores resultados en reducción del delito y garantía de la tranquilidad en todo el territorio, para colombianos y extranjeros.

Miren no más esta magnífica ciudad de Medellín que nos recibe.

Hace unas décadas era considerada la ciudad de Pablo Escobar, sede del mayor cartel de drogas ilícitas, y uno de los sitios más peligrosos del planeta.

Hoy –como pueden ver– es una ciudad dinámica y amable como pocas, y pasó de tener una tasa cercana a los 70 homicidios por cada 100 mil habitantes, a menos de 20 este año, convirtiéndose en una ciudad modelo en reducción de este y otros delitos.

Ahora nos siguen buscando por Pablo Escobar… Pero ya no por el peligro y el crimen, sino para hacer películas, como la serie que realizó Netflix o la que está rodando Tom Cruise por estos días. 

Y sea este el mejor momento, mi querido Alcalde (de Medellín, Aníbal Gaviria),  para anunciar que el Foro Económico Mundial acaba de adjudicar a Medellín la sede para su reunión en el año 2016.

De manera señor (…) que podremos volverlo a ver aquí en apenas un año, el año entrante.

Así, poco a poco, estamos comenzando a dejar de ser el secreto mejor guardado de América, para convertirnos en un secreto a voces.

Por otro lado, estamos fortaleciendo destinos de clase mundial como Cartagena; el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina; Santa Marta y sus alrededores, o el Paisaje Cultural de la Zona Cafetera.

Y, por supuesto, grandes metrópolis como esta hermosa ciudad de Medellín, la siempre vibrante –y rica en oferta cultural y gastronómica– Bogotá, la musical y deportiva Cali, o la emprendedora y fiestera Barranquilla, sede de uno de los carnavales más alegres y coloridos del planeta.

También estamos promoviendo, con decisión, productos turísticos de alto valor como el turismo de naturaleza, el turismo de reuniones y eventos, el turismo de salud y bienestar.

A nivel de alojamiento, nos alegra ver cómo cada día llegan más cadenas y se abren más hoteles.

No más la semana pasada asistí al lanzamiento de la cadena española NH en nuestro país, que ya asegura una fuerte presencia en nuestro territorio, más de 15 hoteles, y espera construir o adquirir nuevos hoteles.

De hecho, desde el 2010 se han abierto en el país 175 hoteles con más de 20 mil habitaciones, y esperamos que en los próximos cuatro años se consoliden otros 46 proyectos de inversión hotelera.

Los hoteles y restaurantes son el tercer sector que más recibe inversión extranjera en nuestro país.

Hemos querido estimular todavía más la realización de proyectos hoteleros y por eso estamos dando a todo hotel que inicie su construcción en nuestro país antes del 31 de diciembre de 2017 una exención total de impuesto de renta durante 30 años sobre los servicios hoteleros prestados.

Por supuesto, para que lleguen más turistas necesitamos más conectividad y por eso avanzamos también hacia ser un país de cielos abiertos, y cada día se abren más rutas aéreas desde diversas partes del mundo, no solo hacia Bogotá, sino hacia ciudades como Medellín, Bucaramanga y Cali.

Estamos modernizando y mejorando 58 aeropuertos en Colombia.

De hecho, el aeropuerto Eldorado, de Bogotá –por el que muchos de ustedes llegaron–, es el más avanzado tecnológicamente de América Latina, el primero en movimiento de carga en la región, y el tercero en tráfico de pasajeros, después de México y Sao Paulo.

¿Y por qué le damos tanta importancia al turismo?

Por lo que dije antes… Porque sabemos que dinamiza la economía y genera empleo e ingresos que se convierten en bienestar para la población.

Nuestro querido amigo, Taleb Rifai, secretario general de la Organización Mundial del Turismo –a quien le agradezco una vez más la confianza en nuestro país– lo ha resumido muy bien: “Colombia es un ejemplo de cómo el turismo puede ser una fuerza que transforma la sociedad y la economía de un país”.

Así es. Y por eso nos honra tanto tenerlos con nosotros, en esta que alguna vez fue “La Tierra del Olvido” –como dice la bella canción de Carlos Vives– y que cada vez más es “La Tierra del Realismo Mágico”, un destino al que siempre se quiere volver.

Apreciados amigos del mundo entero:

Yo sé que disfrutarán su estadía y la reconocida hospitalidad de Medellín y el pueblo antioqueño.

Viendo esta ciudad llena de vida y alegría, cuesta creer que todavía, en zonas apartadas de nuestro país, subsista una guerra, un conflicto armado interno de más de 50 años.

Es una realidad absurda, anacrónica, que estoy empeñado en terminar, y por eso mi Gobierno viene adelantando en La Habana unas conversaciones serias, responsables y continuas para terminar de una vez por todas con este conflicto armado que es el único que todavía subsiste en todo el hemisferio occidental.

Si Colombia ofrece tanto, si Colombia tiene tanto, si Colombia tiene tanto, si Colombia goza tanto, porque somos uno de los países más alegres del mundo, si tenemos la economía que más crece en la región, la que está generando los mejores indicadores sociales, a pesar de esta situación… ¡imagínense el potencial de este país cuando podamos firmar y consolidar la paz!

Y esa paz la construiremos también desde el turismo y para el turismo.

Porque con la paz se multiplican las oportunidades y todas esas energías y esfuerzos que se destinan a la guerra se destinarán a programas sociales, a más seguridad ciudadana y a obras de infraestructura que harán de Colombia un país todavía más atractivo.

Con la paz, el turismo será –tal vez– la industria que más se va a beneficiar, porque –no podemos negarlo– todavía mucha gente deja de venir por el hecho de que estemos en la lista de países con un conflicto interno armado vigente.

Les doy un simple ejemplo de cómo puede la paz acrecentar la actividad turística: en Sri Lanka, luego de que terminara su conflicto armado ¡el turismo se disparó, 34 por ciento creció en solamente un año!

Y estoy seguro que algo así pasará en Colombia…

Por eso nos alegra tanto tenerlos con nosotros.

Porque sabemos que un mundo donde crece el turismo es exactamente lo contrario a un mundo violento, a un mundo con terrorismo, a un mundo con exclusiones o con fronteras cerradas…

Este planeta es nuestra casa común, y el turismo es la forma para conocerlo y quererlo cada día más.

¡Gracias por venir!

Les deseo muchos éxitos en esta semana de deliberaciones, y que sigan disfrutando su estadía en una tierra que los recibe con los brazos y el corazón abierto… ¡y los espera de vuelta!

Muchas gracias.